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Archive for the ‘Investigacion de Incendios’ Category

Incendios en edificaciones. Incendios sobrealimentados. Ponencia Aself 2013.

Posted by Firestation en 21/08/2014

aself

Posted in Buceo Humos, Flashover, Flashover/Backdraft, Formacion, Incendios, Incendios Urbanos, Investigacion de Incendios, Simuladores, Tecnicas de Intervencion, Teoria del fuego, VPP | Comentarios desactivados

El Beso de la muerte. Incendio de la Boate Kiss en Brasil 2013.

Posted by Firestation en 20/03/2014

Por Jaime A. Moncada, PE

Boate Kiss
La tragedia de la Boate Kiss, el incendio más mortal en una discoteca en Latinoamérica, resalta una vez más como las deficiencias en normatividad contribuyen a estas trampas mortales a nivel mundial.

A las 03:15 de la madrugada en una discoteca abarrotada y atestada de jóvenes, el cantante de una banda de música enciende un artefacto pirotécnico, dando inicio a un incendio sin precedentes. El resultado, otra tragedia latinoamericana en la que 242 personas perdieron la vida y otras 123 quedaron heridas (según el informe policial y múltiples fuentes, 235 personas mueren en el incendio y 7 más en el hospital en los días subsiguientes; .de los 123 heridos, inicialmente 75 personas estaban en estado crítico).

Este ha sido el peor incendio de los últimos 50 años en Brasil y el tercer peor incendio en una discoteca a nivel mundial. Desafortunadamente, como se indica en el artículo de la edición de marzo 2013 del NFPA Journal Latinoamericano®Crónica de una muerte anunciada: Incendios en discotecas”, este incendio es una réplica de otras tragedias recientes acaecidas en la región. La documentación sobre este incendio se fundamenta en mi visita al lugar de los hechos, en entrevistas con los investigadores y bomberos que respondieron al incendio, mi participación durante la filmación del especial del Discovery Channel “Tragedia en Santa Maria”, el informe policial del incidente, y en la revisión de cientos de fotos y videos que nos facilitaron la Defensa Civil y los Bomberos de Rio Grande do Sul.

El incendio
En la ciudad universitaria de Santa Maria, a eso de las 23:00 horas del sábado 26 de enero de 2013, abre sus puertas al público una discoteca, o boate en Brasil, llamada Kiss, localizada en el centro histórico de esta ciudad. Santa Maria, una ciudad de 260,000 habitantes, se encuentra a 290 km al oeste de Porto Alegre, en el sur del Brasil, en la región “gaucha” de ese país. Esa noche se había organizado una fiesta llamada “Agromerados” con el apoyo de la facultad de Agronomía y otras más de la Universidad Federal de Santa Maria (UFSM). USFM es la universidad más grande del estado de Rio Grande do Sul, con aproximadamente 25,000 estudiantes. Uno de los actos musicales contratados para esta fiesta era la banda Gurizada Fandangueira, un grupo de música regional brasilera.

A eso de las 02:00 de la madrugada del domingo 27 de enero, la boate estaba completamente llena. Varios de los sobrevivientes aseguran que “se podía caminar” pero había que pedir permiso para poder avanzar. Se estima que en el momento de la tragedia, según el informe final de la 1ª Delegada de la Policía de Santa María publicado el 22 de marzo de 2013, se encontraban entre 1,000 y 1,500 personas en la discoteca. El especial de televisión llamado “Tragedia en Santa María” difundido por Discovery Channel el 27 de abril de 2013 establece que la ocupación de la boate era de 1,061 personas y la capacidad máxima permitida por los bomberos en esta discoteca era de 691 personas. Debido a que esa semana la USFM se encontraba en receso, no muchas discotecas abrieron sus puertas ese fin de semana, pero la Boate Kiss abrió esa noche, ya que era una de las discotecas “de moda” entre los estudiantes Santamarienses.

Boate Kiss

Fotografía: cortesía de Jaime A. Moncada

A las 03:00 de la mañana Gurizada Fandangueira inicia su actuación musical. Quince minutos después es disparado un artefacto pirotécnico, a control remoto, que el cantante llevaba en su mano izquierda protegida por un guante. El artefacto de unos 7 cm (2.5 pulgadas) de altura, llamado comercialmente Sputinik, es diseñado para uso en exteriores. El cantante mueve su brazo hacia arriba y en ese momento el fuego artificial proveniente del artefacto pirotécnico impacta la espuma de poliuretano expandido que había sido instalada en el techo del escenario para atenuar el sonido, y rápidamente le prende fuego.

La banda deja de tocar y en medio de la confusión un empleado de seguridad, al ver el incendio, trata de apagarlo con un extintor. Pero el extintor no funciona y el auditorio lo abuchea. En ese momento, el empleado de seguridad describe el incendio como un pequeño incendio de más o menos un metro de longitud. En seguida la gente que está frente al escenario trata de ayudar arrojando agua al incendio. Cuando el empleado de seguridad se da cuenta que no se lo podía apagar, el fuego ya impactaba casi todo el largo del escenario; usando el micrófono de la banda, les pide a los ocupantes de la pista de baile que evacuen. Sin embargo, este aviso solamente alcanzan a escucharlo la gente que está oyendo el concierto en la pista de baile, pero no los cientos de ocupantes en los otros ambientes de la discoteca.

Las personas que presenciaron el incendio, quienes estaban en la pista de baile, así como los integrantes de la banda, se dirigen inmediatamente a la puerta principal. Pero ahí son retenidos momentáneamente por dos empleados de seguridad. Luego de los gritos y protestas de estas personas, la seguridad del lugar libera las salidas. Ya para ese momento se había formado un cuello de botella en la única puerta de evacuación. Desafortunadamente muchos jóvenes que estaban en otras partes de la discoteca, todavía no se habían percatado que había un incendio. Los sobrevivientes mencionan que al cabo de dos a tres minutos la discoteca se había llenado de humo. Durante los dos primeros minutos se pierde el fluido eléctrico y todo queda en la oscuridad. La discoteca no tenía señalización con carteles iluminados o luces de emergencia.

Al formarse un cuello de botella en la salida principal, por el número de personas que tratan de evacuar simultáneamente, mucha gente decide entrar a los baños que prácticamente son adyacentes a la salida principal pensando que por ahí se puede salir también. Los sobrevivientes mencionan que desde los baños emanaba una luz verde, la cual posiblemente alguien pudo confundir con un cartel de evacuación. Una persona pudo haber mencionado “por aquí hay una salida” y en medio de la confusión muchos pudieron haberlo seguido. Los baños son un callejón sin salida donde una vez que se entra es muy difícil retroceder impedido por el grupo de personas que venían detrás tratando también de entrar. La principal sorpresa para los bomberos que respondieron a esta tragedia la encuentran al entrar a estos baños donde descubren más de 100 muertos.

Inmediatamente después de que llegan los llamados a la Central de Bomberos de Santa Maria, a las 03:17 de la mañana se despacha una unidad de extinción de incendios y otra de rescate con 10 bomberos en total, que salen desde la Estación Regional de Bomberos #4 de esta ciudad, a 2 km de la discoteca. Dependiendo de la fuente, entre cinco y siete minutos más tarde los bomberos ya están en frente de la discoteca. Cuando los bomberos entran al lugar, unos buscan el foco del incendio y encuentran que éste ya se había auto-extinguido. Otros buscan sobrevivientes, pero ya es muy tarde. No por el tiempo de respuesta de los bomberos, sino más bien por la velocidad en que se desarrollan este tipo de incendios. A los bomberos también les llama la atención el sonido incesante de llamadas a los celulares de las víctimas. Los bomberos encuentran el edificio lleno de humo, un humo denso y negro. Más o menos a las 04:00 de la mañana se inician las labores de salvamento.

boate kiss

Fotografías: AP/Wide World; Cortesía de Defensa Civil Rio Grane do Sul

Cómo era el edificio
La Boate Kiss era una discoteca de un solo piso, construida en un lote rodeado en sus tres costados por edificios, con fachada sobre la Rua dos Andradas, una calle de dos vías. En el centro de la fachada se encontraban de lado a lado, dos juegos de dos puertas con un ancho total de 360 cm. Estas puertas eran las únicas vías de evacuación del lugar, y desde un punto de vista normativo y práctico componían solo una salida de evacuación. Las puertas abrían hacia el exterior y tenían barras anti-pánico. De acuerdo con la normatividad del estado de Rio Grande do Sul, estas puertas limitaban la capacitad del lugar a 691 personas.

Aunque las dos puertas dobles proveían la única salida al exterior, una de estas puertas dobles estaba cercada sobre la acera frente de la discoteca por medio rejas metálicas cuyo objetivo era permitir a los clientes de la discoteca que salieran temporalmente a fumar, pero sin poder salir libremente. Esta área cercada es llamada en Brasil un “fumódromo”.

Es importante describir también cómo funcionan las discotecas en Brasil. Cuando los clientes ingresan a la discoteca reciben una papeleta donde, a lo largo de la noche y a medida que van consumiendo bebidas o comida se apunta lo que consumen. A la salida, cada cliente debe presentar la papeleta, se le contabiliza su consumo y paga. En ese momento, el cliente puede salir libremente. Este proceso de pago es contraproducente en el momento de una emergencia y esta situación no será resuelta hasta que Brasil cambie, por medio de legislación, a un procedimiento que establece el pago al momento del consumo o prepago con la compra de fichas que se intercambian por bebidas o comida. En sitios de alta concurrencia, la salida debe ser siempre libre.

El diseño del edificio estaba circunscrito a un rectángulo de una profundidad de 26.45 m y un ancho de 23.18 m, con un área construida de 613 m2. En marzo del 2010, luego de una extensa renovación, la Boate Kiss es inaugurada. De acuerdo con el proyecto de construcción aprobado por la municipalidad, la estructura tenía paredes exteriores de ladrillo; el techo era metálico a dos aguas; el techo falso de yeso acartonado; las paredes interiores de mampostería revocada recubiertas de madera; y el piso era cerámico.

boate kiss

Ilustración: NFPA Journal Latinoamericano/IFSC

La boate solo estaba protegida por extintores. No habían rociadores automáticos, sistemas de detección y alarma, carteles iluminados de señalización, iluminación de emergencia, o gabinetes de mangueras.

Según las destrezas policiales, a finales del 2011, la espuma de poliuretano expandido fue instalada para solucionar problemas de reverberación del sonido (eco) dentro de la discoteca. Esta espuma se instaló en el techo del escenario y en las paredes de las casillas de pago. De acuerdo a las investigaciones de la policía, esta espuma de poliuretano no había sido tratada con retardantes al fuego.

El poliuretano es un recubrimiento muy combustible que al entrar en pirólisis y por tener nitrógeno emana ácido cianhídrico (HCN), llamado también cianuro de hidrógeno, cianato, o ácido prúsico, el cual es altamente tóxico. Su olor no es fuerte, parecido al de almendras amargas y es un toxón de acción muy rápida. El ácido cianhídrico es 25 veces más tóxico que el monóxido de carbono (más información puede ser obtenida en las páginas 6-16 en la quinta edición en español del Manual de Protección Contra Incendios de la NFPA), el producto de combustión más común en los incendios. El ácido cianhídrico es un gas narcótico y asfixiante, que inhibe la respiración a nivel celular, y produce la muerte por paro respiratorio. Es muy letal, solo con una exposición a 181 partes por millón en 10 minutos es fatal. Los estudios forenses encontraron que el ácido cianhídrico fue la causa principal de muerte de las víctimas de este incendio.

boate kiss

Fotografías: Cortesía de Defensa Civil Rio Grane do Sul

Contrastes con el incendio de la discoteca The Station
El incendio de la Boate Kiss tiene muchas similitudes no solo con el incendio de la discoteca Cromañón, ocurrido en Buenos Aires el 30 de diciembre del 2004 donde 194 personas perdieron la vida, sino con el incendio de la discoteca The Station en Rhode Island, EE.UU., donde murieron 100 personas en el 2003. El incendio de The Station ocurrió en un predio que era más o menos un 30% más pequeño que la Boate Kiss. La importancia de este incendio no es solo su similitud con el incendio en Santa Maria, sino que fue un incendio ampliamente documentado y estudiado, que nos ayuda a entender lo que pasó en la Boate Kiss.

En el incendio The Station había condiciones muy similares a las encontradas en la Boate Kiss entre las que se incluían poliuretano expandido en el escenario donde una banda de rock estaba usando fuegos pirotécnicos (lea el estudio sobre el incendio publicado por NFPA en nfpajla.org/discotecas). Este edificio, también de una planta, con un área construida un poco menor a los 500 m2 no estaba protegido con rociadores automáticos porque en ese momento la normativa NFPA no lo requería. El edificio estaba protegido por un sistema de detección y alarma y cuatro vías de evacuación bien distribuidas, las cuales eran suficientes para la capacidad en el momento del incendio. De acuerdo con las entrevistas con los sobrevivientes, videos, y un incendio de laboratorio a escala real que replicó lo acontecido en este incendio, la pista de baile adyacente donde estaba la banda se llenó de humo en menos de dos minutos, luego de la ignición del poliuretano.

El incendio de The Station, como se mencionó anteriormente, fue analizado en un laboratorio de fuego a escala real por el Instituto Nacional de Normas y Tecnologias (NIST) quienes luego publicaron en junio del 2005 el Informe de la Investigación Técnica del Incendio de la Discoteca The Station (NCSTAR 2: Vol. 1). Durante estas pruebas, se encontró que 100 segundos después de la ignición las condiciones a 8 metros de distancia del escenario donde se inició el incendio y a 140 cm sobre el piso, hubieran sido letales. Se encontró también que si ese mismo edificio hubiera sido protegido con un sistema de rociadores automáticos, el incendio no habría afectado las condiciones de supervivencia de los ocupantes de la discoteca (ver la tabla).
boate kiss

El incendio de la Boate Kiss no fue el típico incendio sostenido donde luego de la combustión del escenario, la capa de humo obtiene suficiente calor, incendiando los contenidos en todo el recinto. Esto es llamado incendio súbito generalizado (flashover). Aquí no hubo incendio súbito generalizado ya que la mayoría de los terminados combustibles en la boate no se incendiaron.

Adicionalmente, las fotos de la mayoría de los muertos muestran muerte por inhalación y muy poca afectación por la radiación subsiguiente a un incendio sostenido. Los bomberos llegaron relativamente rápido después de la ignición, pero por la letalidad del humo, su llegada fue ya demasiado tarde. El incendio, para describirlo en términos sencillos, se “comió” el oxígeno existente, y al no haber aperturas en el perímetro de la discoteca, excepto la puerta principal, se quedó sin el oxígeno que permitiera que el resto de los contenidos combustibles de la discoteca se incendiaran. Es decir, fue un incendio muy rico en combustibles, pero pobre en oxidantes.

Análisis normativo
El código local no le daba las herramientas al inspector para cambiar las vías de evacuación, eliminar el poliuretano expandido, o requerir la instalación de rociadores automáticos. Aunque no he podido encontrar la regulación brasilera para uso de fuegos pirotécnicos en interiores, tengo la sensación de que si existe, no era una norma muy explícita. Lo que se ha podido establecer fehacientemente es que la discoteca solo tenía una salida y que había sobrecupo, que no tenía rociadores automáticos, y que la espuma de poliuretano utilizada para atenuar el sonido no tenía retardantes al fuego, y fue incendiada por un fuego pirotécnico. Pero ninguna de estas condiciones, aunque contrarias a lo que nos enseña la normativa NFPA, con excepción al sobrecupo, serían violaciones validas en Rio Grande do Sul pues la normativa local no pedía que fueran diferentes. Es decir, no podemos hacer responsables a los inspectores municipales, porque ellos no tenían las herramientas para cambiar las condiciones en este lugar.

Para ofrecer un ejemplo sobre la problemática de la normatividad local, la Norma Técnica de Prevención de Incendios del Estado de Rio Grande do Sul (Decreto No. 38.273 del 9 de marzo de 1998), hace referencia, en lo que respecta a las vías de evacuación, a la norma de la Asociación Brasilera de Normas Técnicas ABNT 9077, Salidas de Emergencia en Edificios, que entró en vigor en el 2002. Esta norma, en sus 35 páginas, establece de una manera simplista los criterios de diseño de las vías de evacuación. En la Tabla 7 establece que en boates (ocupación Grupo F6), de un solo piso (Código K), se requieren dos vías de evacuación. Pero en ninguna parte de la norma se define que las dos vías de evacuación deben ser remotas (NFPA 101, Código de Seguridad Humana, en 7.5.1.3.2 define que la distancia de separación entre dos salidas debe ser no menor a la mitad de de la longitud de la máxima dimensión diagonal del área servida por estas dos salidas). El propietario y sus asesores argumentaron que la Boate Kiss cumplía con lo que pedía la norma ya que tenía dos puertas independientes, lo cual era cierto, así estuvieran una al lado de la otra. El inspector no tiene herramientas para cambiar las cosas, aunque su experiencia le diga que están mal, pues la norma al ser tan sencilla no específica este tipo de detalles críticamente importantes.

Por otro lado, típicamente las inspecciones de los bomberos, subsecuentes a la apertura de un predio se centran en la revisión de los sistemas contra incendios y las salidas de evacuación. Generalmente, los inspectores no tienen el entrenamiento apropiado (me refiero a la mayoría de los países que yo visito, incluyendo a los EE.UU.) para revisar los terminados interiores. De hecho, la revisión visual del poliuretano expandido para verificar si este tiene el retardante al fuego, es decir si cumple como un terminado Clase A de acuerdo a NFPA, es casi imposible. De acuerdo a NFPA, espuma de poliuretano puede ser utilizada en una discoteca siempre y cuando sea tratada con un retardante y cumpla los criterios de un terminado Clase A. Esto quiere decir que la espuma debe tener un índice de propagación de la llama menor a 25 y una densidad especifica óptica menor a 450 (esto se refiere a la producción de humo). Esto es definido por NFPA como un terminado interior Clase A (NFPA 1: 12.5.4.4), probado de acuerdo con ASTM E 84, Método de prueba normalizado para las características de combustión superficial de los materiales de construcción. Esta norma es equivalente a la norma UL 723 y es conocida coloquialmente como la Prueba del Túnel Steiner.

Resultados periciales

El 28 de enero, los dos dueños de la discoteca, Elissandro Spohr (Kiko) y Mauro Hoffmannn, y dos de los integrantes de la banda, Luciano Bonilha Leão, el productor de la banda quien accionó el fuego artificial, y Marcelo de Jesus de Santos, el cantante de la banda quien tenía el fuego artificial en su mano, fueron encarcelados preventivamente. El 22 de marzo de 2013 la Policía Civil del Estado de Rio Grande do Sul entregó su reporte e implicó criminalmente a 16 personas en esta tragedia, entre ellos a los cuatro detenidos, y mencionó que 19 personas más están siendo investigadas.

El computador que grababa las imágenes de las cámaras de seguridad desaparece horas después del incendio y no ha sido encontrado. Estos videos podrían haber esclarecido por cuanto tiempo retuvieron la salida de los ocupantes los responsables de la seguridad de las puertas de salida, después de declarado el incendio.

Reflexiones
Este incendio es uno más en una racha de grandes incendios que viene azotando a Latinoamérica. Es como una epidemia. Nos hemos convertido en el “campeón mundial”, de los incendios grandes. Seis de los diez incendios con más muertos y 50% de los incendios con más de 100 muertos en el mundo desde el año 2000, han ocurrido en Latinoamérica. Parte del problema es nuestro vertiginoso desarrollo, donde estamos copiando la arquitectura del primer mundo sin tener ni las herramientas, ni los códigos de seguridad contra incendios, que evitarían la construcción de edificios que se convierten en trampas en el caso de un incendio.

Este problema no se va a empezar a solucionar hasta que no tengamos códigos actualizados de seguridad contra incendios. Ahí es donde la normativa de la NFPA es tan útil para nosotros. Aunque esta normativa fue desarrollada en Estados Unidos, su simplicidad, su sentido común y su extracción técnica la hacen útil en cualquier país del mundo. Hay personas que dicen que es muy “americana”, pero este argumento no es lógico ya que los incendios no saben de geografía, de cultura, de nacionalidades. Los incendios usan el lenguaje de la física y la química, la cual es la misma en todos los países del mundo. Adoptar y adaptar esta normativa a nuestra realidad es, desde mi punto de vista, la solución más rápida y efectiva.

¿Qué pueden aprender Brasil y América Latina con el incendio de la discoteca Kiss? Las normas contra incendios en todo el mundo siempre han sido reactivas. Es decir las cosas cambian luego de una gran tragedia. Aquí tenemos una oportunidad histórica, pues esto ocurrió en el país más grande de la región, un país que se está desarrollando rápidamente, un país que está en la mira mundial por que será el anfitrión de la Copa Mundial de Fútbol y los Juegos Olímpicos en el 2014 y 2016 respectivamente. Qué mejor legado, qué más bonito homenaje para todos estos jóvenes que murieron en la Boate Kiss si el ejemplo de esta tragedia se usa para que en el Brasil y en la Latinoamérica del futuro cercano, esta tragedia no pudiera volver a ocurrir porque las autoridades tuvieron el sentido común de adoptar normativa moderna e internacionalmente aceptada.

Jaime A. Moncada, P.E., es director de IFSC, una firma consultora en ingeniería de protección contra incendios con sede en Washington, DC. y con oficinas en Latinoamérica, y Director de Desarrollo Profesional de NFPA para América Latina.

Agradecimientos
Este tipo de informes son posibles gracias a la ayuda desinteresada de mucha gente. Primero tengo que agradecer a Jim Dolan, Director Regional de Códigos de Incendios de la NFPA, y Federico Cvetreznik, mi colega en IFSC del Cono Sur, quienes viajaron conmigo a Santa Maria y me ayudaron a digerir lo que veíamos y oíamos. En Rio Grande do Sul (RS) debo agradecer al Teniente Coronel Adriano Krukoski, quien lideró la investigación del incendio por parte de Cuerpo de Bomberos de RS y amablemente compartió conmigo todo lo que sabía, y al Teniente Coronel José Henrique Ostaszewski de la Defensa Civil de RS, quien nos llevó a Santa Maria y nos abrió muchas puertas. En Santa Maria, mis agradecimientos al teniente Coronel Adilomar Jacson Silva, de la Defensa Civil Regional Santa Maria y varios de los inspectores y bomberos del Cuerpo de Bomberos de Santa Maria, quienes compartieron con nosotros sus experiencias. También debo agradecer a Mixer, en San Pablo, la compañía productora del especial para Discovery Channel “Tragedia en Santa Maria”. Específicamente al director general Rodrigo Astiz, al director del especial Daniel Brillo, y particularmente a la investigadora Jessica Hernandez quien me permitió, durante este especial, incluir la noción de que existe una solución a estas catástrofes. Quiero agradecer también a Justin Pritchard, un reportero de la Associated Press con quien trabajé en los días subsiguientes al incendio y quien me envió los planos de la discoteca y otra información invaluable para mi trabajo que no tengo idea como la consiguió. Finalmente a Olga Caledonia, Directora Ejecutiva de Operaciones Internacionales de la NFPA, y Gabriela Portillo Mazal quienes siguen apoyando mi trabajo y me continúan ofreciendo la oportunidad de documentar estos incendios

http://nfpajla.org

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Inflamabilidad de mobiliario. NFPA Journal.

Posted by Firestation en 02/02/2014

Problema Viejo, Aspecto Nuevo


Por Fred Durso, Jr.

inflamable
El rol de la inflamabilidad de muebles en las pérdidas ocasionadas por incendios residenciales ha sido debatida y estudiada durante décadas. Al centro de una nueva ronda de actividades, inevitablemente surge una pregunta clave: ¿y ahora… como seguimos?

Si usted se encuentra cómodamente sentado en su sillón favorito para leer este artículo, debería saber que ese lugar en el que está sentado ha sido objeto de gran debate durante décadas.

Sillones, sillas y otras piezas de mueblería, muchas de ellas generosamente rellenas con materiales combustibles, juegan un importante papel en la propagación de incendios residenciales, en los daños a la propiedad, muertes y lesiones. Según estadísticas de NFPA, los muebles tapizados, siendo el primer artículo que se enciende o el artículo principal que contribuye a la propagación del fuego, han tenido un papel preponderante en casi un cuarto de todas las muertes producidas en incendios estructurales residenciales en años recientes.

La inflamabilidad de los muebles—la probabilidad de que una pieza de mueblería se encienda al ser expuesta al fuego—también contribuye a la creciente preocupación sobre bomberos combatiendo, como nunca antes, incendios cada vez más importantes y de más rápida propagación. La espuma de poliuretano que rellena la mayoría de los muebles tapizados de la actualidad, se enciende rápidamente y puede producir una combustión súbita de propagación veloz y generalizada en la vivienda. Según un artículo publicado el año pasado en The New York Times, el comportamiento de los incendios residenciales se ha modificado tan drásticamente en las últimas décadas, que el Departamento de Bomberos de la ciudad de Nueva York ha comenzado investigaciones sobre nuevas tácticas para el combate de incendios, que dan tratamiento a la amenaza generada por las piezas de mueblería. Todo esto está sucediendo en ausencia de una normativa nacional que requiera pruebas de inflamabilidad para los muebles tapizados. Desde la década del 70, California ha requerido pruebas de inflamabilidad para todos los muebles tapizados que se venden en el estado, y estos requisitos se consideran, a nivel nacional, una norma de facto. Pero los expertos dicen que es imposible saber cuántos fabricantes en el país están dando cumplimiento a los requisitos de California, y que una reglamentación nacional aseguraría una mayor cantidad de pruebas mientras se implementan los procedimientos de prueba normalizados.

California también está lista para entregar una cláusula clave sobre pruebas de llama abierta de la nueva edición de su reglamentación, una movida que ha inducido a otras organizaciones a considerar el tratamiento del problema de la inflamabilidad de los muebles—incluida la necesidad de una norma nacional. La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor (CPSC, por sus siglas en inglés), que ha reglamentado con efectividad la inflamabilidad de los colchones, recientemente ha buscado aportes para el desarrollo de una norma sobre la inflamabilidad de los muebles. NFPA también ha hecho de este tema una prioridad. En respuesta a la actividad en California y en la CPSC, el año pasado la Junta Directiva de la NFPA le solicitó a la Asociación que defina y describa el problema de la inflamabilidad de los muebles. El libro blanco resultante, “Inflamabilidad de los muebles tapizados”, fue terminado en febrero y contiene un análisis detallado sobre incendios residenciales en donde hay muebles involucrados. (Un extracto se encuentra disponible en nfpa.org/furniture_analysis.) Además, el Consejo de Normas de la NFPA está solicitando Comentarios Públicos para un posible método de prueba que evalúe la resistencia al fuego de los muebles tapizados expuestos a la llama de una fuente de ignición.

“Es oportuno tratar este tema, ha llegado el momento”, dice Philip Stittleburg, presidente de la Junta Directiva de la NFPA. “Hemos abordado otros aspectos de los incendios residenciales y de las muertes por incendio; desde rociadores de incendio residenciales hasta el uso de alarmas de humo, y ahora es el momento de reconsiderar el tema de los artículos de mueblería. Es un problema en el que estuvimos trabajando durante muchos años, y es necesario ponernos de acuerdo en tanto a cuál será nuestro próximo paso lógico”.

TB 117 y el debate sobre las pruebas de llama abierta de California

En 1975, luego de revisar los datos de incendio del estado, los legisladores de California decidieron reglamentar la prueba de los muebles tapizados que se vendían en el estado y emitieron un Boletín Técnico (TB) 117, Requisitos, procedimiento de pruebas y aparatos para la prueba del retardo de llama de materiales de relleno resilientes utilizados en muebles tapizados. Casi 40 años después, California continúa siendo el único estado que cuenta con una prueba de inflamabilidad para muebles en sus registros.

Reacios a perder el masivo mercado potencial del estado, muchos fabricantes del país han adherido a los requisitos de California. “Algunos de los más importantes fabricantes no saben necesariamente a dónde se enviarán sus productos ni en dónde se venderán”, de modo que cumplen la reglamentación de California, dice Tonya Blood, jefa de la Oficina de Reparaciones de Electrodomésticos, Mobiliario para el Hogar y Aislación Térmica de California, que controla al TB 117. “Producen masivamente, y es más eficiente para ellos producir un solo tipo de mueble”.

Pero resulta difícil calcular la cantidad de fabricantes de muebles y proveedores de material en otros estados que adhieren a la norma californiana; los representantes de la industria creen que la mayoría de los fabricantes están dando cumplimiento a la norma, mientras que algunos del sector de pruebas son más escépticos. “Nadie puede decirlo”, dice Dick Gann, científico emérito del Instituto Nacional de Normas y Tecnología (NIST por sus siglas en inglés), quien ha estado investigando la inflamabilidad de los muebles y otras cuestiones relativas a los incendios durante casi el mismo tiempo en que ha existido el TB 117. “No podría ni siquiera estimar si es el 10 por ciento o el 90 por ciento del mobiliario vendido en los otros 49 estados que cumplen con estas normas. No hay manera de rastrearlo”.

Las pruebas del TB 117 han ido evolucionando hasta incluir la prueba en telas de tapicería y en muebles a escala. En comparación, el Reino Unido tiene su propio conjunto de requisitos de prueba para llamas abiertas y fuentes sin llama elaborados en torno a la Norma Británica 5852, Métodos de prueba para la evaluación de la combustibilidad de asientos tapizados mediante fuentes de ignición con y sin llama. Emitida originariamente en 1980, la norma prueba componentes a escala y piezas de mobiliario, y ha continuado de manera bastante consistente desde su edición 1988.

La norma californiana incluye la prueba de igniciones sin llama, tales como incendios provocados por cigarrillos, así como igniciones de llama abierta provocadas por fuentes tales como cerillas o velas. La prueba sin llama evalúa la resistencia a la ignición por cigarrillo en telas de tapicería, materiales de barrera y materiales de relleno, con cada componente montado a escala y expuesto a la ignición de un cigarrillo encendido.

El año pasado, sin embargo, California dio comienzo a los esfuerzos para revisar el TB 117—la primera revisión desde que se efectuaron modificaciones menores en la edición 2000—y eliminó la prueba para la pequeña llama abierta. La prueba requería que la espuma de poliuretano, utilizada comúnmente como relleno para muebles, soportara la exposición a una pequeña llama abierta durante 12 segundos. Una manera—y la más accesible—de que la espuma altamente combustible pudiera pasar dicha prueba era la de ser tratada con productos retardantes de fuego. Preocupados por la posible toxicidad de algunos de estos productos químicos, grupos defensores de consumidores y personas a cargo de la elaboración de normas del estado, con el apoyo del Gobernador Jerry Brown, presionaron para que se eliminara del TB 117 la prueba de llama abierta. Argumentaron que la prueba sólo alentaba el uso de productos retardantes de fuego, potencialmente tóxicos, y que generaba una amenaza mucho más seria que el mismo fuego. Una revisión propuesta para el TB 117 elimina la prueba de llama abierta pequeña. No obstante, Blood dice que, en un futuro cercano, la Oficina continuará estudiando las pruebas de ignición de llama abierta.

La posición de la NFPA sobre la revisión, es que pruebas que se enfocan principalmente en igniciones de cigarrillos encendidos no toman en cuenta aspectos importantes con respecto al papel que los muebles tapizados pueden jugar en escenarios de incendio del mundo real. En una carta dirigida a Blood, enviada como parte del período de comentarios públicos para el TB 117, el Presidente de la NFPA James Shannon citó un reciente análisis de la NFPA respecto a las estadísticas nacionales sobre las pérdidas ocurridas en incendios residenciales relacionadas con muebles tapizados. El análisis, llevado a cabo por el Dr. John Hall, director de la División de Análisis e Investigación de Incendios de la NFPA, determinó que los muebles tapizados constituyen el artículo principal que contribuye a las muertes en incendios residenciales, y que da cuenta del 24 por ciento de todas las muertes en incendios residenciales de los últimos años. (Este porcentaje incluye tanto incendios que comenzaron en muebles tapizados como incendios que crecieron y se propagaron básicamente mediante la participación de los muebles tapizados.) De esas muertes, 45 por ciento pueden atribuirse a la ignición por cigarrillo. Un 21 por ciento adicional puede atribuirse a la ignición por llama de algún otro artículo encendido—habitualmente una fuente de llama abierta mayor—y un 10 por ciento puede atribuirse a la ignición de una llama abierta pequeña. Los hallazgos de Hall están incluidos en el libro blanco sobre “Inflamabilidad de los muebles tapizados”. (Para más estadísticas, vea “Inflamabilidad de muebles en números”)

“Reflejando estas estadísticas, la NFPA cree profundamente que una reglamentación de seguridad contra incendios debe abarcar en su totalidad los muebles tapizados y debe dar abordaje a la completa gama de escenarios de incendios de envergadura, incluidos los escenarios de llama abierta”, Shannon le escribió a Blood. “También creemos que los resultados de las pruebas de incendio deben reflejar el comportamiento de los muebles a escala completa en estos escenarios. Investigaciones recientes hechas por NIST y CPSC sugieren que la sola prueba de ignición sin llama sobre un componente (como la propuesta en el TB 117) no refleja de manera adecuada este comportamiento”.

No sólo igniciones sin llama: Desarrollo de nuevas pruebas de llama abierta
Para dar abordaje a la probable remoción de las pruebas de llama abierta del TB 117, NFPA se encuentra en la fase inicial para determinar si desarrollará su propia prueba de llama abierta. Durante la reunión de agosto del Consejo de Normas de la NFPA, el Comité de la NFPA sobre Pruebas de Incendio presentó ante el Consejo una solicitud para desarrollar dicha prueba. El comité tiene a su cargo la NFPA 260, Métodos normalizados de prueba y sistemas de clasificación para la resistencia a la ignición por cigarrillos en componentes de muebles tapizados, y NFPA 261, Método normalizado de prueba para la determinación de la resistencia de montajes del material de muebles tapizados a escala a la ignición con cigarrillos encendidos. Sin embargo, ambas pruebas, únicamente dan abordaje a igniciones sin llama. (En 1990, ASTM International, antes la Sociedad Estadounidense de Pruebas y Materiales, emitió dos normas similares en su alcance a la NFPA 260 y NFPA 261 que también trataban las igniciones por cigarrillos.) Se puso en consideración el pedido del comité, y el Consejo de Normas se encuentra ahora solicitando comentarios públicos sobre la necesidad de dar tratamiento al escenario de pruebas de llama abierta.

“El comité entiende que la ignición por llama abierta es un riesgo importante para los incendios de muebles tapizados”, dice Tracy Vecchiarelli, enlace de personal de NFPA para NFPA 260 y NFPA 261. “La industria tiene un bache allí, y estamos intentando arreglarlo”. En algún momento del año que viene, el Consejo de Normas revisará todos los comentarios públicos sobre el tema y comenzará el desarrollo de un método de prueba para igniciones de llama abierta.

En otras partes, hay esfuerzos en curso para desarrollar métodos alternativos para la fabricación de muebles tapizados más resistentes al fuego. En la actualidad, NIST y la Oficina de Protección del Medioambiente están trabajando para identificar la próxima generación de retardantes de fuego responsables para con el medio ambiente. Otras investigaciones sugieren que puede ofrecerse resistencia a la ignición por llama abierta utilizando sistemas de barrera cortafuego, una combinación de capas y recubrimientos para telas de muebles tapizados que o bien retardan el crecimiento del incendio o evitan la ignición de los materiales de relleno. NIST está investigando sistemas de barreras cortafuego y métodos de medición para determinar si estos sistemas funcionan, dice Gann, y estudios de la CPSC llevados a cabo junto con NIST han indicado una “significativa promesa” para las barreras. Blood dice que la Oficina lanzará un estudio de dos años sobre barreras cortafuego que comenzará tan pronto como se termine la edición 2013 del TB 117. También está en curso un trabajo de desarrollo de espuma de poliuretano flexible para muebles tapizados que tiene una menor tendencia a la ignición sin llama, y si se enciende, lo hace a una velocidad menor que las espumas habituales.

Mientras tanto, algunos grupos están ejerciendo presión para lograr el cumplimiento voluntario de las pruebas de inflamabilidad. El Consejo de Acción de Muebles Tapizados (UFAC), una asociación industrial de comercio, cuenta con sus propios métodos de prueba voluntaria que guían la ignición por cigarrillos de los componentes de los muebles. Según este grupo, 73 fabricantes han asumido el “compromiso” con UFAC para producir muebles que adhieren a su prueba de resistencia a la ignición por cigarrillos, similar en su alcance a NFPA 260.

Todos estos esfuerzos parecieran estar teniendo un impacto en la reducción de pérdida de vidas y propiedades. En las últimas tres décadas, según el libro blanco de la NFPA, ha habido una tendencia descendente en incendios que comienzan con la ignición de muebles tapizados y pérdidas asociadas, pero es incierto el tiempo en que pueda continuar esta tendencia. “Es claro que han habido ganancias sustanciales como resultado de lo que se ha hecho”, dice Gann de NIST. “Pero los métodos de prueba han existido por más tiempo que lo que hemos tenido nuestros muebles en nuestros hogares. Si tales pruebas dieran por resultado una caída del 40 por ciento en las fatalidades ocurridas por incendios de mobiliario, allí haríamos base, dado que los muebles que cumplen esos requisitos no serían mejores ni peores”.

Reglamentación nacional: Cuatro décadas de elaboración
Durante cuatro décadas, CPSC ha estado trabajando esporádicamente en la versión de una norma federal sobre pruebas de inflamabilidad. Como parte del último esfuerzo de la CPSC, NFPA envió sus opiniones, en las que se reflejaban la retroalimentación enviada para la revisión del TB 117, durante el período de comentarios públicos que finalizaba en julio sobre el desarrollo de una norma para pruebas de resistencia a la ignición por cigarrillo. El personal de CPSC se encuentra en la actualidad evaluando y probando propuestas de opciones de normas de desempeño.

Abundan las teorías sobre la razón por la cual no existe aún una reglamentación nacional sobre pruebas de inflamabilidad en muebles. Gann tiene la hipótesis de que no tenía sentido enfrentar un problema cuando las soluciones —TB 117, así como las normas UFAC, ASTM y NFPA—parecían hacerlo. La resistencia de la industria no ha sido realmente un factor, dice Hall de NFPA, dado que los fabricantes de muebles tenían pocos motivos para creer que una norma nacional sería muy diferente de la reglamentación californiana, que muchos de ellos ya cumplían. Asimismo, los datos sobre la inflamabilidad de los muebles se enfocaban habitualmente en el primer artículo encendido, y sólo recientemente, cuenta Gann, las investigaciones revelaron que el daño en la propiedad, lesiones y muertes ocurridos en incendios con muebles tapizados aumentaban cuando se consideraban los muebles como artículo principal que contribuía a la propagación del fuego, un tema subrayado en el reciente análisis de NFPA. En 1999, una versión actualizada del Sistema Nacional de Informes de Incidentes de Incendio, que recopila una cantidad de datos de los departamentos de bomberos de los EE.UU., comenzó a juntar información sobre los principales artículos que se encienden durante los incendios, facilitando a los investigadores la cuantificación del problema.

La detallada investigación de métodos de prueba antes de convertirlos en ley, pudo haber también demorado la implementación. “Es necesario hacer la tarea para asegurarse que se ha seleccionado la prueba correcta a pequeña escala, de modo de tener la confianza de que se logrará la predicción de una prueba a escala completa”, dice Gann. “En estos momentos, quienes están a cargo de elaborar las reglamentaciones no cuentan con esa seguridad”. NIST está intentando obtener esa seguridad mediante el análisis de diversas configuraciones de telas y rellenos para muebles, cuenta Gann, con el objetivo de categorizar estas configuraciones en un puñado de procedimientos para pruebas de inflamabilidad.

A medida que continúan las investigaciones y que las personas a cargo de las reglamentaciones consideran sus próximos pasos, NFPA busca aumentar la conciencia sobre los incendios de mobiliario que son responsables aproximadamente de 610 muertes al año, o casi un cuarto de todas las fatalidades ocurridas en incendios residenciales. “No estoy tan seguro si el problema de la inflamabilidad de los muebles es lo suficientemente reconocido”, dice Stittleburg de NFPA. “Supongo que si se considera el contexto global, 610 muertes podrían no parecer tan significativas si se piensa en la cantidad de gente que muere en accidentes de tráfico. No obstante, 610 muertes es un número alto para nosotros, y continuaremos concientizando y encontrando soluciones a este problema”.

Fred Durso, Jr. es redactor del NFPA Journal.


Inflamabilidad de muebles en números
Según un reciente análisis de NFPA sobre incendios en los últimos años, se ha encontrado que los muebles tapizados son responsables de:

+ La mayor cantidad de muertes por incendio ocurrido por ignición de cualquier artículo en los hogares estadounidenses

+ 8,900 incendios estructurales residenciales

+ 480 muertes—casi el 20 por ciento de todas las muertes ocurridas en incendios residenciales—840 lesiones y US$427 millones en daños a la propiedad cuando se encienden en primero lugar los muebles tapizados

+ 610 muertes—casi un cuarto de todas las muertes ocurridas en incendios residenciales—1,120 lesiones, y US$566 millones de daños en propiedades cuando los muebles tapizados fueron el artículo principal que contribuyó a la propagación del incendio

+ 1,900 incendios, 270 muertes de civiles, 320 lesiones en civiles y US$97 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era producto de tabaco encendido

+ 2,200 incendios, 130 muertes de civiles, 280 lesiones de civiles, y US$138 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una llama abierta de otro incendio

+ 1,500 incendios, 70 muertes de civiles, 140 lesiones de civiles, y US$81 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición eran equipos en funcionamiento, tales como los calefactores ambientales

+ 1,400 incendios, 60 muertes de civiles, 220 lesiones de civiles, y US$69 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una pequeña llama abierta, como una vela o cerilla

+ 1,300 incendios, 60 muertes de civiles, 130 lesiones de civiles, y US$150 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición era una brasa, ceniza u otro objeto caliente o candente sin clasificar

+ 600 incendios, 20 muertes de civiles, 30 lesiones de civiles, y US$31 millones en daños a la propiedad cuando la fuente de ignición estaba sin clasificar, era otra, o una fuente de calor múltiple

Fuente: “Inflamabilidad de muebles tapizados” de NFPA. Para leer extractos del informe, visite nfpa.org/furniture_analysis

http://nfpajla.org/

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NFPA Journal. Equipo de simulacro, simulacro en Willis Tower.

Posted by Firestation en 04/10/2013

Por Michael Schroeder e Anthony Vanbuskir

 

WillisTower
Cómo unieron fuerzas la gerencia de Willis Tower y el Departamento de Bomberos de Chicago para proteger el edificio más alto del país.

Chicago es conocida como la ciudad de los grandes hombros, y la icónica Willis Tower, antes conocida como Sears Tower, representa gran parte de la fuerza arquitectónica de la ciudad. Con 110 pisos y 1450 pies (442 metros) de altura, es el edificio más alto del país, y también del Hemisferio Occidental. Su superficie de 4.5 millones de pies cuadrados (418,063 metros cuadrados) alberga oficinas, restaurantes, negocios, una oficina de correo estadounidense, dos consultorios de quiroprácticos y dos consultorios odontológicos. Aproximadamente 25,000 personas pasan por el edificio a diario.

Es por ello que la gerencia del edificio se ha agrupado con el Departamento de Bomberos de Chicago (CFD, por sus siglas en inglés) para llevar a cabo un simulacro anual a gran escala para probar y ajustar en detalle los procedimientos ante una emergencia. Los simulacros pueden incluir cientos de participantes, incluidos bomberos y la gerencia del edificio, personal de seguridad e ingeniería. El Journal le pidió a Michael Schroeder, director de continuidad de los negocios y seguridad humana para U.S. Equities Asset Management, LLC, compañía estadounidense que administra el edificio, y a Anthony VanBuskirk, vicejefe de distrito del CFD (retirado), que cuenten sus experiencias con un simulacro reciente: qué fue lo que funcionó, qué fue lo que no funcionó, y la razón por la que la cooperación es de suma importancia para proteger las vidas humanas y la propiedad en una de las estructuras más complejas del mundo.


MICHAEL SCHROEDER
U.S. Equities Asset Management, LLC

Son las 5.00 de la mañana en una fría mañana de sábado en octubre, y estoy en uno de los vestíbulos masivos de Willis Tower reuniéndome con Tony VanBuskirk, jefe de distrito del Departamento de Bomberos de Chicago (CFD), junto con Tom Cronin, ingeniero principal del edificio, y Keith Kambic, director de seguridad. Nos reunimos tan temprano para conversar sobre los planes finales para nuestro simulacro anual de emergencia, un evento que reúne a la gerencia de Willis Tower con el CFD para ajustar en detalle nuestra capacidad de respuesta ante una emergencia.

El simulacro de hoy, que llevó varios meses de planificación, incluye un incendio simulado en un piso determinado. Para el personal del edificio el simulacro representa una oportunidad para aplicar sus capacidades bajo condiciones estresantes aunque controladas. Más de 60 miembros del personal participan, incluidos miembros del equipo de seguridad humana y protección del edificio que sirven de “actores” y que interactuarán de diferentes maneras con los bomberos que asistan al lugar.

Charlamos un poco hasta que Tony y Tom parten hacia el piso del incendio simulado, y yo me dirijo hacia el área de información en el centro de conferencias del edificio para asegurarme de que los actores tengan en claro lo que deben hacer. Durante meses hemos desarrollado “escenas”, los cientos de pequeños eventos que deben llevarse a cabo como parte del guión cronológico del evento. Se espera que todo desde el alerta inicial hasta la evacuación final ocurra en un momento específico. Al principio del proceso de planificación, la gerencia de seguridad humana y protección del edificio crea eventos del tipo “que sucedería si” que prueban diversos componentes de respuesta: componentes mecánicos (activación, inteligibilidad y volumen de altoparlantes), componentes de procedimiento (asegurarse de que el personal de emergencia del edificio se mueva de a pares y utilice la escalera hacia el piso del incendio), continuidad de los negocios (uso de un servicio de notificación masiva de terceros), y más. Todos participan en el simulacro; si no se es parte del personal de emergencia, se es un actor, actuando personajes que pueden variar desde una persona lastimada hasta huéspedes furiosos o periodistas de noticias. Está todo diseñado para brindarle a nuestro personal de emergencia gente real y situaciones que deben manejar.

El siguiente par de horas transcurre entre preparativos, para asegurar que todas las partes estén listas para comenzar. Todos los actores están en su lugar. Como controlador principal, parte de mi trabajo de hoy es iniciar el simulacro, y lo hago llamando a un ingeniero y pidiéndole que active el detector de humo en el piso predeterminado. A las 8.30 de la mañana, se libera el detector de humo. El simulacro está en marcha.

Sólo un aspecto de la preparación

Si bien los ejercicios son un componente crítico para mejorar el programa de manejo de emergencias de Willis Tower, creemos que para obtener verdaderamente lo mejor de nuestra relación con el Departamento de Bomberos debemos trabajar en conjunto antes, durante y después del incidente.

El simulacro anual a gran escala es solamente una parte, si bien importante, de toda la preparación  para emergencias; nuestro trabajo con el CFD y otros organismos de la ciudad es abarcativo y continuo y es una gran parte del programa de manejo de emergencias del edificio que yo superviso. El programa se construye sobre los aspectos básicos del manejo de emergencias: planificación, a través de planes de respuesta escritos; mitigación, a través de inspecciones de seguridad humana del edificio continuas y mantenimiento oportuno; respuesta, si fuera necesario y cuando fuera aplicable; y recuperación, lo que significa regresar a la actividad de la forma habitual con rapidez. Cumplimos con la Ordenanza de seguridad humana en alturas de Chicago (Chicago High-Rise Life Safety Ordinance) y con el Código Municipal de Chicago (Municipal Code of Chicago), que hacen referencia a diferentes códigos de la NFPA; para la planificación de emergencias hemos utilizado la NFPA 1600, Manejo de desastres/emergencias y programas para la continuidad de los negocios, como herramienta de auditoría. Asimismo revisamos nuestros planes escritos, llevamos a cabo ejercicios de mesa basados en una detección precoz para determinar el potencial de un evento futuro o inquietud actual, y hacemos rondas con el personal del edificio que incluyen desde técnicas de vigilancia de seguridad hasta revisiones de las recientes actualizaciones tecnológicas.

Además, otro tipo de personal de emergencias de la ciudad, como el equipo de policía de Armas y Tácticas Especiales (SWAT, Special Weapons and Tactics), llevarán a cabo ejercicios, rondas completas o harán presentaciones. El personal de manejo de emergencias de Chicago ha utilizado el edificio para capacitar y llevar a cabo el entrenamiento de su programa para Equipos Certificados de Respuesta a Emergencias  (CERT, Certified Emergency Response Team).  Se invita al personal de educación de la comunidad del CFD a realizar presentaciones y participar en el monitoreo e informes evaluativos de los simulacros de incendio de los usuarios.  El personal de supervisión de seguridad del edificio participa en los materiales de revisión y capacitación del director de seguridad durante el año. Se acompaña a los inspectores de incendio de la ciudad por el edificio y en lugar de tratar las inspecciones como una tarea que debe completarse, el personal de seguridad humana se compromete con los inspectores para aprender de la inspección y mejorar las inspecciones de seguridad humana del edificio.

Teniendo en cuenta la complejidad y actividad que se desarrolla en el edificio, la Willis Tower es muy segura, y las emergencias que requieren de una respuesta externa son pocas y muy espaciadas. Cuando surgen, es importante no solo responder de la forma adecuada sino revisar también la respuesta de manera oportuna. Por ejemplo, Tony fue una vez parte de un equipo de emergencia del CFD que acudió al edificio por una acumulación de humo desde una fuente desconocida en un piso inferior; y no fue un simulacro. Si bien el evento fue menor y se resolvió rápidamente, le brindó la oportunidad a la gerencia del edificio y al CFD de ejecutar una respuesta real. Después, Tony se tomó el tiempo para permanecer en el panel de incendios del vestíbulo y realizar el informe evaluativo conmigo. Pude actuar rápidamente y hacer algunos ajustes necesarios en la respuesta de la gerencia del edificio.

Observar el simulacro
Segundos después de que se activa el detector de humo, el operador del centro de comando (CCO, por sus siglas en inglés) de seguridad del edificio ve el punto de alarma aparecer en la pantalla de su computadora. Mira al operador de control de ingeniería con quien comparte la sala, y de forma simultánea despacha cada uno a su personal de emergencia en campo del edificio. Se alerta al CFD, y se interrumpe cualquier otro tipo de conversación por radio. El CCO monitorea la pantalla en busca de cualquier otro indicio sobre lo que podría estar sucediendo en el piso del incendio simulado.

Una supervisora de seguridad y un ingeniero del edificio se dirigen hacia la ubicación de la alarma. Se reúnen dos pisos más abajo y caminan juntos hacia el hueco de la escalera. Cada uno llama en sus movimientos a su respectivo operador, y cada uno consulta el estado de la alarma. Se les ha dicho a ambos que se ha activado un “flujo” (una alarma de flujo que indica que un rociador está liberando agua) y que el CFD está en camino.

Por su capacitación la supervisora de seguridad sabe que es ahora la directora de seguridad de incendios (FSD, por sus siglas en inglés) a cargo, una designación que se les hace a aquellos que están a cargo de la respuesta a emergencias hasta que el Departamento de Bomberos toma el mando. Se envía a todos los supervisores de Willis Tower a una capacitación de respuesta a emergencias (un día por semana durante ocho semanas, a cargo de los capacitadores del Departamento de Bomberos) para obtener la designación de FSD. Nuestro enfoque para situaciones de emergencia es que el usuario es el  primer socorrista, la seguridad del edificio el segundo, y el departamento de bomberos el tercero, y es por ello que la capacitación de los usuarios y del personal del edificio es tan importante para asegurar que se tomen las medidas adecuadas durante los primeros segundos y minutos de una emergencia. La supervisora de seguridad llama por radio a la seguridad del vestíbulo y le dice que “se asegure de sacar los libros”; que consisten en esa información del edificio de suma importancia conservada en el panel de incendio del vestíbulo disponible fácilmente para los bomberos que responden a la emergencia. “También necesitamos un ingeniero en el panel de incendio, de modo que asegúrate de que así sea”, le dice al guardia de seguridad del vestíbulo.

Algunos minutos más tarde, llegan varios camiones de bomberos del CFD a la puerta del edificio, con luces y sirenas encendidas.  Tony y yo estamos en el vestíbulo, monitoreando la respuesta del personal del edificio. Tom está en el piso del incendio, y Keith se está moviendo por el edificio. Tony mira de cerca cómo responde su personal, y ambos esperamos el punto de contacto crucial inicial entre los actores y los bomberos.

Finalmente ocurre. La ola inicial de bomberos aparece, equipada y lista para trabajar. El comandante del incidente (IC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Bomberos se dirige hacia el panel de incendio del vestíbulo donde lo esperan el ingeniero y directora de seguridad de incendios del edificio. Se presenta la información crítica como los planos de los pisos, la ubicación de la tubería, recorridos del ascensor, todo dispuesto para su revisión. El IC formula muchas preguntas: ¿Se ha evacuado el piso? ¿Hay alarmas de flujo de agua? ¿Hay usuarios que necesiten una asistencia especial? y recibe las respuestas de la gerencia del edificio.

El IC decide su próximo movimiento, y durante los siguientes 90 minutos los actores y bomberos trabajan para resolver distintos problemas, algunos planeados, otros espontáneos. Se realizan anuncios dirigidos al público y se reubica a los “ocupantes” del edificio en un piso inferior. Los actores presentan a los bomberos una serie de problemas típicos para una emergencia a gran escala: cuestiones médicas que incluyen paros cardíacos, gente que necesita asistencia especial, gente que no está segura de la mejor manera para evacuar áreas no seguras. En otros lugares, el personal de seguridad acompaña a los bomberos a los ascensores y bombas de incendio clave. Un actor que caracteriza a un periodista de televisión persistente intenta obtener información sobre lo que está ocurriendo. Otros actores que caracterizan a esposas y esposos afligidos y ciudadanos preocupados  hacen múltiples llamadas al edificio. Mientras tanto, los bomberos encuentran la fuente del humo, y se apaga el “incendio”.

Alrededor de las 10 de la mañana, se emite la señal que indica que “se extinguió el incendio” y termina el simulacro. Todos los participantes (ingenieros del edificio, personal de seguridad y de la recepción, bomberos) se reúnen en uno de los restaurantes del edificio para realizar un informe evaluativo preciso mientras comparten algunas hamburguesas y perros calientes.  Toda la información reunida durante el ejercicio se incluye en el informe evaluativo, y la gerencia del edificio comienza el informe detallado del personal del edificio, aclarando los roles y responsabilidades. Todo el personal de emergencia cuenta con observadores que catalogan sus acciones durante el simulacro, y esta información se incluye en el análisis minucioso de Tony de la respuesta del CFD, cuerpo por cuerpo, desafío por desafío. Durante una hora, analizamos el equipo, los procedimientos, la seguridad humana, los protocolos, y otros innumerables puntos de mayor o menor importancia, tanto desde el punto de vista de la gerencia del edificio como desde el Departamento de Bomberos. Cada grupo se lleva material sobre el cual trabajar.

Es mucho trabajo para todos los participantes involucrados lograr algo de esta escala cada año, pero la experiencia y el conocimiento que nos llevamos de esto es irremplazable. Es por ello que continuaremos trabajando con el CFD para desarrollar esta relación; ambos comprendemos que la gente que trabaja unida puede lograr que el edificio sea más seguro para todos.


ANTHONY VANBUSKIRK
Vicejefe de distrito del CFD (retirado)

Chicago alberga a más de 2.5 millones de personas y aproximadamente 1,700 edificios de altura comerciales y residenciales, muchos de ellos (incluyendo Willis Tower, el edificio más alto de todos) reconocidos a nivel mundial. Las relucientes torres modernas están codo a codo con los antiguos edificios que son “legados” de hace siglos diseñados por Frank Lloyd Wright, Louis Sullivan, y Dankmar Adler.

Independientemente de la ascendencia arquitectónica, estos edificios y sus ocupantes se encuentran bajo la responsabilidad del Departamento de Bomberos de Chicago (CFD). Más específicamente, eran mi responsabilidad. Antes de mi retiro reciente, era vicejefe de distrito del CFD para el primer distrito de la ciudad, abarcando los cientos de rascacielos en el distrito comercial central de Chicago y sus alrededores. Fue una responsabilidad que compartí con hombres y mujeres de distintas oficinas del Departamento de Bomberos, así como con un amplio elenco detrás de escena, incluyendo la Oficina de Manejo y Comunicaciones de Emergencia (OMEC, Office of Emergency Management and Communications) y la policía, departamentos de legales y de la construcción de la ciudad. Con la misma importancia, fui asistido por los propietarios, gerentes y personal de estas estructuras de altura, incluidos ingenieros, personal de seguridad y de la gerencia en Willis Tower. La combinación de esfuerzos de estas entidades dispares es lo que hace posible que el Departamento de Bomberos resuelva varios rompecabezas que pueden desarrollarse durante una situación de emergencia en estos complejos edificios.

En mi experiencia, la mitigación exitosa de las emergencias depende al menos, tanto de la información disponible en el comienzo de un evento como de los recursos que responden.  La información es la clave, y la mejor manera de obtenerla es antes de que ocurra un incidente. Parte de nuestro proceso de reunión de información para Willis Tower fue una emergencia simulada anual que incluyó la participación de personal del Departamento de Bomberos y del personal del edificio. Queríamos mejorar la interacción del CFD con personal de la torre para hacer nuestras acciones iniciales lo más efectivas posible, y ajustar en detalle la programación inicial de la respuesta en edificios de altura del Departamento de Bomberos. Mucho antes de mi participación en el simulacro con Mike Schroeder y su personal en Willis Tower, ellos habían desarrollado protocolos de emergencia para el personal de la gerencia, ingeniería y seguridad del edificio. Prepararon planillas de datos y planos de pisos críticos como parte de un plan de emergencia general, y los incluyeron en un libro simple de leer y que cumple con el código diseñado para ser utilizado por el personal de emergencia. Como dice Mike en su plan de acción, el personal de seguridad del edificio necesita “asegurarse de que los libros estén disponibles” en una emergencia. Y como siempre les dije a los funcionarios y jefes de mi cuerpo de bomberos “asegúrense de conseguir esos libros”. Todo se trata de contar con información.

Edificio complejo, ejercicio complejo
Un simulacro de emergencia se llevó a cabo recientemente en Willis Tower sobre un incendio en un piso superior al que debió responder el personal del CFD. Alrededor de 60 miembros del CFD trabajaron con una cantidad similar de personal de ingeniería y seguridad de Willis Tower para ver el flujo de información, y cómo podría ayudarse a mitigar nuestra “emergencia” en este edificio de referencia. Durante el trabajo con Mike y otros miembros del personal de Willis Tower, el ejercicio fue una oportunidad para mí de observar el protocolo de comando de incidentes en altura a medida que se desplegaba, y concentrarme en cómo y por qué los funcionarios de los cuerpos de bomberos y jefes de escuadrón se adaptan a los obstáculos que enfrentan.

No todos los edificios requieren de un esfuerzo tan profundo, pero la complejidad del ejercicio previamente planeado solo reflejaba la complejidad del edificio en sí mismo. La torre incluye 110 pisos, una serie de ocupaciones comerciales que oscila entre espacios para oficinas y negocios y restaurantes, y sofisticados sistemas de comunicaciones. La ocupación promedio es de alrededor de 12,000, aproximadamente 25,000 personas entran y salen cada día. Es un desafío importante desde el punto de vista del servicio de bomberos, y es por ello que es tan importante que los recursos de la información de emergencia disponibles coincidan con las necesidades del edificio. Esto aplica a cualquier edificio; la escala puede ser diferente, pero los principios de planificación previa siguen siendo los mismos. La información debe encontrarse a mano antes de una emergencia y en un formato estándar, conciso que pueda ser fácilmente asimilado por el personal de emergencia, especialmente durante las etapas iniciales de un incidente.

El simulacro comenzó con la activación de una alarma en el piso superior. Dicha activación en un edificio sin un reporte telefónico que la acompañe se denomina una “alarma automática” en la terminología del CFD, y la respuesta consiste en enviar una autobomba, una autoescalera y un jefe de escuadrón, para un total de 11 bomberos. Pronto se recibieron múltiples informes de humo denso en el piso superior, y el jefe de batallón que llegó primero subió la clasificación de la respuesta a una respuesta de más unidades a gran altura. El jefe le transmitió esta información a la OEMC, y se activó el protocolo del Comando de Incidentes del Departamento de Bomberos de Chicago, que complementó los 11 hombres originales con cuatro autobombas, cuatro autoescaleras, un escuadrón, cinco jefes de batallón, un vicejefe de distrito, una camioneta de comando, y personal adicional del Servicio de Emergencias Médicas (EMS).

En la torre, observé cómo el personal del edificio informó sobre la situación a los primeros bomberos que acudieron en los camiones. Junto con el jefe de batallón que llegaba al lugar, se designó el hueco de escalera de ataque inicial antes de proceder, a través de un montacargas adecuado, hasta un nivel de tres pisos por debajo del incidente reportado. Otras compañías se desplegaron de acuerdo con los procedimientos del comando de incidentes. A medida que llegó la tercera y cuarta compañía, el primer jefe de batallón, que estaba dirigiendo la situación desde el vestíbulo del edificio mientras mantenía las comunicaciones, indicó al equipo de ascenso rápido (RAT, por sus siglas en inglés) que comenzara las actividades para alcanzar el control en los huecos de escalera de evacuación y ataque designados. La tercera compañía ayudó en el control del vestíbulo mientras el funcionario se preparaba para transmitir las indicaciones e información importantes del comandante de incidentes a los ocupantes del edificio utilizando un micrófono de comunicaciones de seguridad humana; no solamente una vez, sino a intervalos suficientes como para calmar el miedo de los ocupantes del edificio y alertar sobre las situaciones cambiantes.

Lo primero que yo buscaba era la extremadamente importante interacción entre las compañías de bomberos que llegaron en primer lugar y la información con la que esperaban Mike y su personal, incluida información del panel de alarma de incendio y los planos del piso.  Lo más importante, yo estaba evaluando las interacciones entre los bomberos que llegaban al lugar y el personal del edificio incluida esa transferencia vital de información del personal que ya había estado en la escena durante los primeros minutos críticos antes de nuestra llegada.

Todo marchaba bien, en general. Los bomberos hicieron el contacto inicial con el personal, reunieron los recursos disponibles, tanto humanos como en papel y recibieron instrucciones sobre el uso del sistema de comunicaciones de seguridad humana del edificio. Al mismo tiempo, no obstante, los primeros socorristas no solicitaron información suficiente del personal del edificio sobre la ubicación del problema, sobre cuál era el mejor acceso, y sobre qué dispositivos de comunicación se encontraban disponibles. El jefe de batallón se encontraba muy cerca, sin embargo los hombres a cargo aún necesitaban aminorar la velocidad y recibir esta información crucial.

Los jefes de batallón que llegaron luego se ubicaron en sus lugares tomando posición al frente del comando de incendios, en ataque de incendios, búsqueda, rescate y logística.  Como es habitual, el vicejefe de distrito sería el comandante de incidentes general, a cargo de imponer orden en el caos inherente de la escena de emergencia. Ese día, no obstante, yo era estrictamente un observador, y me pareció oír por casualidad al jefe de control del vestíbulo pedirle a la OEMC un vicejefe de un distrito cercano para contrarrestar mi ausencia. Si bien esta no es una directiva escrita en el protocolo de comando de incidentes, fue un ejemplo de alguien tomando una iniciativa para resolver un problema que surgió en el momento. Pensar más allá de las reglas predeterminadas es de suma importancia en una situación en la que todos están haciendo varias tareas a la vez, e informar sobre los cambios o desviaciones de los procedimientos estándar es igualmente importante.

A medida que se desarrollaba el simulacro, el camión de combate cargó la manguera con aire comprimido como modo de simular los problemas con los puntos de compresión en una línea de manguera cargada en huecos de escalera confinados y pasillos angostos. El jefe del comando delantero del incendio, responsable de las dos plantas ubicadas por debajo del incidente, se enfrentó con dificultades al momento de comunicarse con el jefe del batallón en el vestíbulo. Uno de los miembros de los equipos de RAT se encontró con actores que tenían el papel de trabajadores de oficina que querían dejar el edificio porque estaban nerviosos sobre todas las actividades inusuales que se estaban presentado. Este fue un ejemplo perfecto de la máxima “el edificio no nos falla; la gente lo hace”. Se presentaron problemas menores, pero fueron del tipo que pueden complicar los planes más elaborados, finalmente poniendo en riesgo a la propiedad y la vida humana. Noventa minutos después de comenzar, el simulacro había finalizado.

Estos y otros problemas menores se analizaron en el informe evaluativo detallado para todos los participantes. Durante esta sesión crítica después de la acción, volvimos a repasar lo que habíamos hecho, cuerpo por cuerpo y jefe por jefe, lo que estuvo bien y lo que no. Fuimos buenos en identificar el problema en el edificio y resolverlo, pero no fuimos tan buenos en utilizar nuestra fuerza de trabajo de la manera más eficaz posible. Llevar a la gente a un lugar seguro más allá del fuego real fue un problema. Pero hicimos un gran trabajo en utilizar el sistema de comunicaciones de seguridad humana del edificio, pudimos complementar nuestros dispositivos de comunicaciones directas con las radios portátiles del edificio. El jefe del comando delantero de incendios terminó llamando a una unidad de comunicaciones móviles, que se conectó con el jefe de batallón en el vestíbulo; un ejemplo de cómo pensar fuera de los procedimientos reglamentados para mantener ese vínculo comunicacional, porque uno no puede darse por vencido solo porque la radio no funciona. Mike y el personal de ingeniería y seguridad hicieron el mismo tipo de informe evaluativo. De esta forma todos aprendimos y mejoramos, y constituye una parte importante del cumplimiento de nuestras responsabilidades para proteger a los ocupantes del edificio.

Este tipo de ajuste de detalles es uno de los pasos finales de un proceso que comienza con el desarrollo de un incendio y con códigos de seguridad humana a cargo de organizaciones como la NFPA, y con la aplicación de tales códigos en documentos tales como los códigos de construcción de Chicago y su Código de Procedimientos de Emergencia en Edificios de Altura. Una planificación previa detallada es un modo en que podemos hacer que este proceso sea incluso más profundo para ayudarnos a garantizar la seguridad de los bomberos mientras se deslizan por pasillos oscuros hacia un peligro desconocido, y la seguridad de los ocupantes del edificio mientras toman decisiones sobre qué hacer en una emergencia. La frase de cabecera principal del servicio de bomberos aplica a todas las partes interesadas: todos regresan a su hogar.

http://nfpajla.org/

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NFPA 921 Guia para la investigacion de Incendios y Explosiones

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The Metro Project. Simulacion a escala real de incendios en tuneles.

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Publications

2009 – 2012

All the publications that are created in METRO will be published on this web page. The web page is continuously updated, so keep an eye out for new information. The publications are presented under the following headings; reports, papers, presentations, video and audio, and other publications.

Reports

Carlberg, T., Berglund, R. (2012) METRO – Scale model tests. FOI-R–3402-SE, Stockholm: FOI.

Claesson, A., Lönnermark, A., Ingason, H., Lindström, J., Li, Y. Z., and Kumm, M. (2012) Laboratory fire experiments with a 1/3 train carriage mockup. SP Report 2012:06, Borås: SP Technical Research Institute of Sweden.

Forsén, R. (2012) METRO – Calculated Explosion Structural Damage. FOI-D—0481—SE, Stockholm: FOI.

Fridolf, K. (2010) Fire evacuation in underground transportation systems: a review of accidents and empirical research. Lund: Department of Fire Safety Engineering and Systems Safety, Lund University.

Fridolf, K. and Nilsson, D. (2012) A questionnaire study about fire safety in underground rail transportation systems. Lund: Department of Fire Safety Engineering and Systems Safety, Lund University.

Ingason, H., Kumm, M., Nilsson, D., Lönnermark, A., Claesson, A., Li, Y. Z., Fridolf, K., Åkerstedt, R., Nyman, H., Dittmer, T., Forsén, R., Janzon, B., Meyer, G., Bryntse, A., Carlberg, T., Newlove-Eriksson. L., Palm, A. (2012) The METRO project – Final report. SiST 2012:8, Västerås: School of Sustainable Development of Society and Technology, Mälardalen University.

Kumm, M. (2010) Carried Fire Load in Mass Transport Systems: A study of occurrence, allocation and fire behavior of bags and luggage in metro and commuter trains in Stockholm. Västerås: School of Sustainable Development of Society and Technology, Mälardalen University.

Lönnermark, A., Lindström, J., and Li, Y-Z (2011) Model-scale metro car fire tests. SP Report 2011:33, Borås: SP Technical Research Institute of Sweden.

Lönnermark, A., Lindström, J., Li, Y. Z., Claesson, A., and Ingason, H. (2012) Full-scale fire tests with a commuter train in a tunnel. SP Report 2012:05, Borås: SP Technical Research Institute of Sweden.

Meyer, G. & Berglund, R. (2011) Full-Scale Commuter Train Explosion Test. Västerås: School of Sustainable Development of Society and Technology, Mälardalen University.

Nyman, H. and Dittmer, T. (2012) Metro, WP4 – CFD-simulations of a single exit underground station. Report SiST 2012:04, Västerås: School of Sustainable Development of Society and Technology, Mälardalen University.

Papers

Fridolf, K., Nilsson, D., and Frantzich, H. (2012) Taking advantage of theories and models on human behaviour in the fire safety design of underground transportation systems. 5th International Symposium on Tunnel Safety and Security, New York, USA, 14-16 March, 2012.

Fridolf, K., Nilsson, D., and Frantzich, H. (2011) Fire Evacuation in Underground Transportation Systems: A Review of Accidents and Empirical Research. Fire Technology, Available online 5 March 2011 (in press).

Kumm, M. (2010) METRO-project: Protecting transportation infrastructure. Eurotransport Digital News, 3, retreived from http://www.eurotransportmagazine.com/, 19 July 2010.

Lönnermark, A., Lindström, J., and Li, Y. Z. (2012) Model Scale Metro Carriage Fire Tests – Influence of Material and Fire Load. 2nd International Conference on Fires in Vehicles, Chicago, USA, 27-28 September, 2012, pp 159-169.

Lönnermark, A., Lindström, J., Li, Y. Z., Ingason, H., and Kumm, M. (2012) Large-scale Commuter Train Tests – Results from the METRO Project. Proceedings from the 5th International Symposium on Tunnel Safety and Security, New York, USA, 14-16 March, 2012, pp. 447-456.

Presentations

METRO (2011) Presentations at the METRO seminar 2011 (pdf portfolio). Presentations at the METRO seminar in Arvika, Sweden, 13-14 September 2011.

METRO (2012) Presentations at the final METRO seminar 2012 (pdf portfolio). Presentations at the METRO seminar in Rosersberg, Sweden, 10-11 December 2012.

Nilsson, D. (2010) METRO – A research project about fires and explosions in metro systems (underground). Presentation at the International Rail Accident Investigation Conference, 25 November 2010.

Video and Audio

Videos produced in METRO can be found on YouTube at http://www.youtube.com/metroprojectse. Some examples of YouTube videos are given below.

METRO (2011) Full-scale fire test in train tunnel, 2011−09−13, Arvika, Sweden.

METRO (2011) Early fire – Full-scale fire test in train tunnel, 2011−09−07, Arvika, Sweden.

METRO (2011) Fully developed fire – Full-scale fire test in train tunnel, 2011−09−07, Arvika, Sweden.

METRO (2011) Pulsation – Full-scale fire test in train tunnel, 2011−09−07, Arvika, Sweden.

METRO (2011) Backlayering – Full-scale fire test in train tunnel, 2011−09−07, Arvika, Sweden.

METRO (2011) Evacuation experiment in a smoke filled tunnel, 2011−05−31, Stockholm, Sweden.

Other Publications

Ljung, S. (2010) Säkrare tunnelbana. [Safer underground] Teknik & Forskning, 3, 19.

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Analisis de la explosion de una cisterna de gas natural licuado.

Posted by Firestation en 06/01/2013

El presente artículo describe el accidente sufrido en la provincia de Murcia (España) en 2011 por una cisterna de gas natural licuado que tuvo como consecuencia el posterior incendio y explosión de la carga. Los efectos fueron notables en términos de radiación térmica, sobrepresión y proyección de fragmentos. Es el segundo siniestro de este tipo en el mundo del que tenemos noticia, tras el ocurrido en Tivissa (Tarragona) en 2002. Se analizan las posibles causas y se formulan conclusiones y recomendaciones para evitar este tipo de accidentes.

Por J.M. BONILLA MARTÍNEZ. Ingeniero Químico, Ingeniero Técnico Industrial, Oficial de Bomberos. (wjuanma@yahoo.com).

J. BELMONTE PÉREZ. Técnico de nivel medio en Prevención de Riesgos Laborales. Sargento de Bomberos. (jbelmonte094@gmail.com).

J.A. MARÍN AYALA. Sargento de Bomberos. Experto en Riesgo Químico. (sierra11cieza@hotmail.com).

El 20 de octubre de 2011, un vehículo cisterna sufrió un accidente en Zarzalico, término municipal de Lorca (Murcia). A consecuencia del mismo se produjo el incendio inmediato de la cisterna y la posterior explosión de la misma, falleciendo el conductor del camión. La unidad, que transportaba 46.000 litros (21.589 kg.) de gas natural licuado (GNL), se dirigía a Fonelas (Granada) tras cargar en una planta de Cartagena (Murcia). Según la tipología de los accidentes contemplada en la Directriz Básica de Planificación de Protección Civil para accidentes de transporte de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril, se trata de un siniestro de tipo 4 desde sus momentos iniciales, con desenlace en tipo 5.

El 22 de junio de 2002, otro vehículo cisterna de características similares al anterior sufrió un accidente en Tivissa (Tarragona) que también provocó un incendio y acabó en explosión. Se da la circunstancia de que, hasta ese momento, de todos los accidentes registrados en cisternas de GNL, ninguno había sufrido la explosión del depósito. Aunque el de Zarzalico presenta ciertas similitudes con el accidente de Tivissa, se aprecian algunas diferencias notables: carretera de gran tránsito vehicular, una gasolinera próxima, un número importante de personas y, especialmente, el hecho de que los bomberos llegaron al lugar cuando la cisterna estaba incendiada. Cuarenta y siete minutos después de su llegada, la cisterna estalló (el tiempo total hasta la explosión fue de 71 minutos). En el de Tivissa, los bomberos, aunque se dirigían al lugar de los hechos, no estaban presentes cuando la cisterna explotó. Por tanto, en el accidente de Zarzalico se cuenta con los testimonios de primera mano de testigos presenciales y de los propios intervinientes.

El escenario y el accidente

El accidente se produjo en el punto kilométrico 3,5 de la autovía A-91 que une Puerto Lumbreras con Granada. El lugar está a 856 metros de altitud sobre el nivel del mar. A unos 150 metros del accidente, en el lado opuesto de la calzada (dirección sur), se ubica una gasolinera que cuenta con cafetería-restaurante, tienda y zona de descanso para vehículos pesados. A unos 90 metros, junto a una vía de servicio que discurre paralela al punto del accidente (dirección norte), hay una casa de campo habitada. El punto donde tuvo lugar la explosión presenta, en el arcén de la autovía, un talud de tierra y roca de unos 10 metros de altura de promedio (Figura 1).


Figura 1. Imagen aérea de la zona del accidente. Fuente: Instituto Geográfico Nacional.

Sobre las 8:00 horas, un camión que transportaba dos grandes placas de hormigón prefabricado se detuvo por avería en el arcén de la autovía, invadiendo parcialmente el vial derecho, como puede apreciarse en las figuras 4 y 6. Unos veinte minutos después, el camión cisterna colisionó con la parte posterior del vehículo estacionado. Como consecuencia del choque se produjo la pérdida de control de la cisterna, que sobrepasó al camión plataforma y, tras romper el guardarraíl del arcén, se empotró finalmente en la cuneta contra el talud. La unidad quedó apoyada sobre sus ruedas, ligeramente inclinada hacia la derecha por el desnivel de la cuneta, y con la cabeza tractora girada hacia el semirremolque (efecto tijera), quedando aprisionada entre éste y el talud (Figura 2).


Figura 2. Situación de los vehículos tras el accidente. Fuente: Víctor Sanz y Juan Francisco Valera.

Tras detenerse, el vehículo cisterna se inflamó de forma súbita. Diversos testigos presenciales que se encontraban en la gasolinera y en la cafetería así lo corroboran. También las declaraciones del conductor del vehículo plataforma encajan con esta circunstancia, ya que intentó auxiliar al del vehículo cisterna, pero no pudo aproximarse debido a la magnitud de las llamas.

Respuesta a la emergencia

Un testigo presencial dio aviso al servicio de emergencias 112, activándose los mecanismos de respuesta. A las 8:21 horas se movilizaron las primeras dotaciones de bomberos desde el parque de Lorca, perteneciente al Consorcio de Bomberos de la Región de Murcia, que dista 31 kilómetros del lugar de los hechos. La información que recibieron de salida era la del incendio de un camión con el conductor atrapado. Durante el desplazamiento se les transmitió que podría tratarse de una cisterna de gas natural.

Las primeras actuaciones a su llegada estuvieron encaminadas a identificar y contrastar la información recibida durante el trayecto. En pocos minutos se confirmó que se trataba de una cisterna con gas natural licuado y que el conductor se encontraba atrapado en el interior de la cabeza tractora, envuelta por las llamas. También pudieron observar la pérdida casi completa de la envolvente de la cisterna y de parte del aislante. La emisión de humos disminuyó de forma considerable, por lo que el fuego parecía estar alimentándose exclusivamente del contenido de la cisterna (Figura 3).


Figura 3. Vista de la cisterna al llegar las dotaciones de bomberos. Fuente: Testigo presencial.

A partir de la información obtenida, y ante el riesgo de una potencial explosión, se decidió acordonar la zona en un perímetro de 600 metros, ordenando a la Guardia Civil el corte del tráfico de la autovía en ambos sentidos a dicha distancia. Los vehículos de bomberos se retiraron a una distancia inicial de unos 150 metros, y se procedió, igualmente, a evacuar a todo el personal de la gasolinera y del restaurante, así como a un nutrido grupo de personas que se encontraban en el puente sobre la autovía presenciando la escena. Esta operación fue realizada por los bomberos hasta en tres ocasiones, ya que la población era muy reacia a alejarse de las inmediaciones de la cisterna siniestrada.

Momentos antes de la explosión se escuchó un silbido penetrante procedente de la cisterna y una intensificación del fuego, por lo que se decidió ampliar la zona de intervención a 200 metros. Cuando los bomberos se estaban retirando al nuevo perímetro se produjo el estallido de la cisterna. Algunos intervinientes relatan que escucharon una detonación a sus espaldas, instintivamente se giraron y pudieron observar una ingente masa ardiendo que se elevaba y avanzaba hacia ellos. Durante un breve espacio de tiempo sintieron un intenso calor mientras corrían para protegerse.

Tras la explosión, la cisterna se rompió en varios pedazos y se produjeron diversos incendios de vegetación en la parte superior del talud y alrededor de la cisterna. La extinción de esos focos secundarios se completó finalmente sin mayores contratiempos. A las 10:05 horas se consiguió recuperar el cadáver del conductor del vehículo y a las 10:52 se dio por finalizada la emergencia (Figura 4).


Figura 4. Momentos posteriores a la explosión. Focos de incendio. Fuente: Testigo presencial.

Fuga del contenido. Las causas probables

Desde sus inicios el incendio tuvo una gran virulencia, ya que rápidamente prendieron todos los elementos combustibles de cabina, ruedas y combustible del vehículo, envolviendo totalmente a la cisterna por su parte central. Tras la combustión de éstos, la densidad del humo descendió notablemente y se pudo apreciar la destrucción total de la envolvente, salvo en el fondo posterior, y que el incendio quedó relegado a dos grandes dardos de fuego: uno en la parte central y otro en la parte trasera derecha de la cisterna, tal como puede apreciarse en las fotografías siguientes. Sin embargo, podría tratarse de un solo foco debido al efecto rebote desde la parte ventral sobre la carretera y el talud (Figura 5).


Figura 5. Incendio en sus momentos iniciales y antes de la explosión. Fuente: Testigo presencial.

No parece probable que un incendio de tal magnitud se desencadenara de forma repentina solo por el mero hecho del impacto, ya que ningún elemento del vehículo posee un índice de inflamabilidad para que así suceda. El único componente extremadamente inflamable era la carga, por lo que es más que probable que la colisión provocó una fuga del contenido de la cisterna. Como posibles fuentes de ignición se postulan las fricciones mecánicas, chispas o arcos eléctricos, el nivel térmico del motor, sus elementos y los conductos de escape. Las declaraciones de algunos testigos que creyeron oír «como un fuerte silbido», diversos restos de la cisterna encontrados en las inmediaciones del vehículo plataforma y la existencia de los dardos incendiados, parecen constatar la veracidad de este hecho.

Son varias las hipótesis que se barajan como causas posibles que dieron origen a la fuga. Además de la cabina, la parte central de la cisterna, donde están ubicados los elementos de carga, descarga, seguridad y nivel de llenado, también colisionó con la plataforma o con algún otro elemento del camión estacionado. Muy próximo a este se halló una parte considerable del armario de color azul donde se alojan todos los dispositivos mencionados. Esta circunstancia es un indicativo de que la zona de valvulería sufrió un impacto que pudo dañar alguna de las conducciones (Figura 6).


Figura 6. Restos del armario ventral de la cisterna (a la izquierda, en azul). Fuente: Testigo presencial.

Los restos de la cabeza tractora presentaban unas enormes deformaciones en la parte derecha, indicativas de la magnitud del impacto. La cabina pudo girarse completamente y arrastrarse así a lo largo de toda la plataforma y la cabina del otro vehículo, golpeando el armario de forma directa o indirecta. La rotura de todos los elementos de sujeción de las placas de hormigón, ancladas al lateral de la plataforma, pudo producirse por esta causa. Otra posibilidad es que alguna de las conducciones fuera seccionada por las pilastras del guardarraíl al entrar la cisterna en la cuneta.

Lo que parece estar totalmente descartado es la perforación de la cisterna por impacto contra la esquina trasera de la plataforma, aunque fue una conjetura que también se contempló en primera instancia. De haberse producido, hubieran quedado restos de la envolvente y del aislante en la zona trasera del camión averiado como una evidencia clara, y no se halló ninguno. Por otra parte, todas las imágenes estudiadas constatan de manera palpable que la fuga se encontraba en la parte baja central. En cualquier caso, estas hipótesis no son excluyentes; pudieron incluso sucederse varias de ellas que dieron como resultado la rotura de alguna de las conducciones que no cuentan con válvulas hermetizadoras interiores y la consecuente fuga del producto.

Tipología de la cisterna

Actualmente existen dos tipos de cisternas ADR para el transporte de gas natural licuado: cisternas de doble casco de acero con aislamiento de perlita y vacío, y cisternas monocasco de acero con aislamiento de poliuretano y envolvente de aluminio. La cisterna accidentada era de este último tipo, cuyas características aparecen en la Tabla 1.

Tabla 1. Características de la cisterna.
Magnitud/Elemento Valor/ Descripción
Longitud total 14 metros
Anchura total 2,6 metros
Diámetro interior 2,34 metros
Altura 3,8 metros
Volumen nominal 56.500 litros
Presión de prueba 9,1 bar
Presión de servicio 7 bar
Temperatura de servicio +50 / –196ºC
Material del cuerpo interior Acero inoxidable 304LN
Espesores del cuerpo interior 4 mm virola / 6 mm fondos
Rompeolas interiores 7 unidades de 3 mm
Aislamiento 130 mm de poliuretano inyectado
Forro exterior Aluminio de 2 mm / fondos de poliéster
Válvulas de seguridad 3. 2 taradas a 7 bar y 1 tarada a 9,1 bar

Fuente: Ros Roca Indox Cryo Energy S.L.

Todo el sistema de carga y descarga, así como los elementos de seguridad y nivel se encuentran alojados en la parte central inferior de la cisterna, dentro de un armario protector. Las válvulas y conducciones son las siguientes:

  • Bocas de carga y descarga.Dos de fase líquida y una de fase gaseosa. Cuentan con doble válvula, una manual y otra obturadora, en el interior de la cisterna accionada mediante un dispositivo neumático (Figura 7).

    Figura 7. Vista general del conjunto de válvulas y conducciones. En primer término, las bocas de carga y descarga. En la fotografía derecha, detalle de las válvulas obturadoras interiores. Fuente: Autores.
  • Válvulas de seguridad.Dispone de tres válvulas de seguridad, dos taradas a 7 bar y una a 9 bar. Enlazan con la fase gaseosa mediante un tubo buzo que recorre la cisterna, bajo el aislante, por su parte inferior y asciende por el fondo delantero hasta la parte superior, donde conecta con el depósito. La salida de las válvulas de seguridad comunica con otro tubo que asciende rodeando la cisterna por la parte central (siempre bajo el aislante) y posteriormente se dirige por la parte superior hacia la trasera, donde comunica al exterior mediante el dispositivo de venteo (Figura 8).

    Figura 8. Válvulas de seguridad y dispositivo apagallamas de venteo. Fuente: Autores.
  • Válvulas de vaciado en emergencia. Dos válvulas manuales conectadas a sendas conducciones que discurren paralelas a la pared de la cisterna por su parte interior, y en sentidos opuestos. Ascienden hasta una altura ligeramente superior a la mitad del depósito y se encuentran rematadas por un sifón en cada uno de los extremos. En caso de vuelco a 90º o 270º, siempre quedará un extremo en la fase líquida y otro en la gaseosa, permitiendo el vaciado de emergencia.
  • Válvula de máximo llenado. Tubo sifón que asciende por el interior de la cisterna hasta la máxima altura de llenado (el 85% de la capacidad). Mediante un sistema de purga manual permite saber si el nivel de líquido se encuentra por encima de los límites legales permitidos.
  • Control de nivel. Dispositivo que conecta la fase líquida y la gaseosa a sendos dispositivos de medida de presión. Calcula el nivel de llenado por relación entre la presión hidrostática del líquido y la presión interior de la cisterna.

De todos los dispositivos y conducciones mencionados, solo los de carga y descarga cuentan con válvulas de asiento interiores que garantizan la hermeticidad de la cisterna; en caso de rotura de tuberías conectadas a ellas no existiría fuga al estar obturadas desde el interior. Aunque resulta evidente que la cisterna golpeó en la zona del armario, tal como demuestran los restos de este en la calzada, las imágenes disponibles no permiten averiguar el estado de dichas válvulas al no mostrar el interior de la cisterna en esta parte. No obstante, esta suposición parece menos probable que la rotura de alguna otra conducción que no dispone de válvulas obturadoras.

Antecedentes históricosde accidentes con GNL

En un reciente estudio (5) se afirma que de los 89 accidentes con materias peligrosas registrados en el mundo que dieron origen a BLEVE (Boiling Liquid Expanding Vapour Explosion) entre 1926 y 2004, tan solo uno (Tivissa) se originó en una cisterna de GNL que se vio sometida, tras un accidente, a un incendio de la carga. Recientemente se han producido en España varios accidentes con transporte de GNL por carretera (Tabla 2).

Tabla 2. Accidentes de cisternas de gas natural en España.
Año Lugar Consecuencia Victimas Tipo accidente *
1999 (27/01) Sevilla Incendio de neumático cisterna 4
2000 (10/10) Jabugo (Huelva) Vuelco cisterna 2
2002 (12/06) Beas (Huelva) Vuelco cisterna 2
2002 (22/06) Tivissa (Tarragona) Explosión BLEVE. Incendio forestal Fallecimiento conductor 5
2002 (04/12) Huelva Vuelco cisterna Conductor heridas leves 2
2004 (24/03) Jabugo (Huelva) Incendio cabina cisterna 4
2007 (11/10) Algodonales (Cádiz) Vuelco con derrame Fallecimiento conductor 3
2008 (19/08) Reolid (Albacete) Vuelco con fuga Fallecimiento conductor 3
2010 (25/10) Sanlúcar la Mayor (Huelva) Fuga por valvuleria 3
2011 (20/10) Zarzalico (Murcia) Explosión BLEVE. Incendio matorral Fallecimiento conductor 5
2011 (27/10) Ribarroja (Valencia) Vuelco sin derrame 2
2011 (21/11) Palos (Huelva) Alcance de cisterna GNL vacía Conductor lesiones de gravedad 2
2012 (14/01) Puerto Lumbreras (Murcia) Vuelco cisterna vacía Conductor lesiones de gravedad 2
2012 (17/01) Puerto Lumbreras (Murcia) Vuelco cisterna vacía 2
2012 (24/01) Huelva Vuelco cisterna 2

* Real Decreto 387/1996, de 1 de marzo, por el que se aprueba la directriz básica de planificación de protección civil ante el riesgo de accidentes en los transportes de mercancías peligrosas por carretera y ferrocarril. Fuente: Autores.

Los accidentes tipo 3 al 5 son los más peligrosos y los que ofrecen un mayor riesgo a la población y a los intervinientes. En estos casos la intervención se va a limitar, fundamentalmente, a las acciones de rescate y evacuación. Los siniestros tipos 1 y 2 van a precisar de un control continuo sobre las variables de presión y temperatura en el interior de la cisterna, debido a su condición de sustancia criogénica.

Efectos de la explosión

Los efectos de la explosión de Zarzalico se corresponden con las registradas en las explosiones BLEVE documentadas a día de hoy, a tenor de las fuentes bibliográficas consultadas(6,7,8). Según los especialistas, la mayoría de las BLEVE se producen cuando el recipiente contiene entre 1/2 y 3/4 de volumen de líquido total. Al producirse una BLEVE en un recipiente, según el mecanismo expuesto, se originan los efectos siguientes:

  • A) Sobrepresión.Se produce debido a la onda de choque provocada por los vapores resultantes de la ebullición en masa de la sustancia. Esta puede ser muy importante y causar daños a personas y bienes. La magnitud de la onda de presión ocasionó daños materiales importantes a distancias de hasta 160 metros. Esta sobrepresión que se manifestó parece que está también en consonancia con los valores que los especialistas estiman que se puede esperar de una BLEVE.Existe un factor determinante respecto a la sobrepresión, que es la posición de la cisterna respecto del entorno topográfico. La cisterna se encontraba muy próxima a un desmonte de la autovía, de aproximadamente 10 metros. Este terreno actuó como parapeto, redirigiendo la onda reflejada en dirección sur, apreciándose cuantiosos daños en la gasolinera y su entorno.En cuanto a la cubierta de la gasolinera, las lamas de cerramiento interior se desprendieron y deformaron en la arista oeste, tomando como referencia la autovía A-91 en sentido del accidente como este-oeste. Asimismo, se produjeron algunas grietas en la fachada del edificio de la gasolinera.Las ventanas de la gasolinera fueron derribadas hacia el interior, incluidas, en algunos casos, sus juntas. Se produjo la rotura generalizada de cristales. En la parte destinada a multiservicio, el falso techo está resuelto a base de placas de escayola sobre rieles de aluminio. Algunas de ellas se levantaron como consecuencia de la onda expansiva. Se observan, además, algunas grietas, sin afección estructural, en el recubrimiento de pilares. A tenor de la rotura del 80% de los cristales, se estima que la sobrepresión tuvo un valor máximo comprendido entre 0,03 y 0,04 bar (Figura 9).Por último, cabe destacar que en el perímetro de urbanización de la gasolinera, a 170 metros del origen de la explosión, una farola de 15 metros de báculo se deformó 25º respecto de la vertical.

    Figura 9. Daños ocasionados por la sobrepresión sobre elementos de la gasolinera. Fuente: Autores.
  • B) Radiación térmica. La intensidad de la radiación térmica recibida por un ser vivo u objeto situado en el campo de influencia de un incendio depende de las condiciones atmosféricas (humedad ambiente), de la geometría del incendio (diámetro de la base del incendio, altura de las llamas y distancia al punto irradiado) y de las características físico-químicas del producto en combustión. Las radiaciones que dan lugar a efectos térmicos en su interacción con la materia están en la banda del ultravioleta, visible e infrarrojo.

La radiación es el efecto más devastador de una explosión BLEVE. Mediante cálculo, se han realizado las estimaciones mostradas en la Tabla 3.

Tabla 3. Magnitud de la explosión de Zarzalico.
Hipótesis Diámetro bola de fuego (m) Irradiación térmica (kW/m2) Duración BLEVE (s) Altura bola (m) Equivalente TNT (kg)
a) Explota toda la carga (21.580 kg) 166,0 132,2 11,0 124,5 9.190,1
b) Explota la mitad de la carga (10.790 kg) 132,5 79,1 9,2 99,3 4.599,5
c) Modelo de dispersión (Explotan 767,80 Kg) 56,0 21,8 4,6 42 900,5

Elaboración propia. Fuente: J.M. Santamaría y P.A. Braña.

Los efectos de la radiación térmica observados sobre el terreno en el caso de Zarzalico parecen confirmar estas distancias. En la fotografía adjunta, se observa el límite de acción de la bola de fuego, con su reflejo en la señal de tráfico. Hubo un contenedor en que se inflamó la madera existente, de donde puede desprenderse que en ese punto (a 141 metros de la cisterna) se alcanzaron 12,5 kW/m2. Por ejemplo, con 4 kW/m2 las personas sufren dolor si no son capaces de alcanzar lugares protegidos. Esto no fue registrado en Zarzalico, donde la radiación que llegó a las personas estuvo en torno a 1,6 kW/m2.

Uno de los testigos situados a 600 metros dijo que sintieron una ráfaga de aire caliente, tolerable pero claramente perceptible.

Según J.E.E., tras la explosión había fuego por todas partes, como se puede apreciar en la propagación de pequeños fuegos de matorrales, a partir de las huellas dejadas en el terreno, principalmente en arcenes de vía de servicio y mediana de la autovía. Los olivos y sus frutos, situados a 110 metros del punto de la explosión, se vieron afectados, como se puede ver en la fotografía de la derecha (Figura 10).


Figura 10. Daños ocasionados por la radiación en un panel informativo y un olivo. Fuente: Autores.

En el accidente de Zarzalico, a pesar de que se llevó a cabo la evacuación de la gasolinera, de sus inmediaciones y el corte de la autovía en ambos sentidos, hubo dos personas que permanecieron a escasos metros en el momento de la explosión.

Uno de ellos accedió con su turismo a la vía de servicio por un camino rural y el otro estaba pernoctando en la gasolinera con un camión frigorífico. Ninguno de ellos sufrió daños personales, ya que en el habitáculo del vehículo se mantuvieron condiciones compatibles con la vida. Sin duda, el tener las ventanillas cerradas les salvó la vida (Figura 11).


Figura 11. Huellas de la radiación sobre un automóvil. Fuente: Autores.

Proyección de fragmentos. En este tipo de explosiones, los fragmentos suelen ser escasos y de gran tamaño, lanzados a grandes distancias, pudiendo incluso superar los 1.000 metros (como sucedió en 1984 en Ciudad de México y en el accidente de Romeoville, Illinois, EE UU). Se considera que pueden lanzarse fragmentos de cisterna a una distancia de 4-6 veces el radio de la bola de fuego, y en algunos casos hasta 15R. Como se comentó antes, la cisterna quedó fragmentada en tres gran des trozos que quedaron sobre la calzada, merced a la barrera que supusieron el talud y la mediana de la autovía.

En la Figura 12, la mayor intensidad de la radiación térmica de la bola de fuego se representa dentro del círculo amarillo, en tanto que la proyección de fragmentos alcanzó distancias que se encuentran dentro del radio del círculo blanco. Las figuras pentagonales que aparecen en color blanco representan los siete rompeolas que contenía el interior de la cisterna. La proyección espacial de la cisterna aparece en mallado rojo y blanco, estando en su punto medio la ubicación de la misma. A la izquierda, en el margen superior de la ilustración, aparece la gasolinera.


Figura 12. Radio de acción de la explosión y zona de caída de los rompeolas. Ilustración: Autores.

Un rompeolas golpeó contra la parte frontal (canto) de la cubierta a base de chapa metálica ondulada del aparcamiento de la gasolinera, situado a unos 150 metros de la cisterna.

Dos de los rompeolas quedaron junto a la cisterna, como se aprecia en la siguiente fotografía. Otro cruzó la calzada e impactó en la cuneta del margen contrario (Figura 13). Se recogieron pequeños fragmentos del vehículo a una distancia de 200 metros de la cisterna.


Figura 13. En primer término, dos de los rompeolas de la cisterna. Fuente: Testigo presencial.

Cómo actuar ante incendios de cisternas de GNL

Cuando el rescate carece de prioridad, el recipiente que contiene el gas criogénico e inflamable se encuentra inmerso en un dardo de fuego alimentado por sí mismo y la presión interior se manifiesta por una salida continua de gas a través del dispositivo de venteo, entonces la acción más inmediata debe ser la evacuación de la población. Estas son algunas de las razones:

El tiempo

La mayoría de BLEVE suceden en los primeros 10-15 minutos de haber incidido el fuego sobre la cisterna. El hecho de que la fuga incendiada estuviese en la parte líquida de la cisterna quizá fue el motivo del retraso en la explosión de Zarzalico. Si el dispositivo de venteo ha empezado a liberar gas de manera continuada, la presión en el interior es crítica y hay que abandonar la zona inmediatamente.

¿Refrigerar o calentar?

En estas condiciones, la ubicación de monitores de agua para refrigerar solamente expone a los intervinientes a un riesgo innecesario por dos motivos. El primero es que el agua, cuando se aplica sobre una cisterna criogénica desnuda, calienta el gas natural licuado. Aplicando un líquido a una temperatura de 200º C sobre una superficie que está a 20º C, el resultado no es refrigerar esta superficie. El mismo caso es el de rociar agua que está a 20º C sobre algo que se encuentra a –160º C. Podemos, sin ser conscientes de ello, aumentar la presión interna y acelerar el fenómeno BLEVE. De forma estricta, si proyectamos agua sobre la cisterna, lo que hacemos, en todo caso, es refrigerar el aislante, lo cual tampoco consigue ningún efecto. Cuando el aislante se ve afectado, entonces es posible que el agua contacte con la pared metálica que contiene el gas natural licuado y vaporice mayor cantidad de líquido.

La refrigeración de la cisterna solo tiene sentido cuando la envolvente está intacta y el fuego que incide sobre la misma proviene de una fuente de calor externa. En este caso, los expertos estiman que es preciso un caudal de, al menos, 10 litros por minuto, por metro cuadrado de cisterna. Considerando el área de la cisterna igual a: A = 2Π(r2+rh’), despreciando en los cálculos de la esfericidad de los fondos, para un radio de 1,15 m y una longitud h de 14 metros, tenemos que A = 110 m2. Por tanto, para la refrigeración con agua se necesitaría, al menos, un caudal de 1.100 litros por minuto. Si no es posible lograr, hay que desistir de la refrigeración. Esos caudales escapan del alcance de un servicio de bomberos que se desplaza a un accidente de estas características.

El otro motivo es que, por muy lejos que nos situemos de la cisterna, el alcance máximo de un chorro de agua proyectada por un monitor es, en el mejor de los casos, de unos 50 metros, con lo que habría que valorar si está justificado asumir el riesgo de exponer a los bomberos a estas exiguas distancias de intervención. Por otra parte, a esa distancia la mayor parte del agua proyectada se dispersaría antes de incidir sobre la cisterna, con lo que tampoco cumpliría su objetivo.

También debe tenerse muy presente que no se proyecte agua sobre la válvula de alivio de presión, situada en la parte superior de la cisterna, ya que se corre el riesgo de que se congele, obstruyéndola y generando una situación insegura.

¿Extinción?

Por otro lado, si lo que se persigue con la aplicación del agua es apagar la llama de la fuga, digamos que para afrontar la extinción de un fuego de gases el agua es el agente menos eficaz. El enorme riesgo que supone llegar hasta el punto mismo de la fuga para intentar su extinción, unido al riesgo de congelación que existe, caso de apagarla, descartan esta posibilidad. En tal caso, se generaría una nube gaseosa sin arder (recordemos, en este supuesto, que los vapores salen a –160º C y que son 1,4 veces más pesados que el aire, por lo que se podría tener una UVCE (Unconfined Vapor Cloud Explosion).

Evacuación

Queda claro, por tanto, que evacuar a la población en un radio amplio, situar los equipos de intervención en la zona más favorable, con relación a la cisterna, y en sentido contrario al viento, son las únicas acciones eficaces y realistas ante un problema de esta magnitud.

En cuanto a la mejor ubicación con respecto a la cisterna, colocarse detrás de alguno de los fondos es la peor elección. Sin embargo, van a ser las condiciones orográficas la que nos forzarán la disposición de los medios. Como medida de autoprotección, se considera que la distancia mínima de seguridad que debe guardar un bombero equipado, para este caso, debería ser de 4R (siendo R el radio de la teórica bola de fuego), es decir, 4 x 83 = 332 metros. En todo caso, se recomienda que la distancia no sea inferior a 100 metros.

La distancia mínima de evacuación de la población, según los expertos, se situaría en torno a 15R, es decir, 15 x 83 = 1.245 metros.

Conclusiones

De este accidente se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  1. Ante el accidente de una cisterna de GNL que se encuentra envuelta en un fuego originado por el escape de su propio producto, la primera acción a realizar será el rescate de personas y la evacuación de la población. La extinción del incendio debe abordarse cuando su origen sea exterior a la cisterna y se pueda combatir con medios suficientes. Respecto del rescate de personas, en la mayoría de los casos se desconoce el tiempo que la cisterna está sometida a la llama, por lo que deberá valorarse el riesgo que se asume si se lleva a cabo el salvamento de personas. Es una situación compleja, ya que si existen personas atrapadas, la operaciones de salvamento deberán realizarse en condiciones hostiles (al no disponerse de medios para afrontar el incendio), con el consiguiente consumo de tiempo. Ello podría ocasionar múltiples víctimas. Recordemos que asistimos a estos siniestros con el objetivo de lograr su control y mitigar sus consecuencias. Posiblemente, como sucedió en Zarzalico, apenas haya tiempo para hacer un reconocimiento y salvamento rápido. Por tanto, debe evacuarse la población a una distancia suficiente, en el exterior de edificaciones. El parapetarse a distancias inferiores a las establecidas no garantiza la protección, como se ha demostrado en estas situaciones.
  2. Solicitar apoyo para llevar a cabo la evacuación y asistencia sanitaria en prevención. Delegar las funciones de evacuación y corte de vías a las fuerzas y cuerpos de seguridad cuando se personen.
  3. Inspeccionar todos los posibles lugares donde pueda haber personas, o desde donde puedan acceder al lugar siniestrado, por inverosímil que pueda parecer. En este accidente, una persona estaba presente en las proximidades del lugar del accidente y otra accedió a sus cercanías sin ninguna restricción de paso. La primera no fue evacuada y el acceso de la segunda no fue previsto.
  4. Por último, y no por ello menos importante, hay que instar a las autoridades competentes a normalizar el transporte de gas natural licuado en cisternas de doble casco al vacío, por su mayor seguridad, o en su caso, impedir que las cisternas monocasco dispongan de conducciones que comuniquen directamente las fases líquida y gaseosa con el exterior, sin ningún dispositivo adicional de corte en caso de seccionamiento accidental.

PARA SABER MÁS

  1. Instituto Geográfico Nacional. Visor IBERPIX de mapas topográficos. Coordenadas del accidente: 37º37’9,56’’ N; 1º56’45,09’’ W.
  2. Appendix E: LNG Road Tanker Incidents. LNG Fire Protection & Emergency Response. BP Process Safety Series-IChemE. August 15, 2007. ISBN-13:978-0852955154.
  3. Ros Roca Indox Cryo Energy S.L. http://www.cryoenergy.net
  4. Phil Cleaver, Mike Johnson, Ben Ho. Review: A summary of some experimental data on LNG safety. Journal of Hazardous Materials 140 (2007) 429-438.
  5. Tasneem Abbasi, S.A. Abbasi. The boiling liquid expanding vapour explosion (BLEVE): Mechanism, consequence assessment, management. Journal of Hazardous Materials 141, 2007, p489–519.
  6. Lees, F.P. Loss prevention in the process industries- hazard identification,assessment, and control, vols. 1–3, Butterworth-Heinemann, Oxford, 1996.
  7. Planas-Cuchi, E., Gasulla, N., Ventosa, A y Casal, J. Explosion of a road tanker containing liquefied natural gas, J. Loss Prev. Process Ind. 17, 2004, p315–321.
  8. Venart, J.E.S. Boiling liquid expanding vapor explosions (BLEVE); possible failure mechanisms and their consequences. In Proceedings of the IChemE Symposium Series No. 147, 2000, p121–137.
  9. Santamaría J.M. y Braña, P.A. Análisis y reducción de riesgos en la industria química. Editorial MAPFRE. Madrid, 1994.
  10. Phani K. Raj. Exposure of a liquefied gas container to an external fire. Journal of Hazardous Materials A122 (2005) 37-49.

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Pruebas de incendio para combustibles de etanol.

Posted by Firestation en 03/12/2012

incendio fuego bioetanol

Por Guy Colonna

En el año 2005, la Ley de Política Energética de los Estados Unidos estableció los objetivos iniciales para la inserción de combustibles renovables, entre ellos el etanol.Para ser utilizado como combustible, el etanol puro se transporta desde la planta en que se produce hacia las instalaciones de mezcla, donde es desnaturalizado o transformado en inaceptable para uso humano, mezclándolo con una pequeña cantidad de hidrocarburo, generalmente gasolina. Actualmente, son dos las mezclas que se utilizan en los Estados Unidos como combustible para vehículos motorizados: E10, una mezcla de 90 por ciento de gasolina y 10 por ciento de etanol que puede utilizarse en todos los vehículos fabricados desde principios de los años ’80, y E85, una mezcla de 15 por ciento de gasolina y 85 por ciento de etanol que sólo puede usarse en vehículos especialmente equipados.

Los vapores del etanol son más pesados que el aire y se dispersan rápidamente. El etanol combustible se mezcla con el agua, pero se separa a concentraciones más altas. Y el etanol es menos tóxico que la gasolina o el metanol; el etanol puro no contiene agentes carcinógenos.

En el año 2006, la industria del etanol produjo 6 mil millones de galones de etanol, que fueron mezclados en el 46 por ciento del suministro de gas de los Estados Unidos.¹

Propiedades de las mezclas combustibles con etanol y gasolina
Propiedad Comentario
Densidad del vapor Más pesado que el aire, el vapor del etanol se dispersa rápidamente
Solubilidad en agua El etanol combustible se mezcla con el agua, pero se separa a concentraciones más altas
Toxicidad Menos tóxico que la gasolina o el metanol; sin presencia de agentes carcinógenos en el etanol puro, la mezcla con gasolina es carcinógena debido a la presencia de benceno
Propiedades de los riesgos de incendio
Proriedad Comentario
Punto de inflamación momentánea Gasolina = -45° F
Etanol = 55° F
E 85 = entre -20º y -4º F
Límites de inflamabilidad Límite explosivo inferior (LEL) del etanol = 3,3%; Límite explosivo superior (UEL) = 19%Límite explosivo inferior (LEL) de la mezcla E 85 = 1,4%; Límite explosivo superior (UEL) 85 = 19%

Límite explosivo inferior (LEL) de la gasolina = 1,4%; Límite explosivo superior (UEL) = 7,6%

Presentan un rango más amplio que el de la gasolina

Riesgos de incendio
Tratándose de un alcohol, el etanol presenta ciertos riesgos de incendio. Su punto de inflamación momentánea es de 55ºF (12,9ºC), mientras que el punto de inflamación momentánea de la gasolina es de -45ºF (-42,8ºC), y la mezcla E85 oscila entre -20ºF y -4ºF (entre -28,9ºC y -20ºC), y presenta un rango más amplio de límites de inflamabilidad que la gasolina. Para los equipos de primera respuesta a emergencias, ello implica que durante una liberación de la mezcla típica de etanol/gasolina, se puede prever que el combustible se comporte como la gasolina: Es más pesado que el aire —como hemos mencionado anteriormente— y puede producir vapores y formar mezclas inflamables en el aire, bajo la mayoría de las condiciones ambientales.

A través de los reportes de noticias, el autor conoce que desde el año 2000 se han producido 25 incendios en los que se vio involucrado el etanol, incluyendo incendios en plantas de etanol, en instalaciones de almacenamiento de etanol y en el transporte de etanol por todos los medios: terrestres, ferroviarios, fluviales y marítimos. Estos incidentes resaltan los problemas que enfrenta el personal de primera respuesta a emergencias cuando el etanol puro se prende fuego.

En el año 2006, el Departamento de Transporte (DOT) de los Estados Unidos emitió un alerta en el que recomendaba el uso de espuma resistente al alcohol para mezclas combustibles de etanol y gasolina. El alerta remitía al personal de respuesta a emergencias a la Guía de respuesta a emergencias (ERG, por sus siglas al inglés) del DOT para la implementación de sus acciones, en particular a la Guía 127, Líquidos inflamables polares/miscibles con agua.

A fin de colaborar con el personal de respuesta a emergencias en el control de dichos incendios, en el año 2006 se formó la Coalición de Respuesta a Emergencias por Etanol (EERC, por sus siglas en inglés) para investigar aquellos aspectos de la respuesta a emergencias asociados con la distribución y el almacenamiento a granel de combustibles mezclados con etanol. Entre los miembros de la EERC se incluyen ANSUL, la Asociación Independiente de Terminales de Almacenamiento de Líquidos a Granel (Independent Liquid Terminal Association), la revista Industrial Fire World (sobre control de incendios industriales en todo el mundo), la Asociación Internacional de Jefes de Bomberos (International Association of Fire Chiefs) y la Asociación de Combustibles Renovables (Renewable Fuels Association), organizaciones involucradas con los combustibles alternativos, la conducción de pruebas científicas, la distribución y el almacenamiento de combustibles a granel, equipos de primera respuesta a emergencias y organizaciones clave de los cuerpos de bomberos.

En febrero del 2007, la EERC llevó a cabo una serie de 43 pruebas de incendio de desempeño individual para alcohol etilo desnaturalizado, etanol desnaturalizado con 5 por ciento de gasolina, y gasohol, definido por el Instituto Norteamericano del Petróleo (API, por sus siglas en inglés) como gasolina regular sin plomo con hasta un 10 por ciento en volumen de alcohol etílico. El propósito del programa de pruebas era evaluar la efectividad de diversos concentrados de espuma y otros aditivos para agua en estos dos tipos de combustibles.

Los protocolos de las pruebas de incendio se basaron en los métodos establecidos para pruebas en superficie y de rociadores descriptos en la séptima edición de la UL 162, Norma sobre seguridad – equipos extintores mediante espuma y concentrados líquidos. La norma UL 162 establece los protocolos de pruebas de incendio para la aplicación de agentes en incendios por medio de diversas técnicas que emplean tasas de aplicación específicas. La tasa de aplicación se define en galones por minuto (gpm) de flujo de solución de espuma no expandida, dividido por el área de incendio. Por ejemplo, un incendio de 50 pies cuadrados con una tasa de flujo de 3 galones por minuto tendrá una tasa de aplicación de 0,06 gpm/pies2.

La norma de UL define a la aplicación del agente directamente sobre la superficie de un combustible líquido que arde como una aplicación de Tipo III, una técnica que permite al agente zambullirse y sumergirse en el incendio. Una aplicación de Tipo II consiste en una descarga fija aplicada a una superficie vertical, que permite al agente fluir en forma descendente sobre la superficie en combustión, lo que hace que la aplicación sea más moderada, con una inmersión o sumergimiento mínimos. UL clasifica a las aplicaciones de Tipo II y Tipo III como pruebas de incendio “en superficie”. Generalmente, las aplicaciones de Tipo III se utilizan para combustibles de hidrocarburos, mientras que las aplicaciones de Tipo II se usan para combustibles polares miscibles con solventes/agua, como el etanol.

La aplicación del agente por medio de rociadores permite efectuar las pruebas en rociadores con o sin aspiración de aire, como se observa en sistemas de protección fija para rampas de carga o en otras áreas de transferencia de combustibles. Tanto para las pruebas en superficie como para las de rociadores, la norma UL 162 requiere no sólo una extinción satisfactoria sino también un nivel de resistencia a la re-ignición y al retorno de la combustión, habitualmente denominada como resistencia a la combustión de retorno.

Se evaluaron los siguientes concentrados de espuma y aditivos para agua genéricos: Espuma formadora de película acuosa (AFFF) resistente al alcohol (AR-AFFF, por sus siglas en inglés); espuma de Clase A; AFFF regular, un agente emulsionante; fluoroproteína regular; y espuma fluoroproteica formadora de película resistente al alcohol (AR-FFFP, por sus siglas en inglés). Toda vez que fue posible, se utilizaron versiones con el 3 por ciento de cada uno de los agentes.

Resultados de las pruebas
Sólo los productos resistentes al alcohol, AR-AFFF y AR-FFFP, pudieron extinguir los incendios en las pruebas de incendio en superficie, y sólo extinguieron en forma satisfactoria los incendios de Tipo II. Para lograr la extinción, la AR-FFFP requirió una tasa de aplicación más alta que la AR-AFFF. De estos dos agentes, sólo la AR-AFFF pudo superar la parte de la prueba sobre resistencia a la combustión de retorno.

El AR-AFFF cumplió con todos los requisitos de la pruebas de incendio en superficie establecidos en la norma UL 162, aunque sólo cuando se empleó un método de aplicación de Tipo II. Únicamente la AR-AFFF pudo aprobar también la prueba para rociadores con rociadores sin aspiración de aire.

Sólo la AR-AFFF y la AFFF regular extinguieron los incendios de Tipo III aplicando la tasa de prueba recomendada en la norma UL, de 0,06 gpm/pies2. Se requirió una tasa de aplicación aumentada para que la AR-AFFF aprobara la parte de la prueba referida a la resistencia a la combustión de retorno. La AFFF regular no cumplió con el requisito sobre combustión de retorno ni siquiera a una tasa de aplicación tan alta como la establecida por la NFPA como tasa de aplicación mínima para incendios por derrames, que es de 0,10 gpm/pies2.

La AR-AFFF superó las pruebas para rociadores sobre gasohol mediante el empleo de cabezas de rociadores sin aspiración de aire, y la espuma fluoroproteica regular aprobó la prueba con cabezas de rociadores con aspiración de aire.

De acuerdo con lo previsto, podemos observar que los incendios con alcohol etílico desnaturalizado sólo pueden ser extinguidos con espumas resistentes al alcohol. Todas las otras espumas o aditivos para agua no son efectivos porque el manto de espuma se destruye al tomar contacto con la superficie del combustible.

Las espumas resistentes al alcohol deben ser aplicadas a incendios con etanol utilizando técnicas de aplicación de Tipo II. Para los servicios de respuesta a emergencias, ello implica dirigir el chorro de espuma sobre una superficie vertical y permitiendo que fluya en forma descendente sobre el combustible, en lugar de aplicarlo directamente a la superficie del combustible. La aplicación directa sobre la superficie del combustible será probablemente inefectiva, excepto cuando la profundidad del combustible sea extremadamente baja, no superior a un cuarto de pulgada o inferior.

Los incendios con gasohol pueden ser extinguidos utilizando AFFF convencional o AR-AFFF, aunque podrían requerirse tasas de aplicación aumentadas, especialmente para obtener una resistencia a la combustión de retorno más prolongada. También puede emplearse una aplicación directa de Tipo III sobre el gasohol.

Pueden utilizarse rociadores sin aspiración de aire con AR-AFFF tanto para etanol como para gasohol, a fin de brindar protección contra incendios en rampas de carga e instalaciones similares. El resto de las espumas demostraron ser inefectivas a las tasas de aplicación sometidas a prueba. El uso de espuma fluoroproteica regular, por medio de rociadores con aspiración de aire a tasas de diseño estándar, demostró ser efectivo en incendios con gasohol aunque no en incendios con etanol desnaturalizado.

En general, la AR-AFFF demostró ser el agente más efectivo y versátil sometido a prueba. Fue el único agente de acción satisfactoria en todos los escenarios de incendio.

  1. Fuente: Publicación en línea (PEI Journal Online) del Instituto de Equipamientos para la Industria Petroquímica (Petroleum Equipment Institute – PEI), 23 de octubre de 2007.

Guy Colonna es vice presidente adjunto de la División de Ingeniería Química y Aplicaciones para Protección contra Incendios de la NFPA.

http://www.nfpajournal-latino.com/

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CONCLUSIONES GENERALES del IV SINIF

Posted by Firestation en 11/09/2012

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Estadisticas NFPA.

Posted by Firestation en 25/07/2012

U.S. Fire Department Profile
Michael J. Karter and Gary P. Stein, October 2011
This report includes statistics through 2010 on the numbers and characteristics of U.S. of fire departments and firefighters. It also includes information on the number of fire stations, pumpers and ladders nationwide, rates of usage of such equipment by community size, and total national direct expenditures on local fire protection. NFPA estimates that there were approximately 1,103,300 firefighters in the U.S. in 2010. Of the total number of firefighters 335,150 or 30% were career firefighters and 768,150 (70%) were volunteer firefighters.All visitors: Download this report. (PDF, 209 KB)
All visitors: Download a printable fact sheet on the U.S. fire department. (PDF, 65 KB)

Fire Departments in Canada, 2008-2010
Michael J. Karter, Jr. and Gary P. Stein, November 2011
The NFPA has been collecting data on fire departments in Canada for several years. This report includes results on career and volunteer fire firefighters per 1,000 people protected, department type, stations and apparatus rates per 1,000 people, and whether EMS is provided. Most of the results are broken down by size of community protected.
All visitors: Download this report. (PDF, 115 KB)

Firefighter Injuries in the United States
Michael J. Karter, Jr. & Joseph L. Molis, October 2011
The report includes statistics on line-of-duty firefighter injuries in 2010 from NFPA’s survey of fire departments – including non-incident-related injuries, trends, and brief narratives on selected incidents. NFPA estimates that 71.875 firefighter injuries occurred in the line of duty in 2010. An estimated 32,675 or two-fifths (45.4%) of the all firefighter injuries occurred during fireground operations. An estimated 14,190 occurred during other on duty activities, while 13,355 occurred at nonfire emergency incidents.
All visitors: Download this report. (PDF, 128 KB)
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An Analysis of Volunteer Firefighter Injuries, 2008-2010
Michael J. Karter, Jr., January 2012. 13 pages.
An analysis of volunteer firefighter injuries comparing their experience to all firefighter injuries.
All visitors: Download this report. (PDF, 94 KB)

False Alarm Activity in the U.S. 2010
Michael J. Karter, Jr., September 2011
An in-depth report on false alarm activity and includes a table on fire department calls by type of call. In 2010, U.S. fire departments responded to 2,187,000 false alarms.
All visitors: Download this report. (PDF, 80 KB)

Firefighter Fatalities in the United States 2010
Rita F. Fahy, Paul R. LeBlanc and Joseph L. Molis, June 2011. 33 pages.
Overall statistics on line-of-duty firefighter fatalities in 2010, including non-incident-related deaths. Includes patterns, trends, career vs. volunteer comparisons, and brief narratives on selected incidents. In 2010, a total of 72 on-duty firefighter deaths occurred in the U.S.
All visitors: Download this report. (PDF, 151 KB)
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Unwanted Fire Alarms
April 2011
This report, prepared for the International Association of Fire Chief’s May 2011 Fire Alarm Response and Management Summit, contains estimates of fire department responses to false alarms, public experience with unwanted fire alarms, causes of these alarms, and possible policies to address them.  Detailed tables about fire department responses to false alarms in 2003 are also provided. Unwanted fire alarms are a problem for the fire service, businesses, and the public. In 2009, fire departments went to 16 false alarms for every 10 fires, and 45 false alarms for every 10 structure fires. In 2009, almost half (45%) of false alarm responses were to unintentional activations, one-third (32%) were due to system malfunctions, 8%  resulted from malicious or mischievous false alarms, and 15% were due to other false alarms.
All visitors: Download this report. (PDF, 128 KB)
All visitors: Download the executive summary for this report. (PDF, 42 KB)

U.S. Fire Service Fatalities in Structure Fires, 1977-2009
Rita F. Fahy, June 2010
A review of the firefighter deaths that have occurred while operating inside at structure fires finds that death rates during operations outside at structure fires have decreased, while the rates of traumatic injuries during operations inside have not.
All visitors: Download this report. (PDF, 151 KB)

Fire Service Performance Measures
Jennifer D. Flynn, November 2009
This report identifies and presents potential performance measures as they relate to the core functions of the fire department. A comprehensive literature review was performed to gather and highlight key measures that have already been identified. In addition to presenting key measures by fire department function, this report discusses the cautions associated with each measure.
All visitors: Download this report. (PDF, 315 KB)

Wildland Firefighter Fatalities, 1999-2008
Rita F. Fahy. July 2009
All visitors: Download this report  (PDF, 96 KB)

U.S. Firefighter Fatalities in Road Vehicle Crashes, 1998-2007
Rita Fahy. July 2008
All visitors: Download this report. (PDF, 29 KB)

What’s Changed Over the Past 30 Years?
Rita F. Fahy, Paul R. LeBlanc and Joseph L. Molis. June 2007
A review of the almost 3,400 on-duty firefighter fatalities that have occurred in the U.S. between 1977 and 2006 shows some areas where significant improvements have occurred and highlights areas where much work remains to be done.
All visitors: Download this report. (PDF, 78 KB)

U.S. Firefighter Deaths Related to Training, 1996-2005
Rita F. Fahy, June 2006
Training is a vital part of fire department operations, but it too often results in deaths and injuries. Between 1996 and 2005, 100 firefighters in the U.S. died while engaged in training-related activities (10 percent of all on-duty firefighter deaths). The deaths occurred during a broad range of activities, including apparatus and equipment drills; physical fitness; live fire training; underwater/dive training; and while attending classes or seminars.
All visitors: Download this report. (PDF, 54 KB)

U.S. Firefighter Fatalities Due to Sudden Cardiac Death, 1995-2004
Rita F. Fahy,  June 2005
Sudden cardiac death claims more firefighter lives during on-duty activities than any other cause of death.  This study reviews trends in these deaths between 1995 and 2004.
All visitors: Download this report for free. (PDF, 65 KB)

Selected Special Analyses of U.S. Firefighter Fatalities
A collection of special analyses of patterns of U.S. firefighter fatalities. Topics covered include career and volunteer comparison; tanker accidents; training; operating inside structures; incendiary and suspicious fires; responding to or returning from alarms; PASS use; being struck by vehicles; and structural collapses.
All visitors: Download this report. (PDF, 113 KB)

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Patrones de lesiones en bomberos durante los servicios. Patterns of Firefighter Fireground Injuries.

Posted by Firestation en 08/06/2012

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NASA’s Flame Extinguishment Experiment. Proyecto FLEX.

Posted by Firestation en 16/02/2012

Desde marzo de 2009, el experimento de la agencia espacial Extinción de Llama o FLEX, ha realizado más de 200 pruebas para entender mejor cómo se comporta el fuego en condiciones de microgravedad, que aún no es bien entendido. La investigación podría conducir a la mejora de los sistemas de extinción de incendios a bordo de naves espaciales futuras, y también podría tener beneficios prácticos en la Tierra.

Fire in Space
Color image of a fuel droplet burning in space during NASA’s Flame Extinguishment Experiment aboard the International Space Station.
CREDIT: NASA/GRC

NASA is playing with fire on the International Space Station — literally.

Since March 2009, the space agency’s Flame Extinguishment Experiment, or FLEX, has conducted more than 200 tests to better understand how fire behaves in microgravity, which is still not well understood. The research could lead to improved fire suppression systems aboard future spaceships, and it could also have practical benefits here on Earth, scientists said.

“We hope to gain a better knowledge of droplet burning, improved spacecraft fire safety and ideas for more efficient utilization of liquid fuels on Earth,” project leader Forman Williams, of the University of California, San Diego, said in a statement. “The experiments will be used to verify numerical models that calculate droplet burning under different conditions.”

Fire is a different beast in space than it is on the ground. When flames burn on Earth, heated gases rise from the fire, drawing oxygen in and pushing combustion products out. In microgravity, hot gases don’t rise. So an entirely different process, called molecular diffusion, drives flame behavior.

“In space, molecular diffusion draws oxygen to the flame and combustion products away from the flame at a rate 100 times slower than the buoyant flow on Earth,” said Dan Dietrich, FLEX project scientist at NASA’s Glenn Research Center in Ohio.

Space flames can also burn at a lower temperature and with less oxygen than fires on Earth. As a result, the material used to put out space fires must be more concentrated, researchers said.

To study fires in space, FLEX researchers ignite a small drop of heptane or methanol fuel in a special experiment rack aboard the space station. As the droplet burns, a spherical flame engulfs it, and cameras record the whole process.

So far, researchers have observed some unexpected phenomena.

“Thus far, the most surprising thing we’ve observed is continued apparent burning of heptane droplets after flame extinction under certain conditions,” Williams said. “Currently, this is entirely unexplained.”

Williams anticipates many other interesting discoveries to come from the FLEX project.

“There are many currently unknown things about combustion processes waiting to be revealed by future scientific experiments,” he said.

http://www.space.com/13766-international-space-station-flex-fire-research.html

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El Incendio del Supermercado Ycuá Bolaños, Asuncion, Paraguay 2004.

Posted by Firestation en 02/02/2012

Por Por Eduardo Álvarez y Jaime A. Moncada

El pasado 1° de agosto, en la mañana de un domingo, en un moderno supermercado de la ciudad de Asunción, Paraguay, un incendio ocasionó 426 víctimas fatales, más de 510 heridos, 124 personas no identificadas y la destrucción total del establecimiento. Este incidente es uno de los incendios más importantes en edificios de reunión pública o uso mercantil a nivel mundial en las últimas décadas.

La NFPA no fue invitada oficialmente a investigar este incendio. Sin embargo, se visitó el lugar y se recolectaron datos de valor técnico, efectuándose entrevistas con los testigos y revisándose la información disponible a la fecha. En el texto de este informe se destacan aquéllos aspectos sobre los que, debido a estas limitaciones, pueden existir dudas sobre su exactitud o certeza. Los trabajos periciales a los cuales hemos tenido acceso fueron llevados a cabo por un grupo de investigadores enviados especialmente a Asunción por el Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) del Departamento de Justicia de los EE.UU.

Área de ventas del supermercado. Se pueden observar los detectores fotoeléctricos de humo bajo el cielorraso (Gentileza Diario ABC Color – Asunción)
Nivel de estacionamiento protegido por detectores termovelocimétricos. Se observa que no poseía rociadores (Gentileza Diario ABC Color – Asunción)

Ubicación y descripción
Asunción es la capital de la república del Paraguay y con 513.000 habitantes, constituye la ciudad más importante de este país sudamericano. Fundada en 1537, las estrechas calles de su centro histórico recuerdan la época en que fuera colonia española. El supermercado, sin embargo, no se encuentra en la zona céntrica, por lo que presenta accesos rápidos, ubicándose en la intersección de dos amplias y modernas avenidas, en el barrio conocido como Santísima Trinidad. Se trata de un barrio de casas bajas, constituido en su mayoría por viviendas unifamiliares de medianos recursos y algunos comercios minoristas.

El supermercado Ycuá Bolaños, pertenece a una cadena local que incluye otros dos establecimientos. En lengua guaraní, segundo idioma del país además del castellano, “ycuá” significa “agua surgente, manantial” y “bolaños” hace referencia al barrio donde se ubica el primer supermercado de la cadena. La sucursal incendiada se denomina “botánico” debido a la proximidad del Jardín Botánico de la ciudad de Asunción.

Inaugurado el 7 de diciembre de 2001, el supermercado ocupaba un edificio de dos plantas, cada una con una superficie cubierta aproximada a los 4.000 m2. La planta inferior, al nivel de la calle, ofrecía estacionamiento (aparcamiento) cubierto para 163 automóviles. Existía también un sector de estacionamiento al aire libre. La planta superior, albergaba una gran área de ventas y la plazoleta de comidas, así como la panadería, la cocina de la plazoleta de comidas, los almacenes y otros sectores de servicio. Completaban la construcción dos entrepisos (mezanines); el del lado sur del edificio, contenía las oficinas administrativas, mientras que, el del lado norte, constituía un sector adicional a la plazoleta de comidas. Entre ambos niveles de la plazoleta de comidas se alcanzaba una capacidad para 324 personas sentadas.

La estructura del edificio era de hormigón armado, con paredes de mampostería realizadas con bloques de cemento. El techo presentaba estructura portante mediante cabriadas de perfilería metálica y, en algunos sectores, vigas reticuladas también metálicas. Esta estructura no poseía protección que mejorara sus condiciones de resistencia al fuego. La cubierta del techo estaba constituida por chapas metálicas acanaladas, bajo la cual se aplicó por aspersión una capa de aislante de espuma de poliuretano combustible con un espesor entre 25 y 250 mm.

Un cielorraso suspendido (plafond) separaba este techo del área de ventas y de la plazoleta de comidas. Este cielorraso se ubicaba a una altura de aproximadamente 5,6 m y estaba formado por placas de aproximadamente 1,2 m x 0,60 m, soportadas por una estructura metálica liviana sujeta a las cabriadas del techo mediante cables metálicos. Las placas del cielorraso estaban compuestas por una capa de poliestireno entre dos capas de yeso.

El edificio poseía una entrada exclusivamente peatonal, ubicada en la esquina de la intersección de las dos avenidas, Artigas y Santísima Trinidad. Esta entrada comunicaba, a través de una escalera sin cerramiento, con el nivel del salón de ventas. Asimismo, desde este nivel, una puerta independiente conducía a la plazoleta de comidas. Otra escalera permitía alcanzar, desde esta plazoleta de comidas, el entrepiso donde se encontraban las mesas adicionales.

La mayoría del público solía ingresar por los accesos para vehículos que poseía el supermercado. Estos accesos eran dos, uno sobre la avenida Santísima Trinidad y el restante sobre la avenida Artigas. Contiguas a este último acceso, se ubicaban otra escalera peatonal y una rampa para utilizar con los carritos del supermercado. Tanto la rampa como la escalera comunicaban el nivel de estacionamiento (aparcamiento) con el nivel superior correspondiente al área de ventas. Ni la escalera ni la rampa se encontraban dentro de un cerramiento resistente al fuego.

El ingreso de los vehículos de proveedores se realizaba por una entrada trasera independiente que daba acceso a las áreas de servicio. El personal poseía una escalera independiente que comunicaba el nivel de estacionamiento de vehículos (aparcamiento) con el área de servicio en el nivel superior.

Sistemas contra incendio y equipamiento
El edificio tenía una instalación de gabinetes contra incendio (hidrantes de pared), presumiblemente alimentada por un sistema de bombeo propio y por una conexión siamesa para bomberos ubicada sobre la fachada de la avenida Santísima Trinidad. Aparentemente, la fuente de agua del establecimiento no se encontraba operativa en el momento del incendio (esto no pudo verificarse fehacientemente).

El edificio estaba protegido mediante un sistema automático de detección y alarma de incendios. El local de ventas, la plazoleta de comidas y la mayoría de los sectores de servicio, poseían detectores fotoeléctricos de humo; mientras que, en el área de estacionamiento de vehículos (aparcamiento) y en los sectores de panadería, confitería y cocina, los detectores eran termovelocimétricos. El sistema totalizaba 90 detectores fotoeléctricos de humo, 49 detectores termovelocimétricos, 10 estaciones manuales de alarma y 10 dispositivos de notificación con alarma sonora y luz estroboscópica, además de otros tres elementos de alarma sonora. Estos dispositivos estaban agrupados en 20 zonas de detección convencionales, no interrogadas, y conectados a un panel de alarmas del tipo contra intrusión. Ninguno de los testigos manifestó haber escuchado la activación de las alarmas de incendios.

Sólo la cocina industrial que servía a la plazoleta de comidas utilizaba combustible gaseoso, siendo éste propano-butano almacenado en dos tanques ubicados en el área de servicios. Estos tanques no se vieron involucrados en el incendio. Una parrilla para productos cárnicos también se ubicaba en el sector de cocina y utilizaba carbón como medio combustible. Su chimenea atravesaba el entrepiso de la plazoleta de comidas, el cielorraso y la cubierta del techo, donde se encontraba un extractor eléctrico. El resto de los sistemas de calentamiento, entre los que se cuentan los hornos de la panadería, poseían alimentación eléctrica. El salón de ventas estaba climatizado mediante un sistema cuyos ductos de aire se ubicaban en el espacio entre el cielorraso y la cubierta del techo.

El incendio
De acuerdo con los peritos de ATF, el fuego se inició dentro de una sección horizontal de la chimenea de la parrilla ubicada en la zona de la cocina. Esta sección horizontal poseía una gran acumulación de grasa y ceniza que sirvió como combustible. El incremento de temperatura debido al fuego debilitó la sujeción metálica de este tramo de la chimenea, permitiendo que el fuego, hasta entonces confinado en el interior del ducto, saliera del mismo alcanzando la cubierta superior del techo y avanzando hacia la parte más elevada debido a la pendiente que el techo presentaba. Esto produjo el encendido del aislamiento de poliuretano y de las placas del cielorraso.

ballroom lobby
Área de servicios del supermercado donde se observa la estructura liviana del cielorraso (Gentileza Diario ABC Color – Asunción)
Interior del local de ventas donde se observa la estructura metálica del techo la cual no poseía recubrimiento resistente al fuego. Las chapas acanaladas de la cubierta superior poseían aislación térmica mediante espuma de poliuretano combustible. (Gentileza Diario ABC Color – Asunción)

El incendio que se desarrollaba en el espacio oculto entre el cielorraso y el techo, continuó avanzando hacia el sur incrementando las llamas y la liberación de gases calientes. El calor generado comenzó a debilitar la sujeción del cielorraso, y el fuego, finalmente, atravesó las placas de este cielorraso alrededor de la chimenea de la parrilla en el entrepiso (mezanine) de la plazoleta de comidas. Subsecuentemente, esto condujo a la caída de los vidrios en la pared de separación entre la plazoleta de comidas y el local de ventas. En este momento el fuego es visto por primera vez por los empleados y los clientes del supermercado.

La importante afluencia de oxígeno lograda al desaparecer el cerramiento vidriado, provocó que se incendiaran los productos gaseosos de la combustión que había ocurrido hasta ese momento, generando una bola de fuego en dirección sur-suroeste por encima del cielorraso suspendido. La caída de nuevas placas del cielorraso, aumentó la cantidad de oxígeno disponible, incrementando el desarrollo de esta bola de fuego que alcanzó la pared sur del supermercado. En este punto, la casi totalidad de la mercadería presente en el local de ventas se encontraba envuelta en llamas.

La onda de presión generada por este proceso hizo que las llamas fueran impulsadas hacia el nivel inferior del estacionamiento de vehículos (aparcamiento) a través de la rampa que vinculaba este nivel con el local de ventas. La trayectoria de las llamas quedó puesta en evidencia por los vehículos afectados por el fuego y aquéllos que sólo presentaron daños menores. Los mayores efectos observados en el extremo sur del edificio, se deben a la mayor carga de fuego de los materiales expuestos para la venta en este sector tales como ropa, textiles y mercaderías similares. Por el contrario, en el lado norte del salón de ventas, contenía, en su mayoría, productos comestibles.

La propagación del fuego descripta coincide con las declaraciones de las víctimas supervivientes, las cuales hacen referencia al fuego “que caía desde el techo” y expresiones similares. Las numerosas explosiones a las que hicieron referencia numerosos testigos, se explican por los efectos del fuego sobre latas de aerosoles, el compresor de una cámara frigorífica y otros elementos.

Análisis normativo
La legislación paraguaya, a través de la Ordenanza 25097/88 de la Municipalidad de la Ciudad de Asunción, establece las medidas contra incendio que debe cumplir un establecimiento como el analizado. Los requisitos principales de esta Ordenanza se resumen en exigencias de distancia máxima a salidas, muros de cerramiento de los medios de egreso, sentido de apertura de puertas, sistemas de detección y alarma y sistemas de hidrantes de pared con fuente de agua propia del establecimiento. No aparecen, en la legislación paraguaya, exigencias sobre rociadores automáticos.

No es objeto de esta nota analizar el cumplimiento o adecuabilidad de esta legislación, sobre todo considerando que la Arq. Teresa Miranda, Directora de Administración Urbana de la Municipalidad de Asunción, expuso a la prensa local que los planos del supermercado se ajustan a la ordenanza, no encontrándose por ella ninguna objeción radical que pudiera ameritar observación o rechazo de los documentos.

Un análisis normativo resumido según el código NFPA 101, Código de seguridad humana (edición 2003), arroja los siguientes comentarios:

  • El edificio no cumplía el requisito de estar protegido totalmente mediante rociadores automáticos. Sin embargo, sí poseía un sistema de detección, el cual no es exigido por el NFPA 101. Detección de humo no es una protección equivalente a rociadores automáticos.
  • Por referencia en el NFPA 101, la norma NFPA 96 sobre Ventilación y protección contra incendios de cocinas comerciales, indica que es preferible la instalación de ductos verticales o inclinados a ductos horizontales, pues éstos últimos pueden acumular grasa. Aunque no se tienen detalles exactos de la construcción del ducto de la chimenea, muy posiblemente éste no cumplía la distancia mínima de 46 cm de separación entre el ducto y los materiales combustibles del techo.
  • No se cumplía con la cantidad de salidas necesarias. En efecto, la plazoleta de comidas tenía una carga de ocupantes de 324 personas y poseía una única salida, en vez de dos; el salón de ventas, por su parte, presentaba una carga de ocupantes de 1.126 personas y sólo tenía dos salidas, requiriéndose cuatro salidas independientes de acuerdo con el NFPA 101.
  • En el salón de ventas no se cumplía con el valor de distancia total de recorrido. Esta distancia era 96 m en vez de los 46 m exigidos.
  • La capacidad de los medios de egreso era de 821 personas mientras que la carga de ocupación era 1.450 personas, sin tener en cuenta la ocupación del área de servicios.
  • De acuerdo con los planos y las fotografías, ninguna de las puertas abría en el sentido del recorrido de egreso. No encontramos evidencia de la existencia de señalización de salidas.
  • La espuma de poliuretano combustible aplicada al lado inferior de la cubierta del techo, indudablemente incidió en el desarrollo del incendio. De acuerdo con el código NFPA 5000 (Código de edificación y seguridad) este material se puede utilizar si cumple con la norma ASTM C-1029 (Standard Specification for Spray-Applied Rigid Cellular Polyurethane Thermal Insulation) y si el sistema de techado está listado bajo la norma UL 1256 (Standard for Safety for Fire Test of Roof Deck) o FM 4450 (Test Standard for Class 1 Insulated Steel Deck Roofs). Se desconoce si la espuma plástica aplicada en la cubierta del supermercado cumplía con estos criterios o con otros equivalentes.

Reflexiones finales
Lo que primero salta a la vista en este supermercado es que se trataba de un edifico moderno, construido recientemente y donde la aplicación de la normativa internacional en seguridad contra incendios disponible durante el momento de su diseño y construcción, hubiera seguramente evitado esta tragedia o, como mínimo, limitado las pérdidas de vidas. El incendio del Ycuá Bolaños nos muestra los riesgos implicados en los edificios que no están protegidos por rociadores automáticos, donde sus instalaciones, como la chimenea origen del incendio, no cumplen la normativa aplicable a estas instalaciones, donde se presenta una carga de ocupación superior a las posibilidades de evacuación de sus salidas y en los que la legislación vigente, ya fuere por su incumplimiento o por no encontrarse actualizada, resulta totalmente ineficaz para la protección de las personas y de las instalaciones.

Este incendio cuestiona una vez más, la estrategia de proteger edificios con grandes superficies con sistemas de detección y alarma y con gabinetes de mangueras (hidrantes de pared), en lugar de hacerlo mediante una instalación de rociadores automáticos. En el incendio analizado, no hubo evidencia de que el sistema de detección y alarma anunciara tempranamente el incendio y tampoco que las mangueras internas del edificio fueran utilizadas en el combate del incendio.

Los factores que llevaron a que 426 personas murieran en el supermercado Ycuá Bolaños, están hoy presentes en innumerables salas de espectáculos, centros comerciales, discotecas y edificios de oficinas y de viviendas en Latinoamérica. Todos los latinoamericanos somos testigos de la permanente tendencia a copiar los conceptos arquitectónicos del primer mundo, olvidándonos de adoptar también las medidas de prevención y protección contra incendios que son requeridas en esos países y que brindan una razonable garantía para las vidas y los bienes.

Agradecimientos
Esta nota no podría haberse realizado sin la colaboración de John Hahn, Jefe Interino de División del Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) de los Estados Unidos, el Cap. Ppal. Carlos Torres Alujas, Comandante Nacional de los Bomberos Voluntarios del Paraguay; Omar Pérez Zavala, Kyrios S.A. Asunción; Yolanda Vargas y Cecilia O’Higgins, Preventec S.A., Asunción; y el Diario ABC Color de Asunción.

Lo hechos cronológicos


El siguiente relato cronológico de los hechos se basa en información obtenida a través de testigos, bomberos, información de prensa y la información de las pericias realizadas.

En algún momento antes de las 09:00 AM Se inicia la combustión de los residuos de grasa animal acumulados en el interior de la chimenea de la parrilla de la plazoleta de comidas.
11:19 AM Paga su cuenta en la caja uno de los últimos clientes que salió del supermercado antes que hubieran señales visibles del fuego
11:22 AM El fuego desarrollado en el espacio oculto se hace visible. Comienzan a caer las placas de yeso que constituyen el cielorraso. Muchas de las personas que se encontraban en el interior del local corren hacia la salida más utilizada: la rampa que conduce hacia el piso de estacionamiento (aparcamiento).
11:32 AM La central de alarmas del cuerpo de bomberos recibe la primera llamada telefónica sobre el incendio por parte de una vecina del supermercado.
11:33 AM (aprox.) Un bombero voluntario, vecino de la zona, ayuda a varias personas a salir del edificio a través de la entrada peatonal. Un guardia de seguridad intenta impedir su salida y dispara dos tiros al aire. Instantes después, aunque había fuego en el interior del establecimiento, el guardia cierra las puertas, presuntamente para evitar que alguien pueda retirarse sin pagar. Un cierre similar ocurre con la reja que separa la rampa para carritos del nivel de estacionamiento de automóviles. Gran cantidad de personas mueren en esta rampa al verse impedidos de escapar y ser alcanzados por la bola de fuego en su trayectoria descendente.
11:35 AM (aprox.) Vecinos y transeúntes circunstanciales comienzan a arrojar piedras a los cristales en un intento infructuoso de facilitar la salida de las víctimas atrapadas.
11:37 AM La primera compañía de bomberos llega al lugar del incendio, compuesta por un carro bomba con cinco a siete bomberos, un camión cisterna y una ambulancia. Se emite una segunda alarma e inmediatamente se califica al incendio como “de gran magnitud”. Se prioriza el rescate de las víctimas, por lo que las tareas de extinción quedan relegadas. Los bomberos encuentran dificultado su acceso al interior del edificio por encontrarse cerradas las puertas. Las primeras tareas consisten en la apertura de accesos para rescatar a las víctimas.
11:45 AM (aprox.) Llega la segunda compañía de bomberos.
11:50 AM El fuego se propaga al sector de servicios del supermercado.
12:30 AM (aprox.) Los bomberos abren ventilaciones en techo para permitir la salida del humo.
17:30 AM Aún continúa el rescate de víctimas con vida. No es claro cuando se controla el incendio.
21:00 AM Finalizan las tareas de rescate por parte de los bomberos

Algo más sobre el Ycuá Bolaños

Por Eduardo D. Álvarez y Jaime A. Moncada

En el número anterior del NFPA Journal Latinoamericano se trató extensamente el incendio ocurrido el pasado 1° de agosto en el supermercado Ycuá Bolaños de la ciudad de Asunción, República del Paraguay. En esa oportunidad, se omitió un esquema que, entendemos, resulta muy útil para entender cómo se generó el incendio y que aquí incluimos.

Este esquema corresponde al espacio oculto entre el cielo­rraso y la cubierta del techo del establecimiento, donde se encontraba el conducto de la chimenea de la parrilla ubica­da en la zona de la cocina. Como expusimos en nuestro artículo, de acuerdo con los peritos del Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives (ATF) de los Estados Unidos, quienes fueron con­vocados especialmente para investigar el origen del sinies­tro, el fuego se inició dentro de una sección horizontal de la citada chimenea. Esta sección horizontal poseía una gran acumulación de grasa y ceniza que sirvió como combusti­ble. El incremento de temperatura debido al fuego debilitó la sujeción mecánica de este tramo de la chimenea, permi­tiendo que el fuego, hasta entonces confinado en el interior del ducto, saliera del mismo alcan­zando la cubierta superior del techo, encendiendo el aislamiento de espuma de poliuretano y las placas de yeso y poliestireno que constituían el cielorraso. El fuego siguió avanzando hacia la parte más elevada debido a la pendien­te que el techo presentaba y conti­nuó su camino hacia el sur del establecimiento, incrementando las llamas y la liberación de gases calientes. En el esquema adjunto se observa el tramo horizontal del conducto y su ubicación en el interior del espacio oculto, lo que permitió que el fuego no fuera detectado por el personal o por los clientes del supermercado hasta que, con el incendio ya bien desarrollado, las llamas debilitan la sujeción de las placas del cielorraso y éstas comienzan a caer. Se estima que desde el momen­to de inicio del fuego hasta que éste se hace visible, trans­currieron más de dos horas. El incendio del Ycuá Bolaños, con sus casi 500 muertos, se ubica en el decimotercero lugar en las estadísticas mun­diales de incendios y explosiones con más víctimas fata­les desde 1970. Hoy contamos con las soluciones técni­cas para evitar la repetición de esta tragedia. Su aplica­ción es responsabilidad de todos los latinoamericanos.

Eduardo Álvarez, Licenciado en ingeniería electromecánica y con una maestría en ingeniería de seguridad e higiene, ambas de la Universidad de Buenos Aires (Argentina). Tiene una larga trayectoria como director de seguridad par a una multinacional y actualmente es consultor en seguri­dad contra incendios y gerencia de riesgos. Miembro de la SFPE y NFPA.

Jaime A. Moncada, PE es director de Internacional Fire Safety Consulting (IFSC), una firma consultor a en ingeniería de protección contra incendios basada en Washington, DC. y con oficinas en Latinoamérica.

Opinión sobre Ycuá Bolaños

Por Ing. Jaime Moncada-Pérez , CEPI, SFPE

En Mi Opinión Muy Personal sobre el Caso Ycuá Bolaños
Durante mi carrera en seguridad contra incendios, la cual ya lleva muchos años, con tristeza he visto que América Latina ha sido uno de los más grandes proveedores de incendios catastróficos.

Basta recordar el Bleve en San Juan de Ixhuatepec, México (498 muertos en 1984), el incendio de un circo en Niteroi, Brasil (323 muertos en 1961), el incendio en un expendio de fuegos artificiales en Lima, Perú (274 muertos en el 2001), la ebullición desbordante del tanque en Tacoa, Venezuela (220 muertos en 1982), el incendio en el rascacielos Joelma en San Paulo, Brasil (180 muertos en 1974), el incendio en una prisión en San Pedro Sula, Honduras (103 muertos, 2004) o el incendio de un hotel de cinco estrellas en San Juan, Puerto Rico (96 muertos, 1986). Recuerdo hace muchos años haber leído del incendio en la Iglesia de la Concepción en Chile, donde en 1863 murieron 2.500 personas o en el 2001 haber sentido gran tristeza al ver el hundimiento de la plataforma costa afuera más grande del mundo en Brasil, la que era un gran logro de nuestra ingeniería Latinoamericana, luego de una explosión y un incendio.

Al iniciar este mes de Agosto del 2004 aparece un nuevo campeón con el incendio en el supermercado Ycuá Bolaños en Asunción, Paraguay, donde más de 420 seres humanos perdieron la vida, 40 siguen en estado crítico y 132 niños han quedado huérfanos. Lo que inicialmente más me impactó es que era un edificio moderno, recién construido, en una época donde la tecnología disponible es adecuada para evitar esta tragedia. Una estructura agradable a la vista y aparentemente segura para todos los clientes que acostumbraban visitarlo, quienes ajenos a los peligros, a las amenazas escondidas en su interior, en su construcción vulnerable, acudían a ver, a admirar, a comprar, a comer y a llenar sus necesidades cotidianas.

Los arquitectos e ingenieros que diseñaron el edificio, los propietarios del supermercado, los constructores, los auditores de la construcción, los corredores y compañías de seguros, los cuerpos de bomberos, la autoridad competente, inclusive los encargados de protegerlo con sistemas de protección contra incendio, todos ellos fallaron en detectar, definir el riesgo, advertir los potenciales problemas y las serias amenazas presentes en el sitio, en su estructura, en sus servicios, en su contenido, en su operación cotidiana.

Los edificios se construyen y se adecuan para vivir, para trabajar, para divertirse en ellos y no para morir a causa de un incendio. El derecho a la vida es sagrado y la ignorancia de la ley no justifica que ella se viole, los derechos humanos claman a los cuatro vientos por ese principio.

No podemos ser mercaderes de la muerte diseñando, construyendo, vendiendo y suministrando elementos y servicios no adecuados. Construyendo “sitios para morir” en lugar de “sitios para vivir”. El manejo del espacio, de la luz y del color no puede ser ajeno a la seguridad humana. El confort y la seguridad física no pueden reñir con la seguridad contra incendios.

¿Por qué nos suceden este tipo de tragedias? ¿Por qué estas noticias se vuelven cotidianas? ¿Por qué tenemos la sensación que mañana volveremos a oír lo mismo o peor? ¿Por qué la reacción de las Autoridades es la misma? Rasgarse las vestiduras, mesarse los cabellos y manifestar: “Esta tragedia se investigará hasta encontrar los culpables y se castigará con todo el peso de la ley”. Posiblemente semanas después todo se olvida y solo los deudos, los padres, los hermanos y los huérfanos lo recuerdan y se preguntan. ¿Quién fue el culpable? ¿A quién castigaron? ¿Qué se remedio? También se preguntan: ¿Será posible que esto también me pase a mí cuando ingrese a un edificio?

Debo mencionar que hasta ahora en Latinoamérica, la protección contra incendios es ajena a la aplicación de sanas prácticas de ingeniería de incendios, quizás más por desconocimiento que por otra cosa. La protección contra incendios se ha ejercido por medio de la venta de equipos en lugar de sistemas, ignorando que buenos equipos no hacen buenos sistemas de protección (aunque buenos sistemas si requieren buenos equipos). Todavía es común que el vendedor de equipos contra incendios sea quien diseña la estrategia de seguridad contra incendios, ajustando la protección al equipo pero no al sistema y mirando al problema puntualmente pero no globalmente. Por ello la protección se hace ignorando la identificación y la corrección del riesgo, adquiriendo equipos contra incendios como armas para la guerra contra enemigos que no conocemos pues están ocultos en las características del edificio o estructura, en sus contenidos y en la ignorancia de la gente que los usa o que paradójicamente están para cuidarlos y protegerlos.

La comunidad especializada en protección contra incendio que ya existe en Latinoamérica y que en su mayoría sigue las normas y guías de la NFPA, tiene una inmensa responsabilidad y debe levantar su mano, dejar oír sus voces, hacerse presente, hacer gala de todos los principios aprendidos y demandar la atención de los gobiernos y autoridades que indolentemente miran y buscan los culpables inmediatos olvidando las reales causas de estas tragedias. Esos que dirigen la atención hacia la búsqueda de “la paja en el ojo ajeno ignorando las vigas en sus propios ojos”.

El Ing. Jaime Moncada-Pérez , CEPI, SFPE, es Miembro de la Junta Directiva de la NFPA

http://www.nfpajournal-latino.com/

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