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Exposición a la radiación y contaminacion

Posted by Firestation en 12/01/2017

peligro radiacion

Por Jerrold T. Bushberg, PhD, DABMP, School of Medicine, University of California, Davis

Las radiaciones ionizantes dañan los tejidos de muchas formas, dependiendo de factores como la dosis de radiación, la tasa de exposición, el tipo de radiación y la parte del cuerpo expuesta. Los síntomas pueden ser locales (p. ej., quemaduras) o sistémicos (p. ej., enfermedad aguda por radiación). El diagnóstico se basa en el antecedente de la exposición, los signos y síntomas y, a veces, el uso de equipos de detección de la radiación para localizar e identificar la contaminación por radionúclidos. El tratamiento se enfoca en las lesiones traumáticas asociadas, la descontaminación, medidas sintomáticas y en minimizar la exposición de los trabajadores sanitarios. Los pacientes con enfermedad aguda por radiación reciben aislamiento y apoyo de la médula ósea. los que tienen contaminación interna con ciertos radionúclidos específicos pueden recibir inhibidores de la recaptación o agentes quelantes. El pronóstico se estima en principio por el tiempo entre la exposición y la aparición de los síntomas, y medirante el recuento de linfocitos durante las primeras 24 a 72 h.

Las radiaciones ionizantes son emitidas por elementos radiactivos o por fuentes artificiales como los equipos de rayos X o de radioterapia.

Tipos de radiación

 

La radiación incluye

  • Ondas electromagnéticas de alta energía (rayos x, rayos gamma)

  • Partículas (partículas alfa, partículas beta, neutrones)

 

Las partículas alfa son núcleos de helio emitidos por algunos radionúclidos de número atómico elevado (como plutonio, radio, uranio). Estas partículas no pueden penetrar en la piel más allá de una profundidad superficial (< 0,1 mm).

 

Las partículas beta son electrones de alta energía emitidos por el núcleo de átomos inestables (p. ej., cesio 137, yodo 131). Estas partículas pueden penetrar a mayor profundidad en la piel (1 a 2 cm) y causar daños tanto epiteliales como subepiteliales.

 

Los neutrones son partículas eléctricamente neutras emitidas por unos pocos radionúclidos (p. ej, californio 252) y que también se producen en las reacciones de fisión nuclear (p. ej., en los reactores nucleares); pueden penetrar profundamente en los tejidos (> 2 cm), donde colisionan con el núcleo de átomos estables y provocan la emisión de partículas alfa y beta y de radiación gamma.

 

La radiación gamma y los rayos X son radiación electromagnética (o sea fotones) de longitud de onda muy corta que pueden penetrar profundamente en el tejido (muchos centímetros). Mientras que algunos fotones depositan toda su energía en el cuerpo, otros fotones de la misma energía sólo pueden depositar una fracción de su energía y otros pueden pasar completamente a través del cuerpo sin interactuar.

 

Debido a estas características, las partículas alfa y beta causan el máximo daño cuando los elementos radiactivos que las emiten se encuentran dentro del cuerpo (contaminación interna) o, en el caso de los emisores beta, directamente sobre el cuerpo; sólo se afecta el tejido que se encuentra en estrecha proximidad con el elemento. Los rayos gamma y los rayos X pueden provocar daños a una gran distancia desde la fuente y son típicamente responsables de los síndromes agudos por irradiación

Medición de la radiación

 

Las unidades convencionales incluyen el roentgen, el rad y el rem. El roentgen (R) es una unidad de exposición que mide la capacidad de ionización de la radiación gamma o X en el aire. La dosis de radiación absorbida (rad) es la cantidad de energía radiante absorbida por unidad de masa. Como el daño biológico por rad varía con el tipo de radiación (p. ej., es más alta para neutrones que para la radiación gamma o X), la dosis en rad se corrige por factor de calidad; la unidad de dosis efectiva resultante es el equivalente roentgen en el hombre (rem). Fuera de los Estados Unidos y en la literatura científica se usan las unidades SI del sistema internacional, en donde el rad es reemplazado por el gray (Gy) y el rem por el sievert (Sv); 1 Gy = 100 rad y 1 Sv = 100 rem. El rad y el rem (y por ende el Gy y Sv) son esencialmente iguales (o sea que el factor de calidad es igual a 1) cuando se describe la radiación gamma o beta.

Tipos de exposición

 

La exposición a la radiación puede involucrar

  • Contaminación

  • Irradiación

 

La contaminación radiactiva es el contacto y retención indeseada del material radiactivo, en general en forma de polvo o líquido. La contaminación puede ser

  • Externa

  • Interna

 

La contaminación externa se encuentra sobre la piel o la ropa, desde la cual puede caer o desprenderse con la fricción y contaminar a otras personas y objetos. La contaminación interna es material radioctivo indeseado dentro del cuerpo, el cual puede entrar por ingestión, inhalación o a través de grietas en la piel. Una vez en el cuerpo, el material radiactivo se transporta a diversos lugares (p. ej., médula ósea), donde sigue emitiendo radiación hasta que se degrada o se elimina. La contaminación interna es más dificil de eliminar. Aunque puede ocurrir con cualquier radionúclido, históricamente la mayoría de los casos que tienen un riesgo significativo en el paciente involucran un número pequeño de radionúclidos: hidrógeno-3, cobalto-60, estronio-90, cesio-137, yodo-131, radio-226, uranio-235, uranio-238, plutonio-238, plutonio-239, polonio-210 y americio-241.

 

La irradiación es la exposición a la radiación pero no al material radiactivo (o sea, no implica contaminación). La exposición a la radiación puede producirse sin que la persona entre en contacto con la fuente de la radiación (p. ej., material radiactivo, máquina de rayos X). Al retirar la fuente de la radiación o desactivarla, la exposición termina. La irradiación puede afectar todo el cuerpo, lo que, si la dosis es lo suficientemente alta puede dar lugar a síntomas sistémicos y síndromes por irradiación , o una pequeña parte del cuerpo (p. ej., por radioterapia), que puede producir efectos locales. Las personas no emiten radiación (es decir, no se convierten en radiactivas) después de la irradiación.

Fuentes de exposición

Las fuentes pueden ser naturales o sínteticas.

Las personas están expuestas continuamente a niveles bajos de radiación natural (llamada radiación de fondo). La radiación de fondo proviene de la radiación cósmica y de los elementos radiactivos en el aire, el agua y la tierra. La radiación cósmica se concentra en los polos debido al campo magnético terrestre y es atennuada por la atmósfera; por tanto, la exposición es mayor en las personas que viven en latitudes elevadas o en la altura, y durante los vuelos en avión. Los elementos radiactivos, en particular el uranio, su progenie radiactiva y el potasio 40, están presentes en muchas rocas y minerales. Estos elementos terminan en varias sustancias, incluyendo alimentos, agua y materiales de la construcción. El radón, un gas radiactivo que se produce a partir de la degradación de uranio, es responsable de alrededor de 2/3 de la radiación natural que recibe la población de los Estados Unidos. En este país, una persona recibe una dosis efectiva de alrededor de 3 millisieverts (mSv)/año de fuentes naturales. Sin embargo, en algunas partes del mundo, las personas reciben una cantidad total en torno a los 5-10 mSv/año. Las dosis de radiación natural son demasiadas bajas para causar lesiones por radiación, aunque pueden aumentar el riesgo de cáncer.

En los Estados Unidos, las personas reciben en promedio alrededor de 3 mSv/año de fuentes de origen humano, la vasta mayoría proveniente de imágenes médicas. La exposición a estudios por la imagen tiende a ser la más alta por la TC y los procedimientos de cardiología nuclear. Sin embargo, los procedimientos de diagnóstico médico rara vez exponen al cuerpo a dosis lo suficientemente altas como para causar una lesión por radiación, aunque pueden incrementar el riesgo de cáncer. Las excepciones incluyen ciertas intervenciones prolongadas guiadas por fluoroscopia (p. ej., reconstrucción endovascular, embolización vascular, ablación por radiofrecuencia cardíaca); estos procedimientos han causado lesiones a la piel y tejidos subyacentes. La radioterapia suele provocar cierto daño en algunos tejidos normales cercanos al tejido blanco.

Una pequeña parte de la exposición pública proviene de los accidentes radiactivos y de la lluvia radiactiva debida a pruebas de armas nucleares. Los accidentes pueden involucrar irradiación industrial, fuentes de radiografías industriales y reactores nucleares. Estos accidentes en general se producen por no respetar los procedimientos de seguridad (p. ej., saltear los circuitos de control). Las lesiones por radiación también han sido causadas por pérdidas o robo de fuentes médicas o industriales que contienen radionúclidos. Las personas que buscan atención médica para estas lesiones pueden no ser conscientes de que estaban expuestas a la radiación.

Material radiactivo ha escapado de algunas plantas nucleares, incluidas la planta Three Mile Island en Pennsylvania en 1979 y la de Chernobil, Ucrania, en 1986. La exposición por el accidente de la planta de Three Mile Islan fue mínima, y las personas que vivían en un radio de 1,6 km de la planta recibieron sólo 0,08 mSv. Sin embargo, las personas que vivían en 2 poblados cercanos a Chernobil recibieron una dosis promedio de 300 mSv, y quienes estaban en la planta recibieron dosis significativamente más altas. Fallecieron más de 30 trabajadores y rescatistas, muchos más quedaron lesionados. Se detectaron bajos niveles de contaminación por el accidente en otras partes de Europa, Asia e incluso los Estados Unidos. La exposición promedio acumulada para la población general en diversas regiones afectadas de Bielorrusia, Rusia y Ucrania en un período de 20 años después del accidente se estima está entre 10 y 30 mSv.

Otro evento de contaminación significativa con radiación fue la detonación de 2 bombas atómicas sobre Japón en agosto de 1945, lo que provocó más de 110.000 muertes por traumatismo inmediato por el estallido y el calor. Un número de muertes mucho mayor se produjo después por enfermedad provocada por la radiación.

Aunque se han informado varios casos de contaminación intencional criminal de personas, no ha ocurrido una exposición a la radiación de una población por actividades terroritas, si bien es motivo de preocupación. Un posible escenario es el uso de un dispositivo para contaminar un área mediante la dispersión del material radiactivo (un dispositivo de dispersión de radiación que usa explosivos convencionales se conoce como bomba sucia). Otros escenarios terroristas incluyen el uso de una fuente de radiación oculta para exponer a gente desprevenida al grandes dosis de radiación, atacar reactores nucleares o instituciones que almacenen material radiactivo, o detonar un arma nuclear.

Exposición anual promedio a la radiación en los Estados Unidos
Fuente Dosis efectiva (milisieverts)
Fuentes naturales
Gas radón 2
Otras fuentes terrestres 0,28
Radiación del espacio exterior 0,27
Elementos naturales radiactivos internos 0,39
Subtotal 3
Fuentes artificiales
Rayos X diagnósticos y medicina nuclear (en una persona promedio) 3
Productos de consumo 0,1
Lluvia radiactiva por pruebas de armas < 0,01
Industria nuclear < 0,01
Subtotal 3
Exposición anual total 6
Otras fuentes de exposición (por exposición o procedimiento)
Viaje en avión de línea 0,005/h de vuelo
Rayos X dentales 0,005
Radiografía de tórax 0,02
Mamografía 0,4
TC de cráneo 2
Medicina nuclear (p. ej., gammagrafía ósea) 6
TC corporal (pecho, abdomen) 8–10
Enema de bario 8

 

Fisiopatología

 

La radiación ionizante puede dañar el DNA, el RNA y las proteínas en forma directa, pero más a menudo por generación de radicales libres extremadamente reactivos a través de la interacción de la radiación con las moléculas del agua intracelular. Grandes dosis de radiación ionizante provocan la muerte celular, mientras que dosis más bajas interfieren con la proliferación celular. El daño de los otros componentes de la célula provocan hipoplasia progresiva, atrofia y, finalmente, fibrosis.

Factores que afectan la respuesta

 

La respuesta biológica a la radiación varía con

  • Radiosensibilidad tisular

  • Dosis

  • Duración de la exposición

 

Las celulas y los tejidos difieren en su radiosensibilidad. En general, las células indiferenciadas y aquellas que tienen altas tasas mitóticas (p. ej., las células madre) son particularmente vulnerables a la radiación. Como la radiación provoca una depleción de las células madre en división más rápida que de las células maduras resistentes, existe un período latente entre la exposición a la radiación y el daño evidente. El daño no se manifiesta hasta que una fracción significativa de las células maduras muere por envejecimiento natural y, debido a la pérdida de células madre, no son reemplazadas.

La sensibilidad celular en orden descendente aproximado de más a menos sensibles son

  • Células linfoides

  • Células germinales

  • Células de la médula ósea en proliferación

  • Células del epitelio intestinal

  • Células madre epidérmicas

  • Células hepáticas

  • Células del epitelio de los alvéolos pulmonares y las vías biliares

  • Células del epitelio renal

  • Células endoteliales (pleura y peritoneo)

  • Células nerviosas

  • Células óseas

  • Células musculares y del tejido conectivo

La gravedad de la lesión por radiación depende de la dosis y el tiempo de exposición. Una única dosis rápida es más dañina que la misma dosis administrada a lo largo de semanas o meses. La respuesta también depende de la fracción de la superficie corporal expuesta. La enfermedad significativa es segura y la muerte es posible después de la irradiación corporal con > 4,5 Gy en un tiempo corto; sin embargo, pueden tolerarse bien decenas de Gy cuando se administran durante un período prolongado en una zona pequeña de tejido (p. ej., en el tratamiento del cáncer).

Otros factores pueden incrementar la sensibilidad a la lesión por radiación. Los niños son más susceptibles porque tienen tasas de proliferación celular más altas. Las personas homocigotas para el gen de la ataxia-telangiectasia tienen una mayor sensibilidad al daño por irradiación. Trastornos como los del tejido conectivo y la diabetes, pueden aumentar la sensibilidad a la lesión por radiación. Los agentes quimioterápicos también aumentan la sensibilidad.

Cáncer y teratogenicidad

 

El daño genético a las células somáticas puede producir una transformación maligna, y el daño a las células germinales eleva la posibilidad de defectos genéticos transmisibles.

 

La radiación ionizante puede causar cáncer; la exposición de todo el cuerpo a 1 Gy aumenta el riesgo global de muerte por cáncer de un adulto promedio del 25 al 30%, aumenta el riesgo relativo un 20% pero el riesgo absoluto sólo lo hace un 5%. El riesgo de cáncer debido a las dosis encontradas comúnmente (o sea, de la radiación de fondo y de los estudios por la imagen) es mucho menor. Los niños son más susceptibles porque tienen un mayor número de futuras divisiones celulares y una espectativa de vida mucho más larga durante la cual puede manifestarse el cáncer; la TC de abdomen realizada en un niño de 1 año de edad se estima que incrementa el riesgo de por vida estimado absoluto de desarrollar cáncer en un 0,18%. Los radionúclidos que se incorporan en tejidos especiales son potencialmente carcinógenos en esos sitios (p. ej., el yodo radioactivo aumenta el riesgo de cáncer de tiroides).

 

El feto es extremadamente susceptible al daño por dosis altas de radiación. Sin embargo, a dosis < 100 mGy, los efectos teratogénicos son improbables; el riesgo fetal por irradiación a las dosis de los estudios por la imagen a las que son sometidas normalmente las mujeres embarazadas es pequeño en comparación con el riesgo global de defectos en el momento del nacimiento y el beneficio potencial del diagnóstico.

 

Se ha demostrado que el daño para las células reproductoras causa defectos congénitos en la progenie de animales irradiados. Sin embargo, no se han encontrado efectos en niños humanos expuestos a la radiación, inclusive en sobrevivientes de los ataques con bombas atómicas en Japón.

Signos y síntomas

 

Las manifestaciones clínicas dependen de si la exposición a la radiación afecta todo el cuerpo (síndrome agudo por irradiación) o está limitada a una pequeña zona del cuerpo (lesión focal por irradiación).

Síndromes agudos por irradiación

 

Después de la irradiación corporal total o de una parte importante del cuierpo aparecen varios síntomas distintivos:

  • Síndrome cerebrovascular

  • Síndrome gastrointestinal

  • Síndrome hematopoyético

 

Estos síndromes tienen 3 fases diferentes:

  • Fase prodrómica (0 a 2 días después de la exposición): puede haber obnubilación y síntomas gastrointestinales (náuseas, anorexia, vómito, diarrea).

  • Fase latente asintomática (0 a 31 días después de la exposición).

  • Fase de enfermedad sistémica franca: la enfermedad se clasifica según el principal órgano afectado.

 

Cuál síndrome se desarrolla, su gravedad y cuán rápidamente progresa dependen de la dosis de radiación

. Los síntomas y el tiempo de evolución son bastante consistentes con la dosis de radiación administrada, por lo que pueden utilizarse para estimar la exposición.

El síndrome cerebrovascular, la manifestación dominante de las dosis extremadamente altas de radiación corporal (> 30 Gy), es siempre mortal. El pródromo aparece dentro de los pocos minutos y una hora después de la exposición. La fase latente es corta o no existe y el paciente presenta temblores, convulsiones, ataxia, edema cerebral y muerte en horas o 1 o 2 días.

El síndrome gastrointestinal es la manifestación dominante después de dosis corporales de entre 6 a 30 Gy. Los síntomas prodromicos, a menudo muy marcados, aparecen entre 2 a 12 horas y resuelven en 2 días. Durante el período de latencia de 4 a 5 días, mueren las células de la mucosa gastrointestinal y después aparecen náuseas persistentes, vómitos y diarrea, que provocan deshidratación y desequilibrio electrolíticos, disminución del volumen plasmático y colapso vascular. También puede producirse una necrosis intestinal, que predispone a la bacteremia y la sepsis. La muerte es frecuente. Los pacientes que reciben> 10 Gy pueden tener síntomas cerebrovasculares (lo que sugiere una dosis letal). Los sobrevivientes también tienen un síndrome hematopoyético.

El síndrome hematopoyético es la manifestación dominante después de dosis corporales de 1 a 6 Gy y consiste en una pancitopenia generalizada. El pródromo leve puede comenzar después de 1 a 6 horas y dura entre 24 a 48 horas. Las células de la médula ósea se ven inmediatamente afectadas, pero las células maduras en circulación no lo son (los linfocitos circulantes son una excepción, y en cuestión de horas a días posteriores a la exposición puede producirse una linfopenia). A medida que las células en circulación mueren por envejecimiento, no son reemplazadas en número suficiente y se produce una pancitopenia. Así, los pacientes permanecen asintomáticos durante un período de latencia de hasta 4 semanas y media después de una dosis de 1 Gy a medida que cae la producción medular. El riesgo de infecciones aumenta como resultado de la neutropenia (más prominentes a las 2 a 4 semanas) y del descenso de la producción de anticuerpos. Las petequias y la hemorragia de las mucosas son consecuencia de la trombocitopenia, que se desarrolla dentro de las 3 a 4 semanas y que puede persistir meses. La anemia aparece lentamente porque los eritrocitos preexistentes tienen una vida más prolongada que los leucocitos y las plaquetas. Los sobrevivientes tienen una mayor incidencia de cánceres inducidos por radiación, incluidas las leucemias.

Efectos de la irradiación corporal a partir de radiación externa o absorción interna
Fase del síndrome Características Dosis (Gy)*,†
1–2 2–6 6–8 8–30 > 30
Fase del síndrome Características Dosis (Gy)*,†
1–2 2–6 6–8 8–30 > 30
Pródromo Incidencia de náuseas y vómitos 5–50% 50–100% 75–100% 90–100% 100,00%
Tiempo hasta el inicio de las náuseas y los vómitos después de la exposición 2–6 h 1–2 h 10–60 min < 10 min Minutos
Duración de las náuseas y los vómitos < 24 h 24–48 h < 48 h < 48 h N/A (pacientes que mueren en < 48 h)
Gravedad e incidencia de la diarrea Ninguna Ninguna a leve (< 10%) Elevada (> 10%) Elevada (> 95%) Elevada (100%)
Tiempo de inicio de la diarrea después de la exposición 3–8 h 1–3 h < 1 h < 1 h
Gravedad e incidencia de la cefalea Escasa De leve a moderada (50%) Moderada (80%) Grave (80–90%) Grave (100%)
Tiempo hasta el inicio de la cefalea después de la exposición 4–24 h 3–4 h 1–2 h < 1 h
Gravedad de la fiebre Afebril Moderado aumento Moderado a grave Grave Grave
Incidencia de la fiebre 10–100% 100,00% 100,00% 100,00%
Tiempo hasta el inicio de la fiebre después de la exposición 1–3 h < 1 h < 1 h < 1 h
Función del SNC Sin deterioro Deterioro cognitivo de 6–20 h Deterioro cognitivo de > 24 h A dosis altas, incapacitación rápida
Puede haber intervalos de lucidez de varias horas
Ataxia
Convulsiones
Temblores
Letargo
Período latente Sin síntomas 28–31 días 7–28 días < 7 días Ninguno Ninguno
Enfermedad manifiesta Manifestaciones clínicas Leucopenia de leve a moderada
Cansancio
Debilitamiento
Leucopenia de moderada a grave
Púrpura
Hemorragias
Infecciones
Depilación después de 3 Gy
Leucopenia grave
Fiebre alta
Diarrea
Vómitos
Mareo y disorientatción
Hipotensión
Alteraciones electrolíticas
Náusea
Vómitos
Diarrea grave
Fiebre alta
Alteraciones electrolíticas
Shock
N/A (los pacientes mueren en< 48 h)
Síndrome del órgano dominante Hematopoyético Hematopoyético Aparato digestivo (células de la mucosa) Aparato digestivo (células de la mucosa) SNC
Hospitalización Observación ambulatoria Recomendado a necesario Urgente Tratamiento paliativo (sólo sintomático) Tratamiento paliativo (sólo sintomático)
Mortalidad aguda sin atención médica 0–5% 5–100% 95–100% 100,00% 100,00%
Mortalidad aguda con atención médica 0–5% 5–50% 50–100% 100,00% 100,00%
Muerte 6–8 semanas 4–6 semanas 2–4 semanas 2 días–2 semanas 1–2 días

*1 rad = 1 cGy; 100 rad = 1 Gy.

 

La irradiación corporal de hasta 1 Gy es poco probable que provoque síntomas.

 

Aunque el tiempo hasta la emesis es un método rápido y barato para estimar la dosis de radiación, debe usarse con precaución porque es impreciso y tiene una tasa alta de falsos positivos. La información adicional, como el recuento de linfocitos y los detalles de la exposición potencial, mejoran la precisión.

 

Adaptado de Military Medical Operations Armed Forces Radiobiology Research Institute: Medical Management of Radiological Casualties, ed 2. April 2003. Disponible en el sitio de Internet Armed Forces Radiobiology Research Institute .

La lesión cutánea por radiación es el daño en la piel y el tejido subyacente producto de dosis de radiación aguda de tan sólo 3 Gy. La lesión cutánea por radiación puede producirse con un síndrome agudo por irradiación o con exposición focal de la radiación y varía de eritema transitorio leve a necrosis. Los efectos retardados (> 6 meses después de la exposición) incluyen hiperpigmentación e hipopigmentación, fibrosis progresiva y telangiectasia difusa. La piel delgada atrófica puede dañarse fácilmente por un traumatismo mecánico leve. La piel expuesta tiene un mayor riesgo de carcinoma de células escamosas. En particular, debe considerarse la posibilidad de exposición a la radiación cuando los pacientes presentan quemadura de piel dolorosa que no cicatriza, sin antecedente de lesión térmica.

Lesión focal

La radiación en la cercanía de cualquier órgano puede producir reacciones adversas tanto agudas como crónicas. En la mayoría de los pacientes, estas reacciones adversas son consecuencia de una irradiación terapéutica. Otras fuentes comunes de exposición incluyen contacto inadvertido con irradiadores de alimentos inseguros, equipos de radioterapia, equipos de difracción de rayos X y otras fuentes médicas o industriales de radiación capaces de producir altas dosis. También, la sobreexposición a los rayos X durante una fluoroscopia médica es una fuente de exposición y de lesión cutánea por radiación en particular. Las úlceras o llagas inducidas por radiación pueden requerir meses a años para desarrollarse completamente. Los pacientes con estas lesiones suelen tener dolor intenso.

Lesiones locales por radiación*
Tejido expuesto Efectos adversos
Cardiovascular Dolor torácico, pericarditis por radiación, miocarditis por radiación
Piel Dosis > 3 Gy: pérdida de pelo (a las 2–3 semanas de exposición)
Dosis > 6 Gy: eritema local
Dosis 8–15 Gy: descamación seca (dentro de las 3–4 semanas de exposición)
Dosis15–20 Gy: descamación húmeda (dentro de las 3–4 semanas de exposición)
Dosis 15–25 Gy: formación de ampollas (dentro de las 2-3 semanas de exposición)
Dosis > 20 Gy: ulceración (dentro de las 2-3 semanas de exposición)
Dosis > 25 Gy: necrosis (> 3 semanas después de la exposición)
Gónadas Disminución de la espermatogénesis, amenorrea, disminución de la libido
Dosis > 5–6 Gy: esterilidad
Cabeza y cuello Mucositis, odinofagia, carcinoma de tiroides
Musculoesquelético Miopatía, cambios neoplásicos, osteosarcoma
Ocular Dosis > 2 Gy: cataratas
Pulmonar Neumonitis por radiación
Dosis > 30 Gy: a veces, fibrosis pulmonar mortal
Renal Descenso de la tasa de filtrado glomerular, reducción de la función tubular renal
Dosis altas (después de período de latencia de 6 meses–1 año): proteinuria, insuficiencia renal, anemia, hipertensión
Dosis acumulativa > 20 Gy en < 5 semanas: radiación, fibrosis, insuficiencia renal oligúrica
Médula espinal Dosis > 50 Gy: mielopatía
Fetal Restricción del crecimiento, malformaciones congénitas, errores congénitos del metabolismo, cáncer, muerte fetales
Dosis < 0,1 Gy: sin efecto significativo
Riesgo de cáncer en la niñez de alrededor del 6%/Gy

 

Diagnóstico

  • Síntomas, gravedad y latencia de síntomas

  • Recuento seriado absoluto de linfocitos

 

El diagnóstico se alcanza por el antecedente a la exposición, los signos y síntomas y los análisis de laboratorio. El inicio, el tiempo de evolución y la gravedad de los síntomas pueden ayudar a determinar la dosis de radiación y, por ende, también ayudan a seleccionar a los pacientes según sus posibles consecuencias. Sin embargo, algunos síntomas prodrómicos (p. ej., náuseas, vómitos, diarrea, temblores) son inespecíficos y deben considerarse otras causas además de la radiación. Muchos los pacientes sin suficiente exposición para causar enfermedad aguda por irradiación pueden consultar por síntomas inespecíficos similares, en particular después de un ataque terrorista o el accidente de un reactor, cuando la ansiedad es grande.

 

Después de una exposición aguda a la radiación, debe realizarse un hemograma completo con recuento absoluto y diferencial de linfocitos y repetirse a las 24, 48 y 72 horas después de la exposición para estimar la dosis de radiación inicial y el pronósitico. La relación entre el recuento de linfocitos y la dosis puede alterarse por un traumatismo físico, que puede desplazar los linfocitos desde sus espacios intersticiales hacia los vasos y elevar así su recuento. Este aumento relacionado con el estrés es transitorio y en general resuelve dentro de las 24 a 48 horas después del traumatismo físico. El HC se repite semanalmente para monitorizar la actividad de la médula ósea y según necesidad, dependiendo de la evolución clínica.

Relación entre el recuento absoluto de linfocitos en adultos a las 48 horas, dosis de radiación* y pronóstico
Recuento absoluto más bajo de linfocitos (células/mL) Dosis de radiación (Gy) Pronóstico
>1.500 (adultos normales) 0,4 Excelente
1.000–1.499 0,5–1,9 Bueno
500–999 2,0–3,9 Razonable
100–499 4,0–7,9 Escaso
< 100 8 Casi siempre mortal

 

*Irradiación corporal total (dosis aproximada).

 

Los niños normalmente tienen recuentos más altos que disminuyen con la edad a partir de una media de 4.600/mL a 0–2 años hasta 3.100/mL a los 2–6 años, y hasta 2.300/mL a 7–17 años.

 

Adaptado de Mettler FA Jr, Voelz GL: Major radiation exposure—what to expect and how to respond. New England Journal of Medicine 346:1554–1561, 2002.

 

Contaminación

 

Cuando se sospecha una contaminación, todo el cuerpo debe ser examinado con un contador de Geiger-Muller de ventana angosta para identificar el sitio y la extensión de la contaminación externa. Además, para detectar una posible contaminación interna se toman muestras con unos hisopos humedecidos de las fosas nasales, los oídos, la boca y las heridas, que después se analizarán con el contador. También hay que estudiar la radiación en orina, heces y vómitos si se sospecha contaminación interna.

Pronóstico

 

Sin tratamiento médico, la DL50/60 (dosis mortal esperada para el 50% de los pacientes en 60 días) de la radiación corporal total es de aproximadamente 3 Gy; una exposición de 6 Gy casi siempre es mortal. Cuando la exposición es < 6 Gy, la supervivencia es posible y está inversamente relacionada con la dosis total. El tiempo hasta la muerte también es inversamente proporcional a la dosis. La muerte se produce en horas o algunos días en el síndrome cerebral y, habitualmente, dentro de los 2 días hasta varias semanas en pacientes con síndrome gastrointestinal. En aquellos con síndrome hematopoyético, la muerte ocurre dentro de las 4 a 8 semanas debido a una infección o hemorragia masiva. Los pacientes expuestos a dosis corporales masivas < 2 Gy deben recuperarse completamente antes de un mes, aunque pueden aparecer secuelas a largo plazo (p. ej., cáncer).

 

Con el tratamiento médico, la DL50/60 es de 6 Gy y algunos pacientes han sobrevivido hasta con 10 Gy. Las enfermedades asociadas graves, las lesiones y las quemaduras empeoran el pronóstico.

Tratamiento

  • Primero, el tratamiento de lesiones traumáticas graves o trastornos médicos que amenazan la vida

  • Minimización de la exposición y la contaminación por radiación del personal sanitario

  • Tratamiento de la contaminación interna y externa

  • A veces, medidas específicas para radionúclidos particulares

  • Cuidados sintomáticos

 

La exposición a la radiación puede estar acompañada por lesiones físicas (p. ej., por quemaduras, estallido o caída); el traumatismo asociado es una amenaza más inmediata para la vida que la exposición a la radiación y debe tratarse urgentemente. La reanimación de un traumatizado con lesiones graves tiene prioridad por sobre la descontaminación y no debe retrasarse por esperar los equipos y el personal especializado para manejo de la radiación. Las precauciones universales estándares, como se utilizan habitualmente en la atención del politraumatizado, protegen de manera adecuada al equipo de reanimación.

 

En el sito de Internet US Department of Health and Human Services Radiation Event Medical Management se encuentra disponible información confiable sobre los principio de las lesiones por radiación, incluyendo su manejo. Esta información puede descargarse a un ordenador personal o un asistente digital en caso de que la conectividad a Internet se pierda durante un incidente por radiación.

 

Preparación

 

La Comisión Conjunta obliga a todos los hospitales a tener protocolos y a formar al personal para enfrentarse a la contaminación por materiales peligrosos, incluidos los radiactivos. Idemtificar la contaminación por radiación en un paciente obliga a su aislamiento en una zona específica designada (si es práctico), su descontaminación y la notificación al oficial de seguridad para radiaciones del hospital, al personal de salud pública, a los equipos que trabajan con materiales peligrosos y a las agencias de seguridad del estado según proceda para investigar el origen de la fuente de radiactividad.

 

Las superficies sobre las cuales se va a tratar al paciente pueden cubrirse con una lámina de plástico para facilitar la descontaminación; esta preparación nunca debe tener prioridad sobre las medidas destinadas a lograr la estabilización del paciente. Los botes para residuos (etiquetados con “Precaución, material radiactivo”), los contenedores de muestras y los contadores de Geiger deben estar siempre a mano. Todo equipo que haya entrado en contacto con la habitación o con el paciente (incluido el equipo de la ambulancia) debe mantenerse aislado hasta que se verifique la ausencia de contaminación. Una excepción es una situación con una gran cantidad de víctimas, durante la cual el equipamiento crítico ligeramente contaminado como helicópteros, ambulancias, salas de urgencias e instalaciones de rayos X, TC y equipamiento quirúrgico, debe ser descontaminado con rapidez en la medida de lo posible para que retorne al servicio.

 

El personal involucrado en tratar o transportar al paciente debe respetar las precauciones estándares, usar cofias o gorros, máscaras, batas, guantes y cubrecalzado. El equipo utilizado debe colocarse en contenedores o bolsas especialmente rotuladas. Se deben utilizar placas con dosímetros para monitorizar la exposición a la radiación. El personal puede rotar para minimizar la exposición, y las mujeres embarazadas deben retirarse de la zona.

 

Como en general la mayoría de los pacientes contaminados presentan tasas de exposición bajas, es improbable que el personal médico que se ocupa de los pacientes típicos reciba dosis muy superiores al límite laboral de 0,05 Gy/año. Incluso en el caso extremo de las muertes de radiación en el accidente del reactor nuclear de Chernobyl, el personal médico que trató a esos pacientes en el hospital recibió < 0,01 Sv. Varios expertos sugieren que una dosis de hasta 0,5 Gy puede ser considera un riesgo aceptable para salvar vidas.

Descontaminación externa

 

La secuencia típica y las prioridades son

  • Retirar la ropa y los residuos externos

  • Descontaminar heridas antes de la piel intacta

  • Primero, limpiar las zonas más contaminadas

  • Usar un medidor de radiación para monitorizar el progreso de la descontaminación

  • Continuar con la descontaminación hasta que las zonas se encuentren a < 2 a 3 veces de los niveles basales de radiación o no se logre una reducción significativa entre los esfuerzos por descontaminación

 

La ropa debe quitarse cuidadosamente para minimizar la diseminación de la contaminación y se debe colocar en contenedores rotulados. Retirar la ropa elimina el 90% de la contaminación externa. Los objetos externos al cuerpo deben considerarse contaminados hasta su evaluación con un medidor de radiación.

 

Las heridas contaminadas deben descontaminarse antes que la piel intacta; se irriga con solución salina y se limpia con una gasa quirúrgica. Si después de múltiples intentos de limpieza queda contaminación residual, puede realizarse un desbridamiento mínimo de los bordes de la herida. No es necesario el desbridamiento más allá del borde de la herida, pero las esquirlas radiactivas incrustadas deben retirarse y colocarse en contenedores de plomo.

 

De ser necesario, se pueden realizar consultas durante las 24 horas en el Department of Energy Radiation Emergency Assistance Center/ Training Site (REAC/TS) al (865) 576-1005 y en orise.orau.gov/reacts/ o en los Centers for Disease Control and Prevention (CDC) al (888) 246-2675 y en http://www.bt.cdc.gov/radiation/ .

 

La piel contaminada y el pelo se lavan con agua tibia y un detergente suave hasta que las mediciones de radiación indiquen < 2 a 3 veces los niveles de radiación de fondo o hasta que los sucesivos lavados no reduzcan significativamente los niveles. Durante el lavado, todas las heridas se cubren para prevenir la introducción del material radiactivo. Debe frotarse firmemente, pero sin provocar abrasiones en la piel. Hay que prestar especial atención a las uñas y los pliegues cutáneos. El pelo que permanece contamindado se retira cortándolo con tijeras o navajas eléctricas; no debe afeitarse. Inducir la sudoración (p. ej., al colocar un guante de goma en una mano contaminada) ayuda a eliminar la contaminación cutánea residual.

 

Las quemaduras se enjuagan suavemente porque si se friegan puede las heridas pueden agravarse; los cambios de curaciones posteriores ayudan a eliminar la contaminación residual.

 

La descontaminación no es necesaria para pacientes que han sido irradiados por una fuente externa y no están contaminados.

Descontaminación interna

 

El material radiactivo ingerido debe ser eliminado rápidamente induciendo el vómito o mediante lavados si la exposición es reciente. Para la contaminación oral, está indicado utilizar enjuagues bucales frecuentes con solución salina o peróxido de hidrógeno diluido. Los ojos deben descontaminarse utilizando un chorro de agua dirigido en forma directa pero lateralmente para evitar la contaminación del conducto nasolagrimal.

 

La urgencia y la importancia de usar medidas terapéuticas más específicas dependen del tipo y la cantidad de radionúclido, su forma química y las características metabólicas (p. ej., solubilidad, afinidad a órganos blanco específicos), la vía de contaminación (p. ej., inhalación, ingestión, heridas contaminadas) y la eficacia del método terapéutico. La decisión de tratar la contaminacíon interna requiere del conocimiento de los riesgos potenciales; se recomienda consultar con un especialista (p. ej., CDC o REAC/TS).

 

Los métodos actuales para eliminar los contaminantes radiactivos del cuerpo incluyen

  • Saturación del órgano blanco (p. ej., yoduro potásico [KI] para los isótopos del yodo)

  • Quelación en el sitio de entrada o en los líquidos corporales seguida de excreción rápida (p. ej., dietilentriamina pentaacetato de Ca o cinc [DTPA] para el americio, el californio, el plutonio y el itrio)

  • La aceleración del ciclo metabólico del radionúclido por dilución de isótopos (p. ej., agua para el hidrógeno-3)

  • Precipitación del radionúclido en la luz intestinal seguida por la excreción fecal (p. ej., soluciones de fosfato de aluminio o Ca para el estroncio-90)

  • Intercambio iónico en el tubo digestivo (p. ej., azul de Prusia para el cesio-137, el rubidio-82, el talio-201)

 

Como un accidente grave en un reactor nuclear libera productos de fisión al medioambiente y puede exponer a grandes grupos de personas al yodo radioactivo, se ha estudiado en gran detalle el uso de KI oral. El KI es > 95% efectivo cuando se administra en tiempo y dosis óptimas (poco antes o inmediatamente después de la exposición). Sin embargo, la efectividad disminuye significativamente dentro de las siguientes horas después de la exposición. El KI puede administrarse en forma de comprimidos o como una solución sobresaturada (dosis: adulto, 130 mg; 3 a 18 años, 65 mg; 1 a 36 meses, 32 mg; < 1 mes, 16 mg). El KI es efectivo sólo para contaminación interna con yoduros radiactivos y no tiene beneficios en la contaminación interna con otros elementos radiactivos. La mayoría de los otros fármacos usados para la eliminación corporal de la radiación son mucho menos eficaces que el KI y sólo reducen la dosis del paciente en un 25 a 75%.

 Tratamiento específico

 

El tratamiento sintomático se administra según necesidades y consiste en controlar el shock y la anoxia, aliviar el dolor y la ansiedad y administrar sedantes (loracepam 1 a 2 mg IV a discreción) para controlar los temblores, antieméticos (metoclopramida 10 a 20 mg IV cada 4 a 6 h; proclorperacina 5 a 10 mg IV cada 4 a 6 horas; ondansetrón 4 a 8 mg IV cada 8 a 12 horas) para controlar el vómito, y agentes antidiarreicos (caoilín/pectina 30 a 60 mL VO con cada deposición de heces diarreicas; loperamida 4 mg VO inicialmente, luego 2 mg VO con cada deposición de heces diarreicas) para la diarrea.

 

No existe un tratamiento específico para el síndrome cerebrovascular, que es siempre mortal; el tratamiento debe lograr la máxima comodidad del paciente.

 

El síndrome gastrointestinal se trata con una reposición agresiva de líquidos y electrolitos. Debe iniciarse la nutrición parenteral para promover el reposo intestinal. Si el paciente tiene fiebre, se comienza inmediatamente con antibióticos de amplio espectro (p. ej., imipenem 500 mg IV cada 6 horas). El shock séptico por una infección grave sigue siendo la causa más probable de muerte.

 

El tratamiento del síndrome hematopoyético es similar al de la hipoplasia y pancitopenia medular por cualquier causa. Deben transfundirse productos de la sangre para tratar la anemia y la trombocitopenia y administrarse factores de crecimiento hematopoyético (factor estimulante de las colonias de granulocitos y macrófagos) y antibióticos de amplio espectro para tratar la neutropenia y la fiebre neutropénica, respectivamente. Los pacientes con neutropenia también deben ponerse en aislamiento inverso. Con dosis de radiación corporal totales > 4 Gy, la probabilidad de recuperación de la médula ósea es baja y deben administrarse factores de crecimiento hematopoyéticos lo más rápidamente posible. Los trasplantes de células madre han tenido un éxito limitado, pero deben considerarse cuando la exposición sea > 7 a 10 Gy.

 

Las llagas o úlceras inducidas por radiación que no cicatrizan satisfactoriamente pueden ser reparadas con injertos de piel u otros procedimientos quirúrgicos.

 

Además de la monitorización periódica para detectar la aparición de signos de enfermedad (p. ej., examen ocular en busca de cataratas o estudios de función tiroidea en busca de enfermedad), no existe ninguna monitorización ni tratamiento específico para las lesiones orgánicas concretas o el cáncer.

Prevención

 

La protección contra la exposición a la radiación se realiza evitando la contaminación con material radiactivo y minimizando el tiempo de exposición, aumentando la distancia desde la fuente y proporcionando un blindaje. Durante los procedimientos que involucran radiación ionizante y en especial durante la radioterapia contra el cáncer, las partes más susceptibles del cuerpo (p. ej., mamas en las mujeres, gónadas, tiroides) que no están siendo tratadas deben protegerse con delantales de plomo.

 

Aunque la protección del personal con delantales de plomo o escudos transparentes disponibles comercialmente en efecto reducen la exposición a los rayos X de baja energía dispersados en los estudios de diagnóstico por la imagen, estos delantales y escudos son casi inútiles para reducir la exposición a los rayos gamma de alta energía producidos por los radionúclidos que puedren usarse para un incidente terrorista o liberarse en un accidente de una planta nuclear. En tales casos, las medidas que pueden minimizar la exposición incluyen respetar las precauciones estándares, iniciar los esfuerzos de la descontaminación y mantener la distancia respecto de los pacientes contaminados cuando no se les esté brindado activamente atención. Todo personal que trabaja con radiactividad debe llevar dosímetros personales si están en riesgo de exposición > 10% de la máxima dosis ocupacional permitible (0,05 Sv).

Responsabilidad pública

 

Después de una extensa contaminación ambiental de alto nivel por un accidente en una planta nuclear o por la liberación intencionada de material radiactivo, la exposición puede reducirse de la siguiente manera

  • Refugiarse en el lugar

  • Evacuar la zona contaminada

 

La mejor estrategia depende de muchos eventos específicos variables, incluyendo el tiempo transcurrido desde la liberación inicial, si la liberación se ha detenido o continúa, las condiciones climáticas, la disponibilidad de vivienda y el tipo de refugio, y las condiciones de evacuación (p. ej., tráfico, disponibilidad de transporte). El público debe seguir los consejos de los organismos locales de salud pública oficiales según se difunden por televisión o radio en cuanto a qué opción es la mejor. Si se recomienda refugio, una estructura de concreto o metálica, en particular una por debajo del suelo (p. ej., un sótano), es la mejor.

 

Los mensajes coherentes y precisos de los oficiales de salud pública pueden contribuir a reducir el pánico innecesario y la cantidad de visitas a las salas de emergencias de personas con bajo riesgo, y evitar así abrumar estas salas. Dicho plan de comunicación debe desarrollarse antes de cualquier acontecimiento. También es recomendable un plan para aconsejar a las personas en dificultades.

 

Las personas que vivan dentro de los 16 km (10 millas) de una planta nuclear deben tener rápido acceso a las píldoras de KI. Estos comprimidos pueden obtenerse en las farmacias locales y en algunas agencias de salud pública.

Fármacos de prevención

 

Se ha demostrado que los fármacos radioprotectores, como los compuestos tioles con propiedades de depuración de radicales, reducen la mortalidad si se administran antes o en el momento de la irradiación. La amifostina es un poderoso agente radioprotector inyectable que se encuentra en esta categoría; previene la xerotomía en pacientes que reciben radioterapia. Aunque los compuestos tioles son eficaces para la radioprotección, tienen efectos adversos, como hipotensión, náuseas, vómitos y reacciones alérgicas. Otros fármacos y sustancias experimentales también han mostrado aumentar las tasas de supervivencia en animales si se administran antes o durante la irradiación. Sin embargo, estos fármacos pueden ser muy tóxicos a las dosis necesarias para proporcionar protección substancial, y en la actualidad no se recomiendan.

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Envenenamiento con monóxido de carbono

Posted by Firestation en 02/01/2017

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Por Gerald F. O’Malley, DO, Thomas Jefferson University and Hospital ; Rika O’Malley, MD

El envenenamiento con monóxido de carbono (CO) causa síntomas agudos como cefaleas, náuseas, debilidad, angina, disnea, pérdida de la conciencia y coma. Semanas después pueden aparecer síntomas neuropsiquiátricos. El diagnóstico se realiza por los niveles de carboxihemoglobina y los gases en sangre, incluida la saturación de O2. El tratamiento es con suplemento de O2. A menudo, la prevención es posible con detectores hogareños de monóxido de carbono.

El envenenamiento con CO, uno de los envenenamientos fatales más comunes, ocurre por inhalación. El CO es un gas incoloro e inodoro que se produce por la combustión incompleta de los hidrocarburos. Las fuentes habituales de CO en los envenenamientos incluyen los hogares en las casas y los automóviles mal ventilados, los calentadores de gas, los hornos, los calentadores de agua, las estufas de leña o de carbón y los alentadores de queroseno. El CO se produce cuando el gas natural (metano o propano) se quema. La inhalación del humo de tabaco produce CO en la sangre, pero no lo suficiente como para causar un envenenamiento.

Fisiopatología

La semivida de eliminación del CO es de 4,5 h con inhalación de aire ambiente, 1,5 h con 100% O2, y 20 min con 3 atmósferas (presión) de O2.

Los mecanismos de toxicidad del CO no se comprenden totalmente. Parecen involucrar

  • Desplazamiento del O2 de la Hb (porque el CO tiene una mayor afinidad por la Hb que el O2)

  • Cambio de la curva de disociación de O2-Hb hacia la izquierda (lo que reduce la liberación de O2 de la Hb a los tejidos)

    Curva de disociación de la oxihemoglobina.

    La saturación de oxihemoglobina arterial se relaciona con la Po2. La Po2 al 50% de saturación (P50) suele ser de 27 mm Hg. La curva de disociación está desviada a la derecha por el aumento de la concentración del ion hidrógeno (H+), el 2,3-difosfoglicerato (DPG) eritrocítico, la temperatura (T) y la Pco2. La disminución de la concentración de H+, el DPG, la temperatura y la Pco2 desvía la curva hacia la izquierda. La Hb que se caracteriza por una desviación hacia la derecha de la curva tiene menor afinidad por el O2, y la Hb caracterizada por una desviación hacia la izquierda de la curva tiene mayor afinidad para el O2.

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  • Inhibición de la respiración mitocondrial

  • Posiblemente, efectos tóxicos directos sobre el tejido cerebral

    Carboxihemoglobinemia

    El CO se une a la Hb con una afinidad 210 veces mayor que el O2 e impide su transporte. Las concentraciones de carboxihemoglobina clínicamente tóxicas se deben en la mayoría de los casos a la exposición a humo de combustión o a la inhalación de humo, aunque los fumadores de cigarrillos tienen concentraciones detectables. Los pacientes con intoxicación por CO pueden presentar síntomas inespecíficos como malestar general, cefaleas y náuseas. Dado que la intoxicación suele producirse durante los meses más fríos (debido al uso de sistemas de calefacción en el interior de los hogares a base de combustibles), los síntomas pueden confundirse con un síndrome viral, como la influenza. Los médicos deben estar atentos a la posibilidad de intoxicación por CO y solicitar la medición de las concentraciones de carboxihemoglobina cuando esté indicado. La COHb puede medirse de modo directo en sangre venosa: es innecesario tomar una muestra arterial.

    El tratamiento consiste en la administración de O2 al 100% (que acorta la semivida de la carboxihemoglobina) y a veces el uso de cámara hiperbárica.

Signos y síntomas

Los síntomas tienden a correlacionarse con los niveles pico de carboxihemoglobina en sangre del paciente. Muchos síntomas son inespecíficos.

  • Cefaleas y náuseas pueden comenzar cuando los niveles son del 10 al 20%.

  • Niveles > 20% comúnmente causan mareos vagos, debilidad generalizada, dificultad para concentrarse y deterioro del juicio.

  • Niveles > 30% comúnmente causan disnea durante el ejercicio, dolor de pecho (en pacientes con arteriopatías coronarias) y confusión.

  • Niveles más altos pueden provocar síncope, convulsiones y embotamiento.

En general, con niveles > 60% pueden producirse hipotensión, coma, insuficiencia respiratoria y muerte.

Los pacientes también pueden presentar muchos otros síntomas, incluidos déficits visuales, dolor abdominal y déficits neurológicos focales. Si el envenenamiento es grave, puede aparecer signos y síntomas neuropsiquiátricos (p. ej., demencia, psicosis, parkinsonismo, corea, síndromes amnésicos) días o semanas después de la exposición y volverse permanentes. Como el envenenamiento con CO a menudo se produce en incendios, los pacientes pueden tener también lesiones concomitantes de las vías aéreas, que pueden aumentar el riesgo de insuficiencia respiratoria.

Inhalación de humo

Las quemaduras y la inhalación de humo suelen asociarse, pero pueden ocurrir por separado. Cuando se inhala humo, los productos tóxicos de la combustión, y a veces el calor, lesionan los tejidos de las vías respiratorias. El calor quema sólo las vías aéreas altas porque el gas entrante suele liberar toda su carga de calor en esta zona. Una excepción común es el vapor, que a menudo tiene mucha más energía calórica que el humo y quema las vías aéreas bajas (más allá de la glotis). Hay muchos productos tóxicos que se producen en los incendios domésticos (p. ej, ácido clorhídrico, fosgeno, dióxido de azufre, aldehídos tóxicos o amoníaco) que irritan y lesionan químicamente las vías aéreas bajas. Algunos productos tóxicos de la combustión, habitualmente el monóxido o el cianuro, producen un deterioro sistémico de la respiración celular.

Las lesiones de las vías aéreas altas producen síntomas en minutos, pero a veces pueden aparecer después de horas; el edema de las vías aéreas altas puede provocar estridor. Junto con las lesiones de las vías aéreas altas pueden producirse lesiones de las vías aéreas bajas, que en general causan síntomas (p. ej., problemas de la oxigenación, que se manifiesta por el creciente requerimiento de O2, o la disminución de la distensibilidad pulmonar) a las 24 horas o más tarde.

La inhalación de humo se sospecha en pacientes con síntomas respiratorios, antecedentes de confinamiento prolongado en un incendio o un esputo carbonoso. Las quemaduras peribucales y los pelos chamuscados de la nariz también pueden dar la pista.

El diagnóstico de la lesión de las vías aéreas altas se efectúa mediante endoscopia (laringoscopia o broncoscopia), que es adecuada para ver totalmente las vías aéreas y la tráquea, y demuestra la presencia de edema u hollín; sin embargo, la lesión a veces puede producirse después de un estudio que fue normal en un inicio. La endoscopia se realiza en cuanto sea posible, habitualmente con un fibrobroncoscopio. El diagnóstico de la lesión de las vías aéreas bajas se establece mediante la radiografía de tórax y la pulsioximetría o los gases en sangre, pero las alteraciones pueden aparecer recién unos días más tarde. Se deben considerar la toxicidad del monóxido de carbono y del cianuro; las concentraciones de carboxihemoglobina se miden en pacientes con inhalación significativa de humo.

Todos los pacientes con riesgo de tener una lesión por inhalación de humo reciben O2 al 100% con mascarilla facial hasta que se establezca el diagnóstico. Los que tienen una obstrucción de las vías aéreas o un distrés respiratorio requieren intubación endotraqueal u la colocación de alguna otra vía aérea artificial y ventilación mecánica. Los pacientes con edema o una cantidad significativa de hollín en las vías aéreas altas requieren intubación lo más rápidamente posible, porque ésta será cada vez más difícil a medida que aumente el edema. La broncoscopia en general se realiza al mismo tiempo que la intubación. Los pacientes que tienen una lesión de vías aéreas bajas pueden requerir suplementos de O2, broncodilatadores y otras medidas sintomáticas.

Diagnóstico

  • El diagnóstico debe considerarse cuando los pacientes en riesgo tienen síntomas inespecíficos o acidosis metabólica

  • Niveles de carboxihemoglobina venosa

Como los síntomas pueden ser vagos, inespecíficos y variables, el diagnóstico puede ser pasado por alto. Muchos casos de envenenamiento leve con síntomas inespecíficos son mal diagnosticados como síndromes virales. Los médicos deben mantener un alto nivel de sospecha. Si personas que viven juntas, especialmente si comparten ambientes con la misma forma de calefacción, presentan síntomas inespecíficos, debe considerarse la exposición a CO.

Si se sospecha un envenenamiento con CO, deben medirse los niveles de carboxihemoglobina con un CO-oxímetro; las muestras venosas pueden usarse porque la diferencia arteriovenosa es trivial. En general, no se miden niveles de gases en sangre. Los gases en sangre y el oxímetro de pulso, solos o combinados, son inadecuados para el diagnóstico de envenenamiento con CO porque la saturación de O2 informada en los gases en sangre representa el O2 disuelto y, por lo tanto, no se ven afectados por la concentración de carboxihemoglobina; además, el oxímetro de pulso no puede diferenciar la Hb normal de la carboxihemoglobina y, por consiguiente, proporciona una lectura de oxihemoglobina falsamente elevada. Aunque los niveles de carboxihemoglobina elevados son evidencia clara de envenenamiento, pueden estar falsamente bajos porque disminuyen muy rápido una vez que la exposición al CO cesa, en especial en pacientes tratados con O2 (p. ej., en una ambulancia). La acidosis metabólica puede ser una pista para el diagnóstico. Otras pruebas pueden ayudar a evaluar síntomas específicos (p. ej., ECG para el dolor de pecho, TC para síntomas neurológicos).

Tratamiento

  • O2 al 100%

  • Posiblemente, O2 hiperbárico

Los pacientes deben ser retirados de la fuente de CO y estabilizados según necesidad. Se les administra O2 al 100% (con máscara a flujo continuo) y se inicia un tratamiento sintomático. El O2 hiperbárico debe tenerse en cuenta para pacientes con:

  • Complicaciones cardiopulmonares potencialmente fatales

  • Dolor de pecho

  • Alteraciones del estado de conciencia

  • Pérdida de la conciencia (no importa cuán breve)

  • Niveles de carboxihemoglobina > 25%

El tratamiento con O2 hiperbárico también debe tenerse en cuenta para pacientes embarazadas.

Los pacientes son colocados en una cámara a 2 o 3 atmósferas con O2. La terapia hiperbárica con O2 puede disminuir la incidencia de síntomas neuropsiquiátricos tardíos. Sin embargo, esta terapia puede causar un barotraumatismo, y como no está disponible en la mayoría de los hospitales, puede requerir transladar al paciente, quien probablemente no se encuentre estable; además, puede no haber una cámara disponible cerca, y la evidencia de la eficacia del O2 hiperbárico no es concluyente.

Prevención

La prevención implica controlar las fuentes de combustión dentro de los hogares para asegurarse de que están correctamente instaladas y ventiladas hacia el exterior. Los escapes deben inspeccionarse periódicamente en busca de filtraciones. Deben instalarse detectores de CO, porque prorporcionan una advertencia de que hay CO libre en la atmósfera cerrada. Si se sospecha un escape de CO, deben abrirse las ventanas y el lugar evacuarse para evaluar la fuente del CO.

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Prevención de lesiones y muertes de bomberos a causa de derrumbes estructurales

Posted by Firestation en 28/12/2016

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El Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacionales (NIOSH, por sus siglas en inglés) solicita ayuda para prevenir lesiones y muertes de bomberos estadounidenses a causa de derrumbes estructurales durante operaciones de extinción de incendios. El derrumbe estructural de un edificio durante las operaciones de extinción es una de las primeras causas de muerte entre bomberos. Tal derrumbe es difícil de predecir durante las operaciones de extinción y por lo general ocurre sin advertencia previa alguna.

Los departamentos de bomberos deben poner en práctica y revisar los programas de seguridad ocupacional y los procedimientos operativos estándares para prevenir lesiones graves y la muerte entre bomberos. NIOSH recomienda a los departamentos de bomberos que tomen 10 medidas esenciales para minimizar el riesgo de lesiones y muerte de bomberos durante la extinción de incendios estructurales:

  1. Asegurar que el comandante de siniestro realice una estimación inicial y una evaluación del riesgo en el lugar del siniestro antes de comenzar las operaciones internas de extinción del incendio.
  2. Asegurar que el comandante de siniestro siempre siga de cerca la ubicación y las funciones de todo el personal que opera en el lugar del incendio.
  3. Establecer cuadrillas de intervención rápida (RIC, por sus siglas en inglés), también conocidas como equipos de intervención rápida, y asegurar que estén posicionadas de manera que puedan responder inmediatamente a las emergencias.
  4. Asegurar que por lo menos 4 bomberos estén en el lugar del incendio antes de comenzar las operaciones internas de extinción de un incendio estructural (dos bomberos dentro de la estructura y dos afuera).
  5. Equipar a los bomberos que entran a áreas peligrosas (tales como estructuras en llamas o que se sospecha que no son seguras) con los dispositivos necesarios para mantener una comunicación en dos sentidos con el comandante de siniestro.
  6. Asegurar que los procedimientos operativos y equipos estándares sean adecuados y suficientes para permitir el tráfico radial en lugares de incendios con múltiples respondedores
  7. Suministrar a todos los bomberos sistemas personales de seguridad alerta (PASS, por sus siglas en inglés), también conocidas como alarmas de “hombre quieto”, y asegurar que los lleven consigo y los activen cuando estén en operaciones de extinción de incendios, rescate u otras operaciones peligrosas.
  8. Diseñar un plan contra incendios y realizar inspecciones de todos los materiales de construcción del edificio y las partes de la estructura antes de que ocurra un incendio.
  9. Transmitir un tono audible o alerta inmediatamente cada que las condiciones se hagan inseguras para los bomberos.
  10. Establecer una zona de derrumbe alrededor de los edificios con parapetos.

NIOSH solicita que la información sobre esta alerta se ponga en conocimiento de todos los bomberos en los Estados Unidos, incluso los que operan en las metrópolis más grandes y en los departamentos rurales más pequeños, por parte de: jefes y comisionados de bomberos y administradores de cuerpos de bomberos, editores de revistas y otras publicaciones del ramo, así como funcionarios de seguridad y salud, jefes de bomberos estatales, sindicatos y otras organizaciones laborales, oficinas de bomberos y compañías de seguro.

Antecedentes

Según la Asociación Nacional de Protección contra Incendios (En inglés: The National Fire Protection Association – NFPA), entre 1989 y 1998 murieron 968 bomberos [NFPA 1999]. Casi la mitad de estas muertes (443) ocurrieron en el lugar del incendio. Más aún, 56 (18%) de las 316 muertes de bomberos fueron provocadas por derrumbes estructurales en incendios de estructuras. Un derrumbe estructural a menudo provoca múltiples muertes de bomberos. Por ejemplo, durante este período, 43 bomberos sufrieron lesiones fatales debido a derrumbes de materiales en 11 incendios.

Tal y como lo indican estas estadísticas, el derrumbe estructural de cualquier parte de un edificio (pisos, paredes, cielorrasos, techos y partes estructurales) durante las operaciones de extinción de un incendio es una de las primeras causas de muerte entre bomberos. El potencial de derrumbe de una estructura es uno de los factores más difíciles de predecir en la estimación inicial y durante las operaciones de extinción del incendio. El derrumbe estructural por lo general ocurre sin advertencia previa. Por ejemplo, el piso de una estructura en llamas puede derrumbarse súbitamente dejando caer a los bomberos en un infierno ardiente. De la misma manera, el derrumbe de un techo podría dejar a los bomberos atrapados en la estructura. Al llegar al lugar del incendio, el comandante de siniestro debe considerar numerosas variables a fin de determinar la integridad estructural de un edificio en llamas [Dunn 1988]:

  • Tamaño y ubicación del incendio
  • Cuánto tiempo lleva el incendio
  • Condiciones a la llegada de los bomberos
  • Tamaño del edificio (una planta, varias plantas, área de los pisos y altura)
  • Edad del edificio (deterioro de los elementos estructurales, evidencia de deterioro por intemperie, uso de materiales livianos en construcciones nuevas)
  • Presencia de materiales combustibles
  • Ocupación
  • Renovaciones y modificaciones del edificio
  • Incendios anteriores
  • Cargas pesadas (sistemas de calefacción y enfriamiento en el techo) que pudieran afectar la integridad de la estructura
  • Riesgos de incendio y humo que pudieran afectar a otras personas y otros edificios aledaños.
  • Recursos en el lugar del siniestro para la extinción del incendio (número de aparatos, personal de bomberos, suministro de agua e implementos auxiliares).
  • Otros factores como la hora del día (día o noche) y las condiciones del tiempo (calor o frío extremo)

Normas actuales

OSHA

Los empleados públicos estatales y locales (como los bomberos) están exentos del cumplimiento de las normas de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacionales (OSHA, por sus siglas en inglés). No obstante, en los 25 estados que actualmente están autorizados por OSHA para poner en práctica un programa de seguridad y salud ocupacionales, están vigentes las normas OSHA tanto para los empleados públicos como para los privados.

El reglamento actual de OSHA para los bomberos incluye las normas 29 CFR* 1910.134 (Protección respiratoria) y 29 CFR 1910.156 (Brigadas contra incendio). Según la norma 29 CFR 1910.134, los empleadores deben suministrar respiradores adecuados según las necesidades y establecer y mantener un programa de protección mediante respiradores. La norma también establece que, si los bomberos deben entrar a un área que pone inmediatamente en peligro la vida y la salud de éstos (En inglés: immediately dangerous to life and health, IDLH), por lo menos dos deben entrar al área juntos y mantener siempre contacto de voz entre ellos. De la misma manera, deben usar el equipo de respiración autónomo (SCBA, por sus siglas en inglés) cuando realizan operaciones internas de extinción de incendios. Además, dos bomberos debidamente equipados y capacitados deben:

  • estar posicionados fuera del ambiente IDLH
  • hacer seguimiento al equipo(s) interno(s) y
  • estar en condiciones permanentes de rescate rápido del equipo(s) interno(s).

En la norma 29 CFR 1910.156, OSHA presenta una lista de requisitos en cuanto a la organización, capacitación y equipamiento de las brigadas contra incendios establecidas por el empleador.

NFPA

La Asociación Nacional de Protección contra Incendios (En inglés, the Nacional Fire Protection Association – NFPA) recomienda en la norma NFPA 1500 que todos los departamentos de bomberos establezcan una política de suministro y operación “a los niveles más altos posibles de seguridad y salud de todos sus miembros” [NFPA 1997a]. Varias normas NFPA rigen las operaciones de extinción de incendios estructurales:

  • La norma NFPA 220 sobre Tipos de Construcción de Edificiosespecifica los métodos de clasificación de los tipos de construcción y los valores de resistencia contra incendios [NFPA 1995a].
  • La norma NFPA 1404 sobre el Programa de Sistemas de Respiración Autónomos para los Departamentos de Bomberos especifica los requerimientos mínimos en cuanto al programa de capacitación sobre protección respiratoria en los departamentos de bomberos [NFPA 1996].
  • La Norma 1500 sobre Programa de Seguridad y Salud Ocupacionales para Departamentos de Bomberos, especifica (1) los requerimientos mínimos de un programa de seguridad y salud ocupacionales para los departamentos de bomberos; (2) los procedimientos de seguridad para los miembros que participan en actividades de rescate, extinción de incendios y actividades relacionadas; y (3) la integración de la gerencia de riesgo en las funciones corrientes del comandante de siniestro [NFPA 1997a].
  • La Norma 1561 sobre Sistema de Gerencia de Siniestros en los Departamentos de Bomberos define los elementos esenciales de un sistema de gerencia de siniestros [NFPA 1995b].
  • Otras Normas NFPA relevantes:
    • La Norma NFPA 1971 sobre Equipos de Protección para Operaciones de Extinción de Incendios Estructurales incluye chaqueta, pantalones, casco, guantes, gorro y zapatos de protección [NFPA 1997b].
    • La Norma NFPA 1981 sobre Aparatos de Respiración Autónomos de Circuito Abierto para Servicios de Extinción de Incendios [NFPA 1997c].
    • La Norma NFPA 1982 sobre Sistemas de Seguridad de Alerta Personal (PASS, por sus siglas en inglés) para bomberos [NFPA 1998].

Código de Disposiciones Federales. Ver CRF en las referencias.

Informes de casos

Los siguientes informes de casos describen siniestros donde hubo lesiones y muertes de bomberos debido a derrumbes estructurales. Dichos siniestros fueron investigados por el Equipo de Investigación de Bomberos de NIOSH según el protocolo de Asesoría de Fatalidades y Evaluación de Control (En inglés Fatality Assessment and Control Evaluation – FACE).

Caso 1 – Incendio de una estructura comercial en California

El 8 de marzo de 1998, un bombero de sexo masculino (capitán) falleció en el lugar de un incendio mientras trataba de salir de una estructura comercial. La primera unidad en llegar al lugar del incendio informó que de un edificio comercial de una planta salía humo poco denso. Un equipo de ventilación se trasladó al techo del edificio y comenzó la operación de ventilación. Otro equipo comenzó a forzar la entrada al edificio por la parte delantera, a través de dos puertas de seguridad de metal. Esta operación les tomó entre 7 1/2 y 9 minutos. Mientras los equipos contra incendio esperaban afuera a que abrieran las puertas, las condiciones del incendio en el techo cambiaron drásticamente. Las llamas salían por los huecos de ventilación que había abierto la cuadrilla de ventilación.

Más o menos al mismo tiempo, tres cuadrillas de máquinas introdujeron líneas de mano a través de la puerta principal para determinar el origen del incendio. Dentro del edificio, a aproximadamente 15 pies (aprox. 4.5 m) de la puerta principal, los bomberos se encontraron con humo denso y cero visibilidad. Las cuadrillas de máquinas avanzaron con sus líneas unos 30 ó 40 pies (aprox. 9 ó 12 m) dentro del edificio, pero no pudieron ubicar el incendio. Las condiciones siguieron deteriorándose rápidamente, por lo que los oficiales de las cuadrillas de máquinas ordenaron a sus bomberos que salieran del edificio. Mientras ocurría esto, la víctima quedó separada de su cuadrilla y permaneció en el edificio. Aproximadamente 1 minuto más tarde, un derrumbe parcial del techo bloqueó la salida principal. Poco después, el equipo de intervención rápida encontró a la víctima, a quien se le practicó reanimación cardiopulmonar de inmediato, pero en vía hacia el hospital, el bombero fue declarado muerto. El médico forense declaró que las causas de muerte habían sido inhalación de humo y quemaduras [NIOSH 1998a].

Recomendaciones aplicables: Recomendaciones 1, 2, 4, 5, 6 y 9 de la sección sobre Recomendaciones.

Caso 2 – Derrumbe de piso en vivienda unifamiliar en Kentucky

El 17 de febrero de 1997, un bombero de sexo masculino falleció y otro resultó lesionado en un incendio en una vivienda unifamiliar. Cuando la compañía de bomberos llegó al lugar del incendio, el comandante de distrito informó que estaba saliendo humo denso por el techo de la vivienda. Dos bomberos de sexo masculino sacaron dos líneas cargadas de 1 ¾ pulgadas de su máquina y se dirigieron hacia la vivienda. Después de sofocar un incendio en el techo, entraron a la vivienda, aparentemente sin que el comandante de distrito lo supiera. Al entrar por la puerta principal, ambos se cayeron al sótano a través del piso. Los bomberos cayeron en el origen del incendio, donde había agua extremadamente caliente y humo negro denso. Ninguno de los dos estaba equipado con un radio, por lo que fue imposible realizar la transmisión de emergencia al comandante de siniestro. Los bomberos activaron manualmente sus dispositivos PASS, pero la operación de las bombas y las mangueras en la calle no permitió que se oyera la alarma. Al transcurrir aproximadamente 8 minutos de la operación, el comandante de distrito descubrió que faltaban dos bomberos. Un teniente notó las líneas de manguera que entraban por la puerta principal y se arrastró por el piso siguiendo las líneas hasta la puerta principal, desde donde pudo ver una luz que provenía del sótano. Se bajó una escalera. Un bombero se agarró de la escalera y fue sacado del sótano, e informó que abajo había quedado otro bombero. Después de numerosos esfuerzos de búsqueda, encontraron al segundo bombero (aproximadamente a los 53 minutos de haber comenzado la operación). Entre 8 y 10 minutos después de que los dos bomberos entraran a la estructura, sus SCBA se quedaron sin aire, por lo que trataron de respirar el aire atrapado en las boquillas de rociado de agua de sus mangueras. El primer bombero sufrió lesiones, pero sobrevivió. El segundo murió de asfixia debido a la inhalación de humo [NIOSH 1997].

Recomendaciones aplicables: Recomendaciones 2, 3 y 5 de la seccción sobre Recomendaciones

Caso 3 – Derrumbe súbito del techo de un negocio de repuestos automotores en llamas en Virginia

El 18 de marzo de 1996, dos bomberos de sexo masculino fallecieron mientras intentaban combatir un incendio en un negocio de repuestos automotores. A las 11:29 horas, una llamada al 911 a la oficina de bomberos informó que estaban saliendo chispas de la caja de fusibles del negocio de repuestos local. A las 11:35 horas, llegaron los bomberos sin saber que un camión de servicio de una compañía de electricidad accidentalmente había roto la línea neutral conectada con el negocio de repuestos. El negocio no tenía conexiones a tierra adecuadas, por lo que sus circuitos eléctricos se sobrecalentaron y provocaron una serie de incendios encima del techo suspendido. Un teniente y un bombero de la Máquina 3 entraron a la tienda con una línea de 1 ¾ pulgadas cargada para ubicar el origen del incendio (dentro de la tienda se veía solamente humo poco denso). Todos los empelados habían abandonado el negocio y todas las luces estaban apagadas. A las 11:49 horas, el teniente que estaba dentro de la tienda informó por vía radial que estaban en problemas y que no podían salir. Sin embargo, debido al pesado tráfico radial, el jefe de batallón no entendió la transmisión. A las 11:50 horas, el incendió se avivó rápidamente sin ningún tipo de advertencia y todo el techo (que contenía más de 50 pies de armaduras de madera que soportaban las pesadas unidades de calefacción y enfriamiento) se vino abajo en la tienda. Ambos bomberos fallecieron debido a las quemaduras e inhalación de humo [NIOSH 1996].

Recomendaciones aplicables: 2, 3, 6 y 8 de la sección sobre Recomendaciones.

Caso 4 – Derrumbe de parapetos durante incendio en un depósito de Vermont.

foto cortesia de Bradley Whitcomb, Depto de bomberos de St. Johnsbury, St. Johnsbury, VY

El 5 de septiembre de 1998, falleció un bombero cuando un parapeto se derrumbó sobre él al incendiarse un depósito Se despacharon unidades de cuatro departamentos de bomberos para combatir el incendio de un depósito que almacenaba papel reciclado. El depósito fue construido en los años 1800 con un armazón de bloques de mampostería y pesadas armaduras de techo de madera. El primer jefe de compañía en llegar notó que salía humo por los aleros en la parte posterior de la estructura y decidió no entrar al edificio sino “rodearlo y ahogarlo”. Cuando llegó la cuadrilla de la Máquina 3, se le ordenó que colocara la máquina en el extremo norte de la estructura y atacara desde afuera. Uno de los bomberos de la Máquina 3 se acercó a la estructura para abrir las grandes puertas tipo granero y permitir que los bomberos atacaran la estructura desde afuera. El bombero regresó luego a la línea de manguera y notó que las puertas se habían cerrado tras de sí (se cerraban automáticamente). Mientras se devolvía para abrirlas, sin advertencia previa, el parapeto que estaba encima de las puertas se derrumbó de repente sobre él, y el bombero falleció a causa de múltiples lesiones por aplastamiento [NIOSH 1998b].

Recomendaciones aplicables: Recomendaciones 8 y 10 de la sección sobre Recomendaciones.

Conclusiones

Durante las operaciones de extinción de un incendio hay muchos factores complejos presentes. Las condiciones pueden deteriorarse rápidamente en el lugar del incendio, algunas veces con pocas señales de advertencia o nada por completo. Los departamentos de bomberos deben estar siempre pendientes de la posibilidad de un derrumbe estructural y tomar las medidas adecuadas para garantizar la seguridad de los bomberos.

Recomendaciones / Discusión

NIOSH recomienda que los departamentos de bomberos tomen las siguientes medidas para minimizar el riesgo de lesiones y muerte entre bomberos durante las operaciones de combate de incendios.

1. Asegurar que el comandante de siniestro realice una estimación inicial y una evaluación del riesgo en el lugar del siniestro antes de comenzar las operaciones internas de combate del incendio.

La estimación inicial y la evaluación del riesgo deben continuar durante todo el siniestro y deben incluir una evaluación de la situación, la estrategia para sofocar el incendio, la planificación táctica, el plan de evaluación y revisión y el comando y control de operaciones. La primera consideración es saber si el siniestro implica una situación inminente de peligro de vida que requiera de operaciones de rescate.

Extinción de incendioLa estimación inicial y la evaluación de un incendio deben considerar los siguientes factores [Dunn 1988]:

  • Tamaño y ubicación del incendio
  • Cuánto tiempo lleva el incendio
  • Condiciones a la llegada de los bomberos
  • Tamaño del edificio (una planta, varias plantas, área de los pisos y altura)
  • Edad del edificio (deterioro de los elementos estructurales, evidencia de deterioro por intemperie, uso de materiales livianos en construcciones nuevas)
  • Presencia de materiales combustibles
  • Ocupación
  • Renovaciones y modificaciones del edificio
  • Incendios anteriores
  • Cargas (sistemas de calefacción y enfriamiento en el techo) que pudieran afectar la integridad de la estructura
  • Riesgos de incendio y humo que pudieran afectar a otras personas y otros edificios aledaños.
  • Recursos en el lugar del siniestro para la extinción del incendio (número de aparatos, personal de bomberos, suministro de agua e implementos auxiliares).
  • Otros factores como la hora del día (día o noche) y las condiciones del tiempo (calor o frío extremo)

2. Asegurar que el comandante de siniestro siempre siga de cerca la ubicación y las funciones de su personal en el lugar del incendio.

El seguimiento de todos los bomberos en las operaciones contra incendio es esencial y constituye una de las tareas más importantes del comandante de siniestro. Los sistemas de seguimiento de personal deben ser parte de la política de comando de siniestros y deben ser utilizados para rastrear la ubicación y las tareas de las compañías que están operando en el lugar de un incendio. Los sistemas de seguimiento de personal incluyen verificaciones que requieren que el comandante de siniestro se comunique con los oficiales en cada uno de los niveles del sistema de comando de siniestro.

3. Asegurar que por lo menos cuatro bomberos se encuentren en el lugar del siniestro antes de entrar a la estructura y comenzar las operaciones internas de extinción del incendio en un incendio estructural (dos bomberos fuera de la estructura y dos adentro).

Extinción de incendio

Según NFPA y OSHA, se necesitan por lo menos 4 personas (cada una de ellas con su propio equipo completo de ropa y protección respiratoria) para garantizar la seguridad de los que están trabajando en el interior de una estructura en llamas. Dentro de la estructura pueden quedarse dos bomberos, pero dos necesariamente deben estar afuera. Entre los miembros del equipo debe haber comunicación visual, audible o electrónica para coordinar las actividades y determinar si es necesario realizar un rescate de emergencia.

4. Establecer cuadrillas de intervención rápida (RIC) y asegurar que estén debidamente posicionadas para atender las emergencias de inmediato.

El primer objetivo de una RIC es proporcionar un equipo de bomberos especializados y con un fin específico listo para rescatar a otros bomberos que hayan quedado atrapados en una estructura en llamas. La RIC es de vital importancia en un incendio estructural, pues le proporciona al comandante de siniestro un equipo de emergencia con un fin específico, por lo que elimina la necesidad de reasignar a otros bomberos a esta tarea durante un período crítico. La primera obligación de una RIC es atender las emergencias en las cuales haya bomberos atrapados, perdidos o desorientados en una estructura en llamas. En condiciones óptimas, una RIC debe estar en condiciones de responder a la primera alarma para eliminar retrasos en el tiempo de respuesta. La RIC debe contar con un juego completo de ropa protectora, sistemas SCBA, radios y linternas portátiles, hachas, herramientas para forzar entradas, ganchos y otros equipos necesarios para las labores de rescate. La RIC debe comunicarse directamente con el comandante de siniestro y permanecer en las cercanías del lugar a la espera de órdenes de rescate. La RIC debe constar de por lo menos dos bomberos, sin embargo su tamaño dependerá del tamaño y complejidad del siniestro.

5. Equipar a los bomberos que entran a áreas peligrosas (tales como estructuras en llamas o que se sospecha que no son seguras) con los dispositivos necesarios para mantener una comunicación en dos sentidos con el comandante de siniestro.

La falta de una comunicación eficaz en el lugar de un incendio puede provocar pérdidas humanas trágicas. Los bomberos que entran a estructuras en llamas deben poder comunicarse con el comandante de siniestro sobre las condiciones en el interior de las estructuras, la necesidad de apoyo adicional y sobre emergencias que requieran de equipos de rescate o de repuesta. Una comunicación eficaz es de primordial importancia para el comandante de siniestro a la hora de tomar decisiones, dirigir las operaciones generales y garantizar la seguridad en el lugar del incendio.

6. Asegurar que los procedimientos operativos y equipos estándares sean adecuados y suficientes para permitir el tráfico radial en lugares con múltiples respondedores

Las comunicaciones dejan de ser eficaces en el lugar de un incendio cuando el tráfico radial se hace tan pesado que no es posible entender los mensajes. El ruido ambiental en el lugar de un incendio obstaculiza aún más la comunicación eficaz. El canal táctico y el canal de emergencia deben contar con sus propias líneas a fin de evitar la competencia por el tiempo de transmisión. Se puede reducir el tráfico radial si los usuarios

  • evitan transmisiones innecesarias,
  • son breves pero precisos,
  • hablan claramente,
  • esperan que el canal de trasmisión esté disponible y
  • dan prioridad a las emergencias y a los rescates.

Los procedimientos operativos estándares, el personal y los equipos de comunicación deben ser de calidad y cantidad suficientes para soportar el volumen de comunicaciones necesario en los diferentes lugares de incendios. Las políticas de comunicación de los departamentos de bomberos deben incluir un procedimiento operativo estándar de transmisión y reconocimiento (delivery and aknowledgment) del “tráfico de emergencia” en el lugar del siniestro. Todo el personal que opera en el lugar de un siniestro, así como el operador de la línea de emergencia o telecomunicador en todos los centros de comunicación, deben tener una terminología común fácilmente identificable.

7. Proporcionar dispositivos PASS a todos los bomberos y asegurar que los lleven encima y los activen cuando estén realizando operaciones de extinción de incendios, rescate y otras tareas peligrosas.

Los dispositivos PASS están diseñados de tal manera que emiten una alarma audible cuando un bombero permanece inmóvil por 30 segundos. Sin embargo, una queja importante en cuanto a los dispositivos PASS es que a menudo la alarma suena cuando los bomberos están parados o en período de descanso. La alarma funciona de tal manera que se reposiciona con cualquier movimiento del bombero. Además, el bombero puede activar el dispositivo PASS manualmente cada vez que necesite ayuda.

Los bomberos deben llevar el dispositivo PASS encima y activarlo cada vez que operen en áreas peligrosas. Estos dispositivos no están diseñados para ser oídos fuera un edificio, sino para alertar a los otros bomberos u oficiales que estén cerca de que falta alguien o que está perdido o atrapado. Cuando la alarma PASS se activa también ayuda a la RIC a buscar a bomberos que se encuentran perdidos o atrapados.

8. Diseñar un plan contra incendio y realizar inspecciones de todos los materiales de construcción del edificio y las partes de la estructura antes de que ocurra un incendio.

Las inspecciones antes de un incendio ofrecen a los departamentos de bomberos una oportunidad excelente para determinar lo siguiente:

  • Edad de la estructura
  • Integridad estructural
  • Materiales de aislamiento interior expuestos
  • Tipo de estructura de techo y soportes (armaduras, curvaturas, etc.)
  • Tipo de estructuras internas de soporte
  • Tipo de materiales utilizados en la estructura (como madera, acero, plásticos, espuma y otros materiales que producen gases tóxicos en presencia de calor).
  • Almacenamiento de materiales inflamables y tóxicos
  • Cargas (por ejemplo de unidades pesadas de calefacción y enfriamiento) sobre las estructuras de los techos que pudieran debilitar los soportes.
  • Suministro de agua
  • Sistemas automáticos de rociado

Deben evaluarse los techos armados y verificar que tengan un mínimo de resistencia contra incendios de 1 hora. Toda estructura en una estructura múltiple (como un centro comercial) debe ser objeto de una inspección antes de que ocurra un incendio a fin de determinar el diseño interior y los tipos de materiales utilizados en su construcción.

9. Transmitir de inmediato un tono audible o una alerta cuando las condiciones se hacen inseguras para los bomberos.

 Imagen de bomberos

Se ordena una evacuación de emergencia cuando ha ocurridoo estar por ocurrir una situación de emergencia extremadamente seria. Ejemplos de tales emergencias son la pérdida de bomberos, una explosión o un derrumbe estructural. A diferencia de un retiro, la evacuación de emergencia requiere que los bomberos abandonen las herramientas y mangueras y que el comandante de siniestro pase lista del personal o lo cuente. La evacuación de emergencia es un suceso raro en las operaciones de extinción de incendios, por lo que usualmente se produce una situación de confusión y retraso cuando se da una orden de este tipo. Por esta razón, debe enviarse una señal audible definida previamente para alertar a los bomberos de que se ordenará una evacuación de emergencia. Los departamentos de bomberos deben informar a sus miembros que deben evacuar al edificio al oír la alarma.

10. Establecer una zona de derrumbe alrededor de los edificios con parapetos.

Un parapeto es la continuación de una pared externa por encima del nivel de techo. El parapeto es menos estable porque tiene menos conexiones al resto de la estructura y está sujeto a derrumbarse con cualquier movimiento, sacudida o vibración durante las operaciones de extinción de un incendio. La zona de derrumbe es la distancia entre un punto dado y el edificio igual a la altura de la pared. Sin embargo, debido a que la pared que se derrumba puede romperse y lanzar escombros por el aire a una distancia más grande que su altura, debe considerarse un margen de seguridad cuando se establezca la zona de derrumbe. A los bomberos no se les debe permitir operar dentro de la zona de derrumbe. Por ejemplo, no deben avanzar con líneas de ataque ni permitir ningún tipo de tráfico o rehabilitación de bomberos dentro de la zona de derrumbe. Además, los chorros de las mangueras, los cañones o tubos de cubierta, los cañones portátiles (deluge) y las escaleras aéreas con los bomberos en la cesta o al borde de ésta deben ser operados desde fuera de la zona de derrumbe.

Reconocimientos

Los principales colaboradores en esta Alerta fueron Ted Pettit de la División de Investigación de Seguridad, NIOSH; Vincent Dunn, Jefe Adjunto (jubilado) del Departamento de Bomberos de la Ciudad de Nueva York; y Greg Main, Jefe de Distrito del Departamento de Bomberos de Evansville, Indiana. Rita Fahy (NFPA) proporcionó los datos de NFPA. Ted Pettit, Richard Braddee y Frank Washenitz del Equipo de Investigación de Bomberos, División de Investigación de Seguridad, NIOSH, investigaron los casos presentados. Kim Clough, de la División de Laboratorio de Efectos sobre la Salud de NIOSH, creó el diseño y la presentación del documento. Jason Britton, de la División de Laboratorio de Efectos sobre la Salud de NIOSH, creó el documento para el sitio web.

Sírvase dirigir todo comentario, preguntas o solicitud de información adicional a:

Dr. Nancy A. Stout, Director Division of Safety Research National Institute for Occupational Safety and Health 1095 Willowdale Road Morgantown, WV 26505B2888

Teléfono: 304-285-5894; o llame al 1-800-35 NIOSH 1-800-356-4636

Agradecemos profundamente su ayuda en la protección de la salud de los trabajadores en los Estados Unidos.

Linda Rosenstock, M.D., M.P.H. Directora, Instituto Nacional de Seguridad y Salud Ocupacionales Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades

Referencias

CFR. Código del Reglamento Federal (Code of Federal Regulations). Washington, DC: U.S. Government Printing Office, Office of the Federal Register.

Dunn V [1988]. Collapse of burning buildings: a guide to fireground safety. Saddle Brook, NJ: Penn Well.

NFPA [1995a]. NFPA 220: standard on types of building construction. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1995b]. NFPA 1561: standard on fire department incident management system. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1996]. NFPA 1404: standard for a fire department self-contained breathing apparatus program. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1997a]. NFPA 1500: standard on fire department occupational safety and health program. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1997b]. NFPA 1971: standard on protective ensemble for structural fire fighting. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1997c]. NFPA 1981: standard on open-circuit self-contained breathing apparatus for the fire service. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1998]. NFPA 1982: standard on personal alert safety systems (PASS). Quincy, MA: National Fire Protection Association.

NFPA [1999]. Personal communication from Rita Fahy, National Fire Protection Association, Quincy, MA, to Ted Pettit, Division of Safety Research, National Institute for Occupational Safety and Health, Centers for Disease Control, Public Health Service, U.S. Department of Health and Human Services, Morgantown, WV.

NIOSH [1996]. Sudden roof collapse of a burning auto parts store claims the lives of two fire fighters–Virginia. Morgantown, WV: U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service, Centers for Disease Control and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health, Fatality Assessment and Control Evaluation (FACE) Report 96-17.

NIOSH [1997]. Floor collapse in a single family dwelling fire claims the life of one fire fighter and injures another–Kentucky. Morgantown, WV: U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service, Centers for Disease Control and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health, Fatality Assessment and Control Evaluation (FACE) Report 97-04.

NIOSH [1998a]. Commercial structure fire claims the life of one fire fighter–California. Morgantown, WV: U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service, Centers for Disease Control and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health, Fatality Assessment and Control Evaluation (FACE) Report 98-F07.

NIOSH [1998b]. Fire fighter dies while fighting warehouse fire when parapet wall collapses–Vermont. Morgantown, WV: U.S. Department of Health and Human Services, Public Health Service, Centers for Disease Control and Prevention, National Institute for Occupational Safety and Health, Fatality Assessment and Control Evaluation (FACE) Report 98-F20.

Bibliografia

Brunacini A [1985]. Fire command. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

Dunn V [1992]. Safety and survival on the fire ground. Saddle Brook, NJ: Penn Well.

Dunn V [1996]. Systems analysis/size-up: part 1. Firehouse Magazine (Oct).

Dunn V [1996]. Systems analysis/size-up: part 2. Firehouse Magazine (Dec).

International Fire Service Training Association [1995]. Essentials of fire fighting. 3rd ed. Stillwater, OK: Oklahoma State University, Fire Protection Publications.

Kipp JD, Loflin ME [1996]. Emergency incident risk management. New York, NY: Van Nostrand Reinhold.

NFPA [1997]. Fire protection handbook. 18th ed. Quincy, MA: National Fire Protection Association.

 

Resumen de las recomendaciones

Los departamentos de bomberos deben tomar las siguientes medidas para minimizar el riesgo de lesiones y muerte de bomberos mientras éstos se encuentran combatiendo un incendio estructural:

  • Poner en práctica y revisar los programas de seguridad ocupacional y los procedimientos operativos estándares.
  • Asegurar que el comandante de siniestro realice una estimación inicial y una evaluación del riesgo en el lugar del siniestro antes de comenzar las operaciones internas de extinción del incendio.
  • Asegurar que el comandante de siniestro siempre siga de cerca la ubicación y las funciones de todo el personal que opera en el lugar del incendio.
  • Establecer cuadrillas de intervención rápida (RIC, por sus siglas en inglés), también conocidas como equipos de intervención rápida, y asegurar que estén posicionadas de manera que puedan responder inmediatamente a las emergencias.
  • Asegurar que por lo menos 4 bomberos estén en el lugar del incendio antes de comenzar las operaciones internas de extinción de un incendio estructural (dos bomberos dentro de la estructura y dos afuera).
  • Equipar a los bomberos que entran a áreas peligrosas (como por ejemplo estructuras en llamas o que se sospecha que no son seguras) con los dispositivos necesarios para mantener una comunicación en dos sentidos con el comandante de siniestro.
  • Asegurar que los procedimientos operativos y equipos estándares sean adecuados y suficientes para permitir el tráfico radial en lugares de incendios con múltiples respondedores
  • Suministrar a todos los bomberos sistemas de seguridad de alerta personal (PASS, por sus siglas en inglés), también conocidos como alarmas de “hombre quieto”, y asegurar que los lleven encima y los activen cuando estén en operaciones de extinción de incendios, rescate y otras operaciones peligrosas.
  • Diseñar un plan contra incendios y realizar inspecciones de todos los materiales de construcción del edificio y las partes de la estructura antes de que ocurra un incendio.
  • Transmitir un tono audible o alerta inmediatamente cuando las condiciones se hacen inseguras para los bomberos.
  • Establecer una zona de derrumbe alrededor de los edificios con parapetos.

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Proyecciones Quimicas. Disoluciones para descontaminacion de la piel.

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Guia tecnica para la investigacion de accidentes en la extincion de incendios forestales

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Guia operativa para la intervencion anter accidentes en transporte de MMPP en vehiculos cisterna

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SAMUR – Proteccion Civil – Manual de procedimientos 2016

Posted by Firestation en 26/11/2016

samur procedimientos

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Curso Primeros Auxilios Psicológicos (PAP)

Posted by Firestation en 17/11/2016

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Acerca de este curso:Este curso on-demand (ABIERTO, se puede cursar en cualquier momento), impartido en castellano por la Universidad Autónoma de Barcelona y el Centro de Crisis de Barcelona, está destinado a entrenar en la aplicación de primeros auxilios psicológicos (PAP) a personas afectadas por situaciones altamente estresantes, abarcando tanto emergencias cotidianas (incidentes críticos estadísticamente frecuentes que afectan de manera muy intensa: un accidente de tráfico, una hospitalización, una agresión o la muerte traumática o repentina de una persona, etc.) como emergencias comunitarias y/o masivas (sucesos infrecuentes, que afectan a muchas personas o a una comunidad entera y que sobrepasan con mucho lo que sucede habitualmente en ella: una catástrofe natural, un accidente ferroviario o aéreo o un atentado). DESTINATARIOS: A). Población general, incluyendo protocolos específicos para niños, adolescentes, personas mayores y discapacitados psíquicos. B). Profesionales que trabajan en contextos sanitarios, educativos y sociales. C). Responsables de programas de ayuda a niños, personas mayores, colectivos multi-problemáticos y discapacitados. Gobiernos locales, líderes religiosos, fuerzas de seguridad estudiantes que se están preparando para ejercer todas estas profesiones. D). Recomendado para voluntarios que colaboran en la ayuda a colectivos que han sufrido situaciones de estrés emocional agudo y traumático, como asociaciones de pacientes, grupos de auto-ayuda, ONGs, etc. OBJETIVOS DEL CURSO: 1). Adquirir las competencias para aplicar los primeros auxilios psicológicos a personas, a familias y a comunidades tras un evento estresante cotidiano o comunitario. 2). Ser capaz de preparar diferentes escenarios para ser utilizados como lugar de recepción de afectados y familiares y para la aplicación de los primeros auxilios psicológicos. 3). Entrenarse en la aplicación de los protocolos de desactivación y recuperación de los intervinientes que han estado participando en la gestión de una emergencia.

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ENPC – Intervencion psicologica con intervinientes en emergencias.

Posted by Firestation en 12/11/2016

proteccion civil

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Estres de los intervinientes en emergencias.

Posted by Firestation en 03/11/2016

stres intervinientes

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Guia para la elaboracion de planes de respuesta a desastres y de contingencia

Posted by Firestation en 28/10/2016

guia elaboracion planes

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Dispositivo Lucas® en la reanimación cardiopulmonar

Posted by Firestation en 21/10/2016

lucas-ifu

El LUCAS® es un dispositivo diseñado para realizar compresiones torácicas de gran calidad, con la ventaja añadida de liberar a un reanimador. Obviamente, al ser una máquina es inmune al estrés y a la fatiga, asegurando unas compresiones torácicas óptimas durante toda la reanimación. En comparación con la reanimación cardiopulmonar (RCP) manual, este dispositivo mejora diferentes parámetros, como el valor de COespirado o el flujo sanguíneo cerebral, sin que se observen más lesiones asociadas a su uso. Su peso relativamente ligero (7,8 kg) lo convierte en un dispositivo ideal para la atención a pacientes que han sufrido una muerte súbita en el medio extrahospitalario.

Las fracturas de costillas y otras lesiones son consecuencias comunes pero aceptables de la reanimación cardiopulmonar (RCP) dada la posibilidad de muerte por parada cardiaca. Después de la reanimación, todos los pacientes deben ser evaluados de nuevo para detectar lesiones relacionadas con la misma.

Ventajas:

– Se puede desfibrilar al paciente sin tener que detener las compresiones torácicas, lo que mejora la tasa de recuperación de la circulación espontánea de la desfibrilación

– El dispositivo mantiene una compresión torácica constante durante un largo periodo de tiempo.

– Una persona queda libre para proporcionar otros cuidados.

– Permite ofrecer compresión torácica eficaz incluso en un vehículo en movimiento, lo que aumenta la seguridad del usuario.

Inconvenientes:

NO se debe el sistema de compresión torácica LUCAS®  en los siguientes casos:

– Si no es posible colocar el sistema LUCAS®  de manera segura o correcta en el tórax del paciente.

– Pacientes de complexión muy pequeña: Si no puede activar el modo de PAUSA o ACTIVO cuando las almohadillas de presión entran en contacto con el tórax del paciente y LUCAS®   alerta mediante tres señales rápidas.

– Pacientes de complexión muy grande: Si no puede fijar la parte superior del sistema LUCAS®   a la tabla posterior sin comprimir el tórax del paciente. (5)

 

CONCLUSIONES:

El sistema de compresión torácica LUCAS® debe utilizarse para realizar compresiones cardiacas externas en pacientes adultos que tengan parada circulatoria aguda, definida esta como la ausencia de respiración y pulso espontáneos y pérdida de conciencia. El sistema LUCAS®  solo debe utilizarse en los casos en que las compresiones torácicas se consideran beneficiosas para el paciente.

Encontramos más ventajas que inconvenientes. La ventaja principal radica en mejorar la eficacia de la técnica y sus resultados, mientras que los inconvenientes se centran en la complexión del paciente.

Al utilizar LUCAS®   la calidad de la reanimación cardiopulmonar se estandariza y se minimizan las interrupciones en las compresiones. Con LUCAS®  las personas que atienden al paciente tienen las manos libres, por lo que se pueden centrar en otras actividades para salvar la vida del paciente. Ya no hay necesidad de elegir entre la seguridad de la persona que atiende al paciente y su movilidad, por ejemplo, al desplazar al paciente sobre el terreno, entre diferentes áreas del hospital o durante el transporte en la ambulancia.

BIBLIOGRAFÍA:

1- Reanimación.net. Trauma-Emergencias-Paciente Crítico. El riesgo versus beneficio del LUCAS (dispositivo mecánico de compresiones torácicas) De revista Anesthesiology. Disponible en: http://reanimacion.net/el-riesgo-versus-beneficio-del-lucas-dispositivo-mecanico-de-compresiones-toracicas-de-revista-anesthesiology/

2- LUCAS Chest Compression System. Disponible en: http://www.lucas-cpr.com/es/lucas_rcp/lucas_rcp

3- Compresor torácico mecánico LUCAS. Medical expo. Disponible en: http://www.medicalexpo.es/prod/physio-control/product-69353-424256.html

4- Zona TES – Revista de formación para Técnicos en Emergencias Sanitarias. Jordi Guiu Rosa y Francesc Carmona Jiménez. Manejo del compresor torácico LUCAS. Disponible en: http://www.zonates.com/es/revista-zona-tes/menu-revista/numeros-anteriores/vol-1–num-1–octubre—diciembre-2012/articulos/manejo-del-compresor-toracico-lucas.aspx

5- http://www.revista-portalesmedicos.com/revista-medica/uso-funcionamiento-del-dispositivo-lucas-la-reanimacion-cardiopulmonar/2/

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Catastrofes, situaciones de riesgo y factores psicosociales

Posted by Firestation en 17/10/2016

catastrofe

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Estrés por sucesos traumáticos: Información para el personal de emergencia

Posted by Firestation en 12/10/2016

stress

Las catástrofes pueden presentarse de muchas formas y exigir una acción rápida del personal de socorro. Puede tratarse de sucesos naturales como terremotos o huracanes o desastres de origen artificial como fallas tecnológicas o ataques terroristas. Como miembro de un equipo de socorro en situaciones de emergencia, usted y sus compañeros están expuestos a lo que los psicólogos denominan traumático—aquel en el que se está expuesto a desastres, niños o adultos heridos de gravedad, cadáveres o partes de los mismos, o la pérdida de compañeros de trabajo, por ejemplo.

Los sucesos traumáticos pueden producir reacciones emocionales graves e inusitadas las cuales podrían interferir con su capacidad de funcionar durante o después de los hechos:

Usted podría experimentar cualquiera de los síntomas físicos, cognoscitivos, emocionales o de conducta enumerados a continuación en el Cuadro 1. Algunas personas experimentan secuelas emocionales semanas o meses después de haber estado expuestos a un suceso traumático. Otras pueden experimentar estas reacciones mientras todavía se hallan en el lugar de los hechos, cuando deberían concentrarse en los peligros que cambian continuamente a fin de velar por su propia seguridad y rescatar a los heridos.

¡Recuerde que las emociones intensas son reacciones normales en situaciones anormales!

Cuadro 1. Síntomas de estrés que se puede experimentar durante un suceso traumático o después del mismo

Físicos* Cognoscitivos Emocionales De conducta
Dolor en el pecho*

Dificultad para respirar*

Shock*

Fatiga

Náuseas/vómitos

Mareo

Sudoración excesiva

Aceleración del ritmo cardíaco

Sed

Dolor de cabeza

Alteraciones visuales

Espasmos de la mandíbula

Dolores difusos

Confusión

Pesadillas

Desorientación

Aumento o disminución del estado de alerta

Concentración deficiente

Trastornos de la memoria

Dificultad para resolver problemas

Dificultad para identificar personas u objetos conocidos

Ansiedad

Culpa

Aflicción

Negación

Pánico severo (raro)

Miedo

Irritabilidad

Pérdida del control emocional

Depresión

Sentimiento de fracaso

Sentirse abrumado

Culpar a los demás o a sí mismo

Ira intensa

Aislamiento

Estallidos emocionales

Pérdida o aumento temporal del apetito

Consumo excesivo de alcohol

Incapacidad de descansar, intranquilidad

Cambios en la conducta sexual

*Solicite atención médica inmediatamente si experimenta dolor en el pecho, dificultad para respirar, dolor intenso o síntomas del estado de shock (respiración superficial, pulso rápido o débil, náuseas, temblores, palidez y sudoración, confusión y dilatación de las pupilas).

Lo que usted puede hacer en el lugar de los hechos

Prestar atención a sí mismo le ayudará a mantener su concentración en los peligros existentes y a permanecer alerta para velar por su propia seguridad. Con frecuencia el personal de socorro no está consciente de la necesidad de cuidarse y de preservar su bienestar emocional y físico, especialmente cuando las actividades de recuperación duran varias semanas.

Las siguientes normas indican algunos métodos sencillos para cuidar de sí mismo. Léalas en el lugar de los hechos y nuevamente después de volver a su hogar.

  • Controle su ritmo de trabajo. Las actividades de rescate y recuperación en el lugar de los hechos pueden prolongarse durante días o semanas.
  • Descanse con frecuencia. Las operaciones de rescate y recuperación se caracterizan por condiciones de trabajo extremadamente peligrosas. El cansancio mental causado por el trabajo prolongado expone al personal de socorro a un riesgo mayor de sufrir lesiones.
  • Cuide a sus colegas. Los compañeros pueden estar concentrados en una tarea en particular y no percibir un peligro cercano o uno fuera de su campo visual.
  • Preste atención a los que le rodean. El personal de socorro agotado, en situación de estrés e incluso distraído puede exponerse a sí mismo o a otros a un riesgo.
  • Trate de mantener un horario lo más normal posible: es fundamental comer y dormir con regularidad. Respete el horario de trabajo y la rotación.
  • Asegúrese de ingerir suficientes líquidos, como agua y jugos de fruta.
  • Trate de variar su alimentación y aumentar su consumo de carbohidratos complejos (por ejemplo pan y pastelillos fabricados con granos enteros, barras de granola).
  • Siempre que sea posible, descanse en un lugar alejado del sitio de trabajo. Coma y beba en el área más limpia disponible.
  • Reconozca y acepte las cosas que no puede cambiar, como jerarquía de mando, estructura organizacional, espera, averías del equipo, etc.
  • Hable con otros cuando USTED lo desee. Usted decidirá cuándo desea discutir su experiencia. Discutir un suceso es como vivirlo nuevamente. Elija su propio nivel de lo que le haga sentir cómodo.
  • Si su empleador decide proporcionarle apoyo psicológico formal, utilícelo.
  • Deje aflorar sus sentimientos, por más negativos que sean: usted está en una situación difícil.
  • Los pensamientos, sueños o recuerdos súbitos recurrentes son normales. No trate de combatirlos. Disminuirán con el correr del tiempo.
  • Comuníquese con sus seres queridos con la mayor frecuencia posible.

Lo que puede hacer en su hogar

Con el tiempo, sus impresiones y comprensión de su experiencia cambiarán. Este proceso varía de una persona a otra. Independientemente del suceso o de su reacción ante el mismo, a continuación se enumeran algunas acciones básicas para ayudarle a ajustarse a la experiencia:

  • Busque ayuda, la gente realmente se interesa.
  • Obtenga apoyo familiar, espiritual y comunitario.
  • Considere la posibilidad de llevar un diario.
  • No tome decisiones trascendentales.
  • Tome tantas decisiones cotidianas como sea posible para sentir que controla su vida.
  • Pase tiempo con otros o a solas haciendo cosas placenteras para revigorizarse.
  • Esté consciente de que puede sentir mucho miedo por los suyos. Esto es normal y desaparecerá con el tiempo.
  • Recuerde que “volver a la normalidad” lleva tiempo. Reanude su rutina gradualmente. Durante algún tiempo deje que otros asuman mayores responsabilidades en su casa y lugar de trabajo.
  • Esté consciente de que la recuperación no es un camino recto sino más bien dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás. Usted avanzará.
  • Aprecie su sentido del humor y el de los demás. No tiene nada de malo volver a reír.
  • Su familia vivirá la tragedia junto con usted. Necesitarán apoyarse unos a otros. La ocasión requiere paciencia, comprensión y comunicación.
  • Evite el consumo excesivo de medicamentos y alcohol. Usted no necesita agravar su situación con una dependencia de estas substancias.
  • Descanse bien y haga suficiente ejercicio. Aliméntese con regularidad y en forma balanceada.

Recursos adicionales

Administración de servicios de salud mental en caso de desastres, abuso de sustancias y servicios de salud mental (SAMHSA). http://www.mentalhealth.org/cmhs/EmergencyServices/index.htm

Consejos para hablar acerca de desastres, SAMHSA. http://www.mentalhealth.org/cmhs/EmergencyServices/after.htm

Cuidado personal del personal de socorro y asistencia en caso de desastres, SAMHSA.
http://www.mentalhealth.org/cmhs/EmergencyServices/response.htm

Vínculos relacionados, SAMHSA.
http://www.mentalhealth.org/cmhs/EmergencyServices/links.htm

Centro nacional del trastorno de estrés postraumático (PTSD), Departamento de asuntos de veteranos de guerra http://www.ncptsd.org/

Salud mental en caso de desastres: Cómo enfrentar las secuelas del terrorismo. Información breve para profesionales y público en general. Centro Nacional de PTSD, Asuntos de veteranos de guerra.
http://www.ncptsd.org/disaster.html

St. Laurent, D. (1996). The nutritional needs of rescue teams. Emergency Preparedness Digest, April-June, pp. 26-27

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