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Archive for the ‘Incendios Industriales’ Category

MODELACIÓN DE RADIOS DE AFECTACIÓN POR EXPLOSIONES EN INSTALACIONES DE GAS

Posted by Firestation en 01/05/2017

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Accidentes industriales que originan nubes multicomponentes.

Posted by Firestation en 16/04/2017

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Estudio experimental y modelización matemática de dardos de fuego

Posted by Firestation en 08/04/2016

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Modelado de fuentes generadoras de incendios eléctricos por termoconducción

Posted by Firestation en 27/03/2016

Es bastante común leer o escuchar por los medios de información cuando se dan noticias de incendios, que la causa primaria del mismo fue “un corto circuito”, o “un panel eléctrico en mal estado” o “una conexión eléctrica mal hecha” o algún afín que al final de cuentas recae en el hecho de que la fuente primaria de energía para el incendio es la electricidad. En ocasiones esto nos pone a pensar “¿cual es el precio que tenemos que pagar realmente por el progreso?”; pues en todo el mundo las conexiones y equipos eléctricos inadecuados están a la orden del día y son a todas luces los elementos de ignición preferidos en la mayor parte de nuestros casos de incendios, y aunque no dudamos que las Oficinas de Seguridad y Revisión de Planos de los diferentes estamentos gubernamentales en el mundo entero, definitivamente se esfuerzan en la revisión de planos y proyectos, no ha sido suficiente para cambiar esta tendencia por parte de los elementos eléctricos. En Estados Unidos; país fundador de la asociación de seguridad y protección contra incendios mas grande del mundo, la NFPA (National Fire Protection Association), se tienen cientos de estudios, y análisis estadísticos desde muchos puntos de vista, para tratar de entender el porque de esta situación; pues confrontan los mismos problemas que nosotros, con incendios en buenos porcentajes por causas de la electricidad. Por ejemplo, en los últimos estudios publicados por NFPA que incluyen la recapitulación de causas líderes en incendios domésticos (en hogares); entre 1999 y 2002; los equipos de distribución eléctrica e iluminación se posicionan en el tercer lugar con el 9% de las causas, luego de los equipos identificados de cocina con el 20% y los equipos identificados de calefacción con el 11%. Sin embargo nótese que una gran parte de estos equipos de calefacción son también “equipos eléctricos” (aquellos que trabajan por resistencias eléctricas), y su falla y producción de calor en caso de un incendio, podría computarse también a la electricidad, lo que no ha sido hecho de esta forma.

http://hdl.handle.net/10803/108722

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Tormenta perfecta.

Posted by Firestation en 16/03/2016

Por

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Hasta en los materiales que se utilizaron para construir sus oficinas, la sustentabilidad fue y es una parte esencial de la idiosincrasia comercial de Organic Valley, una cooperativa de productos lácteos con sede en Wisconsin. Estos materiales presentaron un desafío inesperado durante un incendio.

A mediados del 2013, Philip Stittleburg, jefe del cuerpo de bomberos de La Farge, Wisconsin, y presidente del Directorio de la NFPA en ese entonces, se contactó con la asociación por un incendio que había ocurrido recientemente en su ciudad. El 14 de mayo de 2013, el Cuerpo de Bomberos de La Farge respondió a una alarma de incendio automática de un edificio de oficinas situado en su distrito. Cuando las unidades de socorristas llegaron al lugar, se encontraron con un incendio en un espacio oculto ubicado dentro del edificio. Pero, lo que a primera vista parecía presentarse como una operación de rutina, terminó siendo un incendio de características muy fuera de lo habitual.

Los bomberos pronto se enterarían de que los espacios ocultos del edificio estaban aislados con un material reciclado, hecho de tela vaquera a base de algodón; material este que fue rápidamente consumido por el creciente fuego, que finalmente se propagó hacia un espacio del ático construido con cabriadas de madera liviana y provisto de rociadores automáticos. La estructura del techo inclinado del edificio estaba cubierta con paneles fotovoltaicos (FV) que hacían casi imposible que los bomberos pudieran ventilar verticalmente el espacio del ático.

Durante un plazo que duró 18 horas, los funcionarios y los bomberos de La Farge, junto con aquellos de los diversos departamentos de los alrededores, se enfrentaron a los crecientes desafíos, entre ellos la ubicación del incendio, los materiales utilizados en la construcción del edificio, las limitaciones de la infraestructura para combate de incendios de la ciudad, y muchos más. El incendio finalmente destruiría gran parte del edificio, provocando daños en las propiedades y pérdidas relacionadas por un importe estimado de US$13 millones.

Luego de que el Jefe de Bomberos Stittleburg se contactara con NFPA, y a medida que se conocían más detalles y circunstancias del incendio, más se parecía a un cuento aleccionador sobre el uso de materiales “ecológicos” o “sustentables” en la construcción y lo que pueden significar para las denodadas acciones de los bomberos. La disposición del sistema de paneles FV en la azotea, diseñado para reducir la dependencia en combustibles fósiles del edificio, también presentó serios desafíos para los bomberos. En algunos aspectos, el incidente de La Farge se convirtió en un incendio de tipo “tormenta perfecta”—un incidente que agrupó en un solo hecho, unos cuantos desafíos que había visto en diferentes lugares. NFPA aceptó la invitación del Jefe de Bomberos Stittleburg para visitar La Farge y revisar el incendio. Se me solicitó que viajara a Wisconsin para que viera personalmente cómo estos factores se habían combinado para generar una situación de incendio especialmente desafiante—y evocar las lecciones aprendidas en ese incendio.

El incendio

La Farge es una pequeña comunidad de alrededor de 750 habitantes, ubicada aproximadamente a 42 millas (68 kilómetros) al sudeste de La Crosse, en el sur de Wisconsin. El Cuerpo de Bomberos de La Farge (La Farge Fire Department o LFD) es una organización conformada enteramente por voluntarios: 30 oficiales y miembros que conducen ocho vehículos de una estación ubicada en el centro de la ciudad, bajo el comando del Jefe de Bomberos Stittleburg. Las oficinas de Organic Valley, la cooperativa de productos lácteos orgánicos más grande del mundo, representa tiene un peso económico predominante en la ciudad, con ventas mundiales de aproximadamente US$860 millones en 2012. Según información del sitio web de la cooperativa, organicvalley.coop, la sede de 45,000 pies cuadrados (4,181 metros cuadrados), de tres pisos de altura, fue construida en 2004 por un valor de US$ 5.9 millones y alberga a alrededor de 400 empleados.

El 14 de mayo, a las 16:29, LFD, recibió una alarma de incendio del edificio de oficinas de Organic Valley, en One Organic Way. A las 16:31, el centro de envíos recibió una llamada telefónica de un jefe adjunto de LFD, empleado de las instalaciones, quien confirmaba la presencia de un incendio en el edificio. Los vehículos de LFD llegaron al lugar a las 16:36. El Jefe de Bomberos Stittleburg llegó poco tiempo después y tomó el comando del incidente. Al llegar, el jefe observó que había humo saliendo del ala oeste del edificio, en las cercanías de una escalera. Un ex miembro del cuerpo de bomberos que en ese momento trabajaba para Organic Valley buscó al jefe de bomberos para informarle que se veía humo saliendo del piso de la planta baja y que llegaba hasta la planta del segundo piso, en el sector oeste del edificio. Los ocupantes del edificio habían salido de manera segura.

El edificio consta de dos alas conectadas por un área central de vestíbulos. Mientras los bomberos comenzaban a buscar el asentamiento del fuego por el ala oeste del edificio, notaron que el incendio se propagaba verticalmente en el interior del muro, así como también horizontalmente dentro del muro del ala sur y en el espacio del ático del ala. La propagación interior fue determinada por la decoloración de los paneles de metal del exterior del edificio. Se les dijo a los bomberos que los muros estaban aislados con material de fibra de algodón, compuesta principalmente por tela vaquera cortada.

Los pisos de la estructura estaban construidos con cabriadas de madera paralelas, espaciadas a 24 pulgadas (61 centímetros) del centro. La estructura del techo estaba construida con cabriadas de madera liviana compuestas por componentes de 2 x 12 pulgadas (5 x 30 centímetros), 2 x 8 pulgadas (5 x 20 centímetros) y 2 x 6 pulgadas (5 x 15 centímetros), asegurados con placas de refuerzo de metal. Las cabriadas del techo estaban espaciadas a 7 pies, 6 pulgadas (2.3 metros) del centro y las placas de refuerzo estaban espaciadas a 3 pies, 9 pulgadas (1.1 metros) del centro. La superficie exterior del techo era de paneles de techo de metal con juntas de plegado saliente, que estaban sujetados a las cabriadas del techo. El sistema del techo había sido diseñado para sostener la carga que representaba el sistema de paneles FV.

El edificio estaba equipado con protección con rociadores automáticos en toda su extensión. Los sistemas de rociadores de tubería húmeda instalados dentro de las tres plantas estaban diseñados para 0.10 gpm/pie cuadrado sobre 1,500 pies cuadrados. El sistema de tubería seca con ático estaba diseñado para 0.10 gpm/pie cuadrado sobre 1,950 pies cuadrados. Se incluyeron las asignaciones para chorros de manguera de 250 gpm.

Una segunda autobomba de La Farge arribó al lugar, con la conexión del cuerpo de bomberos para los sistemas de rociadores y así dio apoyo a los sistemas durante todo el incidente. A las 16:37, el comandante del incidente requirió vehículos de bomberos con escaleras para operaciones en altura, así como también bomberos adicionales provenientes de las comunidades cercanas de Viloa y Viroqua.

Los bomberos accedieron al techo inclinado del ala oeste y así pudieron determinar la extensión del sistema de paneles FV. La mayor parte de la superficie del techo situada hacia el sur estaba cubierta por 130 paneles, lo que hacía casi imposible realizar las operaciones de ventilación vertical. El sistema FV tenía una capacidad nominal de 70kW; ese día estaba parcialmente nublado pero con mucho sol, de modo que los paneles habrían alcanzado practiamente su máxima carga. El comandante del incidente ordenó a los bomberos que permanecieran lejos del techo, debido a encontrarse los FV energizados y además por desconocer la condición del sistema de soporte de las cabriadas de madera situadas por debajo. No se intentó la ventilación vertical.

Mientras tanto, por la decoloración de los paneles de metal exteriores, se hacía evidente que el fuego continuaba su recorrido, no solo horizontalmente a través del espacio del ático, sino también verticalmente dentro de los muros del ala. Los bomberos accedieron al espacio del ático a través de una pequeña abertura en el ala este, pero debido a la falta de ventilación adecuada no pudieron permanecer en el espacio del ático por el intenso calor y el humo y se vieron obligados a retroceder.

Desde el interior y exterior del edificio, bomberos continuaron abriendo los espacios ocultos de los muros y cielorrasos, a fin de determinar el recorrido del fuego en estos espacios. A las 17:12 y nuevamente a las 17:17, se requirieron bomberos adicionales de los cuerpos de bomberos contiguos, de Westby y Hillsboro, y a las 17:42, se solicitó al cuerpo de bomberos de Richland Center, otro vehículo con escalera para operaciones aéreas.

También se le requirió a la compañía de energía local, La Farge Public Utility, que aislara la energía eléctrica dentro del complejo, a fin de proteger a los bomberos que estaban trabajando en el intenso incendio. Durante esta operación alrededor de las 18:30, se utilizó un camión canastilla de la compañía de electricidad para observar la condición de los paneles FV del techo del ala oeste.

La estructura del techo había comenzado a mostrar señales de debilitamiento y comenzaron a ocurrir derrumbes localizados en el espacio situado alrededor de los paneles FV. Algunos de estos paneles de FV comenzaban a deformarse y caer en el interior del espacio del ático. Se hizo una lectura para verificar si había corriente eléctrica que estuviera siendo dirigida a través del techo de metal y se detectó el movimiento de 50 voltios de corriente directa moviéndose a través de los paneles de metal, suficiente para una descarga que podría—bajo determinadas circunstancias—poner en riesgo la vida de una persona.

Se hizo evidente que los paneles de FV estaban, en cierta medida, todavía energizados, y que el techo colapsado creaba una vía para que la corriente eléctrica pasara a través de la estructura del techo de metal, energizando los paneles. Esta información fue transmitida al comandante del incidente, quien a su vez se la suministró a las fuerzas de combate de incendios. Si los bomberos se hubieran encontrado trabajando en el techo en ese momento, es muy probable que hubieran sufrido heridas, además de correr un significativo riesgo de perder la vida.

Fueron surgiendo nuevos problemas. Mientras los bomberos continuaban con sus denodadas acciones, a las 18:15 se le notificó al comandante del incidente que había problemas con el suministro de agua proveniente del hidrante del sitio. El hidrante parecía estar funcionando apropiadamente, pero la presión del agua había disminuido de manera significativa desde la llegada de las unidades de los cuerpos de bomberos. Se determinó que un derrumbe parcial de las cabriadas del techo había afectado el sistema de rociadores de tubería seca del espacio del ático, lo que provocó que desde las tuberías rotas cayera agua en el interior del edificio. También se le informó al comandante del incidente que a ese nivel de consumo, el sistema de agua municipal, con una capacidad de 101,000 galones, estaría drenado en 45 minutos.

A las 18:31, se decidió establecer una operación de transporte para el suministro de agua, utilizando camiones cisterna de la región en reemplazo del sistema de agua municipal. Se utilizaron seis cisternas para extraer agua desde el cercano Río Kickapoo y transportarla hasta el sitio del incendio, donde fue transferida hacia un gran tanque de almacenamiento portátil; los camiones autobomba conectaron sus mangueras al tanque portátil para continuar con sus acciones de extinción del fuego. Se apagaron los sistemas de rociadores del segundo piso y de los espacios de áticos, tanto del ala este como del ala oeste, para detener el flujo de agua desde las tuberías rotas.

El fuego continuaba consumiendo el ala oeste del edificio. A las 20:08 se pidieron recursos adicionales para el combate del incendio a los cuerpos de bomberos de Yuba y a las 20:14 al de Coon Valley, y nuevamente a las 00:17 al de Stoddard y a las 00:29 al de Cashton. Las acciones de supresión finalmente se focalizaron en el área central del edificio, cerca del vestíbulo, con la intención de contener el incendio en el ala oeste y evitar que se propagara al vestíbulo y a un ala de oficinas similar situada en el lado este.

Con el derrumbe parcial del techo del ala oeste y la subsiguiente ventilación del fuego, del humo y de los gases, las dotaciones de bomberos pudieron acceder al ático y extinguir el incendio que estaba recorriendo todo ese espacio. Las acciones de extinción cobraron impulso en todos los tres pisos. Se determinó que las operaciones de revisión y reacondicionamiento continuarían durante la noche y las dotaciones rotarían en turnos de tres horas durante la noche y hasta el día siguiente.

El incidente se declaró como controlado el 15 de mayo a las 10 de la mañana—casi 18 horas después de haberse recibido la alarma desde Organic Valley. En el incendio habían participado 116 bomberos y personal de emergencias médicas, junto con 31 vehículos, de 10 comunidades diferentes.

No solo por los paneles FV: un análisis del incendio de Organic Valley

A principios de junio del 2013 viajé a La Farge para investigar el incendio de Organic Valley. Incluso antes de partir hacia Wisconsin, comencé a hacer una lista de preguntas, que esperaba encontrarían respuesta mientras estaba allí. Ciertamente el rol del sistema de paneles FV ocupaba uno de los primeros lugares en mi lista, ya que habían sido destacados en las fotografías del incendio y sus secuelas. Sin embargo una vez que me encontré en el escenario, y mientras hacía las entrevistas y me informaba mejor sobre el incidente, se me hacía evidente que los paneles FV eran tan solo un aspecto de los desafíos con los que se habían enfrentado los socorristas en mayo.

Entrevisté al Jefe de Bomberos Stittleburg y otros miembros del cuerpo de bomberos, y hablé con los investigadores del cuerpo de bomberos y con la compañía de seguros de Organic Valley. Todos se mostraron preocupados por los paneles FV, ya que eran los que habían mantenido a los bomberos alejados del techo y contribuido a su derrumbe y a la subsiguiente energización de los paneles de metal del techo. Pero también planteaban interrogantes sobre los elementos de construcción de peso liviano del edificio; aunque el techo estaba diseñado para soportar el peso de los paneles FV, se cuestionaban el tiempo que les llevó a esos elementos de peso liviano caer, y derivar en un derrumbe.

El recorrido del fuego también fue un elemento de gran preocupación; se había informado que el incendio había comenzado en el interior del muro del extremo del ala oeste—fuera del alcance de los rociadores— y se había trasladado vertical y horizontalmente en el interior de los muros, hasta finalmente afectar toda el ala. Ese patrón de recorrido planteó interrogantes acerca de la combustibilidad del aislamiento de tela vaquera-algodón, así como también interrogantes sobre la presencia, y efectividad, de los elementos de bloqueo contra el fuego del interior de los muros. Fue evidente que diversos métodos, materiales y sistemas de construcción “ecológicos” o “sustentables” habían contribuido a un incendio peligroso, de grandes dimensiones.

CONSTRUCCIONES DE PESO LIVIANO

Actualmente es habitual el uso de una construcción del tipo de peso liviano en todas las clases de edificios. El uso de componentes estructurales de madera de obra y de metal “diseñados mediante ingeniería” se comercializa como más respetuoso con el medio ambiente (y también como más económico) que el uso de madera de obra dimensionada y puede encontrarse en muchos tipos de ocupaciones. Si quedan desprotegidos, estos elementos de peso liviano pueden caer mucho más rápido que los de madera dimensionada cuando están expuestos al fuego, lo que aumenta el riesgo de muerte o lesiones en los bomberos y los ocupantes de edificios. Las cabriadas del techo de Organic Valley estaban construidas con este método de peso liviano, y su eventual derrumbe provocó la rotura de las tuberías de los rociadores situadas en el ático, lo que derivó en grandes extracciones del suministro de agua durante las acciones de supresión de incendios.

Durante años, los bomberos han conocido los potenciales riesgos representados por los componentes estructurales desarrollados mediante ingeniería y las características de las construcciones de peso liviano. Aun así, es necesario que los bomberos sepan que podría haber un potencial derrumbe cuando dichos componentes estructurales se ven involucrados o expuestos al fuego. El conocimiento de las características de construcción de edificios, mediante la planificación previa a un incendio, recorridos e inspecciones de los edificios, le permite a los bomberos y oficiales del cuerpo de bomberos diseñar en plazos más cortos, su estrategia y tácticas que tomen en cuenta la rápida propagación del incendio y el potencial de un derrumbe en edificios con construcciones de peso liviano.

AISLAMIENTO DE FIBRAS NATURALES O COMPONENTES DEL EDIFICIO

Organic Valley se enorgullece de su compromiso con la sustentabilidad ambiental y no solamente de los productos que comercializa. Su sitio web incluye un informe detallado sobre este compromiso , en el que se remarca el uso de las fuentes de viento y energía solar, que utiliza la cooperativa y además cita que el 32% del combustible utilizado por su flota local, es aceite vegetal puro o de base biológica; y tienen como meta para antes del 2015, que sea el 60%.

Lo mismo es válido para su sede de La Farge. En el sitio web de la cooperativa se incluye una lista de las numerosas características “biológicas” del edificio, desde tecnologías de ahorro de energía hasta materiales de construcción con bajo contenido de compuestos orgánicos volátiles, que pueden afectar la calidad del aire. Se utilizaron diversos materiales renovables y reciclados en la construcción del edificio de Organic Valley, incluido el material de aislamiento, que fue fabricado con tela vaquera reciclada post-consumo y tratado con un moho e inhibidor de moho no tóxico.

El material de fibra de algodón tiene un valor aislante similar al de los aislamientos de fibra de vidrio convencionales pero a diferencia de estos últimos que no son combustibles el material de fibra de algodón resulta combustible en determinadas condiciones. En Organic Valley, el aislamiento de algodón desempeñó un importante rol en el recorrido del fuego por los espacios ocultos de muros y cielorrasos. La bibliografía de los productos indica que el material de aislamiento tiene una “certificación contra el fuego de Clase A”—más específicamente, la bibliografía cita una certificación superior de “Clase 1” para la propagación de las llamas, según la prueba descripta en ASTM E84 y una certificación superior de “Clase 1” en la prueba de humo descripta en UL 723, aunque estas pruebas en realidad solamente aplican certificaciones de Clase A, B o C. También es posible que estas pruebas puedan no ser las correctas para aplicar a este material en particular. La bibliografía de los productos no especifica si el material de aislamiento había sido tratado con retardador de llama.

El uso de materiales aislantes de fibras naturales es cada vez más frecuente como un medio para cumplir con los requisitos de las “construcciones ecológicas”. Los bomberos necesitan saber cuándo este tipo de aislamiento se utiliza dentro de un edificio, debido a que el potencial recorrido del fuego en espacios verticales y horizontales tendrá que ser tomado en cuenta.

SISTEMAS FV

Actualmente, en el campo de la construcción de edificios, resultan relativamente nuevas las instalaciones de sistemas de paneles FV en, sobre y alrededor de muchos tipos de estructuras. Los cuerpos de bomberos se encuentran con estos sistemas de paneles en las azoteas de todo tipo de ocupaciones, desde viviendas unifamiliares hasta en grandes edificios industriales. Los sistemas pueden ser tan pequeños como de unos pocos paneles que complementan el sistema eléctrico de un edificio, o tan grandes como cientos de paneles diseñados para suministrar energía a las instalaciones, así como también para su reventa a la compañía del servicio público local.

Una importante consideración, en especial para los bomberos, es saber y tener en cuenta que mientras sigan recibiendo una considerable cantidad de luz, los paneles FV pueden continuar generando energía eléctrica. La interacción de los bomberos alrededor o debajo de los paneles—especialmente en las condiciones desfavorables, por la presencia de humo y gases calientes, asociadas con el combate de incendios—hace que el desarrollo de las tareas en las cercanías de sistemas de paneles FV sea una operación peligrosa. El acceso al techo en medio de paneles FV puede ser dificultoso, debido a los conductos y otros componentes del sistema FV que están ubicados en toda el área del techo. Durante el combate de incendios es importante tomar en cuenta que el sistema de paneles FV no puede ser “simplemente apagado”, dado que generan corriente eléctrica continuamente. Sin embargo, pueden estar aislados del sistema eléctrico del edificio.

En el incendio de Organic Valley, la decisión de no enviar a los bomberos al techo del edificio para las operaciones de ventilación fue tomada prontamente. Esto terminó siendo una precisa evaluación del riesgo, cuando posteriormente se detectó que, dado el derrumbe del sistema del techo del edificio, la cubierta del techo estaba energizada debido a los paneles FV en contacto con los paneles de metal del techo. Tanto las acciones de supresión como de revisión y reacondicionamiento fueron complejas debido al hecho de que el sistema FV continuaba generando electricidad. En el incendio de Organic Valley, como en la mayoría de los incendios en sistemas FV, los bomberos no pudieron acceder a muchas de las áreas de la estructura hasta que los paneles fueron quitados o aislados de manera segura.

SUMINISTRO DE AGUA Y DESEMPEÑO DE LOS ROCIADORES

En tanto al suministro de agua público, La Farge tiene las características habituales y está diseñado y dispuesto para satisfacer las necesidades del centro de la ciudad en un día normal: para uso doméstico, industrial liviano y comercial. Un incidente de incendio de grandes dimensiones, para el que se usan miles de galones de agua en un corto período y que utiliza solamente el sistema de agua doméstico, puede, generalmente, representar una carga adicional para el sistema y provocar su falla. En el incendio de Organic Valley, el derrumbe del techo y la posterior rotura de la tubería principal de los rociadores del ático derivó en un rápido drenaje de los tanques de retención del sistema de agua comunitario.

Es necesario que los cuerpos de bomberos tomen en consideración dichos escenarios cuando se enfrentan al desarrollo de sus comunidades. Los bomberos necesitan saber si el suministro de agua público se verá sobrecargado por un incidente de grandes dimensiones y necesita planificar alternativas tales como las operaciones con camiones cisterna que se utilizaron durante el incendio de Organic Valley o el uso de una manguera de gran diámetro que transfiera agua desde una fuente estática, como un lago o estanque o embarcación para combate de incendios, hasta un incendio. (Ver “El problema FV”, a continuación.)

La investigación del incendio de Organic Valley confirmó que el sistema de rociadores del edificio funcionó de acuerdo con lo previsto, pero su efectividad se vio afectada por las circunstancias del incendio. Los rociadores funcionaron dentro del edificio, incluido el ático, pero debido al recorrido vertical y horizontal del fuego en los espacios ocultos del ala oeste del edificio, no lograron implementarse todas las capacidades de supresión de los rociadores. Los veedores dijeron que los rociadores pudieron lentificar el incendio, pero no pudieron llegar al asentamiento del fuego para una extinción efectiva.

Los desafíos que se plantearon en el incendio de Organic Valley subrayaron más ampliamente temas que se presentan, en la seguridad contra incendios, relacionados con las construcciones sustentables. Las técnicas de construcción de edificios ecológicos están cobrando impulso en todo el mundo, ya que los códigos de edificación requieren un mayor ahorro de energía y dado que se otorga mayor crédito a los edificios y emprendimientos que aplican métodos, materiales de construcción y equipos que permitan el ahorro de energía. A medida que se emprenden estas acciones, es importante reconocer que las partes interesadas no son solo los ocupantes de edificios y los bomberos; incluyen también a los diseñadores de edificios, los diseñadores e instaladores de sistemas, a los inspectores, a los responsables de la elaboración de los códigos y otros. Todas estas partes interesadas deben participar en los debates en curso, sobre la mejor manera de abordar los interrogantes que surgen, sobre seguridad contra incendios en estructuras que utilicen estas nuevas y emergentes tecnologías.

NFPA ya está desempeñando un importante rol en la conducción de dichos debates. El Código Eléctrico Nacional de 2014, por ejemplo, ha introducido cambios con el fin de contemplar las inquietudes relacionadas con la seguridad de los bomberos respecto de los paneles FV y en la edición 2012 de NFPA 1, Código de Incendios, Sección 11.12 se incluye información sobre un amplio rango de temas relacionados con sistemas de paneles de FV. Además, la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios interviene en actividades de investigación que contemplan los distintos aspectos de la seguridad de las construcciones ecológicas. Esta tarea, así como aquella emprendida en Underwriters Laboratories y en otras entidades, promete ofrecer los fundamentos analíticos de algunos de los problemas asociados con la construcción sustentable.

Durante años, los bomberos han proporcionado anécdotas que evidencian estos problemas y organizaciones como la National Association of State Fire Marshals (Asociación Nacional de Jefes de Bomberos Estatales) han cumplido un rol fundamental en posicionar estos temas entre las inquietudes más importantes para ser abordadas. En la actualidad y durante los años venideros, la cantidad de información que prometen brindar los bomberos en esta área específica, serán de gran utilidad para la elaboración de códigos y normas adicionales.

Bob Duval es director regional de Nueva Inglaterra (EE.UU.) e investigador de incendios de NFPA.

El Problema FV

El 1 de septiembre de 2013, se produjo un incendio en un depósito de alimentos de almacenamiento en frío de 366,000 pies cuadrados (34,003 metros cuadrados) de Dietz&Watson,elproblemaFVMás de 7,000 paneles FV cubrían el techo del depósito de Dietz & Watson de New Jersey, lo que dificultó las acciones de combate del incendio.

situado en Delanco, New Jersey. Cuando las primeras unidades arribaron al lugar, informaron la presencia de un incendio en el techo del edificio. Cuando los bomberos observaron el techo con las escaleras aéreas, vieron que toda la superficie del techo estaba cubierta con paneles fotovoltaicos (FV)—más de 7,000 paneles—que se utilizaban para generar energía eléctrica para el edificio, así como para su reventa a la compañía del servicio público.

La presencia de los paneles hizo que fuera difícil, si no imposible, para los bomberos acceder al asentamiento del fuego. El incendio fue combatido de una manera defensiva en toda su extensión y el edificio y sus contenidos fueron completamente destruidos. El intenso incendio requirió la respuesta de cientos de bomberos y gran cantidad de vehículos de todo el estado, y llevó más de 24 horas controlarlo.

El incendio de Dietz & Watson está entre los últimos de una serie de incendios en que la presencia de paneles de FV, de uso cada vez mayor en azoteas de edificios industriales y comerciales presentara un problema. El acceso a azoteas y los temas relacionados con la seguridad eléctrica que plantean estos sistemas son una gran preocupación para los bomberos, en especial si se toma en consideración que, la creciente popularidad de los paneles FV significa que la interacción entre bomberos y equipos eléctricos energizados tenderá a aumentar en los próximos años.

Para abordar estas inquietudes, diversos estados están considerando la promulgación de leyes cuyo propósito sería mejorar la seguridad de los bomberos trabajando en cercanía con los sistemas de paneles FV. En New Jersey, por ejemplo, el proyecto de ley 507 del Senado procura mejorar la seguridad de los bomberos, requiriendo que los edificios no residenciales, con paneles solares en sus techos, tengan colocados cerca de la entrada principal del edificio, emblemas con las letras “P/S”, por paneles solares, para notificar al cuerpo de bomberos local. El proyecto de ley también requeriría que los edificios con paneles FV estén equipados con interruptores de apagado externos, a fin de reducir o eliminar el peligro de electrocución.

NFPA también está desempeñando un rol principal en la consideración de los temas de seguridad contra incendios relacionados con los sistemas FV. El Código Eléctrico Nacional  de 2014, por ejemplo, ha introducido cambios con el fin de contemplar las inquietudes relacionadas con la seguridad de los bomberos respecto de los paneles FV, incluida una disposición para el rápido apagado de los sistemas FV de edificios, y en la Sección 11.12 de la edición 2012 de NFPA 1, Código de Incendios, se incluye información sobre un amplio rango de temas relacionados con estos sistemas. La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios está encabezando la investigación sobre las ramificaciones que presentan las construcciones ecológicas y las tecnologías sustentables en su relación con la protección contra incendios y los bomberos, incluyendo temas específicos relacionados con la seguridad que plantean los sistemas de paneles s FV para los bomberos.

Mientras tanto, los bomberos continúan enfrentándose a los potenciales peligros que presentan los sistemas FV. El 1 de diciembre de 2013, otro incendio ocurrido en New Jersey, en el que se vieron involucrados los paneles de la azotea de un edificio comercial—esta vez en el Municipio de Florence—provocó daños en varios de los sistemas. Se observaron dos diferencias importantes entre este incendio y el incidente de Dietz & Watson: el incendio del Municipio de Florence fue detectado tempranamente y la disposición de los sistemas de paneles FV en el techo permitió al cuerpo de bomberos acceder al área del incendio. Los bomberos pudieron aislar el incendio sin exponerse directamente a los arreglos FV energizados. —B.D.

Ecológico + seguro

En 2010, la National Association of State Fire Marshals (NASFM) publicó un informe sobre temas relacionados con el desarrollo y la construcción sustentable, que son motivo de preocupación para los bomberos. Si bien ello identificaba diversas características preocupantes de la planificación y construcción de las comunidades, no se detallaban los datos sobre la extensión real del problema ni los medios específicos para resolver las cuestiones en las distintas etapas de planificación, diseño, construcción y uso de los edificios. Desde ese informe fundamental de la NASFV, se han llevado a cabo otras acciones de investigación para analizar con mayores detalles estos y otros temas relacionados.ecologicoyseguro

En función del análisis llevado a cabo por la Fundación de Investigación de Protección contra Incendios, y de los datos e información suministrados en la investigación del Instituto Nacional de Normas y Tecnología (National Institute of Standards and Technology), Underwriters Laboratories y otros, existen claras indicaciones de un aumento en los peligros y riesgos a los que se enfrentan los bomberos en incendios en edificios realizados con elementos de construcción ecológica. Si dichos elementos no son comprendidos, cuantificados y mitigados, seguirán provocando lesiones y muertes en los bomberos.

A fin de abordar estos problemas, la Fundación de Investigación ha emprendido un nuevo proyecto, “Cuantificación de las características de las construcciones ecológicas para la seguridad del combate de incendios”. Los resultados de esta acción contribuirán directamente a reducir el potencial de lesiones y muertes en el escenario del incendio, ya que facilitarán el reconocimiento de los riesgos relacionados con construcciones ecológicas, y así adoptar respuestas tácticas apropiadas para los entornos de incendio previstos y el desempeño estructural, en función de las construcciones contemporáneas y las cargas de fuego.

La meta del proyecto es reducir las lesiones y muertes de bomberos vinculadas a entornos de incendio desconocidos o no previstos y a respuestas estructurales asociadas con los edificios ecológicos y los elementos de construcción ecológicos. Los objetivos que permiten cumplir con esta meta incluyen la cuantificación del impacto en la seguridad de los bomberos, en un incendio en edificios ecológicos; y el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que contribuya a la identificación de las características de las construcciones ecológicas con riesgos significativos y de las opciones de mitigación y la mejor preparación los bomberos para combatir incendios de estas características.

Para lograr estos objetivos, el proyecto desarrollará y someterá a prueba medios para la recopilación de datos sobre incidentes de incendio, específicamente en incendios domésticos que presentan las características de construcciones ecológicas, y en particular aquellos que han provocado lesiones o muertes para los bomberos. Cuantificará el aumento de los peligros o riesgos de incendio, o la disminución del desempeño del fuego, en relación con las características de las construcciones ecológicas de edificios residenciales y comerciales. Mediante la revisión de los datos sobre pruebas de incendio existentes y la realización de pruebas del desempeño del fuego en elementos de construcciones ecológicas seleccionados, entre ellos los sistemas de envoltura de construcciones estructurales y los atrios ventilados de manera natural versus de manera mecánica; desarrollará una herramienta de diagnóstico para contribuir a la evaluación de los peligros y riesgos de incendio de los edificios ecológicos y las características para las construcciones nuevas y existentes; investigará las modificaciones en las tácticas de combate de incendios según sea apropiado para las tecnologías de las construcciones ecológicas; y elaborará los materiales para la capacitación y el entrenamiento del personal de los servicios contra incendios sobre los riesgos para la seguridad y las tácticas en este tipo de construcción.

El proyecto de tres años está dirigido por el Worcester Polytechnic Institute (Instituto Politécnico de Worcester), con la colaboración de la Universidad de Maryland y el FPRF, y se ha previsto su finalización para julio de 2017.
Source: http://www.nfpajla.org/archivos/edicion-impresa/bomberos-socorristas/1150-tormenta-perfecta

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Maquinas en aumento. Drones y Robots en el ambito de la emergencia.

Posted by Firestation en 06/11/2015

Por Jesse Roman

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Drones, robots y la revolución venidera en sistemas no tripulados —y su potencial para los socorristas y los encargados del manejo de emergencias

Son las 8:45 de la mañana y estoy sentado en el Centro del Congreso Mundial de Georgia, en Atlanta, escuchando “Play That Funky Music” de Wild Cherry que emite el sistema de sonido de una antesala de convenciones oscura y cavernosa.

A mi alrededor, enmarcados por las luces de neón, hay algunos miles de ingenieros en robótica. Tomamos café mientras revisamos nuestros teléfonos celulares y esperamos la inauguración oficial de “Unmanned Systems 2015” (Sistemas No Tripulados 2015) una de las conferencias y exhibiciones más importantes a nivel mundial para drones y robots no tripulados.

Repentinamente, la música asciende en volumen, histriónica y mucho más fuerte, enormes pantallas de video a ambos costados del escenario representan drones y robots animados de todos los tipos, acuáticos, terrestres y voladores. Colin Guinn, ejecutivo en la compañía 3D Robotics y presentador de la sesión general del evento, salta sobre escenario con la energía de una bala de cañón.

“Bienvenidos a “Unmanned Systems 2015”—¡Quiero ver el entusiasmo de todos ustedes!” exclama Guinn, alzando sus brazos y haciendo palmas. “Contamos aquí con más de 7,000 personas de 55 países, más de 200 charlas educativas, y 350,000 pies cuadrados de espacio para exhibiciones—¡esto es más de cuatro canchas de fútbol para drones y otras curiosidades!”

Una hora más tarde, con la multitud rebosante de entusiasmo , caminamos por la amplia antesala de exhibiciones y descubrimos un mundo que podría haber provenido del imaginario del hermano menor de Willie Wonka—un hábil experto en tecnología. Drones, sensores, robots y artilugios de todos los tipos suspendidos en el aire, rodando por el piso, nadando en tanques y volando en espacios encerrados por redes. Cada pulgada del espacio equivalente a cuatro canchas de fútbol de la antesala de convenciones se colma del murmullo de selectos grupos de la industria, emprendedores entusiastas, inversores de mucho dinero, y espectadores tan curiosos como yo, todos preparados para un futuro cuando estos robots nos resulten tan familiares como los teléfonos que ahora llevamos en nuestros bolsillos. La conferencia está cargada de un energizado clima que parece decirnos “podemos cambiar el mundo”, y los pabellones de exhibición están colmados de breves pero contundentes consignas del tipo “Incorporando las ventajas del comando no tripulado” y mi favorita, “Construya hoy el mañana”.

Ese optimismo es compartido por muchos organismos públicos de seguridad y socorristas, que ven el gran potencial que ofrecen los sistemas no tripulados— robots terrestres y acuáticos, y drones aéreos— para salvar vidas y lograr una mayor eficiencia y seguridad para bomberos, policías y técnicos médicos de emergencia. A medida que la tecnología se expande rápidamente y las restricciones federales sobre sistemas operativos no tripulados se vuelven más definidas, los organismos públicos de seguridad están luchando para descubrir cómo pueden soltar este vasto potencial de forma segura e inteligente. NFPA ha realizado debates a nivel interno y con grupos externos sobre la necesidad de desarrollar códigos y normas nuevos para los socorristas que tengan la intención de utilizar drones y robots. “Creo que estas máquinas cuentan con un gran valor y es un área en la que NFPA puede ser de gran ayuda, ya que comprendemos las necesidades de los socorristas y los ambientes únicos en los que trabajan”, dice Ken Willette, Gerente de la División de Incendios Públicos y ex jefe de bomberos. “Veo esto como un posible grupo de normas nuevas dentro de la biblioteca de NFPA”.

NFPA no ha recibido aún el pedido formal para desarrollar una norma de sistemas no tripulados, pero Willette y otros creen que esto podría ocurrir pronto. De ser así, en primer lugar NFPA se concentraría, en desarrollar normas sobre la selección, cuidado y mantenimiento, así como calificaciones profesionales para los operadores de sistemas no tripulados, dice Willette.

Mientras tanto, el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (National Institute of Standards and Technology, o NIST) está actualmente trabajando para desarrollar métodos de ensayo normalizados con el fin de asegurar que los sistemas no tripulados, comercializados para socorristas, funcionen según lo pautado. También se están llevando a cabo proyectos de investigación relacionados en universidades; desde Carolina del Norte hasta Hawaii, y tan solo en el último año se realizaron dos importantes talleres regionales para bomberos sobre drones en Maryland y Oklahoma. La Fundación de Investigación de Protección contra Incendios ha solicitado un subsidio federal para llevar a cabo al menos dos encuentros más sobre estas cuestiones para dar espacio a la puesta de ideas en común.

“Creímos que tal vez reuniríamos de 20 a 25 personas, y terminaron asistiendo 110 cuerpos de bomberos de todo Oklahoma, Kansas, Arkansas y Texas”, dice Jamey Jacob, jefe del nuevo programa de posgrado de Sistemas Aéreos No Tripulados (Unmanned Aerial Systems) en la Universidad del Estado de Oklahoma, que fue sede de uno de estos talleres para bomberos. Las reuniones y los debates son cruciales, dice, ya que la tecnología ha avanzado mucho más rápido que las normas y las reglamentaciones sobre cuándo y cómo utilizarla. “Si no nos hacemos cargo de esto”, dice Jacob, “muchos cuerpos de bomberos buscarán hacerlo por su cuenta”.

Un mundo de posibilidades
Recorriendo la exposición en Atlanta, resulta inevitable comprender el entusiasmo por estas máquinas. La Asociación Internacional para Sistemas de Vehículos No Tripulados (Association for Unmanned Vehicle Systems International, o AUVSI), que lleva a cabo la conferencia de Sistemas No Tripulados cada año, predice que en los próximos 20 años, en Estados Unidos nada más, existirán un millón de vuelos de drones no tripulados por día, y también estima que la industria aportará más de 82 mil millones de dólares a la economía de la nación en la próxima década Los expertos en industria creen que, después de su uso en la agricultura, las aplicaciones para socorristas y seguridad pública serán el mercado civil más amplio para robots no tripulados en tierra, aire y mar. Predicen que los drones aéreos, o “vehículos aéreos no tripulados” (unmanned aerial vehicles, o UAV), sin duda serán los más utilizados.

Las posibilidades son tentadoras. Los sistemas no tripulados pueden llegar a lugares que los humanos no pueden de manera rápida y segura: planear por fuera de los pisos superiores de un incendio de gran altura, excavar bajo los escombros después de un terremoto, realizar búsquedas en áreas contaminadas después de un derrame químico. También pueden llegar a la escena del accidente más rápidamente que los socorristas porque, como me ha dicho la co-fundadora de iRobot Helen Grenier, “la distancia más corta entre dos puntos la define el vuelo del drone”.

Imaginen si el personal del Servicio de Emergencias Médicas pudiera despachar rápidamente un pequeño drone para entregarle un antiveneno a un senderista mordido por una serpiente de cascabel en un área remota de un bosque. Imaginen desplegar una flota de naves autónomas de tres pies de longitud, programadas para trabajar en coordinación para completar de forma metódica una búsqueda en 10,000 millas cuadradas de océano en tan solo algunas horas. Imaginen la posibilidad de lanzar cuadricópteros de cinco libras para planear por encima de un incendio forestal, capaces de enviar datos en tiempo real a los comandantes del incidente sobre las velocidades y dirección del viento, imágenes térmicas, e ilustraciones desde múltiples ángulos—todo esto al mismo tiempo que brindan una red inalámbrica 4G para comunicaciones operativas. Imaginen lo útil que resultaría si un drone pudiera volar dentro de un edificio en llamas, ubicar a las víctimas, crear rápidamente un escaneo tridimensional del piso de la estructura, y transmitir esta información a los bomberos fuera del edificio.

Estas no son fantasías—la tecnología existe, y en parte ella ya está siendo utilizada en diferentes escenarios. Cuando se derritió la Planta de Energía Nuclear de Chernobyl en Ucrania en 1986, 30 trabajadores y socorristas murieron por envenenamiento debido a la radiación. Sin embargo, años más tarde, en el derretimiento casi igualmente devastador de la planta nuclear de Fukushima Daiichi de 2011 en Japón, no se reportaron víctimas, en gran parte, porque se desplegaron robots militares terrestres llamados PackBots, equipados con sensores químicos, biológicos, radiológicos y nucleares para evaluar la escena antes de enviar personal de emergencia. “Así pudieron abordar gradualmente el problema, en lugar de lanzar cientos de hombres a entrar, a lo que los llevaría posteriormente a la muerte”. dice Mike Edis, gerente de producto de iRobot, que fabrica los PackBots.

En 2014, en una excavación de granito en Brandford, Connecticut, se prendieron fuego los cobertores de goma contra voladuras de rocas, el incidente de fuego, resultaba muy riesgoso ya que se encontraba cerca de la dinamita que se estaba utilizando para minar las rocas. El Jefe de Bomberos de Branford, Jack Ahern, no logró que los bomberos pudieran extinguir las llamas de forma segura porque no sabía a qué distancia se encontraba el fuego de los explosivos. Un voluntario del cuerpo de bomberos hizo volar un drone que utilizaba como pasatiempos sobre el lugar para obtener un mejor panorama y pudo confirmar visualmente que los explosivos estaban a una distancia segura del fuego. Pudiendo así Ahern, ordenarles a las dotaciones que ingresaran.

Existe supuestamente una utilización de robots o drones para cualquier emergencia. California ha utilizado drones para asistir en los esfuerzos de extinción de un incendio forestal. Se utilizaron drones pequeños en operaciones de búsqueda y rescate después del terremoto de Nepal a principios de este año. Se están desarrollando planes para utilizar drones para inspeccionar puentes y analizar descarrilamientos de trenes con químicos peligrosos. La Fuerza Naval estadounidense ha incluso revelado un robot prototipo, bípedo, humanoide para combatir incendios en sus buques.

“En 10 años, los UAV serán tan importantes para los bomberos como el agua para combatir un incendio”, me contó Robert Doke, inspector del departamento de bomberos del estado de Oklahoma. “Serán piezas comunes para los cuerpos de bomberos. Con los UAV, el cielo es el límite—no es un buen juego de palabras, pero es la realidad”.

Complicaciones regulatorias
Pero los drones aéreos en particular enfrentan un desafío importante. Si bien la tecnología de los UAV es muy prometedora y está mejorando con rapidez, existen muy pocos organismos públicos de seguridad y casi ningún cuerpo de bomberos en Estados Unidos que la esté utilizando actualmente. Dicen los observadores, que esto se debe a que las reglamentaciones federales sobre drones voladores son tan onerosas, que han inhabilitado de forma efectiva el uso comercial de los UAV en Estados Unidos para todos, excepto para algunos pocos organismos públicos y negocios que están dispuestos a someterse a extensos procesos para obtener el permiso. Los aficionados, no obstante, pueden volarlos con pocas restricciones.

Este clima regulatorio ha frustrado a la industria de UAV por años. Según un informe de impacto económico publicado por AUVSI en 2013, “el principal inhibidor del desarrollo civil y comercial estadounidense de los UAS (sistemas aéreos no tripulados) es la falta de estructura regulatoria.” Según lo que me informaron los líderes comerciales de UAV con los que conversé, hasta en tanto la Administración Federal de Aviación (Federal Aviation Administration, o FAA) —que restringe el uso comercial de drones, fundamentado en un tema de seguridad y privacidad—no quite restricciones a las reglamentaciones sobre drones, la emergente industria tiene pocas probabilidades de despegar.


Vea como socorristas han utilizado sistemas no tripulados

Hoy día, para poder volar un drone legalmente, los organismos públicos de seguridad deben primero obtener una Certificación de Autorización (Certification of Authorization, o COA), e incluso después de esto existen muchas restricciones sobre dónde, cómo, y cuándo pueden volarlo. El proceso para obtener un COA puede ser largo, difícil y confuso para cuerpos de bomberos de gran tamaño y con recursos y casi imposible para los pequeños. “La FAA es un ninja burocrático—cualquier cosa que se le arroje, la devolverá y exigirá más información detallada”, dice Jacob.

El Cuerpo de Bomberos de Austin (Texas), que hace aproximadamente un año lanzó un nuevo equipo robótico para utilización en emergencias, está preparado para convertirse en el primer cuerpo de bomberos de la nación en recibir un COA para operar drones a fines de este año. Coitt Kessler, que lidera el equipo, me dijo que incluso con pilotos de aeronaves certificados en su personal, drones a disposición, y tiempo y espacio interior para una capacitación y práctica, el proceso de obtención del COA ha sido arduo. “Las normas cambian literalmente cada semana”, dice. “La FAA intenta proteger el espacio aéreo e intenta realmente dar lo mejor de sí, pero igual resulta muy confuso. No existe una voz unificada”. La FAA no respondió los pedidos de comentarios de NFPA Journal.

Existen razones para creer que todo esto podría cambiar pronto. En febrero, presionados por la industria de drones, la FAA publicó las normas propuestas para pequeños drones con un peso inferior a 55 libras. En esta propuesta, se permitía volar drones sin un COA, siempre que los operadores aprobaran un examen de conocimiento y cumplieran con algunas otras calificaciones mínimas. Estas normas incluyeron una serie de condiciones, incluso estipulaciones que indicaron que los drones solo pueden volar durante el día, al alcance de la vista del operador, y por debajo de los 500 pies. Muchos observadores creen que podría llevar dos años para completar estar normas, pero algunos hallazgos recientes indicarían que el proceso podría finalizar antes. En mayo, los Senadores estadounidenses Cory Booker, un Demócrata de Nueva Jersey, y John Hoeven, un Republicano de North Dakota, presentaron la “Ley de Modernización de UAS”, con el objetivo de perfeccionar el proceso regulatorio a corto plazo hasta que se establezcan las normas finales de la FAA.

Aquellas personas que manejan información privilegiada de la industria de los drones y quienes la siguen de cerca creen que estos hallazgos podrían ser la señal de un cambio radical. “Creo que una vez que recibamos la luz verde de la FAA, podremos ver que en unos pocos meses los cuerpos de bomberos estarán utilizando los UAV”, dice Doke, inspector del departamento de bomberos del estado de Oklahoma. “Y en menos de seis meses, en la medida en que se reduzcan los precios de los UAV, veremos un aumento repentino en su utilización por parte del cuerpo de bomberos”.

Actualmente, algunos dispositivos de recreación cuestan tan solo unos pocos cientos de dólares, pero las plataformas aéreas más importantes como las que probablemente utilizarán los organismos públicos pueden costar miles o cientos de miles de dólares—aún así son considerablemente más económicas y más fáciles de costear que cualquier aeronave tripulada. Dicen los observadores que una rápida adopción de estos sistemas podría reducir aún más los costos, volviéndolos incluso más accesibles todavía.

El imperativo de la norma
Como lo sugiere el término, una innovación perturbadora no es siempre un proceso simple, y los líderes en seguridad pública advierten que se debe realizar mucho trabajo preliminar antes de que los sistemas no tripulados puedan convertirse en herramientas seguras y efectivas. Sin las políticas, procedimientos, capacitación y equipos adecuados, la era no tripulada podría dar un paso en falso y tropezarse con un gasto ineficiente antes de poder despegar. “No contamos con los presupuestos para hacerlo mal—tenemos que hacerlo bien desde la primera vez”, me dice Kessler. “Ese proceso comienza con grupos como la NFPA estableciendo normas.

Existen muchas consideraciones que deben sopesarse antes de que los sistemas estén listos para ser utilizados—algunas son obvias, y otras no tanto, según Willette de NFPA. Por ejemplo, ¿es seguro o incluso posible operar un sistema no tripulado si el operador está usando un equipo completo de protección personal? La mayoría de los sistemas no tripulados se controlan a través de frecuencias de radio—¿afectará esto la comunicación en el lugar del incendio, o interferirá de otra manera con los equipos del servicio de bomberos de alta tecnología que utilizan comunicación inalámbrica o por Bluetooth? ¿Pueden los sistemas no tripulados soportar el calor, químicos, agua, humo, brasas transportadas en el aire y demás riesgos que deberán enfrentar en el lugar del incendio? “Las normas deben considerar la seguridad desde el punto de vista del operador”, dice Willette. Ya se está llevando a cabo una gran cantidad de investigación de los aspectos del desempeño del sistema no tripulado, su funcionamiento y los procedimientos para los socorristas, un trabajo que posiblemente informaría a cualquier norma futura de NFPA sobre sistemas no tripulados.

Entre esta investigación se encuentra el trabajo que se está llevando a cabo en NIST. Si el evento “Unmanned Systems 2015” fuera una brillante producción de Broadway, entonces el laboratorio de Adam Jacoff en NIST sería el espacio para el ensayo. Durante casi una década, Jacoff, director de pruebas de la División de Sistemas Inteligentes en NIST, ha trabajado para desarrollar métodos de ensayo normalizados para asegurarse de que los drones y robots se desempeñen según lo publicitado para el Departamento de Defensa y, más recientemente, el mercado de seguridad pública civil. Hasta el momento ha desarrollado 15 métodos de ensayo normalizados, con otros cinco que se agregarán este año, lo que mide de forma confiable las capacidades basales del robot y del operador, necesarias para desempeñar una tarea específica definida por los socorristas militares y de emergencia. Estos ensayos normalizados, son actualmente publicados por ASTM International.

Con tantos robots y drones y tantos escenarios y utilizaciones posibles, es una tarea sobrecogedora que lo mantendrá ocupado por el resto de su vida laboral, dice Jacoff. “Por necesidad , nos corrimos rápidamente de las tareas específicas de la misión y nos concentramos en tareas más específicas de los robots—todas requieren de algún grado de agudeza visual, comunicación por radio, resistencia y movilidad en el terreno”, . “Una vez que comenzamos a analizarlo en el espacio de la robótica, el trabajo se vuelve mucho más fácil, y ya no es tan complicado descubrir dónde se encuentran las brechas. Estamos agilizando nuestra capacidad de adaptarnos y expandir los diferentes escenarios de prueba”, agrega Jacoff.

NIST está actualmente documentando las capacidades de los sistemas no tripulados y está dejando en manos de los compradores la decisión de si dichas capacidades cumplen con sus necesidades. Es información valiosa, pero para muchos departamentos de seguridad pública, puede ser aún difícil saber exactamente qué comprar. Allí es donde podría ayudar NFPA, dice Jacoff. “La experiencia de NFPA en el desarrollo de normas sería de gran valor para esto”, dice. “Si NFPA quisiera adoptar o definir la versión del nivel del equipo de lo que estamos haciendo en NIST—tomar ese trabajo y corroborarlo como un robot normalizado con todos los umbrales definidos—eso podría ser el golpe inesperado perfecto”.

En mayo, los funcionarios de NFPA se reunieron con ASTM International, que publica las normas de desempeño de NIST, para analizar de qué manera NFPA podría complementar el trabajo que se estaba realizando en NIST para crear una norma del equipo para los socorristas.

“Juega perfectamente a nuestro favor—no necesariamente contamos con la experiencia para evaluar las capacidades técnicas de los sistemas no tripulados, pero sí contamos con la experiencia necesaria para seleccionar, cuidar y mantener piezas muy técnicas de los equipos”, dice Willette. “También contamos con experiencia para analizar lo que necesita saber un socorrista y las capacidades que necesitan tener”.

Contar con drones y robots utilizables y poder operarlos es solo el comienzo—las partes interesadas deben saber cuándo y cómo utilizarlos, dice Jacob del Estado de Oklahoma. “Deben saber qué tipo de vehículos deben utilizarse, de qué manera deben utilizarse, y cómo deben integrarlos en las operaciones actuales”, dice.

Pareciera no faltar gente que intenta responder estas inquietudes. El Centro Nacional de Capacitación de Preparación para el Desastre (National Disaster Preparedness Training Center) en la Universidad de Hawaii, que prepara los programas de capacitación para la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (Federal Emergency Management Agency, o FEMA), está trabajando para desarrollar un curso sobre cómo integrar los sistemas no tripulados a los procedimientos para desastres existentes y crear procedimientos nuevos. En 2012, el Centro de Transporte Aéreo NextGen (NextGen Air Transportation Center) del Instituto para la Investigación y Educación del Transporte (Institute for Transportation Research and Education) en la Universidad del Estado de Carolina del Norte llevó a cabo una serie de pruebas relacionadas con incendios forestales utilizando cuatro drones en diferentes alturas durante un incendio controlado en Florida. Los investigadores intentaban determinar qué tan bien detectan los sensores de los drones, los cambios clave en las condiciones en el lugar del incendio, así como la forma de transmitir dicha información a los comandantes del incidente y luego transmitirla a los bomberos en el lugar del incendio en tiempo real.

“Eso es lo importante—tener algún concepto de las operaciones”, dice Tom Zajkowski, gerente de operaciones de vuelo del programa de UAS del centro del Estado de Carolina del Norte. “Sin eso, un drone es simplemente un juguete brillante en el aire”.

Existen muchos centros de certificación de sistemas no tripulados fundados a nivel federal en todo el país, incluso uno en Oklahoma fundado por el Departamento de Seguridad Nacional específicamente orientado a evaluar pequeños UAV para ser utilizados por socorristas. El centro recibe a dos o tres proveedores por mes que pasan por diferentes escenarios de misión, entre ellos una búsqueda y rescate, un tirador activo y un incendio forestal.

Además de evaluar las capacidades de los sistemas no tripulados, un foco primario del programa de Oklahoma es desarrollar procedimientos operativos, dice Stephen McKeever, profesor de física en el Estado de Oklahoma y secretario de ciencias y tecnología del estado. “La comunidad técnica puede resolver las cuestiones técnicas”, dice. “Existirán drones específicos para estas vocaciones que contarán con los sensores correctos. Pero poder obtener datos es una cosa—cómo utilizarlos es otra cosa. Allí es donde entra en juego la capacitación”.

La participación de NFPA podría también ayudar a darle credibilidad al concepto de utilización de sistemas no tripulados en los bomberos, dice Kessler, quien, como líder de uno de los pocos cuerpos de bomberos que analizan seriamente la utilización de drones, comprende lo delicada que puede ser la proposición. El público sigue desconcertado sobre la utilización de drones, tanto desde el punto de vista de la privacidad como de la seguridad incluso en situaciones de emergencia en las que la utilización de drones podría ofrecer un claro beneficio. Por ejemplo, en marzo 2014, después del fatal alud de barro en Oso, Washington, los funcionarios del condado quisieron utilizar drones para buscar a los sobrevivientes, en aquellas áreas en las que era casi imposible que accederían los socorristas. Se realizaron esfuerzos a tal fin por más de un mes hasta que, no obstante, los vecinos citando sus preocupaciones sobre privacidad presionaron a los funcionarios para que no permitieran la utilización de drones. Se permitió que volara un drone durante 48 minutos a fin de abril para realizar un modelo 3-D del área del alud para ser utilizado por los ingenieros para la reconstrucción y recuperación.

En el futuro, contar con una norma de consenso ya establecida sobre los procedimientos para la operación y retención de datos podría contribuir en gran medida para apaciguar parte de estos temores, dice Kessler. “Creo que si podemos demostrar profesionalismo desde el comienzo, y con esto podría ayudar NFPA, tal vez ese juego de confianza con el público avanzaría un poco más rápido, abriendo camino para la gente que nos sigue”, me dice Kessler. “Pero en este momento somos los pioneros. Estoy seguro de que los próximos cuerpos de bomberos podrán manejar este tema mucho más fácilmente de lo que lo hicimos nosotros”.

El futuro le pertenece a los usuarios
En el evento de Sistemas No Tripulados en Atlanta, la antesala de la conferencia aún bulle con actividad. Un grupo de jóvenes ingenieros posan para una fotografía frente a un helicóptero Apache no tripulado de tamaño real. Un hombre lee detenidamente la información en el salón de exposiciones al mismo tiempo que opera un vehículo de mando a distancia—la máquina con aspecto de tanque parece pesar varios cientos de libras— y merodea por el pasillo en frente de él. Un drone metálico con forma de orbe zumba por el aire frente a mí mientras que el inventor les cuenta a los espectadores que puede chocar contra una ventana, levantarse y volver a despegar. En una pequeña sala de conferencias en el piso superior, durante una charla sobre sistemas marítimos no tripulados, Bruce Hanson, un ejecutivo de una compañía llamada MARTAC, muestra un bote robótico de tres pies de longitud—una “embarcación no tripulada”. La nave, elegante y cómoda, parece haber sido creada por el equipo de diseño de Batman.

Uno no puede más que asombrarse, y al mismo tiempo preguntarse qué haremos con todas estas cosas ya sea por tierra, aire o mar. Es una pregunta para la que la mayoría de los asistentes a la conferencia tienen una respuesta guardada y lista para ofrecer. Pero en realidad, Hanson le dice a su audiencia, que realmente depende de todos nosotros—incluso de los cuerpos de bomberos, funcionarios del manejo de emergencias, organismos a cargo del cumplimiento de la ley, creadores de normas, y más—tomar la decisión. “Si la tecnología es lo suficientemente económica, los usuarios innovarán sobre que hacer con ella”, dice, mientras luce su bote de Batman. “Existen tantas aplicaciones para estos sistemas no tripulados. Ni siquiera sabemos lo que la mayoría de estas son.”

Jesse Roman es redactor de NFPA Journal. Se lo puede contactar en .


Desde los escombros

Desde Fukushima hasta DARPA, la evolución de los robots

En 2011, menos de una hora después de que un terremoto de 9.0 puntos de magnitud cortara la energía en la planta de energía nuclear Fukushima Daiichi en Japón, un tsunami de 45 pies de altura chocó contra las instalaciones, destrozando los generadores de reserva y otros equipos eléctricos. El vapor que se acumula como agua en los reactores se evaporó, y los altos niveles de radiación impidieron que los trabajadores pudieran realizar las reparaciones críticas y lograr que las válvulas liberaran la creciente presión. En pocos días, explotaron tres reactores, disparando una ola de radiación mortal hacia el aire y el mar.

Si los trabajadores en planta hubieran tenido acceso a robots capaces de atravesar los deshechos, abrir las válvulas y realizar otras reparaciones críticas después del terremoto y tsunami, se podría haber evitado el desastre—pero ese nivel de destreza y capacidad robótica no existió. Dichas limitaciones se convirtieron en el ímpetu detrás de la creación en 2012, del desafío robótico “DARPA Robotics Challenge”, que en 2013 lanzó una competencia de dos años que finalizó en junio. Financiada con 3.5 millones de dólares de dinero en premios por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa (Defense Advanced Research Projects Agency, o DARPA) estadounidense la competencia tenía como fin acelerar la tecnología robótica para respuesta ante desastres.

Competencias como la de DARPA son invaluables ya que fuerzan a los ingenieros a concentrarse en los problemas que necesitan resolver los socorristas y las fuerzas armadas, dijo Adam Jacoff, ingeniero en investigación robótica en el Instituto Nacional de Normas y Tecnología (National Institute of Standards and Technology) y presidente de las competencias robóticas internacionales “RoboCupRescue”. “Estamos utilizando eficazmente las competencias de robots para ayudar a refinar, validar y diseminar las normas”, dijo. “Los métodos de prueba someten a los ingenieros a una prueba de fuego”.

Los 23 equipos que compitieron en las finales de DARPA, llevadas a cabo el 5-6 de junio en Pomona, California, debían construir robots accionados a batería que pudieran completar un circuito de ocho complicadas tareas. Los robots debían manejar un vehículo por una pista con obstáculos; salir del vehículo; caminar hasta una puerta, abrirla y atravesarla; girar válvulas; caminar sobre escombros; activar disyuntores; hacer un agujero en un muro; y subir escaleras. Se tomaba el tiempo que les llevaba a los robots, muchos de ellos humanoides y bípedos, completar el circuito y recibían un punto por cada tarea completada. Los equipos controlaban a sus robots de forma inalámbrica, a pesar de que los robots podían también completar algunas de las tareas básicas por sí solos.

El equipo Kaist de Daejeon, República de Corea, obtuvo el primer lugar y el premio principal de 2 millones de dólares con su robot DRC-Hubo, que completó las ocho tareas en solo 44 minutos. Un robot llamado “Running Man” (Hombre Corredor), diseñado por un equipo de Pensacola, Florida, obtuvo el segundo puesto y recibió 1 millón de dólares por completar las ocho tareas en solo 50 minutos.

“Este es el final de DARPA Robotics Challenge pero solo el comienzo de un futuro en el que los robots pueden trabajar junto a las personas para reducir el total de desastres”, dijo el Director de DARPA Arati Prabhakar después de la competencia. “Sé que la comunidad a la que el desafío DARPA impulsó a arrancar alcanzará grandes logros en los próximos años”. —J.R.
Source: http://www.nfpajla.org/archivos/edicion-impresa/bomberos-socorristas/1107-maquinas-en-aumento

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Medidas de prevención y protección contra incendios / Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo

Posted by Firestation en 17/08/2015

PCI

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NFPA Journal Latinoamericano – Junio 2014

Posted by Firestation en 06/07/2014

nfpaJunio

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La pesadilla de Karachi.

Posted by Firestation en 23/08/2013

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Por Scott Sutherland

En Pakistán el incendio en una fábrica de prendas de vestir provoca la muerte de 250 personas y se convierte en el incendio industrial más mortífero registrado por NFPA. 

El número de personas fallecidas en el incendio de la fábrica de prendas de vestir de Karachi, Pakistán, el 12 de septiembre de 2012, varía dependiendo de la fuente, siendo el número más frecuentemente citado el de 258 personas, más cientos de heridos. Mientras que para las autoridades pakistaníes ha resultado difícil determinar la cifra exacta, hasta los cálculos estimados definen este incidente en una categoría propia. Según la División de Análisis e Investigación de Incendios de NFPA, el incendio de Karachi se ha convertido, por amplio margen, en el más mortífero registrado en una instalación industrial o manufacturera.

La referencia previa había sido el incendio de la fábrica de juguetes Kader, que terminó con la vida de 188 trabajadores cerca de Bangkok, Tailandia, en 1993. Antes de Kader, el incidente más terrible había sido otro incendio de una fábrica de prendas de vestir: El incendio de Triangle Waist Co. en la ciudad de Nueva York en 1911, que terminó con la vida de 146 personas y generó reformas radicales en la seguridad de los lugares de trabajo en los Estados Unidos, incluida la creación del Código de Seguridad Humana de NFPA.

El incendio de Karachi le pisó los talones a otro incendio mortal de un centro industrial pakistaní, pero en la ciudad de Lahore. El 11 de septiembre de 2012, por lo menos 23 trabajadores murieron en el incendio de una fábrica de zapatos, que se inició debido a la falla de un generador eléctrico.

Los incendios ocurridos en Pakistán son los ejemplos más recientes que identifican el problema mundial con respecto a los incendios que han asolado a la industria de las prendas de vestir durante décadas. El artículo sobre el 100° aniversario del incendio de Triangle, publicado en el NFPA Journal Latinoamericano en la edición de junio 2011, destacó un gran número de similitudes entre los incendios más terribles ocurridos en fábricas de prendas de vestir durante el último siglo: pocas salidas accesibles, puertas trabadas, falta de sistemas de protección contra incendios, prácticas de cumplimiento cuestionables, el macabro espectáculo de trabajadores saltando desde los techos o ventanas superiores para escapar de las llamas. Tales incendios ahora tienden a ocurrir en países en vías de desarrollo, como Honduras o Bangladesh, en donde las condiciones peligrosas de trabajo son parte del riesgo colateral de la industria global de prendas de vestir asociado con lo que los críticos describen como la “carrera hacia el fondo” o la búsqueda continua de lugares de fabricación que ofrezcan la mano de obra más barata y la menor cantidad de requisitos regulatorios para los propietarios.

La fábrica Ali Enterpresis de Karachi, ejemplifica ampliamente esa descripción, la cual, según se informa, fabrica productos de tela de jean para etiquetas estadounidenses y europeas, siendo parte de la industria textil de Pakistán que representa alrededor de $14,000 millones de dólares anuales, o la amplia mayoría de las exportaciones del país. Los informes señalan que cerca de 1,000 trabajadores se hallaban en el edificio de varios pisos cuando comenzó el incendio, pero sólo había una salida disponible; las otras salidas habían sido trabadas. La mayor parte de las ventanas del edificio tenían barrotes. Algunas personas perdieron la vida o sufrieron heridas al tratar de saltar del edificio, pero la mayor parte de los víctimas fueron trabajadores quienes, enfrentando el humo y las llamas, no tuvieron escapatoria. Las condiciones fueron similares en el incendio de la fábrica de zapatos; un pariente de uno de los trabajadores muertos en el incendio indicó a Associated Press que no hubo manera de escapar del edificio una vez comenzado el incendio.

Los informes iniciales dieron versiones enfrentadas sobre la causa del incendio, como la posibilidad de un cortocircuito, pero todavía no se ha brindado una causa oficial. CNN ha informado que se han completado una investigación policial y gubernamental sobre el incendio y que los hallazgos se harán públicos próximamente.

Un nuevo enfoque sobre el problema de la inspección y cumplimiento

Con el incendio de Karachi una serie de problemas fundamentales relacionados con la inspección y el cumplimiento —denominadores comunes de la mayor parte de los incendios de la industria de la indumentaria— rápidamente salieron a la luz, pero el incidente ofreció una nueva vuelta de tuerca sobre el tema. La fábrica de Karachi había sido inspeccionada en agosto y había recibido una revisión favorable por parte de Social Accountability International (SAI) (Responsabilidad social internacional), un grupo de control sin fines de lucro de los EE.UU. que evalúa las condiciones de trabajo de las fábricas en todo el mundo. El periódico New York Times señaló que SAI había inspeccionado la fábrica de Karachi y había indicado que cumplía con normas internacionales en nueve de las áreas necesarias a las que SAI describe como “lugares de trabajo decentes”. Esas áreas incluyen salud y seguridad, las cuales contienen sistemas para “detectar, evitar y responder a los riesgos” y “el derecho de los trabajadores de alejarse de peligros inminentes”. Por cumplir esas normas, la fábrica Ali Enterprises recibió la prestigiosa certificación SA8000 otorgada por SAI.

Sin embargo, como informó el Times, SAI recibe un importante financiamiento por parte de la industria y cuenta con sus filiales en todo el mundo para efectuar inspecciones. Según algunos críticos, estos aspectos hacen perder el sentido de las designaciones de SAI. “Todo el sistema está viciado”, Scott Nova, director ejecutivo de Worker Rights Consortium (Consorcio de Derechos de los Trabajadores), un grupo de control de los EE.UU. financiado por universidades estadounidenses, señaló al Times. “Esto pone de manifiesto, más claramente que nunca, que los sistemas de control financiados por compañías como SAI no pueden proteger a los trabajadores”.

SAI informó al Times que había suspendido su trabajo en Pakistán con la filial que había realizado la inspección de la fábrica de Ali Enterprises, y que estaba llevando a cabo “una profunda revisión de todo su proceso de certificación”.

Los incendios industriales de Karachi, una ciudad de 20 millones de habitantes, son parte de un problema mucho mayor que sufre el país. Un estudio reciente realizado por investigadores de la Universidad de Ingeniería y Tecnología NED de Karachi investigó edificios de la ciudad que habían sufrido incendios y descubrió que “la negligencia, la violación de códigos de construcción, el desconocimiento de medidas de seguridad, el descuido y la falta de capacitación fueron las causas principales de dichos incendios. Se detectó una falta grave de instalaciones e infraestructuras para el combate de incendios”. Como consecuencia, los investigadores señalaron que “el peligro de incendio representa una amenaza grave para las actividades económicas y sociales [en las grandes ciudades de Pakistán]. Desafortunadamente, la escala de esta amenaza no es reconocida por completo en Pakistán, a pesar de que los incendios recientes. . . han provocado considerables pérdidas humanas y económicas”.

Olga Caledonia, directora ejecutiva de Operaciones Internacionales de NFPA, dice que la organización puede ayudar a los países en vías de desarrollo en pasos tales como Memorándums de Entendimiento, los que promueven los códigos y normas de NFPA y brindar versiones traducidas de los documentos clave. “Esta es un área en la que NFPA realmente puede ayudar a nivel local, brindando a los gobiernos las herramientas para proteger a las comunidades y ofreciendo a las autoridades competentes los documentos específicos para hacer cumplir las reglamentaciones”, afirmó. NFPA mantiene una relación indirecta con la Asociación de Protección contra Incendios de Pakistán a través de Confederación de Asociaciones de Protección contra Incendios International pero actualmente no existe ninguna relación directa con el país.

Sin embargo, hasta que el cumplimiento sea visto como una parte valiosa de la ecuación de la seguridad, los incidentes como el incendio de Karachi serán cada vez más comunes, dice Caledonia. “Las condiciones como las de Karachi existen en todo el mundo, y no sólo en la industria de la indumentaria”, señala. “Podemos hacer todo lo posible para diseminar nuestro mensaje de seguridad y hacer disponibles nuestros códigos, pero en última instancia la protección de sus habitantes queda en manos de los gobiernos. Controlar a la industria es una factor importante, pero los gobiernos deben estar dispuestos a tomar esas medidas”.

Scott Sutherland
es director ejecutivo del NFPA Journal


Casos reincidentes
Un incendio sin precedentes en Bangladesh es el más reciente en una larga historia de incidentes resaltando la falta de seguridad en fábricas de prendas de vestir.

Deficiencias de seguridad en instalaciones de fabricación de prendas de vestir fueron nuevamente el foco de atención, luego del incendio, en noviembre de 2012, en al fábrica de Tazreen Fashions en Bangladesh, que mató a más de 100 personas. El incendio es considerado el incidente industrial más mortífero del país, según el  The Wall Street Journal.

El incidente en Tazreen repetía de manera escalofriante las condiciones de la fábrica de prendas de vestir en Karachi, Pakistán, el incendio más mortífero jamás registrado en una instalación de manufactura o industrial, según NFPA, en el cual en septiembre del 2012 murieron más de 250 personas. La instalación de Tazreen, según varios informes periodísticos, no tenía extintores de incendios, tenía hilos y telas almacenados ilegalmente cerca de los generadores eléctricos, y no tenía escalera de incendios o rociadores. Las alarmas de humo si sonaron, pero los gerentes le dijeron a los empleados que ignoraran el ruido y sigan trabajando. Más de 1,100 personas estaban dentro del edificio durante el incendio, que los oficiales de incendio creen que fue causado por un cortocircuito eléctrico.

Los inspectores de edificaciones habían documentado sus preocupaciones luego de inspecciones previas de la fábrica, que fabricaba prendas de vestir para empresas norteamericanas y europeas. La Associated Press informó que a la instalación recibió una clasificación de seguridad de “alto riesgo” luego de una inspección en mayo de 2011 y una clasificación de “riesgo medio” en agosto de 2011. Sin embargo, el incendio pone al descubierto la “enorme diferencia” entre las empresas de ropa, las “garantías” en la seguridad que deberían proteger a los trabajadores, y las fábricas que despachan los pedidos, declara el New York Times.

El New York Times también reporta que más de 600 trabajadores de la industria de confección en Bangladesh han muerto en incendios similares desde 2005, e innumerables mas han fallecidos en operaciones en el extranjero desde que EE.UU. reforzó la seguridad en sus propias fabricas de prendas de vestir luego del incendios del Triangle Waist Co. en la Ciudad de Nueva York en 1911. Ese incendio resultó en amplias reformas, incluyendo el desarrollo del NFPA 101®, Código de Seguridad Humana

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NFPA Journal. IKEA: Gran minorista, depósito, peligro, desafío.

Posted by Firestation en 18/08/2013

Por Steve Wolin, P.E

nfpa 13
Los sofás y camas almacenados en áreas de depósito de cielorrasos elevados de las tiendas de IKEA presentan desafíos de protección significativos no analizados en NFPA 13.

IKEA, el minorista global de decoración interior para el gran público, se ha convertido en un importante instrumento para el desarrollo de criterios de protección de un tipo de productos almacenados que resultan particularmente peligrosos.

El minorista IKEA debe hacer frente a una gran cantidad de desafíos referentes al diseño, construcción, mantenimiento y protección de sus amplias tiendas, ubicadas en todo el mundo. Las propias normas de diseño de IKEA ayudan a dar coherencia al nivel de seguridad de esas tiendas, las que se construyen con una amplia variedad de requisitos locales, pero el deseo de la compañía de ingresar a nuevos mercados pone en evidencia que nuevos desafíos están a la orden del día. Para fines del 2012 IKEA tenía 338 tiendas en 40 países, ascendiendo a un total de 100 millones de pies cuadrados (9.3 millones de metros cuadrados) de espacio minorista.

Las tiendas de IKEA incluyen espacios para depósitos con cielorrasos de gran altura que almacenan, en estanterías, mercancías potencialmente peligrosas, como sillones y colchones. Debido a que en NFPA 13, Norma para la instalación de sistemas de rociadores, no existen criterios para la manera de proteger estas áreas, IKEA ha venido utilizado criterios de protección provenientes de las empresas aseguradoras. Sin embargo, esos criterios le plantean a IKEA problemas logísticos y costos sustanciales, como un suministro de agua con capacidad de más de 4,300 galones por minuto (16,300 litros por minuto) —más de 70 galones (265 litros por segundo)— o miles de rociadores en las estanterías para proteger un depósito típico. Resultó evidente para IKEA que se necesitaría una investigación más amplia para desarrollar criterios más prácticos para la protección de los depósitos.

Como parte de ese esfuerzo de investigación, el año pasado IKEA patrocinó y organizó conjuntamente con la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios, una importante serie de pruebas a fin de crear criterios de protección contra el riesgo que presentan los plásticos expandidos expuestos almacenados en estanterías —un problema que la Fundación ha identificado como prioridad absoluta para ser investigado en apoyo de NFPA 13. Estos criterios se considerarían para su inclusión en NFPA 13, y a su vez serían utilizados en cientos de tiendas de IKEA de todo el mundo, además de en ocupaciones similares que comparten estas preocupaciones sobre protección.

Para este proceso, IKEA solicitó ayuda a Code Consultants, Inc. (CCI), con sede central en St. Louis, Missouri, en donde supervisó los análisis y las pruebas de incendio. CCI trabajó con grupos de construcción propia, gestión de riesgo y de protección contra incendios de IKEA para desarrollar un plan de investigación, programa de pruebas incluido, y ha brindado asesoramiento sobre cuestiones de ingeniería técnica y requisitos aplicables sobre códigos a lo largo del proyecto de desarrollo.

La decisión de IKEA de desarrollar estos criterios en un proceso abierto, con el objetivo final de inclusión en la edición 2016 de NFPA 13, es digna de destacar. En muchos casos, la investigación sobre rociadores se desarrolla en forma confidencial y no se hace disponible al público. IKEA creyó que las ventajas de incluir los criterios en NFPA 13 —una norma utilizada por los constructores y oficiales de seguridad contra incendios a lo largo y a lo ancho de los Estados Unidos y otras partes del mundo— superaba en forma sustancial cualquier ventaja competitiva generada por mantener criterios de rociadores de dominio privado. El proceso de la Fundación también ha permitido la colaboración con una amplia variedad de grupos interesados, tales como una serie de fabricantes de rociadores, aseguradores de la propiedad y otros usuarios finales.

NFPA 13

Problema con las Pruebas: La propagación horizontal del incendio en las pruebas sexta y final sugiere que puede resultar necesaria mayor investigación. En sentido de las agujas del reloj desde la parte inferior izquierda: Los rociadores de ESFR que se están poniendo a prueba sobre la configuración de estanterías principal; bandejas para carne de espuma de poliestireno utilizadas en las pruebas; la disposición de una estantería principal a una altura de almacenamiento de 30 pies; el incendio comienza en la disposición de estanterías principal; las barreras verticales de madera terciada ayudaron a contener el incendio en la disposición principal; una disposición de estanterías adyacente, separada por un pasillo de ocho pies; una disposición de estanterías adyacente que se incendió; y una visión lateral de la disposición de estanterías adyacente quemada señalando la extensión del daño del incendio. (Foto: CCI)

Un enfoque proactivo
El concepto minorista de IKEA fue introducido en Suecia a finales de la década del 40 con el objetivo de ofrecer muebles bien diseñados y funcionales a precios tan bajos que casi cualquiera pudiera adquirirlos. La visión minorista se ha expandido con los años, y las tiendas de IKEA ahora incluyen un restaurante, una cafetería, espacio de oficinas y un área de juegos infantiles. Una tienda típica de IKEA cuenta con aproximadamente 300,000 pies cuadrados (27,900 metros cuadrados), pero se han llegado a construir tiendas de hasta 450,000 pies cuadrados (41,800 metros cuadrados) en los Estados Unidos y 550,000 pies cuadrados (51,000 metros cuadrados) en otras partes del mundo: la superficie de casi 10 canchas de fútbol americano bajo un solo techo, con alturas de plataforma del techo de hasta 37 pies (11 metros). Casi 600 millones de personas visitan las tiendas de IKEA por año.

Como resultado, IKEA ha tomado un enfoque proactivo para la protección contra incendio y seguridad humana en sus tiendas, y sus normas de seguridad incluyen la capacitación del personal, medios de egreso y otros temas. Comúnmente, el personal capacitado de IKEA puede manejar condiciones de incendio incipientes, con rapidez, antes de que se conviertan en una amenaza para los ocupantes del edificio. Como parte de las normas de diseño de IKEA, se instalan sistemas de detección de humo en las propiedades de IKEA para brindar una advertencia temprana sobre las condiciones de incendio para todos los ocupantes del edificio y el cuerpo de bomberos local. En los casos en que el incendio se desarrolló a tal punto de activar el sistema de rociadores automáticos del edificio, se constata que IKEA ha tenido más de una década de éxito utilizando sistemas de rociadores de respuesta rápida y supresión temprana (ESFR, por sus siglas en inglés) para sofocar las condiciones de incendio, aún cuando los incendios han tomado el mobiliario acolchado de las estanterías. Pero la compañía también es consciente de que aún el programa de prevención de incendios más estricto no es capaz de eliminar por completo el potencial de incidentes.

En 2008, IKEA comenzó su proyecto de protección de depósitos con encuestas y análisis detallados a fin de determinar los tipos de mercaderías almacenados en los depósitos de autoservicio. Los profesionales de la protección contra incendios que caminen por los depósitos de IKEA rápidamente se darán cuenta de que esas mercancías incluyen plásticos expandidos expuestos, tales como sillones y colchones. IKEA deseaba tener información concisa sobre el porcentaje de cada tipo de mercancía ubicada dentro de los depósitos para poder tomar decisiones fehacientes sobre la creación de un programa de pruebas para proteger dichas mercancías. CCI llevó a cabo un análisis de clasificación de mercancías de acuerdo con las definiciones de NFPA 13. Los resultados brindaron información a IKEA sobre el rango de mercancías almacenadas en los depósitos, en base a las clases de mercancías definidas en NFPA 13. Las clases de mercancías aumentan en riesgo de incendio desde Clase I, que incluye elementos no combustibles sobre paletas de madera, hasta Clase IV, que puede incluir hasta 15% por peso o 25% por volumen de plásticos del Grupo A. Las mercancías que superan las limitaciones de plásticos para la Clase IV se consideran plásticos expandidos o no expandidos.

NFPA 13 hace la distinción entre mercancías plásticas que se hallan expuestas y mercancías plásticas de un riesgo de incendio reducido porque se encuentran almacenadas en cajas de cartón u otro tipo de caja. Mientras que la mayoría de las cargas de las paletas se clasificaron como mercancías de Clase I a IV —que incluye muebles de madera y otras mercancías con cantidades limitadas de plástico— alrededor del 20% de las cargas de paletas del depósito de autoservicio contenían mercancías expuestas de plástico expandido.

Para desarrollar criterios de protección de rociadores, IKEA se unió a otros importantes grupos de interés —tales como Viking Sprinkler, Reliable Sprinkler, Tyco Fire and Building Products, Seguros XL, el Grupo de Investigación sobre Seguros de la Propiedad, Procter & Gamble, Target, y Seguros Aon— a fin de patrocinar pruebas de incendio a escala real sobre los esquemas potenciales de protección de rociadores a través de la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios. Hasta el momento, los patrocinadores han contribuido con $700,000 dólares para cubrir los costos de las pruebas.

La decisión de IKEA de trabajar con la Fundación se basó en una serie de beneficios, como el modelo de trabajo con un panel técnico para guiar los proyectos de investigación. A pesar de ser independiente del proceso de NFPA, la orientación otorgada por el panel técnico resultó crucial para desarrollar un programa de pruebas que analizará los factores comúnmente considerados por el Comité Técnico de NFPA 13. La Fundación también mantiene una excelente relación laboral con una serie de laboratorios de pruebas de incendio, y para este proyecto resultaron esenciales las instalaciones de prueba a gran escala de Underwriters Laboratories (UL) para realizar el programa de pruebas.

Elaboración de un programa de pruebas
El programa de pruebas se diseñó para investigar el almacenamiento en estanterías de plásticos expandidos expuestos, ubicados debajo de un cielo raso de hasta 45 pies (14 metros) de altura, pero la mayor parte de las pruebas se centró en una altura de cielo raso de 40 pies (12 metros). El panel técnico consideró una serie de opciones de protección. En general, los patrocinadores deseaban minimizar o eliminar el uso de rociadores en las estanterías, ya que potencialmente pueden sufrir daños por parte de los elevadores de horquilla cuando las mercaderías se cargan o descargan de las estanterías, además de que puede resultar oneroso cambiar de lugar o desplazar la tubería y los rociadores cada vez que se reconfiguran las estanterías. El panel analizó el uso de un sistema mejorado de rociadores, ubicados en las estanterías que contaba con rociadores de cobertura expandida de orificios grandes, utilizados en un nivel único, dentro de una estantería y para espacios de hasta 40 pies (12 metros) de altura. Las pruebas preliminares realizadas por patrocinadores del proyecto, señalaron que el potencial de algunos rociadores de cobertura extendida brindaría cobertura para la profundidad de una estantería estándar de hileras dobles cuando se halla en el espacio de ventilación longitudinal. Pero el deseo de eliminar los rociadores ubicados en las estanterías llevó al panel a explorar otras opciones.

A medida que los miembros del panel definían los parámetros — como ser tipo de rociadores , espaciamiento, y configuraciones de almacenamiento permitidas, etc. — para un programa de pruebas con sólo protección en el cielorraso, se dieron cuenta , a partir de pruebas anteriores, que sería necesario un método para ayudar al sistema de rociadores a limitar la propagación horizontal del incendio. El panel se decidió por dos características importantes: pasillos de ocho pies (2.4 metros) de ancho y barreras verticales en las estanterías. Aunque los pasillos de cuatro pies (1.2 metros) son comunes para los criterios de protección de NFPA 13, la mayoría de los depósitos no automatizados requieren pasillos de un ancho suficiente para el acceso de elevadores de horquilla, los que comúnmente necesitan de por lo menos 8 pies. Esta distancia adicional resulta importante para evitar que un incendio se propague a través de un pasillo. Además, una investigación previa de IKEA y Viking Sprinkler señaló el potencial de las barreras verticales para retardar la propagación de un incendio a lo largo de una estantería.

La configuración de las estanterías resultó un factor importante para IKEA: la empresa utiliza paletas y estanterías de estándares europeos y con tamaño a medida, mientras que la mayoría de los criterios de NFPA 13 se encuentran escritos con tamaños de paletas y estanterías de tamaños norteamericanos. Las paletas europeas tienen un tamaño nominal de 32 por 48 pulgadas (81 por 122 centímetros), mientras que la mayor parte de las paletas norteamericanas son de 42 pulgadas cuadradas (107 centímetros cuadrados). Las estanterías europeas pueden incluir cargas de tres paletas entre estanterías verticales separadas aproximadamente cada 10 pies (3.1 metros), mientras que la mayor parte de las norteamericanas pueden incluir dos cargas de paletas entre estanterías verticales separadas a 8 pies (2.4 metros) sobre el centro. La profundidad de las estanterías utilizadas por IKEA va desde aproximadamente 8 pies a 14 pies (4.2 metros), mientras que las estanterías de hileras dobles norteamericanas son comúnmente menores a 8 pies de profundidad. NFPA 13 señala que las estanterías de hileras dobles deben tener una profundidad total de 12 pies (3.6 metros) o menos y considera que las estanterías de una profundidad mayor a los 12 pies son estanterías de filas múltiples. El panel técnico identificó parámetros clave, como el área entre barreras verticales, que permitirían aplicar los criterios a una variedad de configuraciones de estanterías.

Para estas pruebas el panel seleccionó rociadores ESFR de orificios grandes, por su capacidad de suministrar cantidades sustanciales de agua en gotas relativamente grandes sobre la columna del incendio. El rápido crecimiento del incendio en las pruebas, resaltó que era más preocupante la activación de demasiados rociadores que la activación de los rociadores a tiempo. Por esta razón, se seleccionaron rociadores de temperatura intermedia en un intento de limitar la cantidad de rociadores activados. La preocupación de activar rociadores adicionales mediante el fenómeno denominado “skipping” —por el cual los rociadores ubicados más lejos del incendio se activan antes que los más efectivos ubicados más cerca—hizo que el panel técnico especificara una distancia máxima de deflector por debajo del cielorraso de 14 pulgadas (35 centímetros).

El plan de prueba global fue guiado por los nuevos requisitos de la edición 2013 de NFPA 13 sobre el desarrollo de diseños alternativos de sistemas de rociadores para el almacenamiento. Un nuevo capítulo identifica parámetros importantes para ser analizados en el programa de pruebas, tales como espacio libre alto y bajo desde la parte superior de la mercadería hasta el rociador, ubicación del rociador en relación a la ubicación de la ignición, y factores de seguridad que se incluirán al aplicar los criterios de diseño.

Hace muchos años que la distancia desde la parte superior de la mercadería almacenada hasta el cielorraso o altura de plataforma se ha reconocido como un factor importante para ser analizado en los criterios de protección de rociadores en desarrollo. Un espacio libre alto entre la parte superior de la mercadería y el cielorraso puede demorar la activación del rociador y permitir que el incendio se propague horizontalmente a lo largo de las estanterías en forma previa a la activación del sistema de rociadores. También podría impactar en el flujo de gases calientes a lo largo del cielorraso y provocar patrones no deseados de activación de rociadores.

Como resultado, la nueva orientación provista en el Capítulo 21 de NFPA 13 incluye requisitos para espacios libres altos desde la parte superior de la mercadería hasta el cielorraso y espacios libres bajos desde la parte superior de la mercadería hasta el cielorraso. Se analizaron ambas condiciones como parte del programa de pruebas. Además, se modificó la ubicación de la fuente de ignición en las pruebas a fin de considerar ubicaciones de ignición centradas entre dos rociadores de cielorraso además de una ubicación de ignición directamente debajo de un rociador. Cada ubicación de la ignición presenta un riesgo diferente para el sistema de rociadores.

Realización de las pruebas

En el verano y otoño boreales de 2012, se llevaron a cabo seis pruebas a escala real en UL, las que investigaban una amplia gama de parámetros identificados en el Capítulo 21 de NFPA 13 (ver “Las pruebas de un vistazo”). El objetivo de las pruebas era controlar la propagación del incendio —este fue el desafío fundamental en todas las pruebas— y limitar las temperaturas del cielo raso para proteger la estructura del techo. En las pruebas se utilizaron principalmente mercaderías expuestas estándar de plástico expandido compuestas por bandejas para carne de poliestireno apiladas y almacenadas en paletas. En total se utilizaron más de 1,000 cargas de paletas para las pruebas, las que fueron vistas por miembros del panel técnico y patrocinadores del proyecto en vivo en UL y en todo el mundo a través de Internet.

Los resultados indicaron que las barreras verticales en combinación con un sistema de rociadores superiores fueron efectivas para demorar la propagación horizontal del incendio por las estanterías. En cada prueba, las llamas alcanzaron el cielorraso del laboratorio de pruebas, 35 a 45 pies (10.6 a 13.7 metros) sobre el piso, en aproximadamente 45 segundos. La activación inicial de los rociadores ocurrió entre los 39 y 52 segundos después de la ignición en todas las pruebas, a pesar de las diferentes configuraciones de altura de almacenamiento de mercaderías y altura del cielorraso. Las temperaturas del cielorraso permanecieron bajas en todas las pruebas.

Cuando se utilizaron conjuntamente con barreras verticales, el criterio de diseño de los rociadores, generalmente resultó efectivo para limitar la propagación del incendio por las estanterías. En la mayor parte de las pruebas, el incendio se propagó alrededor de los extremos de las barreras verticales de los pasillos, pero las barreras verticales controlaron la exposición al fuego de las cargas de paletas adyacentes, lo que permitió que el sistema de rociadores fuera efectivo para limitar una propagación mayor.

A partir del programa de pruebas surgió la preocupación del potencial de que las condiciones del incendio atravesarían el pasillo de 8 pies (2.4 metros) incendiando la mercadería del otro lado. La espuma de poliestireno, como el de las bandejas para carne utilizadas en las pruebas, emite un nivel elevado de radiación térmica cuando se quema, lo que significa que la exposición al fuego de las estanterías adyacentes es relativamente elevada en comparación con otros tipos de mercaderías. Durante las pruebas, las llamas de las estanterías se extendieron a los pasillos, y en la mayoría de los casos la pulverización de agua de los rociadores protegió las mercaderías a través de los pasillos.

Sin embargo, en la sexta prueba, el patrón de activación de los rociadores no protegió adecuadamente las mercaderías ubicadas del otro lado del pasillo y se prendieron fuego. Será necesario efectuar pruebas adicionales para investigar más aún el tema del ancho requerido de los pasillos, o para limitar las mercaderías almacenadas. Mientras que las clasificaciones actuales de NFPA 13 no distinguen entre los plásticos del Grupo A, tales como poliestireno, poliuretano, polipropileno y policarbonato, las diferencias del desempeño de incendio de los plásticos, pueden provocar un impacto significativo a considerar sobre la protección de rociadores necesaria. Los resultados también sugieren que pruebas adicionales que utilicen las mercaderías de IKEA podrían ayudar aún más a mejorar la eficiencia de los sistemas de rociadores de IKEA.

Para IKEA, las pruebas brindan respaldo para la protección de sus mercaderías utilizando criterios de protección de rociadores más eficientes. El Comité Técnico sobre Criterios de Descarga del Sistema de Rociadores probablemente tendrá en cuenta la investigación en su reunión del mes de julio. Considerando la ausencia de criterios para los plásticos expandidos expuestos en NFPA 13, IKEA tiene la esperanza de que el Comité reconozca los esfuerzos hechos por la Fundación y los patrocinadores del proyecto para cerrar la brecha existente en la norma.

Steve Wolin, P.E., jefe de Code Consultants, Inc. de St. Louis, Missouri.


Las pruebas de un vistazo
Las pruebas organizadas por la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios y patrocinadas por IKEA y otros grupos de interés fueron efectuadas el año pasado en Underwriters Laboratories. Las pruebas utilizaron principalmente mercaderías expuestas estándar de plástico expandido, compuestas por bandejas para carne de poliestireno apiladas y almacenadas en paletas. Las alturas de almacenamiento y de cielorraso fueron diferentes, pero todas las disposiciones de estanterías estaban separadas por pasillos de ocho pies. Todas las pruebas utilizaron sistemas de rociadores en el cielorraso con rociadores de ESFR con un espaciamiento de 10 pies por 10 pies. La distancia de deflector debajo del cielorraso era de 14 pulgadas. El objetivo de las pruebas era controlar la propagación del incendio y limitar las temperaturas del cielorraso para proteger la estructura del techo. A pesar de que las temperaturas del cielorraso permanecieron bajas, las pruebas detectaron problemas con la propagación del incendio.

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Descifrar qué materiales hace falta probar verdaderamente
El trabajo de IKEA en la clasificación de mercaderías y la manera en que puede afectar las pruebas de incendio de mercaderías peligrosas.

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Bandejas de carne de poliestireno almacenadas en palets.

Si bien no existe ninguna norma uniforme en la industria, las pruebas de incendio que desarrollan criterios de protección para plásticos expandidos utilizan habitualmente bandejas de carne de poli estireno, del tipo que se utiliza en supermercados para embalar carnes –como producto básico, un riesgo de incendio severo incluso entre plásticos expandidos. Las bandejas de carne se almacenan en pilas sobre paletas, e inicialmente quedan guardadas en bolsas plásticas o envueltas en film. Cuando se encienden,  existe una rápida propagación de llama y las bandejas comienzan a separarse entre sí. La separación de las bandejas de carne agrega un combustible adicional al fuego y aumenta aún más la seriedad del incendio.

Para medir cómo el riesgo de incendio de los productos de plástico expandido expuestos en IKEA se compara con las bandejas de carne, IKEA llevó a cabo pruebas de incendio a mediana escala utilizando un calorímetro en  UL. Las pruebas a mediana escala costaron aproximadamente un 90 por ciento menos que las pruebas a escala completa, pero aportaron datos que comparan el riesgo de incendio relativo de los diferentes artículos. Las pruebas consistieron en una configuración de almacenamiento de estantería de dos paletas de alto por dos paletas de ancho y dos paletas de profundidad, cargado con productos habituales de los que comercializa IKEA o bandejas de carne, dependiendo de la prueba. Se prendió fuego en el espacio de ventilación central en la parte inferior de la estantería. Un gran calorímetro se utilizó para medir la tasa de liberación de calor del fuego. Se utilizaron boquillas de agua pulverizada ubicadas a una corta distancia por encima de la parte superior de la estantería para investigar cómo influía la aplicación de agua en la tasa de liberación de calor del fuego.

Las pruebas a mediana escala se utilizaron para evaluar los diferentes tipos de colchones de IKEA en una variedad de configuraciones de almacenamiento. Por ejemplo, la línea de producto de IKEA incluye colchones tanto de espuma de poliuretano como de espuma de látex. Los colchones pueden almacenarse en forma plana horizontal como verticalmente. También pueden enrollarse sus extremos o bien horizontalmente en una estantería. Se trabajó con cada una de las configuraciones habituales de almacenamiento y con los diferentes tipos de colchón.

Los resultados de las pruebas indicaron que las bandejas de carne generaban un aumento más rápido de la dimensión del incendio que cualquiera de las configuraciones de colchones. Los resultados también indicaron que la pulverización de agua era menos efectiva en controlar un incendio en el que participaban colchones de látex que en los que participaban colchones de espuma de poliuretano. Los colchones de espuma de poliuretano generaban una dimensión máxima de incendio sustancialmente menor que ambos, las bandejas de carne y los colchones de espuma de látex. En base a estos resultados, se espera que los criterios para la protección de rociadores se desarrollen en base a pruebas efectuadas sobre bandejas de carne, incluidos aquellos criterios desarrollados como parte del programa de investigaciones en la Fundación, y se espera que sean resultados conservadores al aplicarse a la gama real de productos almacenados en los depósitos de IKEA.

Las pruebas también ofrecieron una plataforma de base para evaluar otros productos comercializados por IKEA. Por ejemplo, si IKEA comenzara a fabricar colchones con algún nuevo tipo de espuma, tales colchones podrían compararse con los colchones existentes y con las bandejas de carne en las pruebas a mediana escala, en lugar de repetir costosas pruebas a gran escala. Además, las pruebas a mediana escala sugieren que diferentes tipos de plásticos expandidos pueden variar sustancialmente en un riesgo de incendio. De esta manera, podrían desarrollarse criterios de protección más eficientes para proteger la espuma de poliuretano utilizada en los colchones en comparación con la protección requerida para la espuma de poli estireno  utilizada en las bandejas de carne. Nuevas investigaciones podrían abordar una sub categoría de plásticos expandidos que se enfocaría más exactamente en los criterios de protección para los artículos de IKEA y  de aquellos otros fabricantes, distribuidores y minoristas de mobiliario similares, en lugar de la relativamente amplia -y más difícil de proteger- categoría de todos los plásticos expandidos.

– Steve Wolin

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Helados Inflamables. Componentes peligrosos en la elaboracion de helados y alimentos.

Posted by Firestation en 17/03/2013

El helado es uno de los productos favoritos de los norteamericanos y uno de los más exitosos productos lácteos de todos los tiempos. De acuerdo con el Servicio de Investigación Económica del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, se produjeron aproximadamente 1.300 millones de galones de helado en los Estados Unidos, en el año 2004. Durante ese año, el consumo promedio por persona fue de aproximadamente 5 galones.

En apariencia, se piensa en el helado y su producción como algo completamente inocuo. Se congela y luego se derrite al ser expuesto a la temperatura ambiente. Sus ingredientes básicos son leche y crema, edulcorantes y aditivos incorporados para estabilizar, dar textura y firmeza. Hasta ahí, ningún componente peligroso. Pero, ¿qué sucede con los saborizantes?

De acuerdo con la Asociación Internacional del Helado, aproximadamente el 50 por ciento de los quince sabores de helado preferidos son de vainilla o incluyen un componente a base de vainilla (como trocitos de chocolate, vetas de salsa de caramelo de vainilla, etc.). ¿Sabía que la mayoría de los saborizantes de vanilla poseen una base de alcohol (etilo) con puntos de inflamación momentánea inferiores a 100º F (37º C), lo que hace que sean clasificados como líquidos inflamables de Clase I, según se establece en el Código NFPA 30, Líquidos Inflamables y Combustibles? En realidad, muchos de los productos saborizantes que se utilizan en la producción de helados son fórmulas líquidas, en base a alcohol, que poseen puntos de inflamación momentánea, por lo que se clasifican dentro del rango de líquidos inflamables-combustibles. Además, la mayoría de los productos saborizantes se envían en contenedores plásticos de una capacidad que oscila entre 1 y 55 galones (208 litros) o en tambores de almacenamiento más grandes.

El caso en estudio que se describe a continuación muestra un ejemplo de la vida real sobre cómo un riesgo de incendio inesperado, en este caso el inadecuado almacenamiento de líquidos inflamables, puede ser controlado utilizando el enfoque del análisis de riesgo en etapas lineales (incluidos el reconocimiento, evaluación, y reparación del riesgo, la toma de decisiones y medidas de implementación), conjuntamente con la aplicación de lo establecido en el código de incendio correspondiente (en este caso, el NFPA 30), y el adecuado tratamiento que debe darse a obstáculos inesperados que podrían aparecer en el camino.

Antecedentes de pérdidas provocadas por líquidos inflamables y combustibles
Según el informe del año 2006 “Selección de incendios ocurridos en los Estados Unidos, en ocupaciones seleccionadas” publicado por la División de Investigación y Análisis de Incendios de la NFPA, durante el período 1999-2002, se registró un promedio estimado anual de 1.100 incendios estructurales ocurridos en instalaciones industriales y de fabricación, que involucraron líquidos inflamables o combustibles o productos del gas como los materiales que se encendieron en primer lugar. Los daños materiales directos anuales y estimados, provocados por dichos incendios fueron de US$ 112 millones. De manera similar, el informe de la NFPA para “Propiedades de almacenamiento”, para el mismo período de tiempo, mostró un estimado anual de 800 incendios estructurales que involucraron líquidos inflamables o combustibles/productos del gas, como los materiales que se encendieron en primer lugar. Los daños materiales directos anuales, resultantes de los 800 incendios, fueron de US$ 22 millones.

Posiblemente, la mejor ilustración del potencial de grandes pérdidas de dichos líquidos sea lo que muchos consideran las pérdidas características provocadas por incendios que involucren productos líquidos inflamables. El 27 de mayo de 1987, se inició un incendio en la planta de distribución de pinturas para automóviles cuando una cantidad de 8 a 10 cajas con contenedores metálicos de 1 galón (3,7 litros) que almacenaban productos líquidos inflamables se cayeron de una carga que estaba siendo trasladada en un carretón de elevación. El charco de líquido inflamable resultante fue encendido por una chispa proveniente del motor eléctrico del carretón y rápidamente se propagó hacia el sitio adyacente de almacenamiento a granel de productos líquidos inflamables contenidos en recipientes metálicos y plásticos.

El subsiguiente incendio se propagó rápidamente en este edificio no combustible y el techo de acero comenzó a colapsar dentro de un plazo de cinco minutos de haberse iniciado el fuego, a pesar de la presencia de rociadores automáticos. Aún con los rociadores automáticos funcionando y a pesar de los esfuerzos por combatir el incendio de los departamentos de bomberos locales, el fuego derribó una muro cortafuego y en un lapso de aproximadamente 30 minutos, todo el edificio de 180.000 pies cuadrados (16.722 metros cuadrados) se vio envuelto por el fuego. Los costos por daños en bienes muebles e inmuebles, así como por remoción de escombros, fueron estimados en US$ 49 millones (al tipo de cambio del dólar vigente en el año 1987).

Como resultado de estas pérdidas, las organizaciones de protección contra incendios comenzaron a considerar con mayor detalle el potencial de riesgo que presentaban los incendios provocados por líquidos inflamables y combustibles.

Estudio del caso
Una compañía de New England elabora helados para su venta minorista en todo el este de los Estados Unidos. Una de las sucursales elabora el 100 por ciento de los productos de helado de la compañía y está compuesta por dos edificios independientes.

Las instalaciones principales tienen una superficie aproximada de 200.000 pies cuadrados (18.580 metros cuadrados), y consisten de un edificio de un piso y de un segundo piso parcial, compuesto por una mezcla de construcciones, aunque mayormente por mampostería y construcciones no combustibles de paneles de acero liviano sobre marcos de acero o muros exteriores de bloques de mampostería, y en gran parte por techos con base de acero expuesto sobre vigas de celosía. El edificio alberga las operaciones de elaboración de helado, así como las áreas de almacenamiento de materias primas y productos terminados y las oficinas corporativas. Las áreas de almacenamiento, elaboración y soporte se entremezclan dentro del edificio y, debido a la ausencia de muros cortafuego certificados como resistentes al fuego, son consideradas como una única área de incendio, según establece el NFPA 30.

Aproximadamente un 75 por ciento del edificio está protegido por rociadores automáticos en modo control. Los sistemas de rociadores se consideran de un diseño de área/densidad aceptable, según lo establecido en la NFPA 13, Norma para la instalación de sistemas de rociadores, y los sistemas de mayor demanda protegen mercancías mezcladas, materiales para almacenamiento de productos secos en estanterías de hilera doble de hasta 16 pies (4,8 metros) con una altura de techo de 21 pies (6,4 metros).

Diversas áreas del edificio están refrigeradas con equipos a base de amoníaco. En dichas áreas se encuentran algunas salas de enfriamiento pequeñas para almacenamiento de materias primas y varias salas de congelación que en su totalidad ocupan una superficie aproximada de 50.000 pies cuadrados (4.645 metros cuadrados). Las salas de congelación se utilizan para almacenar productos de helado terminados, considerados mercancías de almacenamiento de Clase I por la NFPA 13, en estanterías de hileras múltiples de hasta 25 pies (7,6 metros) con una altura de techo de 30 pies (9,1 metros). Están unidas y construidas con paneles de aislamiento con frente metálico aprobados, colocados sobre un marco de acero. Ninguna de las salas de congelación dispone de rociadores, aunque están provistas de alarmas de incendio automáticas con detectores de calor.

El edificio secundario es de un piso, con una superficie de 80.000 pies cuadrados (7.432 metros cuadrados), construido con estructuras de mampostería no combustible con muros exteriores de bloques de mampostería y techo con base de acero expuesto sobre vigas de celosía. La materia prima compuesta por mercancías mezcladas y los materiales de envase se almacenan en estanterías de hilera doble a 20 pies (6 metros) con una altura máxima de techo de 30 pies (9,1 metros). En el sector central del edificio hay una sala de enfriamiento de aproximadamente 25 pies (7,6 metros) por 110 pies (33 metros) que se utiliza para almacenar los productos con ingredientes refrigerados. El edificio está totalmente protegido por rociadores automáticos de modo control de diseños de área/densidad adecuados, según lo establecido en NFPA 13. La sala de enfriamiento está protegida por un sistema de rociadores automáticos específicamente asignado y provisto de anticongelante.

La planta cuenta con un suministro de agua de 2.000 gpm (7.570 lpm) en una bomba de incendio diesel de 100 psi, que aspira el líquido proveniente de un tanque de succión subterráneo de 400.000 galones (1.514.164 litros). Dicha bomba y el tanque de succión abastecen a todos los sistemas de rociadores automáticos, así como a los hidrantes del amplio patio privado de la planta. A tres millas de las instalaciones hay un departamento de bomberos asalariados. La planta dispone de un sistema de alarmas de incendio automáticas, que incluye la detección del flujo de agua de los rociadores, de la supervisión de las válvulas de los rociadores y de calor y humo; alarmas de incendio manuales; bomba de incendio y alarmas de supervisión de amoníaco monitorizadas por estación central.

En sí mismo, el proceso de elaboración de helados se considera un proceso industrial estándar que comprende operaciones de licuado, mezcla, pasteurización y homogeneización, congelado y envasado.

Reconocimiento de la exposición a los saborizantes
En principio, un sondeo sobre prevención de pérdidas reveló varios casos de productos saborizantes a base de inflamables en contenedores plásticos de 1 galón, una cantidad relativamente baja, almacenados fuera del área de producción principal de la planta. Ello indujo al funcionario de seguridad de la compañía a cuestionarse si debía considerarse un almacenamiento especial para los “otros” productos saborizantes presentes en la planta.

  • Se llevó a cabo un segundo sondeo de toda la planta con el personal de seguridad y de producción. Este reveló cantidades significativas de productos líquidos a base de inflamables y combustibles debidamente etiquetados en diversas áreas de los dos edificios, y almacenados en contenedores plásticos de varios tamaños [desde 1 galón (3,7 litros) a 55 galones (208 litros)]. La gran mayoría de estos materiales eran saborizantes que se utilizaban en la elaboración de diversos sabores de productos de helado.

Tomando en cuenta las recomendaciones que surgirían de este sondeo, la compañía solicitó a la autoridad competente local la revisión de las conclusiones. Una vez analizada la situación, tanto la autoridad competente como el jefe de bomberos del estado arribaron a la conclusión de que la situación actual representaba un serio riesgo de incendio incontrolado y exigieron la implementación de medidas para su control, conforme a lo establecido en NFPA 30, mediante el trabajo conjunto con el departamento de prevención de pérdidas de la aseguradora de la compañía.

Evaluación del riesgo
Se llevó a cabo un estudio para determinar cuáles eran específicamente los productos saborizantes utilizados, cuándo eran utilizados (algunos saborizantes se usaban únicamente durante determinados períodos del año), las cantidades máximas que se encontraban en el sitio, dónde se almacenaba habitualmente cada uno de los productos, y los índices de inflamabilidad, según lo establecido en la Hoja de datos de seguridad del material (MSDS) aplicable.

El estudio reveló las siguientes características del riesgo:

  • Presencia de varios miles de galones de saborizantes líquidos inflamables y combustibles;
  • La gran mayoría de estos saborizantes estaban clasificados como líquidos inflamables de Clase IB o IC;
  • Los productos eran hidromiscibles, con un contenido superior al 50 por ciento de líquidos de Clase I (en la mayoría de los casos alcohol etilo);
  • Todos los saborizantes estaban almacenados en contenedores plásticos de 1 galón (3,7 litros) a 55 galones (208 litros);
  • No existía un área de almacenamiento centralizada para estos productos, aunque la mayoría estaban almacenados en áreas de almacenamiento general, tanto refrigeradas como no refrigeradas, y
  • Los productos eran almacenados tanto sobre el piso como en estanterías.

Si se aplica lo establecido en NFPA 30, Capítulo 6 “Almacenamiento en contenedores y tanques portátiles”, queda claro que estos productos no estaban almacenados o protegidos de manera adecuada, dado que no se cumplía con dos de los requisitos principales establecidos en la Sección 6.5.2, Depósitos para fines generales:

  1. Las áreas de almacenamiento que contenían los productos no estaban separadas de otras ocupaciones por un muro cortafuego con una resistencia al fuego de cuatro horas (según se define en la norma NFPA #221) o siquiera por un muro de tabique con una resistencia al fuego de dos horas (conforme a lo aprobado por la autoridad competente), según se establece en la Sección 6.5.2.1.
  2. Conforme a lo dispuesto en la Sección 6.5.2.4, en depósitos de fines generales está estrictamente prohibido el almacenamiento de líquidos inflamables de Clase I y combustibles de Clase II en contenedores plásticos.

Se arribó a la conclusión de que el almacenamiento de los productos saborizantes presentaba un severo y gran riesgo de pérdida por incendio para la planta. Dado que esta planta era el único lugar de elaboración de la compañía, no sólo se ponían en riesgo los bienes muebles e inmuebles de la compañía sino también la totalidad del negocio.

Recursos para mitigar el riesgo
Trabajando en forma conjunta con la compañía y con un consultor de construcciones de la industria alimenticia, la aseguradora de la compañía ofreció los siguientes recursos potenciales:

  • Almacenar todos los productos, tanto inflamables como combustibles, en tráilers o galpones de almacenamiento separados y de poco valor, ubicados en el patio de la planta, bien distantes de todo edificio o equipamiento de importancia.
  • Reducir la cantidad de productos en existencia y almacenados en gabinetes listados para líquidos inflamables, en adhesión a las disposiciones del NFPA 30.
  • Construir una sala de almacenamiento interior o separada por muros o tabiques, resistentes al fuego, según lo establecido en los requisitos del NFPA 30, Sección 6.4, para todos los productos inflamables. Los productos líquidos combustibles deberían ser almacenados en estanterías especialmente asignadas, protegidas por un techo y rociadores intermedios entre estanterías y por barreras horizontales, según se establece en NFPA 30, Sección 6.8.

Todas estas opciones presentan ventajas y desventajas si se toma en cuenta la funcionalidad, el flujo (del proceso) de fabricación y los costos, pero surgió un factor no previsto que inicialmente no había sido contemplado por ninguna de las partes.

Ello fue el hecho de que algunos productos saborizantes estaban almacenados en áreas refrigeradas y otros no. El personal de control de calidad del producto de la compañía determinó que los saborizantes refrigerados no podían ser almacenados en un entorno que no dispusiera de refrigeración sin que se altere el gusto de los productos de helado terminados en los que se usaban. Así, se planteó el dilema de requerir versiones redundantes de cualquiera de los recursos elegidos, una para el producto refrigerado y otra para el producto no refrigerado.

Luego de consultar con los proveedores de saborizantes de la compañía y con su departamento interno de control de calidad del producto, la compañía arribó a la conclusión de que el almacenamiento de saborizantes que habitualmente no requerían refrigeración en un entorno refrigerado no alteraría el gusto de los productos de helado terminados. Por lo tanto, todos los saborizantes podían ser almacenados en un entorno refrigerado, si fuera necesario.

Decisión de la gerencia
Respecto de las opciones ofrecidas, el requisito de un entorno refrigerado, así como los aspectos de seguridad del personal relacionados con la manipulación del material entre edificios durante períodos de condiciones climáticas adversas eliminaba la posibilidad de almacenar el producto en tráilers o galpones a la intemperie.

Basándose en la practicidad, no se aceptó la opción de almacenar los saborizantes en gabinetes listados para líquidos inflamables, dado que la compañía trabajaba con varios miles de galones de producto saborizante en el sitio en todo momento, y NFPA 30 limita las cantidades que pueden ser almacenadas en gabinetes en una sola área de incendio a 360 galones (1.362 litros) —  tres gabinetes con 120 galones (454 litros) en cada uno.

La decisión final fue la de almacenar todos los saborizantes líquidos inflamables y combustibles, refrigerados, en un cerramiento para almacenamiento de líquidos inflamables certificado como resistente al fuego, y almacenar los productos líquidos combustibles, no refrigerados, en las áreas de almacenamiento en estanterías existentes y proveerlas de los rociadores intermedios entre estanterías y de las barreras horizontales requeridos.

Dado que el entorno refrigerado constituía un requisito, la solución más simple sería almacenar estos productos en cerramientos de gabinetes para almacenamiento de líquidos inflamables listados, pre-diseñados mediante ingeniería y pre-fabricados, según lo permitido por el código NFPA 30. Una desventaja era la limitada dimensión del gabinete disponible, lo cual implicaba que para cumplir con los requisitos de NFPA 30, se necesitarían dos gabinetes de un costo estimado de US$ 64.000. Este importe no incluía el costo adicional que demandaría cumplir con los requisitos de protección del almacenamiento en estanterías de productos combustibles no refrigerados.

Por lo tanto, la compañía decidió que la solución más rentable sería construir una nueva sala de almacenamiento interior para líquidos inflamables, certificada como resistente al fuego, en el lugar de una de las salas de enfriamiento existentes del edificio principal de elaboración, para almacenar todos los productos saborizantes inflamables y combustibles.

Como estrategia provisoria para la mitigación de pérdidas, todos los productos saborizantes serían almacenados en el edificio del depósito independiente de materias primas, a fin de eliminar el riesgo de incendio en las operaciones de elaboración que se desarrollaban en la planta principal.

Implementación
La descripción general de las características de diseño básicas de la sala, requeridas por NFPA 30, Sección 6.4, incluía lo siguiente:

  • Las dimensiones de la sala permitían albergar una cantidad máxima de diez galones de líquido almacenado por pie cuadrado, considerando que se disponía de la protección de rociadores.
  • Conjuntos de montaje de muros y cielorrasos construidos con una certificación de resistencia al fuego de dos horas, con aberturas para puertas protegidas por puertas autocerrantes listadas, con una resistencia al fuego de 1,5 horas.
  • Cableado eléctrico y equipos diseñados para ubicaciones peligrosas de Clase I, División 2 (según lo establecido en el NFPA 70, Código Eléctrico Nacional).
  • Contención para derrames provista mediante un piso inclinado hacia un drenaje especialmente asignado y hacia un tanque colector.
  • Protección contra incendios mediante rociadores de modo-control, de factor 11,2k, de respuesta rápida y temperatura normal, diseñados para proveer una densidad mínima de 0,60 gpm/pie cuadrado sobre el área de la sala. Se admite para la protección de productos hidromiscibles que contengan más del 50 por ciento de líquidos de Clase I dispuestos en tarimas o pilas.

El código NFPA 30 no requería ventilación mecánica ni construcciones contra daños, dado que no se preveía llevar a cabo operaciones de expendio dentro de la sala, ni el almacenamiento de productos líquidos inflamables de Clase IA.

Considerando que la sala iba a ser utilizada para almacenar productos comestibles, los conjuntos de montaje de muros y cielorrasos debían estar aislados e incluir componentes de imposta que no sólo cumplieran con los requisitos de certificación de resistencia al fuego de la NFPA, sino también con las normas de la FDA sobre el uso de ocupaciones con presencia de alimentos. Eventualmente, los paneles de cielorraso y muros aislados que cumplían con todos los requisitos fueron identificados y aprobados por la autoridad competente, aunque ello requirió más tiempo e investigaciones adicionales.

Tomó 10 meses y alrededor de US$ 90.000 completar el proyecto de la sala interior para líquidos inflamables. Si se lo compara con el estimado de US$ 70 millones de la aseguradora sobre el valor asegurado total expuesto a pérdida por incendio en relación con el riesgo previo que dejaba de presentarse, todas las partes consideraron que el gasto estaba bien justificado. Se había mitigado ampliamente un gran riesgo de pérdida, evitando daños en bienes muebles e inmuebles, así como la interrupción del negocio y la potencial pérdida de participación en el mercado de la compañía.

Lecciones aprendidas
La mejor lección que se obtiene del estudio de este caso es que puede haber presencia de grandes cantidades de líquidos inflamables y combustibles en ocupaciones inesperadas. Ya sea por productos saborizantes incluidos en la elaboración de helados, solventes, medios líquidos hidráulicos o de corte que se utilicen en ocupaciones de trabajo con metales o el almacenamiento de productos como antisépticos para manos (elaborados en su mayoría a base de etanol) ubicados en depósitos de distribución de productos de limpieza, debe tomarse conciencia del riesgo de incendio que presentan todos los materiales líquidos que se hallan dentro de una ocupación.

Asimismo, también debe prestarse especial atención al adecuado almacenamiento y protección de materiales líquidos inflamables, a fin de mitigar su gran potencial de pérdida por incendio, aplicando como estrategias principales el aislamiento, la contención y la supresión. Según se ha observado en el estudio de este caso, para alcanzar la meta deseada, resulta de gran utilidad aplicar un enfoque de análisis de riesgo en etapas lineales, que abarque la aplicación de códigos y normas de la NFPA, junto con las necesidades específicas del lugar en estudio.

La falta de acción ante la presencia de líquidos inflamables puede afectar negativamente la capacidad de una compañía para permanecer en actividad.

Phillip Bistany es ingeniero de cuentas Sénior de Liberty Mutual Property

nfpajla.org/

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NFPA Journal Latinoamericano. Los desafíos de los depósitos.

Posted by Firestation en 03/02/2013

Por Richard Gallagher

NFPA 13Dado que, para los bomberos resulta cada vez más difícil proteger los depósitos, un panel de expertos ofrece tres esquemas de protección fija de incendios, diseñados para lograr una extinción completa.

[Para leer esta nota con todos los cuadros haga clic aquí para leer la versión en PDF]

No existe duda alguna, de que los rociadores automáticos desempeñan un papel esencial en el control de los incendios en depósitos, pero NFPA 13, Instalación de sistemas de rociadores, reconoce que los rociadores por sí solos no están previstos para apagar tales incendios. Lo que está previsto es que los rociadores puedan controlar o disminuir un incendio; NFPA 13 define los conceptos de control de incendio y supresión de incendio, y el Manual de Sistemas de Rociadores Automáticos de NFPA ofrece una mayor profundización en el tema. Pero siempre se espera que los bomberos sean los que vayan y realicen la extinción final del incendio en forma manual.

Sin embargo, esto es cada vez más difícil de hacer, ya que los riesgos asociados con los depósitos en donde se realiza un combate de incendio manual, han aumentado en los últimos 60 años. Los depósitos de la actualidad son más grandes, más altos, se encuentran llenos de más mercadería, y contienen mayores cantidades, y más variedad, de productos básicamente más peligrosos que en el pasado. Resulta algo común ver depósitos en parques industriales que superan el equivalente a 10 o más canchas de fútbol americano; algunos alcanzan las 30 canchas o incluso más. Estos enormes depósitos también cuentan con techos de una altura que va de los 30 a 40 pies (9.1 a 12.1 metros); en donde se instalan sistemas automáticos de almacenamiento y recuperación, la mercadería puede colocarse en estanterías a 100 pies (30.5 metros) o más sobre el nivel del suelo. Las exigencias económicas y de eficiencia de los depósitos requieren la necesidad de potenciar al máximo la altura de almacenamiento y reducir la superficie del suelo sin usar, lo que significa reducir la cantidad y el tamaño de los pasillos. La mayor ventaja puede lograrse mediante el almacenamiento en pilas o en estanterías de hileras múltiples. Además, ciertos productos almacenados, como plásticos y aerosoles, representan un peligro de incendio significativamente mayor en relación a los combustibles comunes.

En vista del riesgo cada vez mayor, cabe la pregunta: ¿resulta razonable esperar que los bomberos ingresen a un depósito para apagar un incendio controlado por rociadores? Aunque ha habido muchos avances en cuanto a vestimenta de protección y equipamiento manual de combate de incendio, los adelantos no han abordado los desafíos del combate de incendios en depósitos. Consideremos la responsabilidad de un oficial de bomberos a cargo del incendio de un depósito controlado por rociadores. El oficial a cargo tendrá una serie de preguntas cruciales para abordar, pero pocos recursos que brinden la información precisa que resulta necesaria para lograr decisiones eficientes. En un edificio lleno de humo, ¿cómo se sabe si los rociadores están controlando el incendio del depósito? ¿Cómo podemos saber si los rociadores están manteniendo todo el acero del edificio a bajas temperaturas y estructuralmente sólido? ¿Cómo podemos saber si en algún lugar la mercadería se halla inestable y con riesgo de desplomarse debido a daños provocados por el incendio o por el agua? ¿Cómo podemos saber cuándo se ha extinguido el incendio, o cuándo es el momento de ventilar el edificio y apagar los rociadores? ¿Cómo pueden los bomberos ingresar y manejar de manera segura toneladas de mercadería colocadas en pilas o estanterías por encima de ellos? En esos momentos críticos, los oficiales de bomberos no tienen otra opción más que adivinar y entonces, en cada vez más casos, están tomando la sensata decisión de no arriesgar a su personal en un esfuerzo incierto de salvar bienes que quizás ya están perdidos.

Mientras que se espera que, dentro de límites razonables, el departamento de bomberos pueda manejar los incendios de depósitos , deben comprenderse y establecerse cuáles son eso límites. Para aquellos depósitos no comprendidos dentro de los límites razonables, existe la necesidad de soluciones imaginativas para no sólo controlar, sino para extinguir los incendios en dichas estructuras sin la intervención de seres humanos.

Para iniciar un debate sobre posibles soluciones, la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios organizó un taller sobre depósitos de alto riesgo durante el Simposio de Investigación y Aplicaciones de Supresión y Detección, o SUPDET (por sus siglas en inglés) llevado a cabo en febrero de 2010 en Orlando, Florida. El taller se centró en el estudio de un caso hipotético de un depósito con almacenamiento en altura en una comunidad rural, una ubicación común de los mega-depósitos de hoy en día, debido en parte a la disponibilidad de tierra económicamente accesible. El depósito del caso de estudio medía 55 pies (16.7 metros) de ancho, 150 pies (45.7 metros) de largo, y 70 pies (21.3 metros) de alto, estaba construido en acero y almacenaba plásticos de Grupo A en una configuración de estanterías múltiples de 13 niveles de 65 pies (19.8 metros) de altura. El almacenamiento se manejaría mediante un sistema automático de almacenamiento y recuperación con funcionamiento en pasillos de 5 pies de ancho. La estantería principal tendría un ancho de cuatro cargas de pallets. El jefe de bomberos local dice que los bomberos sólo ingresarían al edificio en un esfuerzo para rescatar personas que pudieran salvarse.

Frente a una serie de condiciones que desafiaban la inteligencia convencional, se dieron un grupo de presentaciones en el taller, de las que emergieron visiones de avanzada sobre enfoques de protección de incendio fija diseñados para extinguir el incendio sin la intervención del departamento de bomberos. Entre las presentaciones encontramos tres trabajos que utilizaron sistemas de protección de incendio comercialmente disponibles aplicados de maneras poco convencionales. Presentamos aquí dichos métodos sólo a manera de posibilidades hipotéticas en forma conceptual, no como realidades de ingeniería detalladas que han sido analizadas por la comunidad de protección de incendios o que se han sometido a análisis científicos rigurosos. El objetivo es fomentar el debate de un tema de importancia fundamental para la industria, las empresas aseguradoras, el departamento de bomberos y las organizaciones creadoras de normas, como la NFPA, y estimular futuros trabajos a fin de crear soluciones tanto realistas como efectivas en relación a los costos.


ESFR + Dióxido de carbono

Concepto de Aon Fire Protection Engineering (Denominada antiguamente Schirmer Engineering)

CONCEPTO – Este concepto utiliza rociadores con espacio de conducto de supresión temprana y respuesta rápida (ESFR, por sus siglas en inglés) como supresión primaria, complementado por dióxido de carbono, un agente que ya se encuentra comercialmente disponible, probado en aplicaciones de protección de incendio, y que puede transportarse por tuberías por largas distancias utilizando su propia presión almacenada. (NFPA 12, Norma para sistemas extintores de dióxido de carbono, brinda una orientación para aplicar sistemas de dióxido de carbono).

El dióxido de carbono es el agente extintor de incendios ideal para líquidos inflamables, riesgos eléctricos y ocupaciones sensibles al agua. Cuando se descarga, el sistema de dióxido de carbono no deja ninguna clase de residuos. Esto significa que no contribuye al alcance de la contaminación durante un incendio, y no agrava las condiciones para la limpieza después de un incendio. El concepto divide el espacio en zonas altas y bajas; las zonas altas son protegidas solamente por los rociadores ESFR, mientras que las zonas bajas reciben la protección de los rociadores ESFR en la parte superior de la zona, y se complementa la acción con la aplicación de dióxido de carbono para reducir el contenido de oxígeno en la zona hasta el punto en donde las llamas abiertas no resultan posibles. Las zonas bajas estarán reservadas para los riesgos de almacenamiento más difíciles. Mientras que el modelo utiliza dióxido de carbono sólo en las zonas más bajas, sería interesante considerar su uso también en las zonas altas.

ESQUEMA – Se instalan barreras horizontales y verticales sólidas en las estanterías para separar el espacio en cuatro zonas de protección, dos zonas bajas de 25 pies (7.6 metros) de altura, y dos zonas altas de 45 pies (13.7) de altura (encima). La distribución en zonas fue propuesta a fin de brindar barreras de protección coherentes con el límite máximo de altura de cielorraso para rociadores ESFR y de limitar el dióxido de carbono que se descargaría en respuesta a un incendio. NFPA 13 brinda orientación sobre materiales de barrera, como placas de metal y madera.

Para protección primaria, se incluyen dos niveles de rociadores ESFR, uno a nivel del cielorraso, diseñado para proteger la parte superior de 40 pies (12.1 metros) de almacenamiento (arriba derecha), y otro nivel ubicado en las estanterías para proteger el almacenamiento a 25 pies (7.6 metros) y por debajo (centro). El diseño se ve mejorado ubicando selectivamente los rociadores ESFR en los espacios de conducto en la parte superior de cada zona. Las boquillas de dióxido de carbono ubicadas en las estanterías se instalan en la segunda, tercera y cuarta fila de almacenamiento de solamente una zona baja, entre 15 pies (4.5 metros) y 25 pies (7.6 metros) sobre el nivel del suelo, según se indica en el centro de la ilustración. El dióxido de carbono se almacena en un tanque refrigerado, posiblemente ubicado fuera del edificio, y el gas se envía por tuberías a las boquillas en la configuración de almacenamiento en estanterías en caso de incendio. Dentro de las zonas se ubican dispositivos de detección de calor lineales o de tipo punto.

CÓMO FUNCIONA – La detección de calor en una zona superior dispara la alarma de incendio, y el flujo de agua del sistema ESFR se inicia y continúa hasta que se extinga el incendio (derecha, arriba). En las zonas más bajas, la detección de calor dispara la alarma de incendio, se inicia el flujo de agua del sistema ESFR, y se inicia la descarga del sistema de CO2 con retardo de tiempo y se coordina con el sistema ESFR (abajo izquierda). NFPA 12 requiere este retardo de tiempo para permitir la evacuación del personal y para asegurar el funcionamiento de los rociadores ESFR. El retardo de tiempo de descarga de CO2 a menudo es de 30 segundos, pero puede necesitarse más tiempo para una evacuación completa en instalaciones de mayor envergadura. En la parte inferior derecha, a medida que el sistema ESFR sigue funcionando, comenzando la supresión del incendio y manteniendo la estructura y las estanterías de acero del edificio, se dirige el dióxido de carbono a las boquillas en la configuración del almacenamiento en estanterías y se libera en la zona en donde se encuentra el incendio, extinguiendo el incendio mediante la reducción del oxígeno en la zona protegida.

BENEFICIOS Y DESAFÍOS – El modelo saca provecho de una tecnología conocida y probada en la forma de rociadores ESFR, pero da un paso más al extender la tecnología ESFR utilizando “cielorrasos” mediante la instalación de barreras sólidas y luego introduciendo el rociador ESFR dentro de los espacios de conducto en sólo dos niveles de la estructura de 70 pies (21.3 metros) de altura. Se evita un sistema convencional de rociadores ubicados en las estanterías en todos los niveles.

Un beneficio especial del dióxido de carbono en una configuración de depósito es su capacidad de manejar incendios que involucran productos básicos de alto riesgo, tales como líquidos inflamables y combustibles. En el pasado, se perdieron grandes depósitos cuando la protección de incendio se vio sobrepasada por incendios que involucraban productos básicos de un riesgo mayor al considerado originalmente. Con el paso del tiempo, los productos básicos de riesgo mayor van ingresando paulatinamente al almacenamiento, así como se van reemplazando gradualmente los productos metálicos por productos de plástico. Los productos básicos de riesgo mayor también pueden almacenarse intencionalmente debido a necesidades comerciales. Un ejemplo puede ser un derrame de líquidos inflamables que no entraban en el área normal de almacenamiento de líquidos inflamables.

La seguridad del personal se convierte en una preocupación cuando se considera al dióxido de carbono como sistema de protección. NFPA 12 brinda requisitos para alarmas de evacuación, retardos de descarga para evacuación y requisitos de un sistema de bloqueo y etiquetado para manejar exposiciones asociadas con una liberación inesperada de este gas inerte y asfixiante. Resulta esencial que la instalación de un sistema que utiliza CO2 cumpla al pie de la letra con todos los requisitos de NFPA 12.

Antes de que el dióxido de carbono pueda convertirse en una solución corriente de protección de depósitos, se necesitan investigación, puesta a prueba y listado para dos características específicas del sistema: Un esquema adecuado de detección de incendios ubicado en la estantería para liberar el sistema de dióxido de carbono, y una boquilla para dióxido de carbono para usar en un sistema de estanterías. Un desafío adicional para este modelo es que en la actualidad no se cuenta con rociadores ESFR listados para uso en estanterías. Sería necesario un procedimiento de puesta a prueba y listado para rociadores ESFR de uso en estanterías a fin de respaldar este enfoque de protección tan innovador y prometedor.


Espuma de alta expansión
Concepto de FPI Consortium y Hughes Associates

CONCEPTO La propuesta de espuma de alta expansión hace uso de una solución que ya ha sido probada para detectar incendios de alto riego. La espuma de alta expansión aplicada de acuerdo con NFPA 11, Norma para espumas de baja, media y alta expansión, es un agente de extinción de incendio comúnmente utilizado para proteger hangares de aeronaves, almacenamiento de líquidos inflamables, almacenamiento de papel enrollado, y una serie de otras aplicaciones. El principio de diseño es simple: Utilizar una inundación total en un área dividida en zonas hasta una profundidad en la que el incendio quede sumergido. El concepto utilizó investigación sobre el uso de espuma de alta expansión para extinguir incendios en espacios a bordo de una embarcación que involucraban pallets de madera y una acumulación de líquidos inflamables. Hughes Associates presentó los hallazgos de esta investigación en la conferencia SUPDET 2009 de la Fundación para Investigaciones de Protección contra Incendios.

ESQUEMA Para reducir el requisito total de suministro de agua, se utilizan barreras verticales sólidas o de tela para dividir el espacio en cuatro zonas de protección iguales, como se señala a continuación. Se consideraron dos métodos de detección de calor: Detectores de calor de punto de cielorraso y para estantería, y detección de calor lineal ubicada dentro de las estanterías, con líneas que cambian de frente a parte trasera y de lado a lado en cada nivel de la configuración. También se propuso la detección de llamas para cubrir áreas y pasillos abiertos del edificio. Se ofrecieron los sistemas de detectores por imágenes de video (VID, por sus siglas en inglés) como una opción que puede detectar incendios con o sin llama. Las cámaras de video, indicadas en marrón, se colocarían en las esquinas superiores de las zonas para lograr una cobertura óptima del espacio. Las cámaras también permitirían el monitoreo del nivel de espuma dentro del depósito siguiendo la inmersión inicial de espuma, y permitir el control de la profundidad de espuma utilizando una cancelación manual del sistema de espuma.

El concentrado de espuma se almacena en un espacio térmico en el edificio adyacente con almacenamiento en zonas de poca altura, y se recoge mediante agua enviada por tuberías al edificio de altura en caso de incendio. La solución se envía a grandes generadores de espuma ubicados en el cielorraso; cada cuadrante incluye por lo menos dos generadores, ubicados sobre los pasillos transversales en la parte frontal y trasera del edificio. Cada par de generadores con clasificación de 17.000 cfm (pies cúbicos por minuto) es capaz de llenar una zona protegida en tres a cuatro minutos.

CÓMO FUNCIONA – El sistema de detección dispara la alarma de incendio y el sistema de espuma. El concentrado de espuma se envía a un sistema de dosificación de espuma; alrededor de tres partes de concentrado se mezclan con 97 partes de agua para formar una solución de espuma. La solución de espuma luego se envía a un generador de espuma de alta expansión, en donde una parte de la solución se mezcla con 500 a 1,000 partes de aire para formar la espuma de alta expansión. La espuma se abastece mediante generadores de espuma montados en el cielorraso o en la pared que llenarán por completo la zona protegida y apagarán el incendio.

USO DE ASRS – El modelo utilizó dos visiones del sistema automático de almacenamiento y recuperación (ASRS, por sus siglas en inglés): Una visión consideraba el sistema como una fuente probable de incendio, y si se detecta un incendio, el ASRS se bloqueará para volver a su estación base y apagarse. La otra visión consideraba un sistema automático de almacenamiento y recuperación reforzado que se utilizaría durante un incendio.

Este sistema podría recibir varios usos. En primer término, un sistema de extinción de incendio montado en un pallet equipado con una cámara infrarroja inalámbrica y un extintor de incendio controlado en forma remota podría transportarse al área del incendio y apagar material que se está quemado con o sin llama. El sistema también podría usarse para quitar material ubicado dentro y alrededor del incendio a fin de reducir la carga de combustible. Adicionalmente, el material dañado por el incendio en el área inmediata al mismo podría removerse después de la extinción, aunque esta tarea requeriría medios para manejar las cargas de los pallets que se encuentran dañadas o inestables.

BENEFICIOS Y DESAFÍOS – Un beneficio significativo de la espuma de alta expansión es el tiempo de inmersión de cuatro minutos, que brindaría un rápido control del incendio y una propagación limitada del mismo. La espuma de alta expansión también reduce el nivel de humedad en el material; después de un incendio, las cargas de material en los pallets tienden a mantenerse estables, lo que permite que el sistema automático de almacenamiento y recuperación efectúe una remoción más fácil. Con un suministro de concentrado de espuma que permite un flujo de espuma por 30 minutos, el uso máximo de agua en este escenario quedaría limitado a menos de 18.000 galones; menos que el 20% del requerimiento de agua para los rociadores automáticos, lo que se traduce en menos derrame de agua contaminada. La capacidad de dividir el espacio del depósito en zonas múltiples reduciría aún más la demanda de agua, además de los daños a la mercadería, debido al contacto con la espuma. A diferencia de las barreras más robustas que se necesitan con otros agentes de extinción de incendio, las barreras para espuma de alta expansión pueden incluir cortinas de tela. En los pasillos del depósito, las cortinas pueden cortarse para permitir un movimiento normal y sin obstrucciones del ASRS.

El enfoque por zonas propuesto aquí suscita potenciales preocupaciones, dado que un incendio cercano a una separación de zona podría provocar el funcionamiento de la protección de espuma en más de una zona. Sería necesario el desarrollo de un método de división de zonas más confiable a fin de abordar el problema de los incendios cercanos a las separaciones de zonas. Aunque la cantidad total de agua dentro de la espuma es relativamente baja, todos los productos básicos ubicados dentro de la zona quedarían mojados por la espuma. La mayor parte de los productos básicos deberían poder recuperarse.


Neblina de agua
Concepto de RJA

CONCEPTO Este modelo fue uno de los enfoques más innovadores del taller. El principio de diseño emplea un sistema de clapetas de aire y ventiladores de escape para dosificar la neblina de agua a través de la configuración de estanterías. La neblina de agua es un sistema reconocido de supresión de incendio para una amplia gama de desafíos, desde ocupaciones de riesgo leve tales como salones de baile hasta estaciones plásticas de proceso de productos químicos para salas asépticas, en donde se utilizan líquidos inflamables. NFPA 750, Norma sobre sistemas de protección contra incendios de neblina de agua, brinda orientación sobre la aplicación de sistemas de neblina de agua en donde el sistema ha sido específicamente listado para el riesgo a proteger.

ESQUEMA A diferencia del dióxido de carbono y la espuma de alta expansión, el enfoque de la neblina de agua no involucra la división en zonas del espacio del depósito con barreras horizontales o verticales. El sistema se encuentra diseñado para funcionar automáticamente de un modo dividido en zonas en base a la ubicación del incendio detectado.

Se instala un sistema lineal de detección de calor en cada fila de almacenamiento de la configuración de las estanterías y en el cielorraso por encima de las estanterías.

La pared del depósito compartida con el espacio de poca altura es una cámara de ventilación, una pared que contendría un espacio abierto con acceso al aire exterior. A lo largo de esta pared se colocan una serie de rejillas de aire de reposición. Un número de ventiladores de escape potentes se colocaron a lo largo de la pared opuesta.

Se instalan boquillas de niebla de agua de alta presión a lo largo del frente de las estanterías sobre el lado de las rejillas de aire. Las boquillas corren paralelas a los pasillos en cada nivel de las configuraciones de las estanterías, y se dividen en zonas en forma vertical desde el suelo hasta el cielorraso.

USO DEL ASRS – Se consideró que el sistema automático de almacenamiento y recuperación iba ser reforzado para permitir el funcionamiento durante un incendio. Éste incluiría un sistema autónomo de extinción de incendio montado en un pallet. El sistema de extinción montado en un pallet incorpora una cámara infrarroja para poder ubicar material que se incendia con y sin llama. Una boquilla de supervisión aplicaría hasta 600 galones de espuma de aire comprimido para lograr la extinción final.

CÓMO FUNCIONA – La activación del sistema lineal de detección de calor dispara la alarma de incendio e identifica la ubicación del incendio dentro de la configuración de las estanterías. En forma cercana*, se activan las boquillas de neblina de agua en las zonas verticales apropiadas. También se activan los ventiladores de escape, extrayendo aire a través del ancho del depósito desde las rejillas de aire de reposición ubicadas en la pared exterior opuesta. La neblina de agua descargada se envía a través de la configuración hacia los ventiladores de escape, lo que apaga el incendio.

BENEFICIOS Y DESAFÍOS – Aunque no se realizaron cálculos de demanda de agua para este modelo, se cree que la neblina de agua utilizaría aún menos agua que el enfoque con espuma de alta expansión. En zonas rurales con suministros de agua limitados, la neblina de agua podría ofrecer una opción efectiva en función de los costos respecto de los rociadores automáticos abastecidos por tanques de bombas de incendio y para almacenamiento de agua.

El concepto de combinar neblina de agua y corriente de aire está previsto para reducir la generación de humo y para eliminar del edificio una parte del humo que se está generando. Esto brinda el beneficio de una mejora en la visibilidad dentro del edificio, además del disminuir el potencial de daños a la mercadería provocados por el humo. Sin embargo, este enfoque combinado es nuevo y requeriría puestas a prueba y el desarrollo de pautas de diseño.

Además, tendría que buscarse el desarrollo de un diseño listado de neblina de agua para la extinción de incendios en un depósito, dado que la norma NFPA 750 requiere que tales sistemas cuenten con un listado específico para el riesgo que se está protegiendo.


Hacia nuevas ideas tradicionales: Perspectivas y pasos a seguir

Durante 60 años, las ideas tradicionales nos indicaron que los rociadores pueden controlar o suprimir el incendio de un depósito y que los bomberos lograrán la extinción final. Es hora de reconocer que los depósitos han cambiado, y que las tareas que deben enfrentar los bomberos pueden ser mayores y más peligrosas de lo que fueron cuando se concibieron las ideas tradicionales. El pensamiento pionero e innovador visto en el taller sobre depósitos de alto riesgo pone de manifiesto la existencia de tecnologías disponibles que pueden ofrecer alternativas de costo reducido, efectivas y capaces de apagar incendios en las configuraciones de almacenamiento más difíciles.

Esto conlleva una gran cantidad de ramificaciones para un gran número de grupos de interés, empezando con los bomberos. Las tácticas del departamento de bomberos no han podido seguir acompañar el ritmo de alto crecimiento en el tamaño de los depósitos, los cuales presentan una geometría de almacenamiento que descarta el uso de chorros de manguera y escaleras. Los límites de capacidad de paquetes de aire presentan la amenaza adicional de quedarse sin aire mientras se está muy lejos de la salida. El diseño de los sistemas de supresión de los depósitos modernos deben tener en cuenta las limitaciones inherentes al combate de incendio manual.

Para los gerentes de riesgos, estos depósitos desempeñan un papel crucial en la cadena de suministro de cualquier negocio. Ya sea propio, operado por terceros o mantenido por proveedores, casi todas las industrias utilizan los depósitos para conservar la continuidad de sus negocios. Los gerentes de riesgos a menudo exigen que los depósitos de su cadena de suministro se encuentren protegidos con normas reconocidas de protección de incendio. La eliminación del departamento de bomberos de la ecuación de la extinción final significa que las normas para la protección de incendio fija de estas estructuras deberán cambiar. Como resultado, se solicitará a las organizaciones desarrolladoras de normas, como NFPA, para que adapten las normas existentes, o que creen nuevas normas, a fin de cumplir con los nuevos requisitos de la protección de depósitos. Los diseñadores de protección de incendio ofrecerán referencias a las nuevas normas mientras idean soluciones innovadoras y efectivas en función de los costos para ayudar a proteger estos espacios.

Abrirnos para para alcanzar nuevas ideas de tradicional sabiduría, requerirá una gran cantidad de debates e investigación adicionales para validar los nuevos enfoques sobre la extinción de incendios en depósitos. Además de las necesidades de investigación mencionadas para cada uno de los enfoques presentados aquí, existe una real necesidad de justificar los gastos de investigación y desarrollo para una nueva generación de sistemas de extinción de incendio. Además, existe la necesidad de demostrar que se cuenta con opciones efectivas en función de los costos respecto del uso único de rociadores automáticos. Los beneficios pueden hacerse realidad mediante consideraciones tales como almacenamiento reducido de agua, bombas de incendio más pequeñas, y menores exposiciones a los impactos ambientales y limpieza. Estos beneficios también pueden respaldar las iniciativas ambientales.

También debemos prestar mayor atención al papel de los sistemas automáticos de almacenamiento y recuperación. En la actualidad, no está previsto que los ASRS puedan funcionar de manera confiable durante un incendio. Sin embargo, los ASRS del futuro podrían mejorarse para tolerar calor, agua, humedad y humo, y podrían utilizarse como una herramienta más activa y efectiva dentro del esfuerzo total de supresión. Además, estos sistemas podrían utilizarse para quitar cargas en pallets dañadas por el fuego, húmedas o inestables de las estanterías después de un incendio.

Finalmente, no hay necesidad de hacer participar al departamento de bomberos en más diálogos relacionados con la extinción de incendios en depósitos. ¿Aceptan la extinción de incendios en depósitos como su responsabilidad, o ciertas características de los depósitos como tamaño, altura y nivel de riesgo efectivamente crean barreras más allá de las cuales la intervención del departamento de bomberos deja de ser razonable? ¿Eso introduce una brecha imprevista en la protección de incendios en depósitos? Comprender el impacto en desarrollo del modelo de administración de riesgos del departamento de bomberos puede permitir a los propietarios de edificios y aseguradoras reconocer que un incendio en un depósito difícil pueda no apagarse, aún si ese edificio cuenta con la mejor protección fija disponible.

Cuanto antes actuemos, más rápido podremos reemplazar con una enfoque más realista, la expectativa de que los bomberos enfrenten los peligros que presentan los incendios en un depósito: Ellos brindarán respaldo a los sistemas automáticos de extinción de incendios desde una distancia prudencial.

RICHARD GALLAGHER es director de línea de negocios–propiedades para Zurich Services Corporation Risk Engineering de Schaumburg, Illinois.


NFPA 13


Planificación de ayuda para el departamento de bomberos

Algún día, la protección de incendios fija podrá extinguir los incendios en depósitos, pero para el futuro inmediato esa tarea depende del servicio de bomberos. NFPA 1620, Planificación previa al incidente, es el documento primario del departamento de bomberos para planificar respuestas frente a incendios y otras emergencias en una variedad de ocupaciones, incluidas instalaciones de almacenamiento como depósitos. El departamento de bomberos también utiliza NFPA 13E, Operaciones de departamentos de bomberos en propiedades protegidas por sistemas de rociadores y de tubería vertical.

Recientemente NFPA formó un grupo de trabajo, conformado por representantes de la industria del seguro y del departamento de bomberos y personal de NFPA, con el objetivo de desarrollar una estrategia de comunicaciones diseñada para aumentar la concientización, uso y cumplimiento de NFPA 1620 y NFPA 13E. Esta mayor concientización se lleva a cabo mediante la implementación del “Combate de incendio en edificios con rociadores” (FFSB, por sus siglas en inglés), un programa desarrollado por la compañía de seguros FM Global. El programa está previsto para encargados de planificación previa al incidente, oficiales de la compañía primeros en llegar, y comandantes de incidentes, y se encuentra diseñado para ayudarlos a comprender los sistemas de rociadores automáticos. El FFSB instruye a los usuarios sobre cómo implementar un proceso de planificación previo al incendio en edificios con sistemas de rociadores automáticos, y cómo trabajar con esos sistemas en el lugar del incendio.

El desarrollo de una nueva edición del FFSB comenzará en algún momento hacia fin de año. El grupo de tareas creará una estrategia de comunicaciones para la edición y trabajará con organizaciones nacionales de incendio y academias estatales de capacitación de incendio para publicitar el programa, NFPA 1620 y 13E incluidos. Para más información, comuníquese con Gary Keith de NFPA (gkeith@nfpa.org) o Mike Spaziani de FM Global (Michael.Spaziani@fmglobal.com).

http://nfpajla.org

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Vehiculos UAV de apoyo en intervenciones. Perspectiva aerea de actuaciones. Proyecto Airshield.

Posted by Firestation en 12/12/2012

Microdrone md4-1000

Draganflyer X6

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Ventilacion. Bomberos de Navarra.

Posted by Firestation en 06/12/2012

Ventilación y evacuación de humos 1,608.50 KB

Ventilación por presión positiva 7,150.07 KB

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Incidente en el depósito de combustible de Buncefield, Hertfordshire, Inglaterra (2005). Descripcion e Investigacion de Causas.

Posted by Firestation en 17/10/2012

Por Roy Wilsher

A las 06:02 del domingo 11 de diciembre de 2005, el Centro de Control del Departamento de Bomberos y de Rescate de Hertfordshire, recibió la primera de las más de 60 llamadas que recibió debido al incidente ocurrido en el depósito de combustible de Buncefield. Otros centros de control aledaños recibieron otras 150 llamadas. El oficial a cargo declaró el incidente como “grave” luego de estar sólo ocho minutos en la escena del incendio.

La masiva explosión en el depósito de combustible fue oída hasta las casi 200 millas (322 kilómetros) de distancia, haciendo estallar los vidrios de las casas ubicadas a 2 millas (3 kilómetros) del lugar, destrozando el área industrial circundante, y dañando total o parcialmente numerosos edificios comerciales, los cuales durante la semana, hubieran estado ocupados por varios miles de trabajadores. A pesar de que 43 personas sufrieron lesiones a causa de la explosión, nadie resultó gravemente herido o fallecido. La persona que resultó más gravemente herida sólo pasó dos días en el hospital en recuperación.

Las cuadrillas iniciales se enfrentaron con un escenario de destrucción sin precedentes que abarcaba varios quilómetros cuadrados, y que ha sido descrito como el incidente de mayor envergadura de su tipo en Europa en épocas de paz. Además de provocar la combustión de los tanques de almacenamiento de combustible causando la devastación, la explosión destruyó el centro de control del depósito de combustible, los cuartos de bombas del suministro de agua para emergencias, y obstruyó de manera total las rutas perimetrales. La intensidad del incendio ocasionó la inaccesibilidad de dos de los tres suministros de agua para emergencias.

La planificación previa de este lugar cumplía con lineamientos nacionales y se enfocaba sobre el mayor depósito único afectado por el incendio, con concentrado de espuma, suministros de agua para emergencias, y equipo productor de espuma almacenado en sitio para el uso inmediato de las cuadrillas locales. Las cuadrillas de Hertfordshire habían sido entrenadas en el lugar utilizando estos equipos en seis oportunidades en los seis meses anteriores al incidente. A su llegada, los bomberos encontraron 20 depósitos ardiendo y llamas que alcanzaban los 200 pies (60 metros) de altura. La espesa y negra columna de humo originó una nube gigante fácilmente visible en fotos satelitales. La columna inicialmente se movió en dirección sudeste desde el lugar del incidente.

A las 07:20, el Sub Jefe del Departamento de Bomberos Mark Yates llegó al sitio y luego de una rápida evaluación asumió el comando a las 07:47. Por los siguientes cinco días, los oficiales principales de  Hertfordshire rotaron el comando para asegurarse que hubiera uno de ellos en todo momento tanto en el Comando Estratégico como en el incidente.

Hertfordshire Resilience, que fue establecida hace 30 años como el Comité para Grandes Incidentes del Servicio de Emergencias de Hertfordshire (HESMIC por sus siglas en inglés), con el fin de facilitar el planeamiento de emergencias entre agencias múltiples, estableció el comando estratégico en la sede central del destacamento de policía de Hertfordshire.

Me hice cargo del comando estratégico dentro de la primera hora del incidente. Los servicios de emergencia del RU y agencias asociadas implementaron una estructura de comando Oro, Plata y Bronce. Esto significa comando estratégico u Oro (usualmente lejos de la zona del incidente), comando táctico o Plata (usualmente unidades de comando en la escena del incidente) y comando operativo o Bronce (primeras filas de combate del incendio o rescate). La primera reunión del Comando Oro de la policía se efectuó a las 08:00 y la primera reunión de agencias múltiples fue a las 09:00. El Comando Oro continuó reuniéndose hasta la noche del jueves 14 de diciembre.

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Automóviles destruidos se ven en el estacionamiento de un parque industrial en Hemel Hempstead que fue devastado por la explosión del depósito de combustible de Buncefield. Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.
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Bomberos batallan para controlar la llamarada en el depósito de combustible de Buncefield en Hemel Hempstead, Inglaterra. Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.
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Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.
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Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.
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Los tanques del depósito de combustible de Buncefield después de la explosión. Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.

Combate del incendio
El incidente debió ser tratado en un número de fases. Primeramente, el comandante del incidente convocó operaciones de búsqueda y rescate en los numerosos edificios que colapsaron y que fueron dañados en el distrito circundante. Un complejo de oficinas de tres pisos adyacente al depósito de combustible se incendió a causa de la explosión. Esto requirió ocho autobombas y un equipo aéreo en sitio mientras se conducían las operaciones de búsqueda y rescate. En esta etapa temprana, el depósito de combustible era considerado un sector con numerosos edificios complementarios, que debía ser registrado en busca de heridos y donde luego debían establecerse cortinas refrigerantes de agua para proteger los depósitos que no se habían prendido fuego. Pasaron cuatro días hasta que finalmente se supo lo que había ocurrido con todas las personas.

El comando estratégico comenzó inmediatamente a discutir las cuestiones de salud y ambientales en torno al incendio, incluyendo el modelo de la columna de humo. En un momento, esta tecnología basada en computación sugería que la columna de humo alcanzaría la Europa Continental, incluyendo Francia, Bélgica y Luxemburgo, en el término de 24 horas.

La cantidad de humo contribuyó a las discusiones del comando estratégico sobre si intentar la extinción del incendio o dejarlo arder. Un consejo de salud hacia los residentes era el de “volver a los hogares, quedarse allí y sintonizar la radio local y los comunicados de TV”. Los posibles efectos de la contaminación sobre la salud también originaron el cierre de 250 escuelas por 2 días.

Este efecto, la posibilidad de que las llamas pudieran arder por hasta 9 días, el efecto en Europa del Norte y la imagen del departamento de bomberos no pudiendo controlar un incendio de esta envergadura, ocasionó la decisión de combatir el incendio de manera activa. Luego de esta decisión, el comando estratégico identificó y ordenó suministros de concentrados de espuma a granel y bombas de alto volumen, dado que parecía que un incendio de esta naturaleza estaba muy por encima aún de los recursos regionales disponibles. Las bombas de alto volumen han sido suministradas al departamento de bomberos y rescate a través del gobierno central como parte del programa nacional de resistencia.

Estas bombas pueden mover cada una 1.750 galones (7.955 litros) de agua por minuto a través de una manguera de 6 pulgadas (15 centímetros) a distancias significativas. En asociación con varios proveedores industriales y del cuerpo de bomberos, Angus Fire se convirtió en el proveedor primario de concentrados de espuma proveyendo un suministro continuo los siguientes cuatro días, en las primeras etapas, siendo esto suministrado con escolta policial desde 200 millas (322 kilómetros) de distancia. El incidente finalmente necesitó más de 600.000 litros (158.503 galones) de concentrado de espuma.

En su fase inicial, la carretera cercana M1 fue cerrada por 12 horas y reabierta el domingo por la mañana.  Sólo el cruce 8 permaneció cerrado. La carretera M10 también fue cortada en esos primeros momentos para ser utilizada como área de concentración de medios para los muchos vehículos de bomberos y rescate y otros servicios que se juntaban para un ataque sostenido del incendio. Se convirtió en otra meta estratégica del gobierno central la apertura completa de la carretera M1 para el inicio de la temporada navideña y esto se logró en la mañana del sábado 17 de diciembre. El comando estratégico dispuso una zona de exclusión aérea,  la que fue finalmente establecida a 1 milla (1,6 kilómetros) de altura por una milla (1,6 kilómetros) de ancho en cada dirección para proteger el tráfico aéreo y para excluir helicópteros de los medios. Esta zona de exclusión debió ser reforzada en la mañana del viernes cuando los helicópteros de los medios comenzaron a acercarse afectando los mantos de espuma que estaban siendo utilizados para evitar que volviera a avivarse el fuego.

Plan táctico
El sub director del departamento de bomberos encabezó un equipo que incluyó bomberos de la industria del combustible, expertos técnicos, gerentes locales, oficiales de bomberos y otras autoridades de Hertfordshire. Este equipo decidió abordar el incendio en cuatro fases.

La fase uno de la operación trabajaría sobre los incendios de la frontera y los depósitos periféricos, mientras tanto se continuaría suministrando una cortina de agua para proteger los depósitos que se encontraban intactos. Tres fases trabajarían progresivamente a través de los tanques a la vez que mantendrían los mantos de espuma arrojados con anterioridad.

El ataque movilizó depósito por depósito, siendo las llamas del depósito principal siempre las últimas en ser abordadas. El plan también debía ser flexible para tratar el fuego en los muros de contención, algún nuevo foco de incendio, derrumbes de depósitos, y el descubrimiento de llamas alimentadas por presión una vez que el fuego en los depósitos fue extinguido.

La única agua disponible era la de un pequeño lago ubicado cerca de 1,1 millas (1,8 kilómetros) de distancia, que necesitó la construcción de una calle temporaria para permitir el acceso y el posicionamiento de las bombas del bote de rescate de Hertfordshire. Por medio del centro nacional de control interino en West Yorkshire, el comando estratégico montó 14 bombas de alto volumen y los equipos de grúas, y construyó la calle necesaria para ubicar las bombas en el lugar correspondiente. El plan de combate del incendio utilizó 32.000 litros (8.000 galones) de agua y 1.200 litros (400 galones) de concentrado de espuma por minuto. Junto con los extraordinarios requerimientos logísticos para combatir el incendio, llegó el pedido de reflectores para una mayor iluminación.

Ataque de espuma
El principal ataque de espuma comenzó a las 08:22 de la mañana del lunes (12 de diciembre). Durante las primeras horas del 13 de diciembre, los esfuerzos de los bomberos estuvieron obstaculizados luego de que un depósito sufriera una falla estructural – lo cual implicó un riesgo para los otros depósitos contiguos. Los bomberos fueron inmediatamente retirados del sitio pos su propia seguridad. Sin embargo, pronto volvieron a combatir las llamas. Un nuevo depósito se derrumbó el lunes por la tarde, lo que significó que el comandante del incidente tuvo que ordenar otra retirada. Todos los depósitos menos dos se habían apagado para el martes a la noche, pero los incendios de los muros de contención y un depósito (912) seguían ardiendo. El depósito 912 contenía petróleo y se tomó la decisión de dejarlo arder bajo control mientras que todo el fuego de los muros de contención era combatido. El último incendio se extinguió a mediodía del miércoles 14 de diciembre.  La señal de alto (no se precisaban más recursos adicionales) fue enviada a las 19:36 del 14 de diciembre.

Durante el término de la operación, se utilizaron bombas de alto volumen para mover el agua excedente alrededor del sitio para asegurar que toda el agua contaminada fuera mantenida en el lugar para evitar cualquier contaminación potencial de los sub-estratos de creta, que actuaban como área colectora de agua para los suministros de agua potable de Londres. Esta era una preocupación significativa para el comando estratégico y para el equipo táctico de combate de incendios. La Agencia Ambiental había advertido que si grandes cantidades de agua contaminada, tanto por el combustible como por la espuma se filtraba del lugar, podría severamente afectar los suministros de agua potable del noroeste de Londres, por un plazo de hasta tres décadas. El área local es un acuífero de creta, que junta el agua en pozos de agua para suministrar agua potable en la zona. Esto requirió que el plan de combate del incendio se corrigiera con el objeto de mantener el agua contaminada en sitio. La planta de tratamiento de agua fue utilizada con este fin; al principio el agua fue bombeada desde el área de tratamiento hacia bancos de tierra bajos no afectados o “diques” de contención. Dado que el excedente de agua se juntaba en la planta de tratamiento, se bombeaba hacia otros diques en sitio para su contención. Además, parte del excedente era reciclado desde el lado sucio de la planta de tratamiento hacia el lado limpio para ser reutilizado en los chorros refrigerantes que protegían aquellos depósitos no afectados. La gran mayoría del agua excedente fue contenida en sitio y fue eventualmente recolectada en cisternas y enviada en 500 viajes de camiones cisterna a una planta de tratamiento de aguas residuales fuera del lugar.

La espuma utilizada para extinguir el incendio estaba en el Angus Fire FP70 principal, a pesar de que una parte de la espuma fue enviada a la escena desde otras agencias que no cumplían con las Reglamentaciones para el Agua Subterránea del RU de 1998, y en consecuencia, produjo alguna contaminación en el excedente de agua. La necesidad de concentrado de espuma era tan grande durante el ataque sostenido que era imposible monitorear constantemente los concentrados que estaban siendo utilizados. Equipos tales como el  cañón de 2×6, de la empresa Williams Fire & Hazard Control, un extintor de espuma móvil EV2 capaz de producir 40 minutos de espuma y monitores Patriot 11 fueron utilizados para extinguir las llamas. Los bomberos continuaron evitando una nueva combustión mediante el cubrimiento del combustible expuesto con un manto de espuma de media expansión utilizando vertedores de espuma para incendios en muros de contención. A medida que el fuego se fue extinguiendo, se introdujeron detectores de atmósfera explosiva  y un control de cordón de seguridad intrínseco para minimizar la posibilidad de nuevas explosiones atmosféricas inflamables.

El comando estratégico se reunió unas pocas horas y abordó el tema de la logística estratégica de la operación de extinción del incendio, la información a los medios de todo el mundo, el monitoreo de la salud y de la columna de humo, y el comienzo del planeamiento de la fase de recuperación. La explosión había dispersado a 25.000 personas de sus lugares de trabajo y había requerido que otras 2.000 tuvieran que conseguir alojamiento provisorio.

Las condiciones de nuestro personal eran muy duras, ya que el humo era muy espeso y el calor extremo. A estas alturas, el departamento de bomberos trataba de cambiar cuadrillas cada tres horas.

Las cuadrillas estuvieron en sitio durante la Navidad y el Año Nuevo, supervisando el proceso de extinción de las llamas, asegurándose que no hubiera nuevas combustiones y supervisando la remoción segura del agua del lugar. Los bomberos de Hertfordshire permanecieron en sitio hasta el 5 de enero del año 2006.

En el punto más álgido del incidente el lunes 12 de diciembre, 180 bomberos estaban en sitio y durante los primeros tres días, más del 80 por ciento de los bomberos de Hertfordshire se encontraban en el lugar. Se necesitaron más de 600.000 litros (158.503 galones) de concentrado de espuma, 40.000.000 de litros (10.566.882 galones) de agua y 30 kilómetros (20 millas) de mangueras de incendio para hacer frente al incidente.

Por primera vez en su historia, el departamento de bomberos y rescate de Hertfordshire, necesitó movilización nacional de activos con el fin de manejar la situación. Además, por primera vez el centro nacional interino de control y comando, con base en West Yorkshire, fue usado formalmente para coordinar y requerir recursos de las autoridades de protección contra incendios.

Estoy inmensamente orgulloso de todo el personal de bomberos y de las otras agencias que cooperaron magníficamente para asegurar la excelente resolución de este incidente. No cabe duda que el planeamiento previo local del sitio, el planeamiento táctico del combate del incendio, y la disponibilidad de activos regionales y nacionales contribuyeron a lo que considero un final espléndido para uno de los incidentes más demandantes en la memoria viva.

Se ha comenzado a desarrollar una investigación del gobierno llevada a cabo conjuntamente con la Comisión Ejecutiva de Salud y Seguridad (HSE por sus siglas en inglés) y la Agencia de Medio Ambiente, pero el pedido de una investigación pública y completa ha sido denegado. Un informe inicial del progreso del Directorio de Investigaciones de Grandes Incidentes del 22 de febrero del año 2006, no investiga las causas de la explosión, sino que aborda el tema del impacto ambiental.

El lugar
Hemel Hempstead se encuentra a unas 15 millas (24 kilómetros) hacia el noroeste de Londres.

El Depósito de Almacenamiento de Combustible de Buncefield es el quinto en tamaño en el RU, y es un sitio de almacenamiento de combustible estratégicamente importante operado por un número de empresas. El depósito recibe gasolina, combustible de aviación, diesel, y otros combustibles por tuberías de distribución.  Almacena y luego distribuye estos combustibles por tuberías y camiones cisterna a Londres y a la zona del sudeste de Inglaterra, incluyendo el aeropuerto de Heathrow. La Asociación Industrial de Petróleo del Reino Unido (UKPIA por sus siglas en inglés) informa que, antes de los eventos del 11 de diciembre de 2005, Buncefield manejaba el 8 por ciento del total de los suministros de combustible que ingresaban al mercado del RU, incluyendo el 20 por ciento del suministro de los consumidores en el sudeste de Inglaterra. La terminal actuaba como principal punto de tránsito de tuberías para satisfacer el 40 por ciento de la demanda de combustible para aviación del aeropuerto de Heathrow.

Un efecto del incendio fue la preocupación sobre la falta de petróleo en la zona local y en las afueras. A pesar de que había suficiente capacidad de almacenamiento para los carros y vehículos terrestres, se desvió combustible extra para aviación a los aeropuertos desde otras instalaciones. La distribución de petróleo fue un problema significativo, dado que más de 120 camiones cisterna estaban en sitio en el momento de la explosión y su vuelta a las carreteras a la brevedad se convirtió en un objetivo central de la estrategia gubernamental. Los camiones cisterna comenzaron a retirarse del lugar para el martes a la tarde pero cada uno debió tener su estabilidad estructural y confiabilidad en ruta verificadas antes de permitírseles volver a cumplir con la cadena de suministro. Muchos necesitaron un cambio de parabrisas y otros vidrios además de equipamiento exterior como los espejos, mientras estuvieron detenidos sobre una ruta cercana al sitio.

Luego de ser separado de los productos multi-combustibles que ingresan al lugar desde las tuberías, el combustible es almacenado en depósitos dedicados individualmente a tipos de productos específicos. El producto luego deja el sitio, ya sea mediante un camión cisterna o, en el caso del combustible para aviación,  dos tuberías dedicadas de 6-pulgadas (15-centímetros) y 8-pulgadas (20-centímetros) desde el lugar de la Agencia Británica de Tuberías (BPA por sus siglas en inglés) hacia el sistema de tuberías de Walton Gatwick al oeste de Londres. El combustible que deja el lugar por tierra es cargado en instalaciones de carga para  vehículos dedicados en HOSL West, BP, y en menor grado BPA. También existen instalaciones de bomberos en sitio, algunas de las cuales son compartidas. El tratamiento del agua del sitio es realizado por BPA, recolectando el agua excedente de todo el sitio hacia una planta de tratamiento de agua en el sector noreste del depósito.

Otros factores
La zona industrial deMaylands se encuentra inmediatamente contigua a Buncefield y tiene alrededor de 600 empresas ubicadas allí, que emplean a más de 16.000 personas. Ochenta y ocho de esas empresas fueron severamente dañadas por el incidente y se estima que entre 4.000 y 5.000 empleaos se vieron afectados.  La carga de estos negocios hasta ahora ha sido sustancial en términos de costos adicionales y facturación reducida. Las continuas evaluaciones de seguridad edilicia y el acceso restringido han afectado el reestablecimiento de las actividades normales lo que ha dejado a muchas empresas inoperantes o semi-operantes.

De las 88 empresas más afectadas, muchas se encontraron con sus edificios y contenidos destruidos. A menudo, aún si el equipamiento y el stock fueran afectados de manera relativa, el acceso restringido ha afectado el retorno a la actividad normal. Para ayudar a resolver este aspecto del incidente, un grupo de recuperación fue establecido el 12 de diciembre y se ha estado reuniendo regularmente desde el 13 de diciembre. Este grupo a ha brindado conceptos estratégicos y apoyo inmediato a empresas y empleados. Las empresas más grandes tales como Fuji Film, 3 Com, y Northgate están decidiendo si permanecerán en el área local o si se reubicarán.

Lecciones tempranas

  1. Auto movilizante – Algunos departamentos de bomberos y rescate movilizaron gente y equipamiento al lugar del incidente sin que Hertfordshire lo hubiera solicitado. Uno de los servicios envió un recurso significativo que se estableció fuera de la estructura de comando de Hertfordshire. Incluso hubo un equipo que voló al lugar desde un país del norte de Europa.  Esta práctica debe terminar.
  2. Medio ambiente – La protección del medio ambiente es un tema significativo en el mundo moderno, en particular con un incidente de esta envergadura. A menudo necesitará de un equilibrio entre la contaminación aerotransportada y la que existe en la tierra.
  3. Alojamiento – Asegurar el bienestar de los bomberos y funcionarios que trabajan en los grandes incidentes es natural, pero por primera vez un número importante de bomberos de todo el país necesitaron arreglos de alojamiento temporáneo.
  4. Información de la TV Satelital – Las agencias nacionales no deben sacar información de la cobertura de la TV sino que deben hablar con el comandante que sabe cuáles son los hechos.
  5. Medios de comunicación – Las buenas relaciones con los medios son de suma importancia. Ellos necesitan una historia, es su trabajo. Es preferible darles acceso a conferencias de prensa y fotos con el fin de que transmitan la verdad. Le fue permitido a un pool de prensa permanecer muy cerca del lugar el lunes para que compartieran las imágenes con todas las agencias de noticias.
  6. Horas de trabajo de la agencia – Este incidente se produjo durante la temporada navideña y las agencias que no pertenecían al servicio de emergencias tuvieron muy poco o casi nada de personal haciendo el seguimiento de los días subsiguientes, de las aguas contaminadas y los productos combustibles expuestos durante la temporada inmediatamente posterior.
  7. Exclusión de aire – Se considera la implementación y se continúa con el mantenimiento.
  8. Otorgamiento de facultades a los participantes – Los participantes deberían asistir a reuniones Oro, Plata y Bronce donde puedan tomar decisiones y poner prioridades.
  9. “Bolas cortantes” –  Se debe estar preparado para lo inesperado, preocupaciones por el agua excedente, derrumbes de depósitos, helicópteros que afectan los mantos de espuma, cobertura adversa de los medios, bienestar de los bomberos, etc.

Roy Wilsher es el Director del Departamento de Bomberos y Rescates de Hertfordshire.

Éxito en la respuesta a la emergencia (Buncefield)

Respondiendo rápidamente a la catastrófica explosión en el depósito de combustible de Buncefield, el servicio de emergencias de Angus Fire suministró una enorme cantidad de concentrado de espuma  para ayudar a las cuadrillas de bomberos a extinguir los focos de incendio en 20 depósitos de almacenamiento de hidrocarburos.

combate
Bomberos en el depósito de combustible de Buncefield en Hemel Hempstead, 125 millas al norte de Londres, combaten una explosión que ha expulsado un denso humo hasta Francia. Cortesía Hertfordshire Fire and Rescue Service.

El servicio de emergencias de Angus Fire fue activado inmediatamente al recibir la notificación del Departamento de Bomberos y Rescate de Hertfordshire a las 07.05 del domingo 11 de diciembre. En unas pocas horas, la empresa despachaba un stock de concentrados de espuma desde sus instalaciones en Bentham, North Yorkshire, en un camión cisterna con escolta policial.

En los días subsiguientes, el servicio de emergencias de Angus Fire transportó cantidades adicionales de concentrados de espuma para apoyar a los bomberos que se encontraban en la escena. Todos dijeron que la empresa suministró más de medio millón de litros de espuma, mayormente  Angus Fire FP70.

Martin Hough de Angus Fire, quien se encontraba en sitio en Buncefield, y Gary Godfrey, coordinaron los suministros de espuma y brindaron asistencia técnica. El científico de la espuma, Maurice Birkill, también de esa empresa, también se puso a disposición para ayudar con las cuestiones medioambientales y de deshechos.

Durante el domingo y el lunes, los stocks de espuma fueron despachados rápidamente al lugar del incidente no sólo por Angus Fire, sino también por las autoridades locales y por los servicios de incendio industriales de todo el país.
Hacia la medianoche del domingo, 250.000 litros de concentrado de espuma se encontraban o en el lugar o en camino. El lunes temprano por la mañana, se contaba con una capacidad de agua de alto volumen y un plan para el agua excedente.

Se lanzó un importantísimo ataque de espuma el lunes por la mañana utilizando monitores de espuma de alta capacidad incluyendo tres Titanes Angus Fire. Rápidamente se hizo aparente que la espuma Angus Fire FP70 estaba dando excelentes resultados. A pesar de encontrarse trabajando bajo condiciones arduas, hacia el mediodía las cuadrillas habían extinguido  incendios en diez de los veinte depósitos que ardían.

La espuma de alto rendimiento Angus Fire FP70 que está especialmente formulada para extinguir incendios en grandes depósitos de almacenamiento. Su estructura de burbujas basada en la fluoro proteína que brinda excepcional resistencia al calor, permitiéndole pasar a través de las llamas, impactar en el combustible caliente y moverse por sobre superficies líquidas candentes. Sus paredes de burbujas son lo suficientemente resistentes como para sellar fuertemente las más calientes carcasas de depósitos, y aún bajo un torrente de agua refrigerante, su estable manto de espuma permanece intacto.

El miércoles por la mañana, el Departamento de Bomberos y Rescate de Hertfordshire anunciaba  que el último de los incendios había sido extinguido con éxito. Las cuadrillas de bomberos continuaron evitando el reencendido de los focos mediante el recubrimiento de las superficies de combustible expuestas con un manto de espuma de media expansión utilizando Vertedores de espuma Angus Fire.

Roy Wilsher, Director del Departamento de Bomberos y Rescates de Hertfordshire, nos cuenta: “La resolución exitosa y relativamente temprana de este incidente se debió a múltiples factores incluyendo el apoyo de varios otros departamentos de bomberos, bomberos de la industria del combustible y compañías tales como Angus. La asistencia brindada por Angus en términos de asesoría y cantidades de concentrados de espuma a granel fue invalorable y me siento muy complacido por poder hacer pública mi  apreciación.”

Angus Fire ha también recibido una carta de agradecimiento de Jim Fitzpatrick, Subsecretario de Estado del Parlamento en las oficinas del Vice Primer Ministro.

Historial
Este último incidente refuerza el registro de éxitos, que Angus Fire ha establecido en el envío de suministros de espuma y conocimientos técnicos necesitados con urgencia en sitios donde se desarrollan grandes incidentes en todo el mundo.

Una línea de emergencias de acceso directo dedicada (+44 (0) 15242 61166) brinda un medio simple de comunicación, las 24 horas, los 7 días de la semana. Los stocks de espuma a granel están constantemente preparados  en instalaciones de producción de espuma y en centros de distribución en el RU, Francia, Italia, USA, Sudáfrica, Dubai, Singapur y Australia.

Cuando se recibe un pedido de ayuda, un equipo de emergencias se pone manos a la obra.   Dependiendo de la escala y ubicación del incidente, el despacho por ruta puede a menudo ser coordinado en el término de una hora y si es por avión en unas pocas horas. El personal de producción de espuma en todas las plantas queda en estado de alerta constante para producir cantidades adicionales de espuma.
Angus Fire ha suministrado stocks de espuma de emergencia  en varios incidentes de incendios en grandes depósitos de almacenamiento, el primero en Milford Haven en 1983. Más recientemente, en el año 2003, la compañía despachó un Antonov 124; la aeronave para transporte pesado más grande del mundo,  para transportar stocks  por aire a un incendio de múltiples depósitos de almacenamiento  en Repsol-YPF en España. En ese mismo año, un Boeing 747 fue utilizado para suministrar 100.000 litros de espuma en el incendio de un depósito en Idemitsu Kosan en Japón.

http://www.nfpajournal-latino.com/

 

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