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NFPA Journal. Equipo de simulacro, simulacro en Willis Tower.

Posted by Firestation en 04/10/2013

Por Michael Schroeder e Anthony Vanbuskir

 

WillisTower
Cómo unieron fuerzas la gerencia de Willis Tower y el Departamento de Bomberos de Chicago para proteger el edificio más alto del país.

Chicago es conocida como la ciudad de los grandes hombros, y la icónica Willis Tower, antes conocida como Sears Tower, representa gran parte de la fuerza arquitectónica de la ciudad. Con 110 pisos y 1450 pies (442 metros) de altura, es el edificio más alto del país, y también del Hemisferio Occidental. Su superficie de 4.5 millones de pies cuadrados (418,063 metros cuadrados) alberga oficinas, restaurantes, negocios, una oficina de correo estadounidense, dos consultorios de quiroprácticos y dos consultorios odontológicos. Aproximadamente 25,000 personas pasan por el edificio a diario.

Es por ello que la gerencia del edificio se ha agrupado con el Departamento de Bomberos de Chicago (CFD, por sus siglas en inglés) para llevar a cabo un simulacro anual a gran escala para probar y ajustar en detalle los procedimientos ante una emergencia. Los simulacros pueden incluir cientos de participantes, incluidos bomberos y la gerencia del edificio, personal de seguridad e ingeniería. El Journal le pidió a Michael Schroeder, director de continuidad de los negocios y seguridad humana para U.S. Equities Asset Management, LLC, compañía estadounidense que administra el edificio, y a Anthony VanBuskirk, vicejefe de distrito del CFD (retirado), que cuenten sus experiencias con un simulacro reciente: qué fue lo que funcionó, qué fue lo que no funcionó, y la razón por la que la cooperación es de suma importancia para proteger las vidas humanas y la propiedad en una de las estructuras más complejas del mundo.


MICHAEL SCHROEDER
U.S. Equities Asset Management, LLC

Son las 5.00 de la mañana en una fría mañana de sábado en octubre, y estoy en uno de los vestíbulos masivos de Willis Tower reuniéndome con Tony VanBuskirk, jefe de distrito del Departamento de Bomberos de Chicago (CFD), junto con Tom Cronin, ingeniero principal del edificio, y Keith Kambic, director de seguridad. Nos reunimos tan temprano para conversar sobre los planes finales para nuestro simulacro anual de emergencia, un evento que reúne a la gerencia de Willis Tower con el CFD para ajustar en detalle nuestra capacidad de respuesta ante una emergencia.

El simulacro de hoy, que llevó varios meses de planificación, incluye un incendio simulado en un piso determinado. Para el personal del edificio el simulacro representa una oportunidad para aplicar sus capacidades bajo condiciones estresantes aunque controladas. Más de 60 miembros del personal participan, incluidos miembros del equipo de seguridad humana y protección del edificio que sirven de “actores” y que interactuarán de diferentes maneras con los bomberos que asistan al lugar.

Charlamos un poco hasta que Tony y Tom parten hacia el piso del incendio simulado, y yo me dirijo hacia el área de información en el centro de conferencias del edificio para asegurarme de que los actores tengan en claro lo que deben hacer. Durante meses hemos desarrollado “escenas”, los cientos de pequeños eventos que deben llevarse a cabo como parte del guión cronológico del evento. Se espera que todo desde el alerta inicial hasta la evacuación final ocurra en un momento específico. Al principio del proceso de planificación, la gerencia de seguridad humana y protección del edificio crea eventos del tipo “que sucedería si” que prueban diversos componentes de respuesta: componentes mecánicos (activación, inteligibilidad y volumen de altoparlantes), componentes de procedimiento (asegurarse de que el personal de emergencia del edificio se mueva de a pares y utilice la escalera hacia el piso del incendio), continuidad de los negocios (uso de un servicio de notificación masiva de terceros), y más. Todos participan en el simulacro; si no se es parte del personal de emergencia, se es un actor, actuando personajes que pueden variar desde una persona lastimada hasta huéspedes furiosos o periodistas de noticias. Está todo diseñado para brindarle a nuestro personal de emergencia gente real y situaciones que deben manejar.

El siguiente par de horas transcurre entre preparativos, para asegurar que todas las partes estén listas para comenzar. Todos los actores están en su lugar. Como controlador principal, parte de mi trabajo de hoy es iniciar el simulacro, y lo hago llamando a un ingeniero y pidiéndole que active el detector de humo en el piso predeterminado. A las 8.30 de la mañana, se libera el detector de humo. El simulacro está en marcha.

Sólo un aspecto de la preparación

Si bien los ejercicios son un componente crítico para mejorar el programa de manejo de emergencias de Willis Tower, creemos que para obtener verdaderamente lo mejor de nuestra relación con el Departamento de Bomberos debemos trabajar en conjunto antes, durante y después del incidente.

El simulacro anual a gran escala es solamente una parte, si bien importante, de toda la preparación  para emergencias; nuestro trabajo con el CFD y otros organismos de la ciudad es abarcativo y continuo y es una gran parte del programa de manejo de emergencias del edificio que yo superviso. El programa se construye sobre los aspectos básicos del manejo de emergencias: planificación, a través de planes de respuesta escritos; mitigación, a través de inspecciones de seguridad humana del edificio continuas y mantenimiento oportuno; respuesta, si fuera necesario y cuando fuera aplicable; y recuperación, lo que significa regresar a la actividad de la forma habitual con rapidez. Cumplimos con la Ordenanza de seguridad humana en alturas de Chicago (Chicago High-Rise Life Safety Ordinance) y con el Código Municipal de Chicago (Municipal Code of Chicago), que hacen referencia a diferentes códigos de la NFPA; para la planificación de emergencias hemos utilizado la NFPA 1600, Manejo de desastres/emergencias y programas para la continuidad de los negocios, como herramienta de auditoría. Asimismo revisamos nuestros planes escritos, llevamos a cabo ejercicios de mesa basados en una detección precoz para determinar el potencial de un evento futuro o inquietud actual, y hacemos rondas con el personal del edificio que incluyen desde técnicas de vigilancia de seguridad hasta revisiones de las recientes actualizaciones tecnológicas.

Además, otro tipo de personal de emergencias de la ciudad, como el equipo de policía de Armas y Tácticas Especiales (SWAT, Special Weapons and Tactics), llevarán a cabo ejercicios, rondas completas o harán presentaciones. El personal de manejo de emergencias de Chicago ha utilizado el edificio para capacitar y llevar a cabo el entrenamiento de su programa para Equipos Certificados de Respuesta a Emergencias  (CERT, Certified Emergency Response Team).  Se invita al personal de educación de la comunidad del CFD a realizar presentaciones y participar en el monitoreo e informes evaluativos de los simulacros de incendio de los usuarios.  El personal de supervisión de seguridad del edificio participa en los materiales de revisión y capacitación del director de seguridad durante el año. Se acompaña a los inspectores de incendio de la ciudad por el edificio y en lugar de tratar las inspecciones como una tarea que debe completarse, el personal de seguridad humana se compromete con los inspectores para aprender de la inspección y mejorar las inspecciones de seguridad humana del edificio.

Teniendo en cuenta la complejidad y actividad que se desarrolla en el edificio, la Willis Tower es muy segura, y las emergencias que requieren de una respuesta externa son pocas y muy espaciadas. Cuando surgen, es importante no solo responder de la forma adecuada sino revisar también la respuesta de manera oportuna. Por ejemplo, Tony fue una vez parte de un equipo de emergencia del CFD que acudió al edificio por una acumulación de humo desde una fuente desconocida en un piso inferior; y no fue un simulacro. Si bien el evento fue menor y se resolvió rápidamente, le brindó la oportunidad a la gerencia del edificio y al CFD de ejecutar una respuesta real. Después, Tony se tomó el tiempo para permanecer en el panel de incendios del vestíbulo y realizar el informe evaluativo conmigo. Pude actuar rápidamente y hacer algunos ajustes necesarios en la respuesta de la gerencia del edificio.

Observar el simulacro
Segundos después de que se activa el detector de humo, el operador del centro de comando (CCO, por sus siglas en inglés) de seguridad del edificio ve el punto de alarma aparecer en la pantalla de su computadora. Mira al operador de control de ingeniería con quien comparte la sala, y de forma simultánea despacha cada uno a su personal de emergencia en campo del edificio. Se alerta al CFD, y se interrumpe cualquier otro tipo de conversación por radio. El CCO monitorea la pantalla en busca de cualquier otro indicio sobre lo que podría estar sucediendo en el piso del incendio simulado.

Una supervisora de seguridad y un ingeniero del edificio se dirigen hacia la ubicación de la alarma. Se reúnen dos pisos más abajo y caminan juntos hacia el hueco de la escalera. Cada uno llama en sus movimientos a su respectivo operador, y cada uno consulta el estado de la alarma. Se les ha dicho a ambos que se ha activado un “flujo” (una alarma de flujo que indica que un rociador está liberando agua) y que el CFD está en camino.

Por su capacitación la supervisora de seguridad sabe que es ahora la directora de seguridad de incendios (FSD, por sus siglas en inglés) a cargo, una designación que se les hace a aquellos que están a cargo de la respuesta a emergencias hasta que el Departamento de Bomberos toma el mando. Se envía a todos los supervisores de Willis Tower a una capacitación de respuesta a emergencias (un día por semana durante ocho semanas, a cargo de los capacitadores del Departamento de Bomberos) para obtener la designación de FSD. Nuestro enfoque para situaciones de emergencia es que el usuario es el  primer socorrista, la seguridad del edificio el segundo, y el departamento de bomberos el tercero, y es por ello que la capacitación de los usuarios y del personal del edificio es tan importante para asegurar que se tomen las medidas adecuadas durante los primeros segundos y minutos de una emergencia. La supervisora de seguridad llama por radio a la seguridad del vestíbulo y le dice que “se asegure de sacar los libros”; que consisten en esa información del edificio de suma importancia conservada en el panel de incendio del vestíbulo disponible fácilmente para los bomberos que responden a la emergencia. “También necesitamos un ingeniero en el panel de incendio, de modo que asegúrate de que así sea”, le dice al guardia de seguridad del vestíbulo.

Algunos minutos más tarde, llegan varios camiones de bomberos del CFD a la puerta del edificio, con luces y sirenas encendidas.  Tony y yo estamos en el vestíbulo, monitoreando la respuesta del personal del edificio. Tom está en el piso del incendio, y Keith se está moviendo por el edificio. Tony mira de cerca cómo responde su personal, y ambos esperamos el punto de contacto crucial inicial entre los actores y los bomberos.

Finalmente ocurre. La ola inicial de bomberos aparece, equipada y lista para trabajar. El comandante del incidente (IC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Bomberos se dirige hacia el panel de incendio del vestíbulo donde lo esperan el ingeniero y directora de seguridad de incendios del edificio. Se presenta la información crítica como los planos de los pisos, la ubicación de la tubería, recorridos del ascensor, todo dispuesto para su revisión. El IC formula muchas preguntas: ¿Se ha evacuado el piso? ¿Hay alarmas de flujo de agua? ¿Hay usuarios que necesiten una asistencia especial? y recibe las respuestas de la gerencia del edificio.

El IC decide su próximo movimiento, y durante los siguientes 90 minutos los actores y bomberos trabajan para resolver distintos problemas, algunos planeados, otros espontáneos. Se realizan anuncios dirigidos al público y se reubica a los “ocupantes” del edificio en un piso inferior. Los actores presentan a los bomberos una serie de problemas típicos para una emergencia a gran escala: cuestiones médicas que incluyen paros cardíacos, gente que necesita asistencia especial, gente que no está segura de la mejor manera para evacuar áreas no seguras. En otros lugares, el personal de seguridad acompaña a los bomberos a los ascensores y bombas de incendio clave. Un actor que caracteriza a un periodista de televisión persistente intenta obtener información sobre lo que está ocurriendo. Otros actores que caracterizan a esposas y esposos afligidos y ciudadanos preocupados  hacen múltiples llamadas al edificio. Mientras tanto, los bomberos encuentran la fuente del humo, y se apaga el “incendio”.

Alrededor de las 10 de la mañana, se emite la señal que indica que “se extinguió el incendio” y termina el simulacro. Todos los participantes (ingenieros del edificio, personal de seguridad y de la recepción, bomberos) se reúnen en uno de los restaurantes del edificio para realizar un informe evaluativo preciso mientras comparten algunas hamburguesas y perros calientes.  Toda la información reunida durante el ejercicio se incluye en el informe evaluativo, y la gerencia del edificio comienza el informe detallado del personal del edificio, aclarando los roles y responsabilidades. Todo el personal de emergencia cuenta con observadores que catalogan sus acciones durante el simulacro, y esta información se incluye en el análisis minucioso de Tony de la respuesta del CFD, cuerpo por cuerpo, desafío por desafío. Durante una hora, analizamos el equipo, los procedimientos, la seguridad humana, los protocolos, y otros innumerables puntos de mayor o menor importancia, tanto desde el punto de vista de la gerencia del edificio como desde el Departamento de Bomberos. Cada grupo se lleva material sobre el cual trabajar.

Es mucho trabajo para todos los participantes involucrados lograr algo de esta escala cada año, pero la experiencia y el conocimiento que nos llevamos de esto es irremplazable. Es por ello que continuaremos trabajando con el CFD para desarrollar esta relación; ambos comprendemos que la gente que trabaja unida puede lograr que el edificio sea más seguro para todos.


ANTHONY VANBUSKIRK
Vicejefe de distrito del CFD (retirado)

Chicago alberga a más de 2.5 millones de personas y aproximadamente 1,700 edificios de altura comerciales y residenciales, muchos de ellos (incluyendo Willis Tower, el edificio más alto de todos) reconocidos a nivel mundial. Las relucientes torres modernas están codo a codo con los antiguos edificios que son “legados” de hace siglos diseñados por Frank Lloyd Wright, Louis Sullivan, y Dankmar Adler.

Independientemente de la ascendencia arquitectónica, estos edificios y sus ocupantes se encuentran bajo la responsabilidad del Departamento de Bomberos de Chicago (CFD). Más específicamente, eran mi responsabilidad. Antes de mi retiro reciente, era vicejefe de distrito del CFD para el primer distrito de la ciudad, abarcando los cientos de rascacielos en el distrito comercial central de Chicago y sus alrededores. Fue una responsabilidad que compartí con hombres y mujeres de distintas oficinas del Departamento de Bomberos, así como con un amplio elenco detrás de escena, incluyendo la Oficina de Manejo y Comunicaciones de Emergencia (OMEC, Office of Emergency Management and Communications) y la policía, departamentos de legales y de la construcción de la ciudad. Con la misma importancia, fui asistido por los propietarios, gerentes y personal de estas estructuras de altura, incluidos ingenieros, personal de seguridad y de la gerencia en Willis Tower. La combinación de esfuerzos de estas entidades dispares es lo que hace posible que el Departamento de Bomberos resuelva varios rompecabezas que pueden desarrollarse durante una situación de emergencia en estos complejos edificios.

En mi experiencia, la mitigación exitosa de las emergencias depende al menos, tanto de la información disponible en el comienzo de un evento como de los recursos que responden.  La información es la clave, y la mejor manera de obtenerla es antes de que ocurra un incidente. Parte de nuestro proceso de reunión de información para Willis Tower fue una emergencia simulada anual que incluyó la participación de personal del Departamento de Bomberos y del personal del edificio. Queríamos mejorar la interacción del CFD con personal de la torre para hacer nuestras acciones iniciales lo más efectivas posible, y ajustar en detalle la programación inicial de la respuesta en edificios de altura del Departamento de Bomberos. Mucho antes de mi participación en el simulacro con Mike Schroeder y su personal en Willis Tower, ellos habían desarrollado protocolos de emergencia para el personal de la gerencia, ingeniería y seguridad del edificio. Prepararon planillas de datos y planos de pisos críticos como parte de un plan de emergencia general, y los incluyeron en un libro simple de leer y que cumple con el código diseñado para ser utilizado por el personal de emergencia. Como dice Mike en su plan de acción, el personal de seguridad del edificio necesita “asegurarse de que los libros estén disponibles” en una emergencia. Y como siempre les dije a los funcionarios y jefes de mi cuerpo de bomberos “asegúrense de conseguir esos libros”. Todo se trata de contar con información.

Edificio complejo, ejercicio complejo
Un simulacro de emergencia se llevó a cabo recientemente en Willis Tower sobre un incendio en un piso superior al que debió responder el personal del CFD. Alrededor de 60 miembros del CFD trabajaron con una cantidad similar de personal de ingeniería y seguridad de Willis Tower para ver el flujo de información, y cómo podría ayudarse a mitigar nuestra “emergencia” en este edificio de referencia. Durante el trabajo con Mike y otros miembros del personal de Willis Tower, el ejercicio fue una oportunidad para mí de observar el protocolo de comando de incidentes en altura a medida que se desplegaba, y concentrarme en cómo y por qué los funcionarios de los cuerpos de bomberos y jefes de escuadrón se adaptan a los obstáculos que enfrentan.

No todos los edificios requieren de un esfuerzo tan profundo, pero la complejidad del ejercicio previamente planeado solo reflejaba la complejidad del edificio en sí mismo. La torre incluye 110 pisos, una serie de ocupaciones comerciales que oscila entre espacios para oficinas y negocios y restaurantes, y sofisticados sistemas de comunicaciones. La ocupación promedio es de alrededor de 12,000, aproximadamente 25,000 personas entran y salen cada día. Es un desafío importante desde el punto de vista del servicio de bomberos, y es por ello que es tan importante que los recursos de la información de emergencia disponibles coincidan con las necesidades del edificio. Esto aplica a cualquier edificio; la escala puede ser diferente, pero los principios de planificación previa siguen siendo los mismos. La información debe encontrarse a mano antes de una emergencia y en un formato estándar, conciso que pueda ser fácilmente asimilado por el personal de emergencia, especialmente durante las etapas iniciales de un incidente.

El simulacro comenzó con la activación de una alarma en el piso superior. Dicha activación en un edificio sin un reporte telefónico que la acompañe se denomina una “alarma automática” en la terminología del CFD, y la respuesta consiste en enviar una autobomba, una autoescalera y un jefe de escuadrón, para un total de 11 bomberos. Pronto se recibieron múltiples informes de humo denso en el piso superior, y el jefe de batallón que llegó primero subió la clasificación de la respuesta a una respuesta de más unidades a gran altura. El jefe le transmitió esta información a la OEMC, y se activó el protocolo del Comando de Incidentes del Departamento de Bomberos de Chicago, que complementó los 11 hombres originales con cuatro autobombas, cuatro autoescaleras, un escuadrón, cinco jefes de batallón, un vicejefe de distrito, una camioneta de comando, y personal adicional del Servicio de Emergencias Médicas (EMS).

En la torre, observé cómo el personal del edificio informó sobre la situación a los primeros bomberos que acudieron en los camiones. Junto con el jefe de batallón que llegaba al lugar, se designó el hueco de escalera de ataque inicial antes de proceder, a través de un montacargas adecuado, hasta un nivel de tres pisos por debajo del incidente reportado. Otras compañías se desplegaron de acuerdo con los procedimientos del comando de incidentes. A medida que llegó la tercera y cuarta compañía, el primer jefe de batallón, que estaba dirigiendo la situación desde el vestíbulo del edificio mientras mantenía las comunicaciones, indicó al equipo de ascenso rápido (RAT, por sus siglas en inglés) que comenzara las actividades para alcanzar el control en los huecos de escalera de evacuación y ataque designados. La tercera compañía ayudó en el control del vestíbulo mientras el funcionario se preparaba para transmitir las indicaciones e información importantes del comandante de incidentes a los ocupantes del edificio utilizando un micrófono de comunicaciones de seguridad humana; no solamente una vez, sino a intervalos suficientes como para calmar el miedo de los ocupantes del edificio y alertar sobre las situaciones cambiantes.

Lo primero que yo buscaba era la extremadamente importante interacción entre las compañías de bomberos que llegaron en primer lugar y la información con la que esperaban Mike y su personal, incluida información del panel de alarma de incendio y los planos del piso.  Lo más importante, yo estaba evaluando las interacciones entre los bomberos que llegaban al lugar y el personal del edificio incluida esa transferencia vital de información del personal que ya había estado en la escena durante los primeros minutos críticos antes de nuestra llegada.

Todo marchaba bien, en general. Los bomberos hicieron el contacto inicial con el personal, reunieron los recursos disponibles, tanto humanos como en papel y recibieron instrucciones sobre el uso del sistema de comunicaciones de seguridad humana del edificio. Al mismo tiempo, no obstante, los primeros socorristas no solicitaron información suficiente del personal del edificio sobre la ubicación del problema, sobre cuál era el mejor acceso, y sobre qué dispositivos de comunicación se encontraban disponibles. El jefe de batallón se encontraba muy cerca, sin embargo los hombres a cargo aún necesitaban aminorar la velocidad y recibir esta información crucial.

Los jefes de batallón que llegaron luego se ubicaron en sus lugares tomando posición al frente del comando de incendios, en ataque de incendios, búsqueda, rescate y logística.  Como es habitual, el vicejefe de distrito sería el comandante de incidentes general, a cargo de imponer orden en el caos inherente de la escena de emergencia. Ese día, no obstante, yo era estrictamente un observador, y me pareció oír por casualidad al jefe de control del vestíbulo pedirle a la OEMC un vicejefe de un distrito cercano para contrarrestar mi ausencia. Si bien esta no es una directiva escrita en el protocolo de comando de incidentes, fue un ejemplo de alguien tomando una iniciativa para resolver un problema que surgió en el momento. Pensar más allá de las reglas predeterminadas es de suma importancia en una situación en la que todos están haciendo varias tareas a la vez, e informar sobre los cambios o desviaciones de los procedimientos estándar es igualmente importante.

A medida que se desarrollaba el simulacro, el camión de combate cargó la manguera con aire comprimido como modo de simular los problemas con los puntos de compresión en una línea de manguera cargada en huecos de escalera confinados y pasillos angostos. El jefe del comando delantero del incendio, responsable de las dos plantas ubicadas por debajo del incidente, se enfrentó con dificultades al momento de comunicarse con el jefe del batallón en el vestíbulo. Uno de los miembros de los equipos de RAT se encontró con actores que tenían el papel de trabajadores de oficina que querían dejar el edificio porque estaban nerviosos sobre todas las actividades inusuales que se estaban presentado. Este fue un ejemplo perfecto de la máxima “el edificio no nos falla; la gente lo hace”. Se presentaron problemas menores, pero fueron del tipo que pueden complicar los planes más elaborados, finalmente poniendo en riesgo a la propiedad y la vida humana. Noventa minutos después de comenzar, el simulacro había finalizado.

Estos y otros problemas menores se analizaron en el informe evaluativo detallado para todos los participantes. Durante esta sesión crítica después de la acción, volvimos a repasar lo que habíamos hecho, cuerpo por cuerpo y jefe por jefe, lo que estuvo bien y lo que no. Fuimos buenos en identificar el problema en el edificio y resolverlo, pero no fuimos tan buenos en utilizar nuestra fuerza de trabajo de la manera más eficaz posible. Llevar a la gente a un lugar seguro más allá del fuego real fue un problema. Pero hicimos un gran trabajo en utilizar el sistema de comunicaciones de seguridad humana del edificio, pudimos complementar nuestros dispositivos de comunicaciones directas con las radios portátiles del edificio. El jefe del comando delantero de incendios terminó llamando a una unidad de comunicaciones móviles, que se conectó con el jefe de batallón en el vestíbulo; un ejemplo de cómo pensar fuera de los procedimientos reglamentados para mantener ese vínculo comunicacional, porque uno no puede darse por vencido solo porque la radio no funciona. Mike y el personal de ingeniería y seguridad hicieron el mismo tipo de informe evaluativo. De esta forma todos aprendimos y mejoramos, y constituye una parte importante del cumplimiento de nuestras responsabilidades para proteger a los ocupantes del edificio.

Este tipo de ajuste de detalles es uno de los pasos finales de un proceso que comienza con el desarrollo de un incendio y con códigos de seguridad humana a cargo de organizaciones como la NFPA, y con la aplicación de tales códigos en documentos tales como los códigos de construcción de Chicago y su Código de Procedimientos de Emergencia en Edificios de Altura. Una planificación previa detallada es un modo en que podemos hacer que este proceso sea incluso más profundo para ayudarnos a garantizar la seguridad de los bomberos mientras se deslizan por pasillos oscuros hacia un peligro desconocido, y la seguridad de los ocupantes del edificio mientras toman decisiones sobre qué hacer en una emergencia. La frase de cabecera principal del servicio de bomberos aplica a todas las partes interesadas: todos regresan a su hogar.

http://nfpajla.org/

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