FireStation.

La biblioteca del parque.

  • nuevos mensajes por correo.

    Únete a otros 631 seguidores

  • Archivos

  • Estadísticas del blog

    • 1,678,978 hits
  • Visitas

  • Meta

NFPA. Después del incendio del cañón de Waldo.

Posted by Firestation en 09/06/2013

waldo_canyon_

El 25 de junio, los espectadores observan a medida que el incendio del cañón de Waldo se dirige hacia cientos de viviendas sobre el lado oeste de Colorado Springs. El desarrollo extendido del punto de contacto entre la vida silvestre/urbana en todo el país significa que millones de hogares de los EE.UU. se encuentran potencialmente amenazados por un incendio forestal. (Foto: AP/Wide World)

Por Fred Durso, Jr.

Lo que el reciente incendio del cañón de Waldo en Colorado puede enseñarnos sobre la mitigación previa al incendio, y la manera en que pueden utilizar esas lecciones unas 70,000 comunidades de toda la nación que enfrentan la amenaza de incendio en medios silvestres.

Es una mañana calurosa de julio, y me encuentro inspeccionando las secuelas del incendio forestal ocurrido en Colorado Springs desde el asiento trasero de una camioneta SUV roja. A medida que ascendemos las colinas de la región oeste de la ciudad, las consecuencias del incendio se hacen más evidentes. Sobre el lado de una colina, franjas marrones de césped quemado envuelven tres casas de tono amarronado; directamente detrás de las viviendas pueden verse acres de yuca ennegrecida y robles de Gambel, que a la distancia parecen una tupida barba crecida sobre un rostro bronceado. A pesar del escenario sombrío, no se ven daños en las viviendas. Un poco más adelante, pasamos por un colegio en el cual colocaron un cartel que decía: “Gracias, socorristas”.

Conmigo se encuentran el chofer, David Kosling, fotógrafo del Departamento de Agricultura de los EE.UU., Wendy Fulks, directora de la red de conservación de paisajes de The Nature Conservancy, y nuestro guía no oficial, Andrew Notbohm, coordinador del programa de mitigación de incendios forestales del Cuerpo de Bomberos de Colorado Springs (CSFD, por sus siglas en inglés), quien ocupa el asiento del pasajero y señala áreas de posible interés. Nuestro destino es el barrio Mountain Shadows, el más castigado por el incendio.

Llegamos a la calle Majestic Drive y nos detenemos en un control policial. Notbohm muestra sus credenciales y despliega una gran sonrisa al oficial de policía que controla el tránsito a través de Mountain Shadows. Sin embargo, a medida que nos desplazamos por Majestic la sonrisa de Notbohm desaparece. Fulks, conmigo en el asiento trasero, se queda en silencio. Yo tampoco tengo palabras para describir lo que veo por la ventanilla.

A lo largo de Majestic Drive, una casa detrás de la otra ha quedado totalmente reducida a tan sólo cimientos de concreto. A algunas les fue mejor y sólo perdieron los techos. Los terrenos de las viviendas están llenos de pilas quemadas de elementos casi irreconocibles: antenas parabólicas, muebles de jardín, cocinas, refrigeradores. Hay automóviles quemados a lo largo de la calle, con los neumáticos derretidos.

La devastación tan sólo nos da una idea de la intensidad del incendio del cañón de Waldo, que comenzó el 23 de junio y se prolongó por 16 días. Inicialmente el incendio se propagó desde los cañones de Waldo y Williams, ubicados al oeste de Colorado Springs, y se dirigió al este hacia el barrio cercano de Cedar Heights. Los esfuerzos de los bomberos, un cambio de viento y un estratégico proyecto de mitigación evitaron que el incendio ingresara al barrio, pero en el cuarto día, ayudado por vientos de 65 millas por hora (105 kilómetros por hora), el incendio se desplazó por el lado noreste del cañón de Queen, al norte de Cedar Heights, y golpeó a Mountain Shadows. En total, el incendio dañó o destruyó 392 hogares, todos ubicados en Mountain Shadows. Dos personas murieron en el incendio, que también quemó más de 18,000 acres (7,284 hectáreas) y forzó la evacuación de más de 32,000 personas. El incendio provocó daños a la propiedad calculados en $350 millones, lo que lo coloca como el incendio más costoso de la historia de Colorado. Se gastaron $15.7 millones adicionales en esfuerzos de combate de incendio hasta el 8 de julio, fecha de contención, según la División de Colorado de Prevención y Control de Incendios. La causa sigue bajo investigación. Estacionamos el automóvil y comenzamos a caminar por la destrucción, que guardaba similitud con una zona de guerra. Durante años Notbohm ha pedido a los habitantes que protejan sus hogares contra incendio, y ahora se encuentran cara a cara con su peor pesadilla. Sólo alrededor de un 5% de los habitantes de Mountain Shadows participó de los esfuerzos de mitigación del incendio forestal asistidos por el CSFD, de acuerdo con el departamento. “Todavía lo estoy procesando”, dice Notbohm. “Miro estas casas y me digo: ‘Por Dios, esto es una catástrofe’”.

Una habitante, Diane Paton, está utilizando una herramienta de jardinería para revisar las cenizas que una vez fueron su casa de tres pisos. Paton, de 49 años, de un increíble buen humor, vestida con una camisa gris sin mangas y shorts a cuadros azules, señala lo que ha quedado de sus pertenencias más importantes, como un piano de cola, reducido a un trozo de madera quemada, y los restos calcinados de su Saab 9-5. “Era un auto hermoso”, comenta Paton. Sus hallazgos más pequeños —un anillo de diamantes, elementos de cerámica, variados documentos en papel— llenan cajas ubicadas a lo largo del perímetro del terreno. Le pregunto qué siente al volver a su hogar después del incendio, y su congoja e incredulidad reflejan los sentimientos de Notbohm. “Vi muchas fotografías [de la destrucción], pero llegar a mi cuadra y verlo yo misma…fue muy difícil de procesar”, dice. “Cuando veo destruido el piano de cola —algo tan sólido y grande— no puedo imaginarme la temperatura que debe haber alcanzado este incendio”.

Aunque Paton apoyó los esfuerzos de mitigación del barrio, ella admite que no fue una prioridad en su hogar: los cimientos de la estructura, afirma, ya se encontraban rodeados por materiales no combustibles como grava y no se hallaban cerca de grupos de árboles que podrían haber ayudado a la propagación del incendio. Comentó que estaba considerando reemplazar el techo de listones de cedro por una alternativa no combustible o resistente al fuego cuando se desató el incendio. De las 392 viviendas dañadas o destruidas, el CSFD calcula que aproximadamente un cuarto de las mismas tenía techos de tejas de madera, que pueden hacer que las casas sean más susceptibles a la ignición y promover la propagación de un incendio.

La mitigación es la razón por la cual Notbohm, Fulks y los demás nos encontramos atravesando los barrios de Colorado Springs. Durante tres días del mes de julio, una docena de representantes de organizaciones que constituyen la coalición recientemente conformada y denominada Fire Adapted Communities™ (FAC) (Comunidades adaptadas a los incendios) —entre ellas NFPA, el Servicio Forestal de los EE.UU. (USFS, por sus siglas en inglés), The Nature Conservancy (TNC), el Instituto Asegurador para Seguridad Comercial y de la Vivienda (IBHS, por sus siglas en inglés), y la Asociación International de Jefes de Bomberos (IAFC, por sus siglas en inglés)— recorrieron la ciudad después del incendio del cañón de Waldo a fin de determinar el impacto de la mitigación y las tácticas de preparación iniciadas por el Cuerpo de Bomberos de Colorado Springs hace más de una década. Con lanzamiento oficial efectuado en junio a través de una sociedad entre NFPA y el USFS, FAC apunta a convertir comunidades enteras —residencias, negocios, infraestructuras y servicios públicos, y áreas naturales y espacios abiertos— en áreas resistentes a incendios forestales mediante una serie de principios y prácticas desarrolladas por nueve organizaciones participantes. Los participantes del viaje de julio publicarán un informe de la investigación sobre sus descubrimientos de Colorado Springs, junto con videos relacionados, hacia fines de este año.

Molly Mowery, gerente del programa Comunidades Adaptadas a los Incendios y Difusión Internacional de NFPA, espera que dichos descubrimientos sirvan como lecciones para todas aquellas 70,000 comunidades del país ubicadas en áreas proclives a incendios forestales. “El incendio del cañón de Waldo nos brindará información que podremos compartir comunitariamente: qué funcionó, qué podría haberse efectuado de una manera diferente y qué proceso a largo plazo realmente puede adaptarse para los incendios”, afirma.

Mediante una serie de medidas, Colorado Springs representa la idea de adaptación para incendios: 13 comunidades dentro de la ciudad son reconocidas por el Programa de Comunidades Firewise® de NFPA, y otros barrios han adoptado la mitigación, se están llevando a cabo esfuerzos para proteger las empresas de servicio público de riesgos de incendio, y la mitigación salvó a todo un barrio de la devastación que ocurrió en Mountain Shadows. “Nuestras pérdidas fueron importantes, y tampoco podemos olvidar la muerte de dos personas”, dice Brett Lacey, Jefe de bomberos del CSFD, quien participa de los comités para NFPA 1031, Calificaciones profesionales para inspectores de incendio y examinadores de plan, y NFPA 1730, Organización y despliegue de cumplimiento de código, revisión de plan, investigación de incendio y operaciones públicas de educación al público. “Pero nuestra comunidad debe estar orgullosa [de que] salvamos 82% de los hogares legítimamente amenazados por el incendio forestal”.

Sin embargo, lograr que Colorado Springs esté preparada para los incendios forestales resultó ser una prueba de paciencia, que se prolongó a lo largo de una década. Y como lo demostró el incendio del cañón de Waldo, el esfuerzo continúa siendo un trabajo en progreso.

Trabajo de preparación

En un cuarto oscuro del cuartel general del CSFD, casi una docena de representantes de las FAC están recibiendo un curso intensivo sobre el esfuerzo de mitigación de incendios forestales de la ciudad que lleva una década de duración. Una pantalla de video ubicada frente a ellos muestra un mapa topográfico con imágenes en verde, amarillo, naranja y rojo. Christina Randall, administradora de mitigación de incendios forestales del CSFD y uno de los dos únicos empleados de tiempo completo que manejan el trabajo de mitigación de la ciudad, le explica al grupo que el mapa identifica los más de 35,000 hogares de Colorado Springs que se encuentran “en riesgo” de un incendio forestal. Las estructuras tienen codificación cromática en base a características físicas y la topografía circundante: Verde oscuro es bajo riesgo, rojo es riesgo extremo, y los otros colores se encuentran en el medio. Esta recopilación de información, que se dio a conocer oficialmente en 2002 y se ha actualizado en forma periódica desde entonces, fue la primera de una serie de pasos tomados por el CSFD para informar a la comunidad que los incendios forestales representan una amenaza real.

Al comienzo, la respuesta de la comunidad ante esta información gratuita fue tibia, Randall señala al grupo. “Durante las reuniones iniciales con la comunidad [sobre la información], la gente decía: ‘Quiero que mi evaluación de riesgo esté protegida con una contraseña. No quiero que mis vecinos me espíen’”, relata. “Nosotros les dijimos: ‘Queremos sí queremos que sus vecinos los espíen’. Quedaron sorprendidos, pero el punto es que si usted es verde y su vecino es rojo, su seguridad queda comprometida”.

Un empujón adicional para lograr una preparación más seria frente a los incendios forestales se presentó en 2002 a través del incendio de Hayman, que según The Gazette, períodico de la cuidad, se quemaron aproximadamente 138,000 acres (55,847 hectáreas) y se dañaron más de 130 viviendas sólo a 35 millas (56 kilómetros) de Colorado Springs. Para algunos habitantes, que podían ver y oler el humo, el incendio de Hayman fue una toma de conciencia de que los incendios forestales representan una amenaza genuina a la comunidad.

La geografía de Colorado Springs —una variedad pintoresca de mesas, acantilados, montañas y cadenas— también representa una causa de preocupación. Según cálculos efectuados en 2010 por la Oficina de Censos de los EE.UU, de los más de 415,000 residentes de la ciudad., casi un cuarto reside en el punto de contacto entre la vida silvestre/urbana (WUI, por sus siglas en ingles) que engloba 29,000 acres (11,736 hectáreas) y se extiende desde la Academia de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en la región norte de la ciudad hasta la Estación de la Fuerza Aérea Cheyenne Mountain y la Instalación Militar Fort Carson al sur. El piedemonte ubicado al oeste de la ruta interestatal 25, que atraviesa la ciudad, contiene la mayor parte del WUI designado. Hacia el oeste se encuentra el Bosque Nacional de Pike, donde se erige la montaña Pikes Peak de 14,000 pies (4,267 metros) de altura.

Estas características físicas, sumadas a la proximidad del incendio de Hayman, ayudaron a modificar gradualmente la actitud y comportamiento de los propietarios en cuanto a la preparación para incendios forestales. Durante más de una década y en reuniones realizadas durante el año, en casa de 35 propietarios , la División de Mitigación del CSFD ha organizado sesiones de información y difusión manteniendo así un sólido programa de tratamiento de combustibles, y ha coordinado el desarrollo de un plan de protección para toda la comunidad. En los últimos 6 años, y con la ayuda de funcionarios locales, también ha promovido, el establecimiento de una ordenanza sobre techos, que generó el reemplazo de 55,000 techos de tejas de cedro por techos resistentes al fuego, además de efectuar consultas gratuitas en el lugar y con los propietarios, sobre cómo proteger sus propiedades con los principios establecidos por el Programa de Comunidades Firewise de NFPA. Si una cantidad suficiente de habitantes de un barrio forma parte de los esfuerzos de mitigación, el CSFD recolectará y eliminará los residuos en forma gratuita.

“Contamos con muy poco personal y un presupuesto muy pequeño”, informa Randall. “El trabajo proviene de los habitantes. Al comienzo, llevar la bola de nieve hasta la cima de la colina fue bastante difícil. Ahora que se encuentra rodando, casi no podemos ponernos al día con la demanda”.

“Nos podríamos haber ahorrado mucho tiempo en el desarrollo del programa [FAC] si los hubiésemos llamado primero a ustedes”, dice Pam Leschak , la sensata gerente de programa FAC; lo que hace reír a unas cuentas personas presentes. Leschak es una veterana con 10 años en el USFS, que ha dedicado los últimos cuatro años a desarrollar estrategias de FAC y así como maneras de comunicarlas a gran escala. Le gusta decir que “unos gramos de mitigación valen millones de dólares de una curación”, y el próximo tema del orden del día de hoy es ver cómo son esos gramos de mitigación.

El grupo FAC se dirige a una colina que mira hacia un barrio denominado Cedar Heights, que ofrece un marcado contraste con Mountain Shadows, ubicado a cuatro millas hacia el norte. En lugar de una gran cantidad de viviendas agrupadas en una gran variedad de calles, los hogares de Cedar Heights se hallan desperdigados por el lado de la colina, enclavados en densos grupos de pinos Ponderosa y roble de Gambel. No hay paisajes quemados evidentes durante el camino hacia arriba. No se perdieron casas en Cedar Heights durante el incendio del cañón de Waldo.

Un poco más arriba sobre la colina, Notbohm, del CSFD, se detiene sobre una calle de tierra, libre de vegetación, denominada línea de excavación, creada durante el incendio del cañón de Waldo. Esta línea fue prevista para detener el ingreso de las llamas a Cedar Heights, que puede verse a través de la maleza ubicada por debajo. Notbohm tiene puestos anteojos de sol envolventes y una gorra de béisbol azul oscura. Antes de ingresar al equipo de mitigación del departamento hace más de cuatro años, este nativo de Wisconsin trabajaba para un contratista de control de combustibles que quitaba malezas, árboles podados, y creaba espacios defendibles alrededor de los hogares. Ha ayudado con la mitigación en Cedar Heights en los últimos ocho años, y parecería que el barrio es su segundo hogar no oficial “Si consideramos la cantidad de material que hemos quitado de una comunidad como Cedar Heights, resulta increíble”, le comenta al grupo FAC. “Pero a medida que nos desplazamos por Cedar Heights, vemos que todavía hay millones de cosas por hacer”.

Quiere mostrarnos algo más, y nos dirige en una rápida caminata, hacia un poco más arriba, hasta alcanzar Solitude Park, cerca de media milla por encima de Cedar Heights. Caminamos a través del parque, una parcela de 300 acres (121 hectáreas) que separa Cedar Heights de los Bosques Nacionales Pike-San Isabel, y llegamos a una gran sección, casi 100 acres (40.5 hectáreas), que se ha limpiado de restos muertos de roble y otros combustibles, un proyecto que comenzó en 2008. Hacia el este fuera de los cañones Williams y Waldo, el fuego se alimentó profusamente del bosque cercano antes de ingresar al extremo noroeste de Solitude Park. Sin embargo, cuando se encontró con una sección menos espesa, informa Notbohm, el fuego simplemente se quedó sin combustible; una descarga de líquido desde una aeronave y un afortunado cambio en el viento también ayudaron a mantener el incendio alejado de Cedar Heights. “Creo que teníamos un plan muy bueno”, afirma.

Solitude Park es un ejemplo del trabajo de mitigación de combustibles supervisado por Notbohm. Con un equipo de seis miembros estacionales y contratistas, el CSFD trata hasta 1,000 acres (405 hectáreas) por año, solventado con aproximadamente $325,000 dólares, que se obtiene principalmente mediante el Programa de Subsidios de Mitigación Previa a la Catástrofe de la Agencia Federal de Control de Emergencias. Pronto vemos esos dólares en acción cuando nos encontramos con un equipo de tres personas utilizando una astilladora para reducir los árboles cortados a trocitos de madera. “Hemos estado esperando que la ciencia compruebe que lo que hacemos funciona”, dice Jeremy Taylor, uno de los miembros del equipo, quien utiliza un casco amarillo y grandes anteojos de sol. El trabajo de mitigación de combustibles en Solitude Park, afirma, “demostró que teníamos razón”.

Cerca de casa
Steve Quarles se encuentra gateando alrededor de una gran casa marrón de Cedar Heights, una entre los 35 hogares de Cedar Heights y Mountain Shadows que están siendo examinadas por el IBHS. La misión de la organización es llevar a cabo investigaciones que deriven en el fortalecimiento de hogares, negocios y comunidades contra desastres naturales, y Quarles, científico senior del IBHS, se encuentra presente para evaluar la seguridad contra el incendio de las viviendas de la zona. Viste shorts caqui y una camiseta celeste, y a medida que se desplaza a lo largo de la base de la casa busca a tientas, grietas detrás del revestimiento exterior, que es de fibrocemento no combustible.

Sin embargo, el mantillo distribuido debajo del revestimiento es combustible, y Quarles comparte sus observaciones con Keith Worley, asesor regional de Firewise® para Colorado y otros seis estados, quien registra la información en una planilla de evaluación. “Debido al mantillo, el fuego puede desplazarse detrás del revestimiento”, dice Worley, que viste una gorra verde que no llega a proteger su espesa barba blanca del sol. “Ese es un punto débil. En lugar de mantillo, me gustaría ver tierra, rocas o alguna clase de material no combustible”. Los mantillos y plantas combustibles, según los principios de Firewise, deben hallarse por lo menos a cinco pies (1.5 metros) de una vivienda.

Aún con revestimiento y techo no combustibles, es fácil ver por qué esta estructura, ubicada en un piedemonte rodeado por un bosque, se encuentra en alto riesgo,en caso de un incendio forestal. Sin embargo, los propietarios han intentado reducir este riesgo, y sus esfuerzos en Cedar Heights y una docena de otras comunidades de Colorado Springs han sido reconocidos por la NFPA mediante su Programa Firewise Communities/USA®, un componente vital de la iniciativa de FAC.

La parte trasera de la casa, en donde la gravilla reemplaza el mantillo combustible, obtiene mejores resultados. “Si caen brasas en las piedras, no hay problema”, señala Worley. Los arbustos bien hidratados, además de los muebles de jardín metálicos, también obtienen su aprobación. Pero los acres de vegetación que llegan hasta unas yardas del patio trasero de la vivienda lo hacen pensar. “Hay áreas significativas de robles muertos o que están muriendo”, comenta. “El riesgo de incendio es elevado.”

Con los principios establecidos por el programa de NFPA, hace una década el CSFD promulgó lo que denominó Programa FireWise, para alentar r a los habitantes a hacerse cargo de los riesgos potenciales de incendio alrededor de su propiedad. Cathy Prudhomme, ex coordinadora del programa FireWise del CSFD y en la actualidad gerente de proyecto asociada de NFPA para Wildland Fire Youth Education, recuerda la reunión inicial sobre el programa con los propietarios de Cedar Heights en el sótano de una iglesia. “Algunos propietarios nos dijeron: ‘Queremos que nos entrenen para ser bomberos. Queremos combatir los incendios nosotros mismos’”, comenta. “Ese era el papel que pensaban que deberían desempeñar; no mitigación ni reducción de los riesgos. Se ha producido un cambio de mentalidad”.

Una década después, un grupo de habitantes de Colorado Springs se encuentra ayudando a difundir el mensaje de la mitigación. Sandy Lewis, que hace 14 años vive en Cedar Heights, escribe un boletín informativo mensual para su barrio que incluye una sección sobre mitigación de incendios forestales. Un paquete de bienvenida para los recién llegados incluye información de contacto con el CSFD para una evaluación gratuita de la vivienda. Cedar Heights también organiza en forma anual, el Día sobre Información de Seguridad para abordar el tema de la mitigación.

Lewis calcula que el 60% de los habitantes de Cedar Heights ponen en condiciones su propiedad en forma regular, pero agrega que siempre habrá gente que se niega. “Tratar de que la gente lo haga a largo plazo representa un desafío”, afirma. “Todavía hay personas que creen que la mitigación es sinónimo de talar árboles, o dicen: ‘Me gusta tener privacidad’. Pero ya hay suficientes personas en esta comunidad que la han adoptado”.

Otra tarea difícil fue la mitigación en Solitude Park. Después de un acuerdo, en el año 2000 la comunidad recibió una parcela de 300 acres (121 hectáreas) y que en la actualidad está protegida mediante una servidumbre de uso con un fideicomiso local, según Dick Standaert, un habitante que tomó la iniciativa de comenzar la mitigación. Para los fideicomisarios, nos informa, “separar un terreno a perpetuidad significaba que no puede tocarse”. Sin embargo, con la ayuda del CSFD inició lo que él describe como una “demostración de mitigación” en una sección de tres acres (una hectárea) del parque. La demostración fue un éxito, dice Standaert —dejó en claro que la mitigación puede ser efectiva sin tener que modificar drásticamente los paisajes— y abrió el camino para un proyecto de mitigación de combustibles de mayor envergadura en el parque.

Solitude Park también es un ejemplo de cómo los principios de las FAC apuntan no sólo a proteger viviendas sino también todos los aspectos de una comunidad, como espacios verdes y empresas de servicio público. Fulks de The Nature Conservancy es defensora de la Red de Aprendizaje sobre Incendios de los EE.UU., un proyecto conjunto de TNC y otras organizaciones, y ayuda a las comunidades a considerar proyectos que dependen de lo que ella denomina “buen incendio” para reestablecer hábitats naturales. Ella espera que el proyecto de Colorado Springs de recopilación de información no pierda de vista la importancia de los incendios, particularmente en estos entornos. “Estamos interesados en el medio ambiente construido, pero creo que los principios de FAC también se extienden más allá de las comunidades”, comenta, mientras toma fotografías de Solitude Park. “Si tuviéramos bosques más sanos, los incendios forestales que sufrimos habrían sido más benignos”.

Eric Howell, especialista en gestión de cuencas hidrográficas y bosques para las empresas de servicio público de Colorado Springs, dice que las empresas de servicio público también deben desempeñar un papel clave. “En los últimos años, hemos establecido una buena sociedad con el CSFD”, comenta. “Sabíamos que la mitigación era algo que debíamos abordar”. Él y su equipo están realizando evaluaciones de casi 30 sitios para tanques y estaciones de bombeo alrededor de Colorado Springs, e informa que las empresas planean avanzar en proyectos para mitigar los riesgos de incendio. Lewis reconoce que los progresos se deben a la comunicación a diferentes niveles de la comunidad con el CSFD pero cree que la mitigación sólo puede llegar hasta un punto.

“Honestamente creo que ningún nivel de mitigación podría haber ayudado a Mountain Shadows, o a nosotros, si el [viento hubiera dirigido el incendio] en nuestra dirección”, afirma. [Ver “Frente al peligro”.] “Pero lo que podemos hacer es prepararnos lo mejor posible”.

La preparación parece estar en la mente de muchos habitantes desde el incendio del cañón de Waldo; Notbohm señala que el volumen de llamados que ha estado recibiendo ha sido “tremendo”. Pero Prudhomme empaña esa observación con un ejemplo de su propia experiencia. “Después del incendio de Hayman, los teléfonos del cuerpo de bomberos no paraban de sonar. Al año siguiente tuvimos que buscar por todos lados para encontrar a alguien interesado en la mitigación”, relata, y agrega que estudios señalan que esta concientización dura de tres a doce meses; al tiempo, la gente vuelve a hacer lo mismo. “Desaparece así de rápido”, se lamenta.

Renacimiento y reconstrucción
En Solitude Park, los nuevos encinos verdes y varios grupos de plantas en flor ya están germinando a través de la tierra quemada, una señal de la resiliencia de la naturaleza. El medio ambiente construido, dicen las habitantes de Colorado Springs, atravesará un renacimiento similar. Ya hay discusiones en marcha para crear ordenanzas de emergencia que aborden el tema de diseños de techos y edificación resistentes al fuego para construcciones nuevas.

Los miembros de FAC, decididos a asegurar que el incendio del cañón de Waldo no se convierta en tan sólo otra nota al pie de la página, afirman que su informe sobre el incendio analizará en detalle la extensión de la mitigación en Colorado Springs antes del incendio, las consecuencias que tuvo en el daño, y la manera en que los diferentes esfuerzos de mitigación se entrelazan con la iniciativa global de FAC. Esperan que otras personas puedan sacar provecho de lo que ocurrió aquí.

Mientras que Notbohm del CSFD se siente comprometido por ayudar a difundir la información, eso no modifica el hecho de que fue su propio pueblo el que resultó afectado, o que su pueblo se ha convertido en el último ejemplo de nuestra lucha continua con el punto de contacto entre la vida silvestre/urbana. Mientras miramos una pila de escombros, que una vez fueron una casa de Mountain Shadows, ahora cubiertos por un techo de tejas de cedro, le pregunto si escenarios como este lo hacen sentir indefenso contra el fuego. “Al contar la historia estoy haciendo mi trabajo. Pueden tomarse medidas o no, pero si los habitantes comprenden la amenaza y el potencial, estoy haciendo mi trabajo”, afirma. Se dirige hacia unos juegos de madera para niños que parecen no haber sufrido daños, con excepción de una parte plástica del tobogán, que se ha derretido parcialmente. “Quizás no lleguemos s a todos. Quizás no todos quieran escuchar. Pero me siento bien por haber llegado a todos los que deseaban escuchar”.

Fred Durso, Jr., es redactor del NFPA Journal.


Frente al peligro
¿Habría salvado a Mountain Shadows una mitigación mayor o mejor?

waldo_canyon_0
El fuego devora viviendas en Mountain Shadows el 26 de junio. El Cuerpo de Bomberos de Colorado Springs calcula que, para la época del incendio del cañón de Waldo, se habían efectuado actividades de mitigación en sólo 40 de las 1.400 casas del barrio.

Hace una década que Richard y Francine Hansen viven en el barrio Mountain Shadows de Colorado Springs, y se enorgullecen del trabajo que han realizado para proteger a su comunidad de los incendios forestales. Han protegido su propia vivienda y han alentado a sus vecinos a que hagan lo mismo. El boletín informativo del barrio frecuentemente incluía información sobre mitigación escrita por Richard, quien pedía encarecidamente a los habitantes que tomaran los riesgos de incendio más seriamente.

A pesar de esos esfuerzos, Richard Hansen dice que el trabajo de mitigación de incendios forestales se ha llevado a cabo en sólo 40 de las 1,400 viviendas del barrio, un cálculo confirmado por el Cuerpo de Bomberos de Colorado Springs. Mientras que admite que una parte de los habitantes vive en áreas consideradas de bajo riesgo, una serie de viviendas podrían haberse salvado si se hubiera efectuado mitigación. “Mucha gente me ha dicho que la mitigación realizada alrededor de sus hogares ayudó a salvar las casas”, comenta Hansen, 76. “Algunas personas me contaron que [el incendio] ardió hasta donde se había efectuado la mitigación, y luego se detuvo”.

Los hallazgos preliminares de la coalición de Comunidades Adaptadas a los Incendios™ (FAC) atribuyen la pérdida muchas de las viviendas a las brasas que encendían techos de tejas de cedro y decks de madera. Las viviendas de Mountain Shadows también se hallaban muy próximas una de la otra, lo que provocó la cadena de incendio entre una casa y la otra. “El barrio de Mountain Shadows es un útil recordatorio de que el punto de contacto entre la vida silvestre/urbana (WUI) cuenta con varias caras”, dice Molly Mowery, gerente de programa de Comunidades Adaptadas a los Incendios y Difusión Internacional de NFPA. “Lo que puede haber parecido una subdivisión normal cerca de las montañas, resultó en realidad ser de altísimo riesgo. Debemos pensar la manera en que representamos el WUI a medida que desarrollamos herramientas de FAC nacionales para que una variedad de diferentes públicos pueda identificarse con el riesgo de incendio forestal”.

La destrucción de Mountain Shadows no sorprendió a Jack Cohen, científico especializado en física e investigador del Laboratorio Estadounidense de Ciencias de Incendios de la Estación de Investigación del Servicio Forestal de Rocky Mountain de Missoula, Montana, y miembro del Comité Asesor de Operaciones de Incendios en Medios Silvestres de NFPA. “Cuando veo un lugar como Colorado Springs, y veo [Mountain Shadows] y descubro una gran cantidad de techos de madera inflamable, no me sorprenden para nada los daños”, señala.

Cohen comenzó a investigar los incendios en viviendas provocados por incendios forestales a finales de la década del 80 y acuñó el término “zona de ignición de vivienda”, que hace referencia a la estructura misma rodeada por un área de separación de 200 pies (61 metros) que, cuando se aplica la mitigación utilizando principios establecidos por el Programa de Comunidades Firewise® de NFPA, puede aliviar el potencial de ignición de la estructura durante un incendio. “En muchos casos, cuando hay viviendas en las que se ha aplicado la mitigación con alta resistencia a la ignición acorde con el potencial extremo [de ignición] de la geografía circundante, podrá contarse con sobrevivientes”, afirma Cohen. “Pero no podemos prever todas las ubicaciones posibles de ignición o todos los puntos posibles de vulnerabilidad: Algunos incendios van a ocurrir, pero es más probable que los bomberos puedan controlarlos. Cuando aplicamos Firewise a nuestros hogares, nuestro objetivo no es eliminar la respuesta del cuerpo de bomberos, sino asegurar que dicha respuesta sea efectiva”.

Pero Cohen advierte que el cuerpo de bomberos de áreas proclives a sufrir incendios forestales, a menudo se encuentran sobrecargados por ese tipo de respuestas. “Nuestra percepción del problema en realidad nos está coartando la capacidad de lidiar con el problema”, afirma. “Constantemente deseamos ver las enormes columnas de humo y las grandes llamas de un incendio forestal en lugar de ver las condiciones locales de la comunidad que produce la destrucción”.

Hansen dice que comprendió las condiciones locales de Mountain Shadows. Hace diez años, se mudó a una casa de 5.000 pies cuadrados (465 metros cuadrados) y la transformó en una fortaleza resistente al fuego: Un techo de acero complementaba los tres decks hechos de material de construcción resistente al fuego, y las plantas de la propiedad se mantuvieron en cumplimiento con los principios de Firewise. Aún así, su casa no pudo hacer frente al incendio del cañón de Waldo, el que según Hansen alcanzó temperaturas mayores a 1.500 °F (816 °C), citando cálculos oficiales. Los funcionarios del cuerpo de bomberos también le contaron a Hansen que las llamas devoraron su hogar en 30 segundos y lo derrumbaron en ocho minutos: una de las 392 viviendas dañadas o destruidas en el incendio.

Hansen señala que él y su esposa planean mudarse a Kissing Camels –un barrio cercano- en septiembre, y que va a continuar proclamando las virtudes de la prevención. “[El incendio del cañón de Waldo] sólo ha elevado mi interés en la mitigación”, destaca. “Si vives en un área como esta, es beneficioso para todos llevar a cabo las prácticas de mitigación”.— Fred Durso Jr.


¿Disposiciones populares?
Un nuevo estudio clasifica el uso de códigos y normas por parte de las comunidades para ayudarlas a abordar el riesgo de los incendios forestales.

Mientras que este año la cantidad de incendios forestales se encuentra por debajo del promedio de los últimos 10 años, la cantidad de acres quemados hasta mediados de agosto es de 6.8 millones (2.8 millones de hectáreas), aproximadamente 1.3 millones (526,091 hectáreas) encima del promedio. Estos números, provenientes del Centro Nacional de Incendios Inter Agencia junto con las condiciones de sequías extremas de este verano, ponen de manifiesto las crecientes amenazas para los habitantes que viven en el punto de contacto entre la vida silvestre/urbana (WUI).

La manera en que las comunidades están utilizando los códigos y normas para abordar estas preocupaciones es el tema principal de un nuevo informe: De qué manera abordar el riesgo de incendios forestales en la comunidad. Una revisión de herramientas regulatorias y de planificación, encargada por la Fundación para Investigaciones de Protección de Incendios. El estudio analizó 40 comunidades y sus herramientas regulatorias del WUI, como códigos de edificación, incendio y uso de tierras, además de ordenanzas locales. Los hallazgos clave incluyen:

  • Algunas comunidades adoptaron partes de una norma de NFPA relacionada con el WUI. Ninguna comunidad adoptó una norma modelo relacionada con el WUI en su totalidad.
  • Las comunidades acordaron en que el desarrollo existente constituye un riesgo mayor de incendio forestal que los nuevos desarrollos porque está más presente en áreas de alto riesgo y a menudo es abastecido por infraestructuras de calidad inferior.
  • El problema más común de cumplimiento del WUI fue la falta de mantenimiento continuo de espacio defendible, debido a la falta de voluntad política o de recursos financieros. Además, la falta de fondos para llevar a cabo enseñanza al público y limpieza vegetativa se citaron como deficiencias significativas.
  • El cuerpo de bomberos o el departamento de edificación generalmente administran o hacen cumplir las reglamentaciones del WUI. Sin embargo, el jefe de bomberos y el personal del cuerpo de bomberos a menudo no están capacitados para ejercer actividades de cumplimiento.
  • La mayor parte de las comunidades adoptó su primer grupo de reglamentaciones del WUI en respuesta a un incendio de importancia.
  • Las soluciones generalizadas son incapaces de hacer frente al problema de los incendios forestales. La flexibilidad de la administración de reglamentaciones del WUI resulta indispensable.

El informe también incluye una lista de recomendaciones que abordan estos temas. Para obtener el informe completo, visite nfpa.org/foundation.

nfpajla.org/

Sorry, the comment form is closed at this time.

 
A %d blogueros les gusta esto: